algunas cosas sobre el perdón

“Con lentitud, constancia y amabilidad se gana esta carrera” Ken Wapnick
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 Bendecido instante amada familia.

 Bueno, vengo por aquí con un sentir que emergió anoche y quisiera traerlo para despejar algunas dudas y aclararme sobre la práctica del perdón. Y  aquí hay que ser muy cuidadoso porque como la metafísica del curso, si bien puede ser muy abstracta, es muy simple en su planteo. Es decir que se puede resumir como: 

Nada real puede ser amenazado. 
Nada irreal existe.
En esto reside la paz de Dios.
    
(T-Int.2:2-4)

Claro está que si ese resumen hubiese sido suficiente para iluminarnos, no nos hubiesen regalado los posteriores 31 capítulos del texto, las 365 lecciones, las 29 preguntas del manual para el maestro, la Clarificación de Términos y los 2 Anexos. Estamos ante un material que es completo y complejo.

Muchas disciplinas han surgido inspiradas por este libro gordo. El curso de milagro nos conecta con el Maestro Interno que nos guía de manera altamente individualizada al desasimiento del error.

Y entonces esa guía puede inspirar que surjan nuevos materiales y de hecho hay muchos que a su manera transmiten el contenido del curso. En mi caso considero que el curso en sí es consistente y me ajusto a su lenguaje, a su manera y sí, le doy mucha rienda suelta a la intuición, a donde me guía la Maestría Interna a  descubrir que hay detrás de los símbolos, a mantener fervientemente alguna pregunta para poder traer luz a través de la palabra. En muchas de esas experiencias, detrás de algunas preguntas profundas, he encontrado mucho temor, temor a la verdad. 

Este tipo de situaciones nos transforman en practicantes humildes e inevitablemente nos comprometen como maestros a ser responsables de transmitir esto. Sin asustar, pero advirtiendo que este no es un camino liviano. Es un camino hermoso, es lo que nos enamoró a todos y es el camino a la salvación, pero no lo puedo resumir solamente a  Nada real puede ser amenazado, nada irreal existe. En eso reside la paz de Dios porque es demasiado críptico, y en esa encriptación  puede que cometamos errores, errores que no son pecados pero que pueden demorarnos en la práctica, puede distraernos con mucha facilidad, porque ante una dificultad , este recurso puede venir a salvarme de no comprometerme con el perdón.

Repito es un simple error. Esto no es malo, no es pecado. Nadie va al infierno por esto, pero es interesante hacernos responsables de la práctica y practicar el perdón. Si buscamos en un curso de milagros, el perdón figura más de quinientas veces. Cuando empiezas a leer un curso de milagros, a hacer las lecciones, a leer el manual y los anexos; te das cuenta de que podría llamarse tranquilamente un curso de perdón, pero después descubrís de que la salvación viene tras el milagro.


El perdón me corresponde a mí. 

⁴No pidas ser perdonado, pues eso ya se te concedió. ⁵Pide, más bien, cómo aprender a perdonar y a restituir en tu mente inmisericorde lo que siempre ha sido. ⁶La Expiación se vuelve real y visible para los que la ponen en práctica. ⁷Ésa es tu única función en la tierra, y debes aprender que eso es lo único que te interesa aprender. ⁸Hasta que no lo aprendas te sentirás culpable, ⁹pues, en última instancia, y sea cual fuere la forma en que tu culpabilidad se manifieste, ésta procede de no llevar a cabo tu función en la Mente de Dios con toda tu mente. ¹⁰¿Cómo ibas a poder escapar de esa culpabilidad si dejas de cumplir tu función aquí? 
(T-14.IV.3:4-10)

 

Me parece interesante que es obvio que Dios no tiene que perdonarnos porque no nos ha condenado, como dice la lección 46:

Dios no perdona porque nunca ha condenado. L-pI.46.1:1

 

mas abajo nos dice:
 

Pero si bien Dios no perdona, Su Amor es, no obstante, la base del perdón. ²El miedo condena y el amor perdona. ³El perdón, pues, des-hace lo que el miedo ha producido y lleva la mente de nuevo a la conciencia de Dios. ⁴Por esta razón, al perdón puede llamársele verdaderamente salvación. ⁵Es el medio a través del cual desaparecen las ilusiones. 
L-pI.46.2:1-5

 

Esa misma lección que lleva el titulo de Dios es el Amor en el que perdono, nos esta revelando que el perdón es la manera que tiene el curso de eliminar las resistencias que tenemos con Dios. porque, como dice la lección 13, el yo separado está en competencia con Dios y esa competencia es a muerte. Es decir, para que ego exista Dios tuvo que haber muerto y para volver a Dios el ego debe morir. Y esto no lo tomemos literal.

