La Vía de la Transformación

“Con lentitud, constancia y amabilidad se gana esta carrera” Ken Wapnick
▼ANTERIOR / ▼COMPARTIR▼ / SIGUIENTE▼

Ir a la Vía del Conocimiento


Índice: La Vía de la Transformación
(Haz clic para desplegar)

Sugerencias para el estudio, de Jeshua



Jeshua también ha dado las siguientes sugerencias de estudio sobre cómo “escuchar” las grabaciones o leer las transcripciones de estas Lecciones de La vía del corazón y las siguientes obras:

1. Selecciona un cuaderno aparte para “La vía” con una cubierta que tenga sentido para ti, y un bolígrafo que aprecies; úsalos solo para este trabajo. Mantén tu cuaderno en un espacio sagrado (tal como el de un altar, si lo tienes), dondequiera que vivas.

2. Siempre acomódate bien, relájate y permite que la respiración fluya profunda y plenamente antes de comenzar a leer o a escuchar.

3. Permite que las palabras simplemente aterricen en ti, sin hacer ningún esfuerzo para comprender toda la información de una vez.

4. Observa qué pasajes te conmueven.

5. Haz notas selectivas, e identifica en tu cuaderno aquellos pasajes que toquen tu sensibilidad.

6. Más tarde (o en un día diferente) copia aquellos pasajes de tu cuaderno que te hayan provocado un fuerte sentimiento. Escríbelos varias veces en una hoja separada de papel, en un estado de inocencia y diversión.

7. Es útil detenerte ante cualquier pregunta que escuches o leas, y parar y reflexionar sobre ella antes de seguir.

Estas lecciones fueron dadas primeramente con la intención de que cada ser las viviera, las absorbiera profundamente, durante al menos 30 días. En realidad, te encontrarás con que cada Lección sigue siempre enseñándote cosas, ¡y sigue llevándote cada vez más allá, en tu propio despertar espiritual!

Escucha cada grabación de la Lección –o lee el capítulo correspondiente– varias veces, en diferentes lugares y en diferentes momentos del día. Sigue con cada Lección hasta que te sientas tan a gusto con ella que sientas que la has completado.

Es muy importante hacer los ejercicios tal y como se indica. Muchos de ellos son iguales a los que le fueron dados a Jeshua por los esenios más ancianos hace unos 2000 años.



Prefacio



Lectura del Prefacio por Mariano Noé
Cargando audio...

Te escribo en parte desde una extraña posición. Por un lado, he sido el canal a través del cual estas Enseñanzas tan ricas, tan excepcionales y transformadoras, han fluido para bendecirnos a todos. También he sido un estudiante incansable de las mismas y de ese Ser, Quien nos las ha dado a todos: Jeshua ben Joseph, más conocido en Occidente como 'Jesús', que no es más que una transliteración de su nombre original en arameo (que se puede pronunciar 'Yeshua', o Y'shua).

Cuando Jeshua se me apareció por primera vez en un campo de luz brillante, blanco dorado, en agosto de 1987, fui propulsado por un camino radical al despertar. Pero primero tuve que atravesar un miedo que hacía que se me retorcieran tanto las tripas, que estaba seguro que iba a perder la cabeza. Narré mi primer año de contacto con Él en mi libro Las cartas de Jeshua.

Le exigí que me diera pruebas de que Él era algo realmente separado de cualquier proyección de mi propia mente, y en un periodo de nueve años Él hizo precisamente eso, derrotando finalmente mi escepticismo tan firmemente mantenido (y probablemente fundado en el miedo). A posteriori, ¡la simple magnificencia y profundidad de la sabiduría de esas Enseñanzas debería haberme bastado para aceptar que mi mente no las estaba fabricando, obviamente!

Cuando comenzaron, ya había tenido una cierta experiencia enseñando principalmente yoga y meditación. Las clases y los talleres que yo daba eran algo que estaba bien preparado de antemano. Pero, en contraste, en ningún momento supe lo que Jeshua iba a decir. Cuando comenzó, en 1994, la primera grabación de La vía del corazón, no me avisó del hecho de que iba a darnos el primer capítulo de un curso de entrenamiento de tres años para el despertar de la Mente de Cristo (inicialmente enviado por correo en forma de cintas de audio a cientos de personas en EEUU). Entonces, simplemente hice lo que estaba acostumbrado a hacer...

Me sentaba, cerraba los ojos, comenzaba repitiendo una breve oración que me había dado para cuando me unía con Él, y así yo permitía que los patrones vibratorios, los colores y la sensación de abandonar mi cuerpo sucedieran. Entonces, Él comunicaba Su mensaje, y decía 'Amén'. Y así es como me daba cuenta de que Él estaba diciéndome que ya se había terminado. Y yo volvía a sentir mi cuerpo y 'aterrizaba' en él, a menudo para sentirme radicalmente lleno de energía durante horas.

Recuerdo una noche que tenía fiebre, la garganta hinchada, sin nada de voz. ¡Dijo que no sería ningún problema hablar a través de mí, porque Él (a diferencia de mí) no creía en límites o enfermedad! Mientras hablaba esa vez no hubo traza alguna de mis síntomas, y me sentí liberado de ellos durante varias horas después. Pero cuando regresaron, le reclamé: “¿Cómo prevengo esto?". Su respuesta fue: "Eso, hermano mío, es lo que has venido a saber aquí en ti mismo y por ti mismo."

Desde el comienzo de su contacto conmigo, él me había señalado que estaba creando conmigo y a través de mí una Vía "nunca antes realizada en la tierra", y que era entregada para el florecimiento de un millón de almas en la Mente de Cristo como parte de la inminente y radical transformación de la Humanidad que tan intensamente estamos sintiendo acercarse hoy.

La vía del corazón es el primer libro de esta Trilogía (que comprende también La vía de la transformación y La vía del conocimiento), conocida cariñosamente por miles como las enseñanzas de 'La Vía', o 'El Camino'. Solo recientemente (2005) descubrí en un documental académico que los muy tempranos cristianos se referían a Sus enseñanzas como 'La Vía', 'El camino'. ¿Una mera coincidencia? No lo creo, porque algo que he descubierto en mis ahora 24 años de aprendiz con Él y a su servicio, es esto: nada deja de tener Plan y Propósito.

La propia Trilogía es simplemente una de las más exquisitas y magistrales enseñanzas que jamás he conocido, y esto incluye todos mis estudios sobre yoga, sobre religiones mundiales y filosofía. Aún me llena de humildad y me deja estupefacto pensar cómo Él pudo 'plantar las semillas' en La vía del corazón, y luego tejerlas magistralmente hacia niveles más profundos a medida que el estudiante se prepara para recoger frutos más maduros en las siguientes obras, La vía de la transformación y La vía del conocimiento.

Sin embargo, esto es solo una parte del Camino que Él ha estado desarrollando a través de mí durante muchos años. Hay otros textos clave como Las cartas de Jeshua y La vía del servidor. También hay otro paso a dar en el viaje del estudiante, y que es el de experimentar las energías transformadoras de la Padrenuestro en arameo y, especialmente, las Bienaventuranzas, que son la base para la profunda sanación y el trabajo para el despertar utilizado en retiros, entrenamientos intensivos y peregrinaciones. Junto a las enseñanzas esenciales en arameo, están las prácticas de apoyo como son la de Respira Amor, Indagación Radical, y la singular meditación titulada En el Nombre.

Es importante que el estudiante sepa que esas enseñanzas formales, las de los tres libros de 'La Vía', son un importante sustrato para los niveles más profundos de alquimia hacia una transformación radical. Puedes darte cuenta de cómo, en esas enseñanzas, Él a menudo se refiere a la respiración, así como al sentimiento, al sentir. Desde antes de que fueran dadas, Él ya estaba guiándome hacia una comprensión más profunda y plena -en el laboratorio de mi propio ser- sobre la importancia de la Respiración (que Él llama la presencia del Espíritu Santo) y sobre cómo penetrar plenamente en las capas de 'sentimiento congelado' que se albergan en el inconsciente y en el alma; también sobre cómo el alma cae en lo que Él llama el sueño de separación, y sobre cómo esos patrones son recapitulados en el útero y el nacimiento, e incluso en nuestras elecciones de los padres y de los marcos temporales para la encarnación; sin esos viajes experimentales profundos y personales, la 'Palabra' no hubiera encarnado y 'aterrizado en las células', que es precisamente el único lugar donde podemos reconocer que nuestra sanación está completa: aquí, en este mundo, ahora, en este momento.