No quiere decir que tenemos que morir para ir a Dios pero eso es lo que nos dice el asesoramiento desacertado: "Quédate tranquilo, no perdones, aguanta, ten paciencia, banquemos todo este mundo infernal y que cuando mueras, vas a ir a Dios. Incluso muchos practicantes del curso de milagros creen que los hermanos, cuando mueren van con Dios y realmente en mi experiencia puedo asegurarte que no soportamos mucho tiempo en Dios porque la culpa inconsciente es enorme.

Siempre que hay culpa inconsciente, voy a abandonar a Dios. Me voy a autoexpulsar de la plenitud porque creo que no la merezco. No importa cuántas veces haya hecho las lecciones, cuántos vueltas del texto tengas o cuántas veces leíste los anexos o el manual.  


Qué quiere decir esto? Que el perdón tiene que ser total porque el perdón no deshace la totalidad de la culpa.

Y aquí voy a recordarmelo, estas palabras son para mí, son para aclararme y son para realmente transmitir y transmitirme compromiso con este estudio. Porque si bien Dios no tiene que perdonarnos porque no nos ha condenado; pero esto que nos está sucediendo (y tenemos que reconocer que estamos en el infierno) estamos en el infierno porque hay atrocidades porque además el cuento que me estoy contando de manera inconsciente está diciendo que el Hijo de Dios puede enfermar, puede morir y le pueden pasar un de cosas  cuando se descuide. Me digo una y otra vez que la vulnerabilidad que tiene el Hijo de Dios puede sucumbir ante todo eso. Todo este mundo es un cúmulo de pensamientos de ataque. Dios no creó un mundo sin significado para este mundo que es un mundo aterrador que se construyó a través de una pesadilla que tiene que ver mucho con la culpa inconsciente.
 

A todo este cuento Dios le dio otra interpretación que es el camino a la salvación. En realidad, si nos ponemos muy no duales y utilizamos la cita de la metafísica del curso, no tenemos que hacer nada. Y en eso es paradójico el curso. Porque Dios no tiene que perdonar porque no ha condenado. Entonces no hago nada. No hay que perdonar, ya estoy salvado.

Si fuese así, no existiría un curso de milagros. No estaríamos en este grupo. No estaríamos haciendo las lecciones y nada de todo eso. Entonces, ahí hay una escapatoria. Y yo me he pillado muchas veces en que la metafísica del curso. Al aprenderse muy brevemente, yo le dediqué unas tres, cuatro horas en youtube porque me parece importante ver cómo se suscitaron los niveles de la división de la mente.

Y tenemos, tenemos una mente dividida. Entonces, siempre que la mente esté dividida, no va a sentirse plenamente confiado estando en Dios. Si esto tenemos que reconocerlo con mucha honestidad. El curso es categórico y no deja pasar una de todas las cosas que nos hemos enseñado erróneamente siempre dedica algunos párrafos a la versión, no, como decía el otro día, María.

En el directo, la traducción en en dorado. No, esto me gustó el término como que le busca una interpretación del espíritu santo y nos deja tranquilos porque hay pasajes del curso que son durísimos.

Cuando nos dice que el milagro son gotas de lluvia que caen del cielo, no en un piso árido donde criaturas sedientas vienen a morir. Es tremendo para mi. Un curso es tremendo y y es amoroso. Sí, porque es amoroso. Rescatar al hijo de Dios. De las profundidades de la culpa inconsciente que es adherente porque la culpabilidad tiene atracción como lo tiene la muerte

y el rechazo que le tenemos a Dios. Lo tenemos que observar porque no podemos estar mucho tiempo en Dios. Por qué será? Por qué será que no nos.

Nos vamos del sueño, porque eso es todo lo que está sucediendo en la mente. Quizás hay teorías de la nueva era que tienen mucha facilidad para endulzar el camino, pero el camino no es. Está despejado porque ya lo han caminado. Y es muy simple, pero tenemos que hacer nuestra parte. Tenemos que reconocer que nos lo estamos haciendo todo a nosotros mismos, porque si no, todo lo que nos ocurre, creemos que es el destino o que es Dios.

Y Dios no tiene ni idea de lo que le está pasando al hijo o por lo menos no es lo que quiere para él. Y esto es un reconocimiento que yo, cuando lo pongo en el discernimiento, tengo que saber que para poder acceder a él, tengo que perdonar. Y aquí quiero transmitir algo que esta es la idea que traía que me parece que puede aclarar en algunos términos, lo que para mí es el perdón.