Por tanto, el volumen que ahora tienes en tus manos, junto con las otras 'partes' mencionadas, conforman una de las más exquisitas y abarcadoras Vías espirituales que bendicen nuestro mundo. Tal y como lo dijo años atrás: "Nuestra única meta es la de establecer una Vía completa que pueda transportar a un alma desde sus primeras llamadas a despertar, hasta ser una manifestación madura de la Mente de Cristo."

Los lectores interesados pueden aprender más sobre la Vía en el sitio web: www.wayofmastery.com. Una nota más: estas son las únicas versiones autorizadas de estas Enseñanzas; aquí están dadas justo tal y como fueron ofrecidas en aquel primer momento, incluyendo la sección original de preguntas y respuestas, algunas de las cuales son Enseñanzas preciosas dirigidas a todos nosotros. Se ha trabajado duro para asegurarse de que los editores no alteraran nada en el traslado desde el audio al texto. No aparece ningún título para los capítulos, ni hay sub-secciones, porque no dio ninguna. Las palabras que Él originalmente enfatizaba han sido escritas en cursiva.

Lo que tienes entre tus manos es una Llave Maestra, pero una llave solo es útil en la medida en que la tomemos, la insertemos en las cerraduras de nuestros corazones y nuestra mente, y la 'giremos' para así comprometernos plenamente en lo que nos ha dado uno de los mayores Maestros jamás enviados por el Amor para hacer conocido al Amor una vez más en nuestras almas durmientes.

Está ahora entre tus manos, y no por accidente. Se ha dicho que nadie llegará a conocer este Trabajo 'si no está preparado completamente para ello'. Si estás leyendo estas palabras, la gracia ha desposado el secreto anhelo de tu alma, te ha llevado aquí, y ha puesto estas Enseñanzas en tus manos.

Ahora, depende de ti. Que Dios te bendiga y que puedas conocer el esplendor de la Gracia que te ama más allá de toda comprensión, y llegar a conocer la Compleción del Alma tal y como te atraviese para abrigar este mundo en el Amor.

Oleadas de Gozo, Jayem.
Mayo del 2011.


La Vía de la Transformación Prefacio www.celebrandoelmilagro.com


Lección 1



Lectura de la Lección 1 por Mariano Noé
Cargando audio...


Ahora, comenzamos.

1. Y efectivamente, como siempre, bienvenidos, queridos y santos amigos. Venimos como siempre a unirnos con vosotros de aquí en adelante, de este modo y a través de esta voz. Y no obstante, como siempre, no estamos separados del lugar donde vosotros estéis. Y no somos seres inaccesibles para ninguna Criatura de Dios. En Realidad, y por enésima vez, os quiero decir que la separación no existe en toda la Creación. Esto solo puede significar que no estoy separado de donde vosotros estáis. Y que, donde vosotros estáis, no tiene nada que ver con la localización del cuerpo que habéis aprendido a llamar "el vuestro".

2. En Realidad, sois Espíritu Puro. En Realidad, sois como yo soy. En Realidad, aquello que sois, habita a lo largo de todas las dimensiones de consciencia. En Realidad, aquello que sois no ha probado jamás la separación de Dios.

3. Existe un aspecto de vosotros -sí, es cierto- que ha elegido percibirse a sí mismo como identificado con el cuerpo físico en este mundo tridimensional que llamáis espacio y tiempo. Esto forma parte de la experiencia que habéis creado y que por tanto habéis convocado hacia vuestro Yo, hacia vosotros Mismos. Pero, cuando hablo de este "Yo", no hablo del yo que es el sueño del cuerpo, del yo que es aquello con lo que os habéis identificado a vosotros mismos, sino más bien del Ser, del Yo que trasciende toda limitación y existe en todas las dimensiones.

4. Queridos amigos, a modo de bienvenida, y como introducción a lo que vamos a estar hablando en este vuestro nuevo año, y que para poder nombrarlo lo vamos a titular La vía de la transformación, deteneos sobre esta simple Verdad: en ningún momento estáis aprisionados en el cuerpo.

5. En ningún momento -ninguno- estáis limitados a esa apariencia que habéis llegado a creer que es vosotros, y sin importar lo profundo que sea el dolor, o lo incuestionable que os haya parecido eso que llamáis "sentido común", cuando os ha dicho que, "Estoy aquí. Soy este cuerpo. Este momento está sucediendo. Esto es todo lo que hay." A pesar de todo eso, la Verdad no se ha visto afectada. No eres la mera apariencia del cuerpo-mente que has llamado "yo", "yo mismo".

6. Ahora bien, con esta observación simple, como fundamento, podemos comenzar. Queridos amigos, La vía de la transformación, la manera de transformaros, radica en exactamente la misma cosa en la que radican todos vuestros sueños: la decisión de vuestro compromiso, elegir aquello con lo que queréis estar comprometidos. Pues no podéis soñar un sueño, es decir, no podéis crear una experiencia en el campo de la consciencia, si no estáis al cien por cien comprometidos con ella. Puede parecer que este no es el caso, pero os aseguro que sí.

7. Esto significa que, en cada momento de vuestra experiencia vivida, aquello de lo que sois conscientes no está causado, en absoluto, por nada que esté fuera de vosotros. Por ejemplo, a medida que grabamos estas palabras que vibran como pensamientos a través de un cuerpo físico que habéis llegado a asociar con aquel que llamaríais Jayem... a medida que ocurre este proceso, hay algunas personas presentes que ahora escuchan las vibraciones creadas por la resonancia de esos pensamientos a través de la mente, y luego del cerebro, y luego de las cuerdas vocales de un cuerpo físico, y ello crea un patrón de sonido que resuena en los oídos de esas otras ciertas formas físicas distintas... Bien, pues tened por seguro que aunque esas otras personas, aunque esos campos de consciencia que están escuchando estas palabras incluso cuando son grabadas por primera vez-..., aunque ellos se restrinjan a sí mismos a ser solo ese cuerpo que recibe ciertas frecuencias de vibración que tocan sus oídos, y que crean un cierto estímulo neurológico en el cerebro y traducen esa vibración a ciertas palabras de vuestro idioma, esa experiencia no está provocada por nada que esté fuera de ellos mismos.

8. Ellos son igualmente libres, en este mismo instante (igual que vosotros, allá donde estéis leyendo o escuchando estas palabras)... son infinitamente libres de experimentar esta transmisión de vibración de una manera completamente diferente, más allá de vuestro idioma. Son libres de percibirse a sí mismos desde los ámbitos del Espíritu Puro. Son libres de verme y de ver a aquellos que se unen a mí en esta transmisión de la frecuencia que crea la vibración a través de la forma física -igual que vosotros.

9. Y por tanto, como un simple ejercicio, para todos los que estéis leyendo o escuchando esto, tomaros solo un momento, y arrojad esta simple piedrita dentro de vuestra consciencia: "No soy lo que he percibido que soy. Soy ilimitado, Espíritu Puro, y no hay nada que no esté a mi alcance. Por tanto, en este mismo instante, elijo abrir el acceso a otras dimensiones de experiencia de modo que pueda convocar este instante hacia mí, pero de una manera diferente."

10. Y a medida que decís estas palabras, advertid qué imágenes comienzan a llegar a vuestro campo de discernimiento, a medida que os imagináis quizá a vosotros mismos siendo mucho más que solo el cuerpo, habitando en dimensiones mucho mayores que la física. ¿Veis imágenes fugaces de otros seres, colores de luz, sutiles sentimientos de los que quizá antes no erais conscientes mientras os enfocabais en la traducción en palabras de las vibraciones? ¿Qué notáis que se desplaza flotando a través del campo de vuestro discernimiento? Prestad atención a ello, pues si lo imagináis, entonces lo tenéis, lo estáis experimentando.

11. Sois el campo de consciencia teniendo esa experiencia ahora. Creáis la capacidad. Decidís lo que entrará en el campo de vuestro discernimiento y cómo lo experimentaréis.

12. Queridos amigos, aprended a mirar entre bambalinas. Aprended a sentir más allá del cuerpo. Aprended a permitiros el discernimiento de lo que asoma por ese metafórico rabillo del ojo, es decir, por las fronteras, los bordes exteriores de vuestro campo de discernimiento.

13. Llegad a constatar que la experiencia con la que estáis más familiarizados... es decir, la de un ser con un cuerpo-mente que escucha vibraciones de sonido, que las traduce a un idioma, y que por tanto percibe que está teniendo una conversación con un ser, un ser que resulta que es otro cuerpo en el espacio, quizá sentado a tres metros, o cuyas palabras han sido registradas en un libro o un disco.... reconoced que, en torno a las fronteras de eso, hay algo mucho más vasto, hay algo que puede ser cultivado y que te permite estar consciente en unos niveles mucho más refinados.

14. Finalmente llegaréis a ser capaces de percibir esas dimensiones de energía con vuestros ojos abiertos al mirar a otro cuerpo-mente que esté actualmente teniendo la experiencia de hacer vibrar pensamientos a través de sí mismo dirigidos hacia ti -lo que llamaríais "conversación". Veréis a ese otro ser no como un cuerpo, sino como un campo de luz. Veréis colores, sentiréis vibraciones. Y esos colores y vibraciones os dirán mucho más que lo que las palabras podrían deciros jamás. El resultado es, desde luego, que ya no os vais a ver tan a menudo engañados y seducidos por las palabras, como os ha sucedido en el pasado.

15. Practicad este pequeño ejercicio tan a menudo como queráis, en todas y en cada una de las circunstancias que queráis. No es difícil. Simplemente usad el campo de vuestra consciencia para decidir ser conscientes de lo que hay en torno a los bordes de la experiencia tridimensional que estáis teniendo. Por ejemplo, cuando os acerquéis a la luz roja de un semáforo y os pongáis delante, al lado de otro automóvil que tiene otro conductor dentro, si curioseáis con vuestros ojos físicos y os restringís a vosotros mismos en vuestra mirada, veréis solo un auto con otro cuerpo dentro, sentado al volante, es decir, algo muy similar a lo que vuestro cuerpo está haciendo (o lo que llamáis "vuestro cuerpo"). ¿Qué tal si te permitieras jugar, al mirar a ese ser, diciéndote a ti mismo esto en la mente, "esta es solo una reducida expresión de ese ser. Me pregunto qué estará ocurriendo en los bordes"?

16. Podrías verte sorprendido cuando de repente te viniera un pensamiento a la consciencia. Ese pensamiento, ves, no es precisamente tuyo. Bien podría ser que fuera el pensamiento de la persona que está en ese auto, diciendo, "oh Dios mío, debería... ¿por qué no planché esa camisa a mi marido esta mañana? ¡Oh, se va a enfadar tanto!". ¿Cuántas veces has tenido pensamientos como ese en tu mente y los has descartado como "imaginación"?

17. Lo que aquí estamos sugiriendo es que utilices los momentos más corrientes de tu día a día para darte cuenta de tu propio ser, de tu propio y naturalmente expandido Yo sin límites.

18. No hay nada oculto en ningún momento, y en cualquier instante tienes pleno acceso a la totalidad de otra alma. ¿Te parece esto una invasión de la privacidad? Queridos amigos, no existe tal cosa. La privacidad es importante solo para quienes creen que están desconectados y separados, y quizás tienen algo que ocultar. Pero en realidad nada está oculto.

19. Y a medida que vayas llegando a confiar cada vez más en que la naturaleza profunda de tu propio ser es perfecta sabiduría, perfecta compasión y perfecto Amor, empezarás a liberar todo ese miedo con el que has rodeado las extraordinarias habilidades que ya posees.

20. Descubrirás que puedes confiar en tu ilimitado Espíritu. Y cuando estés sentado en tu auto, mirando a aquel que está detrás de un volante en el auto de al lado, y te relajes y te permitas mirar a ver qué hay en los bordes, a medida que esas percepciones llegan a tu consciencia constatarás que esto significa que las mentes no están separadas entre sí. Y si las mentes de esos seres están tocando la tuya, entonces la tuya está sintiendo la suya, y eres libre de enviarles Amor. Eres libre de notar lo que estás recogiendo de otro, y, sin abrir la boca física, puedes enviarles la respuesta de sabiduría que estén buscando.

21. Imagina que eres capaz de notar las ondas de pensamiento de quienes te rodean cuando estás en tu tienda empujando tu carrito de metal por los pasillos para llenarlo de cajas de lo que parece ser comida fresca. Comienzas a captar lo que está ocurriendo en sus dramas, sus historias, sus vidas... y eres realmente capaz de comunicarles (según lo decís vosotros) telepáticamente las respuestas a sus dilemas. ¿No supondría eso un mayor grado de libertad que el acostumbrado?

22. Ves, para La Vía de la transformación es absolutamente necesario que te comprometas a vivir de un modo diferente. ¿Acaso la transformación no es un cambio en el statu quo? ¿Cómo vas a experimentar una transformación si no utilizas el tiempo para pensar y ser de forma diferente? Implorarme no lo va a conseguir. Leer un millar de libros sagrados tampoco. Una cosa, y solo una, te llevará hacia la transformación que has buscado: la voluntad de habitar, allá donde estés, de una forma diferente.

23. Comienza de nuevo con el simple ejercicio de recordarte a ti mismo que, en Verdad, eres Espíritu ilimitado, morando en todas las dimensiones, y que todas esas capacidades extraordinarias ya están ahí, son inherentes a tu consciencia, porque si no fuera así, eso significaría que Dios crea con desigualdad.

24. "Bien, tú has nacido con ese don, pero yo no lo tengo." No. Dios crea a Su amado Hijo, y la Filiación está compuesta de iguales en espíritu. La única diferencia, en el campo del tiempo, es que parece que algunos han accedido a sus capacidades inherentes y las han cultivado más que otros.

25. Tú puedes entonces utilizar ese hecho para percibir a otro como un ser más especial que tú, y por tanto usar esa percepción para demostrarte que no vales lo suficiente, que eres pequeño o débil. Quizás, algún día, si tan solo pudieras vivir tus siguientes 100 vidas siendo una "buena" persona, quizá entonces... esas capacidades podrían mostrarse espontáneamente en ti. Pero no hay accidentes, y nada de lo que ves que se hace manifiesto en la vida de cualquier otro ha ocurrido por accidente. Todo lo que ves es intencional -todo.

26. Por tanto, quizá dirías esto al contemplar a mi querido hermano, o al cuerpo que le has asignado, "oh, cielos, él puede hablar con Jeshua, pero yo nunca podría hacer eso". ¡Deja de mentirte a ti mismo! Antes bien, date cuenta de que si esta capacidad se está manifestando en tu campo de discernimiento es porque tú la has convocado hacia ti mismo como un recordatorio de lo que ya es algo inherente en ti.

27. Si otra persona pone su mano sobre la frente de alguien enfermo y este se levanta sin que la enfermedad siga presente, recuerda que tú has convocado esa experiencia dentro del campo de tu consciencia, a través de ese querido hermano o hermana, y para recordarte a ti la Verdad de tu ser.

28. Y si te sientes atraído por la idea de ser un sanador, entonces deja todo lo demás y comienza a sanar.

29. Al entrar en este año de transformación, descubrirás que comenzamos a hablarte más directamente a ti, en el sentido de que según lo expresáis- "no nos andamos con rodeos". No apaciguamos tu resistencia, tus miedos; no te acariciamos para consolarte por los dramas que te has creado, y que han parecido separarte de la Verdad de tu naturaleza divina.

30. Pues, a medida que vamos por La Vía de la transformación, os estamos enviando una llamada. Es la llamada a que resurjáis y asumáis una responsabilidad completa por todo lo que veis, pensáis, y elegís.

31. Y ten por seguro que si escuchas esta llamada es porque una parte más profunda de ti la ha convocado como un modo por el cual recordar que esas cosas ya están dentro de ti.

32. La Vía de la transformación es la manera de asumir responsabilidad por el tiempo, por todos y cada uno de los momentos. Porque el tiempo no es una prisión para ti. Es lo que fluye a partir de tu misma consciencia, y no existirá jamás un lugar o un momento -nunca, ni lugar ni tiempo- que sea más propicio para La Vía de la transformación que aquel en que tú estés y que el tiempo que es ahora.

33. No hay nadie que no tenga privilegios. No hay nadie que esté pasando por una etapa de su vida donde se vea impedido de regar, cultivar y sacar adelante el fruto que se aloja dentro de su consciencia ilimitada.

34. No hay nadie que sea una víctima del mundo que ve. Pues el mundo que veis realmente no podría suceder en otro lugar que no fuera el campo de vuestro discernimiento -lo que llamamos consciencia o mente.

35. Los edificios, los automóviles que conducís, los billetes en el banco... nada de esto es real. Son meramente símbolos de la cualidad de la experiencia que habéis elegido convocar hacia vosotros mismos en tanto que una experiencia transitoria de aprendizaje.

36. Queridos amigos, usad bien el tiempo. Preguntaos a vosotros mismos, "¿Estoy plenamente comprometido a transformar mi discernimiento para dejar atrás el de aquel ser que ha estado durmiendo y percibiéndose a sí mismo como limitado a la dimensión espacio-temporal, o estoy comprometido a escuchar realmente la llamada de mi Hermano a que tome mi cruz y le siga?"