Esta es la práctica que me lleva a seguir perdonando. Porque lo te ya compartíamos con mariano y había una hermosura en las palabras de lo que sucede cuando perdonamos, porque yo creo que ahí no es que uno, cuando se pone duro, se pone aterrador o quiere espantar a los estudiantes de un curso de milagros, sino.

Responsabilizarnos porque la dulzura no viene a maquillar la práctica. La dulzura viene del efecto del perdón, que el perdón es un efecto en la mente. Pero el efecto de ese perdón empieza a mostrar el asombro, la novedad. La realidad se puede, se pueden tener atisbos de realidad cuando perdono y cuando perdono.

Reconozco que la realidad, al ser eterna y yo creer que lo eterno era algo estancado,

encuentro con mucho asombro una renovación permanente. El perdón me saca del pensamiento del pasado, me saca del pensamiento del futuro y me conecta con lo que está sucediendo en este instante. Y aquí sí, puedo conectar con sí. Reconozco que estoy salvado. No hay nada que perdonar, pero no hay nada que perdonar.

Tengo que reconocerlo una vez que accedo. Y para eso es necesario. El perdón es paradójico. Sí, pero es negligente como maestro decir que no hay nada que perdonar porque la culpa inconsciente es lo que me aleja de Dios. Es lo que me atrae a la culpabilidad. La culpa inconsciente sigue construyendo.

Argumentos para no pasar tiempo con Dios y tiempo con Dios. Es un montón de cosas, pero quiero hacer hincapié en esto que cuando uno perdona y tiene atisbos y accede a la realidad, descubre, quiere decir que estoy corriendo algo que lo cubría mis propios pensamientos. Y mis propios pensamientos construyen imágenes.

Por eso percibo el conocimiento. No tiene imagen.

Y en esto hay que ser muy claros. Dios no tiene imagen en Dios. El hijo no tiene imagen. Cristo y el padre son uno. Siendo ambos porque no hay imagen y por eso no me lo puedo imaginar. Y por eso, cuando nos ponemos a hablar del curso, se pone complejo en el nivel metafísico en el nivel uno en el nivel del cielo, porque las palabras se quedan cortas.

Las palabras muestran imágenes a quienes nos gusta usar las palabras. Hacemos ejercicios muy claros. Para traer esa abstracción, pero los quedan cortas siempre. Y lo que me parece interesante de la práctica del perdón es que suelto por un instante las palabras y accedo a lo que es.

Y ahí guardo silencio.

Y en este gesto más allá de que yo, como estudiante, como practicante, como maestro, he repetido muchas veces la metafísica del curso. De hecho, siempre que hacemos terapias o lo que o o o nos ponemos a perdonar, tenemos la metafísica del curso. De nada real puede ser amenazado.

Y nada de real existe y en eso radica la paz de Dios. Y es simple, pero en el nivel en el que sé lo que Dios es hasta tanto, no saber lo que Dios es no conocer el conocimiento es conocer conocerme, conocer a Dios conocer desconoce la imagen. Es decir que siempre que hay imagen, hay una imaginación. Y entonces la práctica puede intentar conectar con lo bello.

Lo bueno y lo santo de manera imaginativa puede ayudar. Sí, puede servir de guía. Sí, pero no es la totalidad del camino.

Puede ayudar. Saber que no hay nada que puede ser amenazado. Sí, porque esa nuestra naturaleza divina, nada y real existe. Sí, pero lo de nada y real existe. Radica toda nuestra práctica. Dios nos está diciendo permanentemente. Nada real puede ser amenazado, pero nosotros no creemos. Que lo irreal sea inexistente para nosotros, lo irreal es real, y ahí es donde hacemos real el error de manera inconsciente.

Y aquí es donde radica el como percent de los problemas en la práctica de un curso de milagros.

Y esto es clave. Tengo que observar el error, observarlo con Jesús o el espíritu santo, entregar el error para que me muestre cómo es realmente

este gesto. Me parece importante de tenernos en la práctica. Porque pasamos de nada real. Puede ser amenazado a la paz de Dios en un salto. Y aquí es la aclaración a lo que significa tener un va paz espiritual. Te entiendo la teoría intelectualmente, sé cómo es y me la trato de meter incorporar inculcar.