37. Es decir, la cruz de la crucifixión, la pesada cruz de madera que has estado llevando, que dice, "Bueno, realmente estoy esforzándome e intentando alcanzar la Consciencia Crística, pero... oh, si solo... quizás si me librara de mi marido, así podría. O quizás si me fuera a otro sitio. O quizás con alguna técnica que aún no haya encontrado por ahí, disponible en el bufé. Una vez que la encuentre y comience a practicarla, me pondré manos a la obra."

38. Ya estás en el más sagrado de los templos: tu Ser, tú Mismo, tu Yo. Tú vives en el tiempo perfecto para tu transformación. Nada te limita en absoluto, en ningún momento.

39. El poder de la libertad de elegir es la esencia de Cristo. Y el mismo, exactamente el mismísimo poder que has estado utilizando para intentar convencerte a ti mismo de tus limitaciones, es el poder que yo utilicé para vencer a la muerte. No hay ninguna diferencia, excepto un pequeño guiño, una intención, un compromiso, un reconocimiento -eso es todo. En realidad, no hay nada imposible para ti, y no hay nada que no esté a tu disposición.

40. Entonces ¿qué es lo que sucede en la consciencia que parece crear el bloqueo, el obstáculo ante la presencia del Amor? A medida que creas transitoriamente una limitación percibida, y que la utilizas como modo de convocar en ti una cierta cualidad de la experiencia, tienes la tendencia a caer en la trampa de identificarte a ti mismo con esas restricciones que has instalado, en tu ilimitada libertad, para poder tener una experiencia temporal de aprendizaje.

41. Cuando en tu consciencia te identificas con las fronteras, los bordes, las restricciones -las líneas sobre el lienzo que tú libremente has elegido dibujar- entonces creas una prisión. Esa prisión es en realidad algo completamente ilusorio, y en realidad tu Yo ilimitado sigue experimentando lo que quiera, a través de todas las dimensiones de la Creación.

42. Tu creencia de que estás definido por las líneas que has dibujado en el campo de tu consciencia, por las piedritas que has arrojado, por las ondas que has creado... la creencia en que eso es únicamente lo que tú eres, crea una restricción, una densidad, y un conflicto que tan solo tiene lugar en esa parte de tu ser que se ha extendido a sí misma, como lo haría un rayo de sol desde el sol, hacia lo que llamáis dimensión espacio-temporal.

43. Ahora bien, piensa sobre esto. Si te sientes constreñido en esta dimensión, no significa que estés constreñido. Simplemente significa que un minúsculo rayo de tu Luz está teniendo transitoriamente un cierto tipo de experiencia. Y si sigues la pista de ese rayo de Luz de vuelta hasta su fuente, encuentras algo más brillante que diez mil de vuestros soles, algo más vasto que el sol que alumbra vuestro universo físico, ¡algo tan vasto que a partir de ello han surgido multitud de universos!

44. Esa Luz de tu alma, Espíritu Puro, permanece inmaculada e ilimitada. Ese minúsculo rayo puede hacerse consciente de la totalidad, y ese es el proceso del despertar.

45. Este proceso realmente no cambia nada en absoluto, pues tú comienzas a identificarte no tanto como ese minúsculo rayo que está teniendo una experiencia transitoria, sino con el campo a partir del cual surge el propio poder de experimentar la dimensión espacio-temporal.

46. Imagínate cambiando de identidad de modo que eres el océano del cual surgen una multitud de olas, que surgen y surgen continuamente, cada una ligeramente diferente, unas algo mayores que otras, algunas más rápidas, otras con un poco más de espuma sobre ellas. Estas olas tan transitorias, estas olas danzantes son emitidas por un campo o un océano que no reconoce ni comienzo ni fin, y cuyas distantes costas no pueden ser descubiertas. Eso es tu Ser, tu Yo, y no la diminuta ola que tiene un nombre y una historia al haber nacido en un cierto tiempo, en una casa o una ciudad determinadas. Definitivamente, tu Yo nunca es eso que llamáis banquero, profesor, canalizador, madre o padre. Ninguna de esas cosas es lo que tú eres.

47. La Vía de la transformación es mucho más simple de lo que crees. Pero de nuevo, depende de tu decisión de usar el tiempo de un modo tal que te comprometas plenamente a despertar de las estrechas restricciones que has impuesto sobre tu vasto campo de consciencia.

48. Y hazlo por la sola razón de que sería más divertido permitir que este minúsculo rayo continuara en el espacio y el tiempo por un rato, mientras que es consciente de la totalidad de tu Ser y realmente opera a partir de ella.

49. ¿Te puedes imaginar viviendo así? ¿Puedes imaginar a tu cuerpo-mente conduciendo su pequeño auto por la carretera, pero que cada vez que se para en un semáforo nota a alguien cerca, y...? Sí, ves todavía el automóvil, ves aún el cuerpo, pero lo que estás sintiendo, lo que estás conociendo o advirtiendo es que se trata de un campo infinito de consciencia, igual que tú, y que su mente toca a la tuya en todas las dimensiones, y que tú eres Cristo, y le puedes transmitir sabiduría y Amor.

50. Puedes aprender a dirigir las energías. Podrías verlas de un cierto color. Puedes tocar su campo, su campo áurico. Puedes enviar sanación a aquellos órganos del cuerpo que puedas notar que están algo más desastrados. Tú puedes ser la encarnación, en el espacio y el tiempo, de ese Yo que es tan vasto, tan grandioso..., que está lleno de un poder tan extraordinario que ante eso todo lo que puedes hacer es quizá sonreír -quizá sin que se vea ni que lo noten aquellos que, por sí mismos, se han identificado inconscientemente con un pequeño, un diminuto pedazo de esa espuma que es parte de la ola y que es parte del océano de su Yo.

51. Pero lo que ellos han elegido no influye en tu elección. Escucha muy cuidadosamente otra vez: lo que otro elige no afecta para nada tu elección, incluso aunque lo parezca. Ni siquiera es exacto decir, "oh, bien, me siento bajo la influencia de esto y lo otro; me volví un poco inconsciente, eso es lo que sucedió. Me rendí."

52. No, no, ¡no! En cada momento de tu experiencia, lo que experimentas está viniendo de dentro de ti. No es algo que sea colocado en ti desde una fuente externa a ti mismo.

53. Y en cada momento sigues siendo libre de observar y notar si estás disfrutando allá donde estés -es decir, si tú estás ahí, en tu percepción de la vida, y reconociendo que tienes el poder de pensar de forma diferente. "Oh, es cierto, no estoy en un atasco de tráfico. No existe tal cosa. Todo es perfecto. Solo es un gigantesco tejido, entretejido con las experiencias de infinitas almas. Así que mientras esté aquí, en este pequeño auto y con este divertido cuerpecito, voy a ser Cristo. Y voy a llamar a la puerta de lo que está sucediendo en los bordes de mi discernimiento. Y voy a sentir los pensamientos de aquel sobre quien elija enfocar mi atención. Y desde la profundidad de mi ser le mandaré Amor. Puedo elegir ser la Verdad de quien yo soy. La luz roja, los automóviles..., todo eso no crea mi experiencia. Mi experiencia está fluyendo desde dentro. Está siendo extendida hacia fuera."

54. Escucha cuidadosamente. Nadie tiene el poder de crear tu experiencia. Nadie tiene el poder de limitar tu experiencia. Y en ningún sitio de las Leyes de Dios se ha escrito jamás que debes ajustar tu experiencia a las elecciones de otro.

55. Tienes libertad para escoger ser la encarnación de Cristo. Tú eres quien puede bendecir a la Creación. Y eso comienza cuando estás dispuesto a asumir responsabilidad por el sentido en que quieres utilizar el tiempo.

56. En Realidad, ya lo estás haciendo de todas maneras. Siempre estás utilizando el tiempo exactamente para lo que tú estás eligiendo utilizarlo. No estás sobreviviendo. No estás tratando de conseguir hacer las cosas que un mundo exterior a ti requiere. Nunca está ocurriendo nada más que tú, tú mismo, siendo consciente de los efectos que tiene el modo en que estás eligiendo usar la consciencia; eso es todo.