De manera, eh? Inoculada, no me la inyectó. Entonces. No, no, no, este este mundo. No hay nada que perdona. Eh? Dijo de Dios, este ha sido perdonado. Entonces no hay nada que perdonar. Y hay es donde el falso asesoramiento mete la cola. Y hace los estragos. El practicante entiende rápidamente cómo funciona, pero no tiene el compromiso de hacer la práctica.

Esa práctica es clave porque nosotros mismos tenemos que descubrir cómo veía el otro día en un video que les voy a compartir. Que estamos lamiendo una televisión que están asando una carne como ese perro que está lamiendo esa televisión, creyendo que puede saborear el sabor de esa carne.

Lo que es interesante del perdón que despeja todas mis imágenes. El perdón deshace todas mis imágenes. Y hay algo que ni Jesús ni el espíritu santo pueden hacer, como le dijo a Helen, que es sacarnos el miedo, y tenemos que reconocer que estamos cagados de miedo. Y eso es adonde tenemos que trabajar. El miedo es atender un falso asesoramiento.

Y hay miedos que no se ven simplemente el miedo a Dios no se ve simplemente si yo lo amo a Dios y Dios me ama.

Pero una vez tuve una experiencia, pedí una experiencia, insistí en una experiencia y me transpiraba frío. Sentía que me iba a morir.

Y todas esas eran creencias que tuve que soltar para tener la experiencia. Y no fue una experiencia fácil y no fue una experiencia que la haya aceptado de una vez.

Sí, ya estoy preparado. No, no, no, me caguen las patas, por favor. No, ya sí. Muchas veces. Eso es porque no estaba perdonando porque creía que había sacrificio porque hay un montón de creencias y lo que es mejor aún de todo eso. Es que no había soltado las imágenes. Yo tengo imágenes para todo. Yo creo que sé cómo es todo.

Creo que sé como es el reino. Creo que sé cómo es Dios. Creo que sé cómo es el hijo de Dios, pero en el fondo también creo que sé como es mi hermano,

y creo que sa, creo saber. Un montón de esas cosas. Y cuando creo saber, lo digo por experiencia, porque la la intele actualización del curso es algo tentador. Me pierdo la mejor parte que es disgustar del desasimiento, el des hacimiento. Se se de justa cada capa que se cae, cada imagen que suelto cada cosa que creía.

Me voy dando cuenta de que es infinito lo que hay detrás, pero yo estoy queriendo sostener una pequeña burbuja de lo que creo que sé. Y yo lo suelto cuando a abro estos audios cuando hago los vivos, cuando me entrego a transmitir la práctica o lo que sea, lo suelto, porque desde esa pequeñez no puedo enseñar nada.

Y me considero un maestro de Dios

y no me ha dicho nadie que soy un maestro de Dios

y no es arrogante decir que soy un maestro de Dios. Mostrar a Dios es intentar despejar y despejar y despejar todas las imágenes que antepuse de él. Y no sé cuál es el siguiente paso. No sé lo que voy a pronunciar en la siguiente frase, pero sí tengo una indicación muy precisa y tengo el compromiso de preguntarme, y tengo la honestidad de reconocer que me cago en las patas cuando me las patas.

Y eso es lo que me muestra que todavía falta mucho. Perdón. Muchísimo, perdón.

Y el Maestro siempre te va a mostrar que no tenemos ni idea de como es que cuando perdonamos, descubrimos cómo es que nos damos cuenta y hicimos wow, ya me iluminé. Y otra vez hay más, hay más. Ah, ya sé cómo es. No, no te quedes con esa pequeñez. Es una muestra gratis. Perdoné y vi cómo es tu una tibo de Cristo?

Todas cosas que me pasaron, eh, estoy diciendo, estoy hablando en primera persona. Pregunté cómo es Cristo? Qué es Cristo? Me mostró qué es Cristo? No, no lo pude abarcar. No lo podemos abarcar.

Claramente. No somos un cuerpo, pero eso es experiencia. Si yo me repito, no soy un cuerpo y me obligo a no tener no se hábitos. No sirve. No es esto no tiene nada que ver con ningún dogma. Esto es pa. Perdonar el cuerpo es pa, perdonar porque le tengo que asignar a otro propósito. Y si no perdono, no le puedo asignar a otro propósito.

No puedo volver a la mente siempre que perdono. Vuelvo a la mente y vuelvo a la mente para poder acceder a una mente mayor. La mente mayor como me piensa la mente mayor. Dios es el amor en el que perdono. Me permite reconocer que ese perdón me va abriendo a conocer a Dios. Y es la única manera en la que yo puedo experimentar amor.

Yo experimento en este mundo. Se experimenta amor a través del perdón. Y aquel que cree que no hay nada que perdonar se pierde la mejor parte porque ahí es donde está el amor. No está en lo que yo pienso que es el amor. No tengo ni idea de lo que es el amor, el amor que en este mundo no se conoce

desconocimos el amor para poder fabricar el mundo desconocimos el amor para poder fabricar los cuerpos desconocimos el amor para poder proyectar la culpa en esa estamos. Si no lo vemos, no vamos a salir. Perdón. Pero el compromiso es total. Y el perdón tiene que ser total. Y para que el perdón sea total, tengo que ir conociendo.

No es total porque yo voy a ser una persona disciplinada. Es total porque voy a querer elegir el amor por sobre todas las cosas y como hago para elegir el amor, si le tengo miedo, cómo hago para elegir el amor? Si le tengo miedo, cómo hago para elegir el amor? Si le tengo miedo, lo tengo que repetir porque no me lo puedo creer.

Lo tengo que hacer perdonando. Y cuando perdono, tengo una tivo de como es que te miren con amor. Estoy mirando con amor a mi hermano y esa mirada no viene de mí. Si soy egoísta, si tengo pensamientos destructivos, si quiero que mueran todos para yo ser especial.

Y eso está oculto. Y si lo seguimos ocultando, no sale esto. El inconsciente sigue estando ahí. Y no es abrir la puerta y llenarme de oscuridad, no de la mano del espíritu. Yo puedo mirar cualquier cosa y no juzgarme. Por qué digo de mirar el error? Porque no nos juzgamos cuando miramos el error. No tiene nada de malo.

Es una simulación. Es una película. Qué tiene de malo? Ese personaje le tocó hacer el villano? Sí, pero cobra lo mismo que cobra el protagonista. Y cuando termina el set de filmación, cuando termina la obra, se van a comer juntos. Y eso es mirar y mirar y mirar y mirar y mirar el curso no es para hacerlo en un año.

Una vez me encontré con él y ah, el curso de milagro. Si yo ya lo hice,

genial, genial. El que cree que ya lo entendió, pero este curso no se entiende, no se entiende en este mundo. No tiene lógica, no tiene lógica practicarlo porque por eso nos nos mentimos porque. La práctica deshace todo lo que conocemos, porque no es conocimiento, es percepción.

Si le tenemos que dar una nueva interpretación a toda la percepción para que se deshaga, la tenemos que le tenemos que devolverse una neutralidad.

El cuerpo no me da ni me quita nada. Okey. Pero cuántos pensamientos sigo albergando de que creo que algo me per me me aporta y a veces viene un pensamiento de que parece que algo te hace algo y eso que de dónde salió de creer en el cuerpo. Entonces, tenemos un montón de trabajo por delante. Quizás. A veces parece mucho más corto y se acorta por milagro.

Pero perdonar es otra parte. No accedemos al milagro. Si no es por el perdón,

me la pasé preguntando, aunque es lo mismo, por qué perdón y milagro me la pasé preguntando y el perdón es lo único que me permite salir de mis propias ilusiones.

Y volver a la mente. Quizás hay perdones que son muy automáticos. No te digo que sea un esfuerzo perdonar a cada rato. Hay perdón inconsciente que ya lo practicás, pero no haces by paz porque no podés conocer el amor. Si no es a través del perdón que no es conocer, es tener percepciones correctas del amor.

Y esas percepciones correctas nos acercan al amor.

Creemos que amamos a Dios. Creemos que Dios nos ama, pero esa creencia es igual que cualquier otra creencia y no es real porque las creencias están en otro nivel. Perdonar suelta las creencias. Y eso es por lo que estamos aquí, por lo que tenemos grupos, por lo que nos pasamos hablando, porque lo aclaramos y lo soltamos y soltamos ideas cerradas.

No tengo ningún problema en mirar lo que haya que mirar

y tampoco en estar equivocado porque estamos equivocados ahora, cuando nos ponemos a hablar. En favor de la verdad en favor de la inocencia. No sentimos dudas. Y lo digo desde una experiencia en el que  el personaje tenía muchas dudas. Por eso hay que perdonar para poder tener experiencias de amor.

Experiencias de de lo real. O de una percepción corregida para decirlo más correctamente, porque eso despeja las dudas y no tener dudas hace que nos comprometamos más con este camino. No tengo dudas de que hay que perdonar. No tengo dudas que a través del perdón, voy despejando las imágenes que he construido de Dios y del amor.