57. Aquí es donde comienza La Vía de la transformación. Y al final, también es donde termina. Pero la diferencia está en que ya ni siquiera querrás elegir nada que hable de limitación. Aunque el cuerpo-mente que tú una vez identificaste contigo mismo parezca todavía estar moviéndose por el espacio y el tiempo, ni siquiera mirarás a ese cuerpo-mente y dirás "mío". Simplemente dirás, "vale, ahí está, el cuerpo-mente, este instrumento transitorio de comunicación extraído del océano de mi Yo ilimitado, tal y como lo he hecho ya una multitud de veces en una multitud de universos, ¿y qué?"

58. Tu consciencia literalmente dará un vuelco. Tomará una nueva perspectiva. Y reconocerás que eres Espíritu Puro, que no habitas en el tiempo, para nada, y que puedes simplemente deleitarte utilizando el cuerpo-mente como un instrumento de comunicación.

59. Cuando vas en un avión viajando a una cierta costa distante, a un lugar del que disfrutas, también estás usando el cuerpo-mente como un instrumento de comunicación entre tú y la Tierra, entre tú y otras creaciones que han surgido de otras mentes, ya sea un edificio bonito o una pintura hermosa. Todo lo que jamás puedas estar experimentando es algo que has atraído hacia ti mismo mediante el cuerpo -es una experiencia, eso es todo. Eres ese ser ilimitado que en realidad tiene la sartén por el mango.

60. La segunda etapa, muy relacionada con la primera que acabamos de describir al principio de La Vía de la transformación, requiere que comiences a prestar atención a esos pequeños garabatos que has dibujado en el blanco, ilimitado y perfectamente inmaculado lienzo de la consciencia. Algunos llamarían a esto -vuestros psicólogos- personalidades o máscaras. Hazte consciente de esos pequeños yoes que has creado. Comienza a preguntarte a ti mismo, "¿Qué estoy protegiendo? ¿Por qué vivo continuamente a diario de una manera que ya no me llena? Después de todo, sí he estado ahí; sí hice aquello. ¿De qué modo podría mirar a esos pequeños yoes, a esas pequeñas gotas de espuma en esta ola transitoria que he hecho nacer? ¿De qué modo podría usarlos de forma diferente? Me pregunto si podría crear uno totalmente nuevecito."

61. ¿Por qué esto es importante? Porque los garabatos que has dibujado -y quizá te digas ahora a ti misma algo como, "Bueno, soy fulanita. Soy vicepresidenta de un banco. Nací en esta o aquella ciudad. Mis padres son tal y tal, y sería muy diferente ahora si mi hermana no me hubiera golpeado de esa manera cuando yo era pequeña"-, porque esos garabatos que has dibujado, decíamos, en el mismo instante en que te defines a ti mismo con ellos, te restringes dentro de los parámetros que has elegido valorar. Y tú [chasquido de dedos], así de rápido, creas precisamente la experiencia de las vibraciones que son el efecto de los garabatos.

62. Piensa en esos garabatos, los parámetros del pequeño yo, como el efecto de ciertas piedritas que han sido arrojadas al estanque de tu consciencia. Una vez que dibujas las líneas, surgen ciertos efectos a partir de ellas.

63. ¿Qué ocurre si te decides a crear un yo que se ve a sí mismo como perfectamente ilimitado? Y en vez de decir, "Bien, tengo que ir a ver a mi hermana. Sé que solía pegarme, pero fue como fue. Eso es simplemente quien yo soy", en vez de decir eso, te tranquilizas y simplemente dices, "Sabes, soy un ser perfectamente ilimitado. Y creo que voy a crear un yo que sea expresión del Amor ilimitado de Cristo. Y voy a ir a ver a este ser humano (podrías usar su nombre y no llamarla "tu hermana")..., voy a ir a verle, y voy a utilizar el tiempo para emitir tanto Amor a ese ser como pueda, y por ninguna otra razón que porque va a ser algo grande hacerlo. Soy la encarnación de Cristo, y esta persona puede que no lo sepa, pero no importa. Puedo disfrutar de ello igualmente."

64. ¿Ves cómo eso puede comenzar a desplazarte más allá de la identificación con una cierta definición de ti mismo, una que realmente te ha encerrado en un parámetro estrecho, o en un conjunto de parámetros que solo podían tener ciertos tipos de efectos?

65. ¿Qué tal si fueras a sentarte con esos seres que llamas "padres", o "familia", y eligieras deliberadamente contemplarles como seres que tú has convocado en tu campo de discernimiento, y que son infinitos y libres, en una perfecta igualdad contigo? Y ellos simplemente eligieron recibir tu telegrama cósmico y ponerte en un cierto papel, en el espacio y el tiempo, para ayudarte a representar lo que tú querías aprender. ¿Comenzaría eso a cambiar la identificación que has hecho de ellos como siendo meramente tus "padres" o "familiares"? Pues si les contemplas y dices, "son mis padres, o son mis familiares", entonces, tú te has definido a ti mismo solo como su "hijo", por ejemplo. ¿Comienzas a entender la trascendencia de esto?

66. Es muy, muy importante, llevar discernimiento a las definiciones que has estado dándote a ti mismo, y que has seguido insistiendo en darte día tras día. Es como arrojar la misma piedrita en el mismo río, creando los mismos efectos -y nada se transforma.

67. Esto también saca a relucir cierto miedo. "¿Qué sucedería si dejo que se marchen las definiciones que me resultan familiares?" Y esta es la respuesta: no sucederá nada, porque en realidad esas definiciones nunca han restringido realmente a tu Yo ilimitado. Tu Yo nunca se ha visto limitado a la hora de seguir creando y experimentando en todas las dimensiones. El único cambio que puede decirse que ocurriría es que ese diminuto rayo de tu ser que está actualmente danzando a través de la experiencia de ser un cuerpo-mente en el espacio y el tiempo, comenzará a abrir de par en par las puertas y realmente accederá a la Consciencia Cósmica.

68. Si quieres tener la experiencia de caminar por este planeta como un maestro iluminado, primero entiende el fundamento sobre el que descansa La Vía de la transformación, la manera de transformarte. Segundo, lleva consciencia a esas definiciones que has hecho de ti mismo, y que se han vuelto inconscientes para ti. Y entonces, redefinete deliberadamente a ti mismo a medida que entras en el campo de cada experiencia que tengas. ¿Tiene esto sentido para ti?

69. Y aquí está el meollo del asunto: nadie puede tomar esta decisión por ti.

70. Yo nunca he iluminado a nadie. Ni tan siquiera les he elevado un centímetro. Simplemente he elegido demostrarme a mí mismo mi falta de límites, y parte de esa experiencia fue afrontar la crucifixión, de modo que pudiera aprender a vencer a la muerte. Esa fue mi elección, mi camino, la experiencia que yo traje a la existencia.

71. Te puedo asegurar que es mucho más grandioso estar en el cuerpo mientras estás plenamente consciente de tu Yo Cósmico. Y al mismo tiempo debo decirte que está perfectamente bien percibirte a ti mismo como un rayo limitado de consciencia. Sí, de ello se siguen ciertas consecuencias, pero no obstante eres completamente libre de continuar en ese campo de experiencia todo el tiempo que quieras.

72. Imagina que alguien va a nadar en lo que llamas una piscina, y que hay ciertos parámetros, ciertas medidas -digamos por ejemplo veinte metros de ancho y cincuenta de largo; no importa. Se trata de un cierto volumen de agua, y ese es el campo en el cual nadas. Ese campo de agua es como el campo de tu consciencia. Su forma le viene dada por las fronteras que tú eliges dibujar. Y el mismo ser podría decir, "Soy demasiado amplio como para nadar en una piscina. Creo que voy a poner al cuerpecito a volar en un avión, y llegaré hasta un gran océano para ir a nadar en medio de él, sin limitarme a una caja." La experiencia de ese nadar es muy diferente.

73. Tu consciencia es exactamente de esa manera. Y todo lo que experimentas, desde el momento en que te despiertas por la mañana hasta el momento de volver a despertarte otra mañana (pues en realidad no hay respiro)..., todo lo que ves, todo lo que experimentas, es el resultado directo de dónde y de cómo has dibujado las líneas en el blanco lienzo de la consciencia. Y en cualquier momento eres libre de borrarlas y dibujarlas de un modo diferente.

74. Nunca digas, por tanto, que has descubierto algo. Más bien, aprende a decir que, "Estoy experimentando los efectos de ciertas líneas que he dibujado en el campo infinito de mi ser. Y, ¿sabes? Está perfectamente bien."