Podría hablar un montón de lo bello que es el amor,

pero estaría construyendo más imágenes. Y eso como maestro de Dios, no es lo comprometido porque estaría transmitiendo imágenes y estaría generando creencias. Y este curso no es para creerlo. Es para practicarlo. Y todas las lecciones nos van a llevar a experiencias de perdón, como bien hizo nuestro compañero ejercicios del libro de ejercicios y nos llevaron experiencias de perdón,

pero es muy importante entender que el perdón es lo único que nos va a sacar de esto. Es una ilusión el perdon. Porque aquí todo es una ilusión.

La salvación, la mente ya está salvada, pero tengo que rescatarla la conciencia de donde cree estar y eso es la salvación,

pero es muy importante hacer cada uno de los pasos.

Observar la causa para poder entregarla.

Es un libro acerca de causas, no de efectos. Nos está hablando siempre de la mente. Por eso el perdón nos cerca. Nos acerca a la mente, nos hace responsables. Somos responsables de lo que vemos

porque lo hemos elegido. El secreto de las salvaciones que te lo estás haciendo todo a ti mismo. Por eso hay que perdonar porque lo estoy proyectando en el inconsciente.

Y tengo que pasar experiencias para sentir eso para que no me lo cuenten. La invitación es que no te lo cuenten. El perdón, te acerca a que no te lo cuenten, te lo estás, lo estás descubriendo con el perdón cuando perdono situaciones, cuando veo porque no vas a dejar de tener experiencias de miedo y de situaciones y ansiedades y y de dolores y de cosas, pero vas a estar mirando y vas a reconocer que eso es una mirada más amplia de lo que hay.

Y ahí no vas a hacer, no vas a saltar el camino porque saltar se llena de ansiedad, te llena de miedo, porque lo que hay que despejar es lo que crees del amor y lo que crees del amor está lleno de miedo porque el miedo te aprisiona aquí. Así que eso era algo que quería transmitir. Me sentí como con mucha fuerza.

Casi me levanto anoche, pero sabía que no me lo iba a olvidar porque no es algo que tenía que retener. Fue un sentir una claridad, una experiencia. De las experiencias de perdón. Volvemos con esas experiencias y a veces contarlas, ponerlas en palabra es la manera de seguir escuchándolo y atendiéndolo para que

cuando nos asalte, nos asalte la tentación, tener herramientas para para pasarlas por alto y reconocer lo que hay detrás.

Bendecida práctica amada familia.


 

transcripcion del audio con correcciones de sentido

 

Hay dos aclaraciones que me gustaría hacer: 

Una es que no es que no hay que hacer nada.Es paradójico porque no hay que hacer nada, pero hay que perdonar, perdonar cuando se experimenta, se reconoce que es un "no hacer nada".

Es decir, la situación viene, el dolor viene, el miedo viene, lo que sea viene, y yo "activo" el des-hacimiento. Me hago a un lado, permito que la mirada haga, que me muestre la diferencia entre la equivocación y lo real. Es decir, siempre estoy equivocado, pero esto no es nada malo, sino que es el criterio ego.

El ego siempre está equivocado porque siempre toma una parte. Intenta hacer la totalidad con una parte. El juicio no es otra cosa que "intentar hacer una realidad con una pequeñísima parte de la totalidad".  Entonces, es interesante que primero no tengo que hacer nada. Esa es la naturaleza no dual, pero tengo que hacer mi parte. Tengo que reconocer que me conformé con la pequeñez y excluí a la Grandeza.

Tengo que reconocer que nada irreal existe. Porque no tengo que hacer nada para que "nada real puede ser amenazado", pero en el reconocimiento de que "nada irreal existe", es mi función. No tengo que abandonar mi función porque de otra manera no puedo reconocer lo otro. Es decir, como sucedió por un desconocimiento, tengo que reconocerlo y lo reconozco cuando lo perdono. Cuando lo miro sin juicio.

Pero lo paradójico es que cuando lo perdono, reconozco que no es "no hacer nada" porque en realidad es hacerme a un lado, es dejar que la mirada pase a través de mí. 

Esto era una una pequeña aclaración. 

Sí, hay que hacer (perdonar) porque a veces el no tengo que hacer nada lo puede tomar el asesoramiento desacertado generando un nihilismo de "no tengo que hacer nada", "este mundo no tiene sentido", "todo es una ilusión", lo que tengo que es reconocer a cada instante todas las creencias que me están separando de la realidad. Eso es un hacer muy concreto.