75. Es decir, caminando por la lluvia, aprende a disfrutarlo, desde el espacio sin límites dentro de ti, como un Cristo caminaría sobre esta Tierra; y di, "Elijo sentir la lluvia sobre la piel de mi cuerpo. Siento el escalofrío de la carne estremecida contra el frío. ¡Qué delicia! ¡Soy ilimitado, para siempre! Y este momento no me define; no me aprisiona. ¡Soy libre! ¡Soy libre! Mañana podría irme a algún clima más templado, donde el sol brille y no haya nubes de lluvia. Y si es así, disfrutaré de los rayos de luz solar sobre mi piel y del sudor sobre la frente; percibiré cómo se siente este a medida que cae deslizándose como hilillos sobre la piel -no mi piel, sino la piel. Y cuando encuentre un amigo, me recordaré a mí mismo que nuestros campos mentales se encuentran entre sí en muchas dimensiones. ¿Qué voy a elegir, yo, traer a ese momento? ¿Me veré a mí mismo como un ser limitado a las fronteras de la piel del cuerpo? ¿Le contaré solo mis penas? 'Mira, mi auto tiene un pinchazo, y luego mi madre me llamó, y está triste porque me olvidé de su cumpleaños, y oh, cielos, no sé cómo voy a salir adelante'. ¿O bien voy a encontrarme con él en tanto ese Ser Cósmico ilimitado que soy? ¿Crearé el espacio en el cual consigo disfrutar de irradiar Amor hacia ellos? ¿Disfrutaré viendo qué ocurre justo en torno a los bordes de esta experiencia tridimensional que, desde luego, continúa? 'Hola Fred, encantado de verte'. Pero, en torno a los bordes... 'oh, Fred, tenías una discusión con tu mujer; déjame hablarte de eso', pero hablarte sin siquiera abrir la boca, 'mira, toma aquí algo de Amor para ti; tienes la sabiduría; sabes la respuesta'. Mmm... oh, se está empezando a formar un pequeño cáncer en el colon, creo que le enviaré luz. 'Sí, sí, cómo está ella, y los niños? Oh, muy bien'. Luz irradiando hacia el cáncer, luz irradiando hacia el cáncer."

76. ¿Qué experiencia prefieres: el discernimiento reducido que hay dentro de un par de pequeños garabatos, en un lienzo infinito de Luz Radiante, o bien la Luz Radiante En Sí Misma, operando a través de esos muy transitorios y libremente escogidos "garabatos" denominados "cuerpo-mente"?

77. La Vía de la transformación comienza contigo decidiendo en qué te quieres comprometer más.

78. Requiere que lleves discernimiento a cada conjunto de definiciones que hayas adoptado sobre el yo y que hayas colocado sobre él como una capa de revestimiento. Y culmina con la transparencia del mismo cuerpo-mente, de ese pequeño rayo de luz que crees que eres, de modo que, aunque a la vez siga existiendo por un poco más de tiempo, esté impregnado de un discernimiento de tu Ser Cósmico. Y esa se convierte en tu identidad.

79. Y tú eres Cristo, jugando en el mundo -ilimitado, sin restricciones, sin ser víctima de nada. Y lo que surge, surge, y lo que se va, se va. Y ese surgir y ese irse son exactamente lo mismo para ti.

80. El amor viene, es recibido. El amor parece ser retirado, ¿y qué? Bendices al ser que retira el discernimiento de ti, y simplemente te abres a quien sea que venga a tu consciencia. Porque tú decides cómo entrarás en relación con cada momento. Y nunca descubres que algo ahí fuera está "bien", es "correcto". Simplemente creas la estructura de tu experiencia.

81. Cuando sea que alguien te diga, "Bueno, me gusta comer carne. Me gusta cruda y sangrienta sobre mi plato", Mientras que tú solo has estado comiendo frutas y vegetales, no hay motivo para decir nada en absoluto. Solo sonríe, y decide que puedes irradiar Amor hacia ellos -pero no porque estén haciendo algo mal, y al hacer esto ellos pudieran cambiar, sino porque su decisión no significa nada. Es solo una descripción de cómo están estructurando su experiencia. Si te identificas a ti mismo como "vegano", no serás capaz de evitar juzgar a tu hermano o hermana. Y donde mora el juicio, has creado separación, y por un momento pierdes la presencia del Amor.

82. ¿Puedes convertirte en alguien lo suficientemente egoísta como para aprender a reconocer verdaderamente que las decisiones de los demás no te influyen, y que sus elecciones no dicen nada sobre las tuyas?

83. Tienes libertad para acoger tu experiencia como algo que está siendo totalmente Auto-creado a partir de la inocencia perfecta, a partir de un perfecto sentido del juego, a partir de la libre utilización del tiempo para generar experiencia. Mmm.

84. Por ahora, por esta sesión, ya tenemos bastante. Se os ha dado ya mucho. A quienes estén comprometidos con la transformación les recomendaríamos que releyeran o volvieran a escuchar esta sesión, y que tuvieran muy claro lo que está siendo compartido. Comienza este año a crear tu propio diario personal de transformación. Que no sea usado para nada más.

85. Toma el diario y encuentra una imagen que represente para ti la expresión de Amor más elevada, más profunda, más apasionante, más bella que puedas imaginar. No la compares con la de nadie. Solo ponla en la cubierta del diario. Compra un bolígrafo que usarás solo para esto. Encuentra un lugar para colocar este diario de modo que no haya nada más en ese espacio. Puede ser en tu altar, o en un cajón cerca de tu cama. Busca deliberadamente un lugar, desde el campo de tu ser Crístico, y di, "Ah sí, este es el lugar."

86. Entonces, cada vez que recibas o leas una de estas lecciones, tómala con cuidado y escribe los puntos clave que se hayan planteado. Y decide qué es lo que van a significar para ti. Decide los pasos que darás para incorporarlos en la vivencia de tu experiencia diaria -incluso si eso significa que no van a ser incorporados en absoluto. Asume el cien por cien de responsabilidad por la decisión, y escríbela en tu diario, "No pienso hacer eso. Me hago cargo de lo que digo, lo decido libremente. No creo que vaya a hacer eso. Así es como son las cosas."

87. Y cuando acabe el año, si haces esto, te sorprenderá ver lo que habías escrito en tu diario. A medida que vayas mes a mes por él, toma nota también de algunas de las cosas que experimentes al jugar con las prácticas que te damos. ¿Cómo están cambiando las cosas? ¿Qué experiencias estás empezando a tener al explorar ese espacio que hay justo más allá de los bordes de tu discernimiento usual? Cuando hacías el ejercicio que sugerimos al principio, ¿qué imágenes te venían, qué pensamientos notabas, qué colores veías? Escríbelo, toma nota. Diviértete con ello.

88. Porque, de hecho, cada mes te daremos ejercicios muy concretos que te pueden parecer muy simples. Pero todos están diseñados para darte un acceso a lo que ya está ocurriendo en todo momento, y de una manera tal que puedan fomentar y profundizar tu discernimiento deliberado de lo que siempre está sucediendo: tu Yo cósmico ilimitado.

89. La única transformación que puedes experimentar en el tiempo y en el espacio es la de extenderte desde la profundidad del océano hacia esa diminuta ola transitoria, y reajustar las pequeñas gotas de espuma sobre la cresta de esa ola que has denominado el "cuerpo-mente" de tu yo, de tal modo que este comience a convertirse en un canal transparente para el discernimiento del propio océano. Ese es el juego del despertar. Y en realidad es el uso más delicioso del tiempo que jamás encontrarás.

90. Y al elegir hacer eso, créeme, te transportarás más allá de este mundo -y no desde la negación, sino simplemente porque se te ha quedado pequeño. Y te esperan dimensiones de experiencia que son mucho más grandiosas que la dimensión del cuerpo-mente. Mas el modo de llegar a ellas es aportando un discernimiento pleno a lo que estés eligiendo experimentar en todos y cada uno de los momentos. El jabón sobre la piel en la ducha de cada mañana... guau, ¡qué fascinante! Las gotas de lluvia sobre la mejilla; el estremecimiento por el frío; el sonido de un gato maullando; los pensamientos de un perro que va por la calle; todas esas cosas que atraes hacia ti mismo en esta dimensión.

91. ¿No quieres saborear todo eso? ¿No quieres envolver todo eso con tu ser? ¿No quieres recordar que la magia está a tu alrededor... y que el momento que estás experimentando está siendo creado desde dentro de tu Yo Sagrado, a partir de esa magia? Ese momento nunca ha existido antes, y nunca volverá a existir -¡Misterio de todos los misterios, Danza de la Creación, Realidad del Amor! No hay un estado más elevado que el de un cuerpo-mente que vive así, como alguien que está de tal manera impresionado, y que vive en ese estado perpetuamente. Entonces, eres libre, y el mundo no puede controlarte.

92. Por tanto, ahora llegamos al final de este mensaje por hoy. Se trata de un comienzo para aquel que elija envolverlo con sus manos ilimitadas. Pero ay, nosotros no podemos hacer que cobre forma por ti. Y si no te gusta todo eso en lo que estés ahora, no mires más lejos que a ti mismo.

93. Te esperamos. Hemos salido a por ti de un millón de maneras diferentes, a través del espacio y el tiempo hacia el hueco que hay entre tus pensamientos -y no solo mediante el mecanismo de estos textos, sino cada vez que se abre un pequeño hueco en tu consciencia. De hecho, vamos, y susurramos, "Querido amigo, ven y juega en un nivel más vasto. Todo está dentro de ti. Ven y juega. ¡Ven y juega con los Niños de Dios!"

94. Eres libre. En este momento eres tan libre como siempre lo serás, ahora mismo. Entonces ¿cómo vas a usar el tiempo?

95. ¿Qué construirás a partir de tu infinito campo de discernimiento? ¿Qué mundo contemplarás? ¿Qué pensamientos pensarás? ¿Qué sentimientos evocarás en las células? ¿En dónde le indicarás al cuerpo que se apoltrone a diario? ¿Cómo observarás la relación que tienes con cada momento, o cómo entrarás en relación con cada momento -ya sea que estés tocando un dial o un cuerpo? Pues realmente no hay diferencias. ¿Qué llevarás a esa experiencia? ¿Es Cristo tocando el hombro de otro, o es solo algún yo limitado, necesitado? ¿A quién le contarás que te debes a este mundo? Pues lo que tú decretas, es, [chasquido de dedos], instantáneamente. No hay modo de escapar de esta responsabilidad. Deja de luchar contra ello y haz nacer a Cristo donde una vez pensaste que había algo inferior.

96. Queridos amigos, la paz sea con vosotros, siempre. Y siempre estoy con vosotros. Además, no vengo solo, sino con muchos que se han deleitado creando una resonancia conmigo, y yo con ellos, y por ningún otro motivo que el de la expansión de su poder, la expansión exponencial que tiene lugar cuando las mentes se unen en el Amor desde una base de plenitud y no de necesidad. No necesito a ese ser que llamáis mi Madre; y ella no me necesita a mí. Pero, oh, ¡cómo nos deleitamos creando, juntos, aquello que extiende lo santo, lo bueno, y lo bello -sin fin! ¿Vendrás y jugarás con nosotros?

La paz sea pues con vosotros, siempre. Y, como siempre,

Amén.


La Vía de la Transformación Lección 1 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 1. Preguntas y respuestas



Lectura de las preguntas y respuestas de la Lección 1 por Mariano Noé
Cargando audio...

Pregunta: ¿quiénes son esos otros maestros que se mencionan de vez en cuando?

Respuesta: a ti te digo, querido amigo que planteas esta cuestión, ten por seguro que durante el año que tenemos por delante, tu pregunta se verá continuamente respondida. Aquí comenzaremos diciendo que en el momento en que por vez primera yo "besé" -por así decirlo- el borde de la mente o campo de discernimiento que nombro como mi querido hermano -el que percibiríais como Jon Marc-, otros seres estaban presentes conmigo. ¿Pues no se pasa mejor cuando tus amigos van contigo? Y entre ellos, uno de los principales es el que ha llegado a conocerse en el mundo como Germain, o Saint Germain. Con este hermano y amigo hay una resonancia. Y así, nos deleitamos comunicando juntos, de maneras muy diversas y con muy diferentes seres, en muchas dimensiones diferentes. Hemos caminado juntos en la forma física durante el tiempo de la encarnación que llamaríais "mía", como Jeshua ben Joseph. Y he compartido el relato de quién es él en otras ocasiones.

También aquella que conocéis como María está, desde luego, conmigo a menudo, como mi amiga y mi igual. Hay muchos otros maestros. Y recuerda que un "maestro" es aquel que ha trascendido la percepción limitada del Yo. Por tanto, hay muchos seres, muchos de esos maestros, que se reúnen conmigo cuando aliento a crear una cierta forma de comunicación, una cierta vibración de comunicación, ya sea a través de Un curso de milagros, o bien a través de lo que ocurre ahora con mi querido hermano, y asimismo, a través de muchos otros.

Pero ellos son exactamente como tú. La única diferencia es que en un cierto momento decidieron usar el tiempo de forma constructiva para recordar el Yo que son. Al volver a cultivar el verdadero discernimiento de quienes ellos son como encarnación de Cristo, como Pensamiento de Amor en la forma, simplemente comenzaron a jugar en dimensiones mayores. Las apuestas eran más altas -y no lo digo de forma negativa, sino juguetona.

Todos aquellos que vayan a compartir algo contigo han conocido la encarnación física, y fueron como gotas en un cierto campo que creó una vibración o una resonancia, en un hilo que llamamos "Linaje" cuando hablamos de ello privadamente con este mi querido amigo. Este Linaje se extiende hacia atrás, según vosotros percibiríais el tiempo, a través de las épocas atravesando la de Germain, la de María, llegando hasta la de Enoch, Moisés y Elijah. Hay un hilo de maestros, por así decirlo, que se han hecho amigos y han creado una resonancia.

Imagina a muchos flautistas reuniéndose y diciendo, "Oh, bien, vamos a hacer algo de música." Por tanto, buscamos la manera de hacer llegar nuestras notas favoritas de una forma armónica, para poder crear una vibración que llene al auditorio con lo que sea placentero y atraiga a quienes están fuera de él a venir y sentarse para compartir la música. Esto es una imagen, por supuesto, de lo que hace nuestra consciencia cuando nos unimos y nos combinamos. De hecho, ellos siempre han estado presentes en esta forma de comunicación que ahora tengo con vosotros a través de este, mi querido hermano. Y seguiremos reconociéndoles también durante este año, en algunos pocos momentos, permitiendo que salgan a este "escenario" -podríamos decirlo así de la verbalización dirigida hacia vosotros.

Pero tú también eres un maestro cuando decides verte a ti mismo así, y asumes responsabilidad por las experiencias que estás creando. Entonces, ocupas tu legítimo lugar. Te unes a la danza. Participas en el Linaje. Y puedes unirte a multitud de maestros, seres de Luz, creando universos que están concebidos para nada más que para alabar a Dios, o para lo que sea que tú desees. Siempre encontrarás compañeros dispuestos en el gran Campo de Creación que es la Mente de Cristo. Esto debería bastar para esta pregunta por ahora.


Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre juzgar y discernir? ¿Y qué pautas podemos observar para practicar mejor el discernimiento?

Respuesta: la diferencia entre juicio y discernimiento (u observación) es una línea muy fina, pero con una gran importancia y un gran impacto en el campo de tu experiencia.

Quiero crear un pequeña imagen. Imagina que alguien toma una flauta, se relaja en una perfecta inocencia y confía en el perfecto flautista que hay viviendo dentro de él. Entonces le entrega la flauta totalmente a Aquel. Y gracias al efecto del oxígeno, el aire que fluye desde el cuerpo atraviesa la boquilla de la flauta, y se crea una nota encantadora -una que no sobresalta al sistema nervioso, que no hace que rechinen los nervios o los oídos de nadie, sino una más dulce que la miel. Esta cualidad es como la cualidad del discernimiento, de la observación. Es un calmado reconocimiento de patrones de energía que están desarrollándose transitoriamente -ya sea en tu propio campo de consciencia o en el de un hermano o hermana. No hay condena. No hay percepción de lo correcto o lo equivocado. Solo hay un calmado reconocimiento de lo que es notando el sonido que está viniendo de la flauta, observando cómo está afectándote a ti o a ellos, y simplemente siendo consciente de ello.

El juicio es una nota completamente diferente. "Voy a tomar esta flauta, voy a soplar por ella, el sonido saldrá, y no me gusta. Ese sonido es..." Y llena ese espacio en blanco con lo que quieras. Esa es la cualidad del juicio. Para juzgar debes tomar una decisión en la mente en términos de interpretar lo que el sonido es. Y esa interpretación es siempre alguna forma de correcto o incorrecto, de bueno o de malo.

Cada vez que estés operando desde el juicio, solo necesitas mirar cuáles son los efectos de esa nota sobre tu propio ser. Porque descubrirás que se crea una rigidez, incluso en el propio cuerpo. Puede que se te revuelva el estómago. La respiración puede hacerse más corta. La mente se agita. Las cejas, la frente, se tensan y se arrugan. Aprietas la mandíbula. Hay algo en ti que no se siente en paz. Y ten por seguro que esto siempre sucede debido al juicio.