Por eso vuelvo a aclarar "No tengo que hacer nada" en la forma, obviamente que no, pero sí en el contenido. Tengo que hacer en el contenido cuando reconozco eso. En la forma puedo hacer A o B pero lo que es importante es con que maestro estoy mirando.
como lo dice en el Capitulo 28:

El milagro no hace nada. ²Lo único que hace es des-hacer.
(T-28.I.1:1-2)


Entonces, como bueno hago, deshaciendo eso por un lado y por el otro en esa particularidad que me toca a mi perdonar esa situación que tengo adelante. Lo que estoy haciendo es. Tomar un fractal, es decir, de la culpa que es una, la culpa inconsciente es una y es total. Por eso el perdón tiene que ser total.

Quizá el del ejercicio de ir perdonando como, como por transferencia, nos a a Jesús en el curso que yo perdono un pensamiento. Perdono una tasa, perdono mi mano, no el significado. Eso hace una transferencia, no? Cuando observo eso y lo perdono, perdonando una tasa perdonando una situación, quizá puedo llegar al perdón total.

Lo que me parece interesante es que nosotros, por, por la pequeñez que ha construido lego en contraposición de una de una grandeza, eh? Perdona porciones. Entonces nuestro perdón es una porción por más que sea total, no, obviamente que cuando es total, se perdona toda la culpa inconsciente. Qué es lo que hizo Jesús?

Lo que pasa que nosotros al tener resistencias, vamos teniendo perdones que van dejando un resabio. Y yo creo que ese es. El desarrollo de la confianza ir confiando en que la culpa se deshaga y yo no me deshago con ella porque lo que pensamos que sucede en en gran parte del del camino del perdón es que yo tengo que sacrificarme.

Entonces tengo que sa, incluso la crucifixión, eh, se puede interpretar erróneamente como un sacrificio. Es decir, fue el perdón total de Jesús y puede creerse de que se sacrificó el cuerpo, no o la vida de Jesús, no quienes los discípulos que lo extrañaron al no sé los días siguientes hasta que reapareció.

Bueno, fue un sacrificio. Eso es la interpretación de lego. No, ahora no está Jesús ahora no está porque se lo había anclado de manera especial en un cuerpo. Por eso es, me parece lo interesante de que el perdón va enseñándonos a tener confianza en que no hay nada que sacrificar. No es como, como, como si nos va enseñando de a poco como que nos va permitiendo reconocer.

Eh. Por eso es que el perdón no es total porque si fuese total, eh, nosotros no lo hacemos total. La expiación es total, pero vamos haciendo una cadena eslabonada porque tenemos que aceptarla. Aceptar la expiación, bueno, se podría hacer en un solo instante, pero claro que hemos desplegado unas millones de.

 líneas biográficas y cada quien va haciendo el trabajo de limpieza de esos significados separados, restringidos y y va va lidiando con el sacrificio que pareciera que eso implica. Es decir, pareciera que deshacer el ego tiene sacrificio porque yo creo ser el ego. Por eso la lección 25 nos pone en que reconozcamos que lo los significados que le hemos dado son los que el ego le ha dado, y nosotros comúnmente lo podemos mirar con cierta distancia.

Por eso mirar el error es el ejercicio, porque mirar el error es mirar el ego desde una perspectiva en la que yo no me identifico con él. Si yo me identifico con el ego, que es gran parte del problema de la práctica de un curso de milagro, es yo identificado como un ego y quiero deshacer el ego. Va a haber un conflicto seguro porque va implicar sacrificio.

El ego me va a intentar mostrar que si se deshace, me deshago porque soy lo mismo. Y lo que en el  ejercicio del milagro, el milagro te permite reconocer que hay una realidad diferente a la que el ego te había contado. Es decir que cuando yo corrijo con el Espíritu Santo, lo que me permite reconocer es que a lo que yo le había dado un significado con el ego no es el único significado.

Hay otro significado decir que el cuerpo tiene otro significado y que puede tener otro propósito.

Esto creo que es el la gran clave de esas lecciones que hay ahí la 24, la 25. No sé el propósito de nada, y no sé lo que más me conviene porque no sé el propósito. De nada es que lo único que yo sabía era el propósito que el ego le había asignado. Entonces, no sé cuál es el propósito del cuerpo, ni del tiempo, ni del mundo.

Y eso me permite distanciarme como puede haber otra mirada y esa otra mirada que me la aproxima el perdón porque ya me permite acceder a un a una instancia de mirada más amplia. 

El perdón es total cuando se transforma en Expiación, aunque es todo lo mismo, perdón, milagro y Expiación es una cadena eslabonada de perdón que una vez completada, es la Expiación porque esa cadena eslabonada completa me permite una vez que reconozco que no soy, no soy el problema.El problema es una interpretación errada, por eso no tiene nada de malo mirar el error. Mirarlo con Jesús o el Espíritu Santo es mirarlo con una mentalidad que está más allá del problema. Ah, me creí esto. Mi seguridad estaba construida en el dinero o en la pareja o en la situación o en el estatus y eso se movió. Pero lo que Soy no se mueve. El Espíritu Santo me muestra que no se ha movido nada. Entonces, todo ese en el desarrollo de la confianza, voy estando cada vez más cerca de la mentalidad que mira amorosamente eso. Ahí aparece el Amor, porque Dios es el Amor en el que perdono. Ese perdón otorga amor al mundo.

Enseña al mundo que Soy Amor y reconozco lo que soy. Entonces en ese gesto, puedo ir aceptando mi verdadera naturaleza. Yo con considero que esto por ahí no lo no se lo no se le dedicó el tiempo preciso a esa parte y quedó medio mezclado de que como que no se perdona totalmente. No, el perdón va haciendo que yo, perdón tras perdón, esté más afianzado en lo que el amor quiere para mí.

Yo puedo repetirme hasta el cansancio que el Amor quiere lo mejor para mí, que lo que quiere para mí es perfecta felicidad, pero yo tengo que haber soltado el dolor, tengo que haberse soltado por un instante la infelicidad, la culpa, el miedo. Por un instante, haberlo soltado para poder reconocer lo que el Amor quiere para mí. Porque si no, la información que yo tengo es una información inconsciente y es erronea: Pienso "lo que quiere para mí es la destrucción". Entonces, el perdón me va dando que confíe cada vez más en el Espíritu Santo. Recordemos que entre la segunda y la tercer división de la mente, hay una información que el ego nos vendió sobre el Espíritu Santo: "que es una amenaza" y nosotros la compramos.

Es como si estuviésemos con un manipulador y viene nuestra verdadera familia y el manipulador nos dice "ten cuidado que estos vienen a secuestrarte". 

 

Tienes una información oculta que te produce la sensación de amenza, porque está en un nivel profundo de la mente que parece que no lo podemos detectar. Pero también sentís una atracción muy, muy profunda, muy natural con el Espíritu Santo.


Está cerrado con un doble candado, como dice en la lección 136:

La rapidez con la que te olvidas del papel que desempeñas en la fabricación de tu “realidad” es lo que hace que las defensas no parezcan estar bajo tu control. ²Mas puedes recordar lo que has olvidado si estás dispuesto a reconsiderar la decisión que se encuentra doblemente sellada en el olvido. ³El hecho de que no te acuerdes no es más que la señal de que esa decisión todavía está en vigor en lo que se refiere a tus deseos. ⁴No confundas esto con un hecho. ⁵Las defensas hacen que los hechos sean irreconocibles. ⁶Ése es su propósito y eso es lo que hacen. 
L-pI.136.5:1-5

Eso es a donde nosotros tenemos que trabajar. Por eso, mirar el error nos empieza a despegar de lo que nosotros creíamos. Descubrimos que el ego no es nada. Pero hasta que nosotros no lo miramos es una idea cuando lo miramos más allá de lo que es, es una idea, pero hasta tanto no miramos lo que es.

Creemos que somos eso. Por eso el des-hacimiento del ego, genera un poco de de temor también en la práctica. Porque ¿qué me está pidiendo que sacrifique mis relaciones? ¿que está pidiendo que sacrifique a a mi a mi cuerpo? ¿está pidiendo que sacrifique mi tiempo?. Todo lo que parece que te está pidiendo el curso no te está pidiendo nada.

Te está pidiendo que que cambies la nada por el todo. Pero eso es un cambio radical en el paradigma de cómo lo miramos. Y eso creo que es un camino ascensional es como una escalera, que nos va llevando a que a medida que vamos subiendo, nos vamos dando cuenta de que en realidad eso no vale nada.

Pero como tiene valor, parece sacrificio, pero tengo que descubrir que no vale nada, eso me lo me lo otorga el perdón;  cuando yo perdono y me doy cuenta que soy mucho más que el cuerpo, claro! el cuerpo puedo en algún memento, soltarlo. Pero si yo lo tengo en gran estima que todo lo que soy es el cuerpo, claro, no lo voy a querer soltar. Esto no quiere decir morir, sino soltar. En una meditación en un estado de de conciencia que me que reconozca que hay algo mucho más allá que el cuerpo.





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