El juicio surge de la perspectiva que adoptas, en la cual has decidido que tú eres el que decide si lo que está siendo percibido es correcto o incorrecto, bueno o malo. El discernimiento consiste en simplemente notar, "¡Ah! mmm, sí, escucho esa nota. Qué interesante." En ese momento de discernimiento, podrías preguntarle al Espíritu Santo, "Bien, parece que está ocurriendo esto ahora mismo. ¿Hay algo que yo pueda decir o hacer que sirviera para algo?"

Si se trata de ti mismo, de algo que estás observando en tu propia consciencia, podrías preguntar al Espíritu Santo, "¿Lo que estoy experimentando es útil para mí? ¿O sería más apropiado que lo pudiera dejar marchar?" Y simplemente atiendes y recibes la respuesta. Podrías encontrarte a ti mismo diciéndole algo a un amigo, "Sabes, veo que esta es tu tercera botella de vodka en los últimos veinticinco minutos, y quizá sería apropiado si me permites que te lleve yo a casa". Eso es muy diferente que decir, "¡Dios mío! ¿Qué hace bebiendo vodka todavía?" ¿Ves? Se crea una resonancia diferente.

El juicio siempre te separa de quien es juzgado o de la cosa que esté siendo juzgada. Y cualquier forma de separación conlleva la pérdida del Amor. Y donde el amor se haya perdido de vista para ti, tu paz se verá perturbada y te verás solo. El discernimiento, la observación, no provoca ningún desbarajuste en los nervios. El amor no se pierde de vista. Por el contrario, es más profundo, pues el discernimiento crea unión. Y en la unión, tu paz se intensifica y se hace más honda. Y tu compasión también se hace más profunda. Y tu sabiduría se hace más y más efectiva.

Siempre es de sabios ser astutos como las serpientes. Y una serpiente tiene simplemente esa capacidad de discernir los contornos generales de lo que está realmente ocurriendo en ti mismo y alrededor de ti -no dejándose engatusar por palabras o declaraciones de intenciones, sino notando las vibraciones sutiles de las notas que están siendo tocadas en la consciencia de otro, y fiándose de cómo eso te está afectando a ti. Y entonces, simplemente pregunta, "¿A qué me comprometo más? ¿A vivir en paz o a vivir una mentira?"

El discernimiento es como convertirse en un maestro flautista que reconoce exactamente qué notas están surgiendo, las sutilidades de todas esas notas. El juicio es como ser un niño impetuoso que no tiene paciencia para convertirse en un maestro, y que por tanto juzga las notas como correctas o equivocadas, como útiles o como temibles. En el discernimiento no hay miedo; no hay carencia o falta de paz. En el discernimiento simplemente hay sabiduría. En el juicio hay pérdida, sufrimiento, separación, y soledad.

Aprende, entonces, querido amigo, a advertir las cualidades sutiles que distinguen estas dos cosas. Y el ejercicio que os vamos a proponer es el de que os permitáis ser críticos o sentenciosos de forma deliberada. Cuando te levantes por la mañana y contemples tu mano antes de vestirte, mírala y di, "Dios mío, ¡qué mano más fea! He decidido que esta mano es inútil". Y simplemente advierte cómo te sientes. Entonces, mira de nuevo a la mano y di, "Mmm. ¿Cómo siento realmente esta mano? Vamos a ver, me sintonizo. ¡Ah! Mmm. Está algo tensa. Está algo relajada. Está un poco debilucha o cansada. Quiere levantarse y hacer cosas. Oh. Mmm. Vale."

Y de nuevo percibe cómo te sientes dentro. Y a medida que vayas por el día, cuando un amigo se acerque, permítete juzgar las ropas que lleve, al menos en tu propia mente. "Oh, qué color más terrible! ¡No me gusta cómo le queda este color para nada!" De nuevo, nota cómo te sientes. ¿Hacer eso te acerca o te separa? ¿Te sientes en paz y expandido, o contraído y agitado? Entonces, simplemente cambia de opinión; mírale, y simplemente siente. Siente la cualidad de la vibración de los colores que esté llevando y emitiendo. ¿Cómo se siente? ¿Cómo combinan con los demás colores que lleve? Percibe lo que haya en los bordes de tu consciencia, ¿puedes discernir cómo están afectando esos colores a su estado mental?... pues se trata de los efectos que tiene el modo en que se estaba sintiendo cuando decidió vestirse esa mañana. Juega con ello. Aprende a jugar en esos polos opuestos, igual que un maestro de flauta aprende lo que es bello haciéndose consciente de lo que no lo es, y aprende a colocar la flauta de forma diferente en los labios para poder crear diferentes efectos y observar cómo le suenan.

No eres víctima ni del juicio ni del discernimiento. Puedes cultivarlos y crecer con ellos. Puedes hacerte su maestro. Sobre ello se podría decir mucho más, pero con esto bastará por hoy.

Entonces, que la paz esté realmente con vosotros, siempre. Y como siempre, estamos con vosotros. No miréis muy lejos para encontrarnos. Simplemente estad en calma y reconoced, "Soy como mi hermano. Y por tanto, mi mente está unida con la suya y con todos los seres que me aman." Y desde ese estado de consciencia elige cómo vas a experimentar cada momento.

Amén.


La Vía de la Transformación PyR - Lección 1 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 2

Lectura de la Lección 2 por Mariano Noé
Cargando audio...

Ahora, comenzamos.


1. Y ciertamente, una vez más, saludos para vosotros, queridos y santos amigos. Confiamos en que, en este momento, os encontráis bien. Confiamos en que en este momento estáis dispuestos a estar plenamente donde estáis. Confiamos en que, en este momento, os encontraréis dispuestos a asumir la responsabilidad por las elecciones que habéis hecho, y que literalmente han creado el ambiente que estáis experimentando en este momento: la silla en la que te sientes, las paredes a tu alrededor, los objetos que cuelguen de las paredes, los individuos cercanos a ti en el espacio, los individuos con los que estás en relación, aquellos con los que trabajas, aquellos con los que juegas, con los que hablas. Confiaríamos en que, en este momento, tú, la Santa Criatura de Dios, estás jugando en el Reino de Cristo.

2. Y si no es así... si al escuchar este saludo te das cuenta de que,
Bueno, esa no es la perspectiva bajo la cual estoy comenzando la lectura o la escucha de estas palabras. Pensaba que me iba a sentar para escuchar a Cristo.

3. Si hubiera algún elemento, algún rastro de esta otra perspectiva dentro de ti, entonces detente ahora mismo. Y al hacerlo, céntrate en ti mismo, y haz varias respiraciones profundas si lo deseas. Vuelve a aquel ejercicio de cinco minutos, el de ser simplemente la presencia de Cristo. Pues nos damos buena cuenta de que hay muchos de vosotros que ya se han olvidado de la existencia de ese ejercicio.

4. Cuando acaben los cinco minutos, simplemente recuérdate a ti mismo que lo que siempre es verdad, es siempre verdad: solo el amor es real. Y lo que es Real no puede ser amenazado por lo que realmente no existe.

5. Has estado existiendo en la irrealidad en todo momento en el que tus percepciones hayan estado fluyendo a partir de algo que no sea totalmente el recuerdo de quien tú eres. Cuando notes esto, tómate el tiempo necesario y empléalo constructivamente para regresar a la Verdad. Entonces, detén la lectura o el audio —no vamos a escaparnos a ningún sitio— y vuelve en cinco minutos.

6. Ahora bien, La vía de la transformación es simple, ya que un método que consista en forzar la entrada de uno mismo en el Reino no puede provenir de la guía del Espíritu Santo. Pues donde hay esfuerzo, hay una voluntad separada, que cree que existe por sí misma (y le encantaría convencerte de esto), que cree que es pequeña, impotente, y que se percibe impregnada de miedo.

7. El amor no exige esfuerzo, sino solo la pequeña voluntad de permitir que fluya desde lo profundo de tu ser, a través de ti, para poder ser extendido por toda la Creación.

8. Queridos amigos, La vía de la transformación, repito, solo requiere que despliegues en ti mismo la voluntad necesaria como para poner en práctica un empleo diferente del tiempo. Y esto no quiere decir que tengas que dejar tu trabajo e irte a vivir a alguna caseta en la cima de alguna montaña por ahí. No creas que haciendo eso irías necesariamente a emplear el tiempo de una forma diferente. Lo que sí se requiere es que comiences por el simple reconocimiento de que no puede haber ningún conjunto de circunstancias que realmente tenga el poder de separarte de Dios; ningún conjunto de circunstancias, ni de relaciones –no hay nada en el mundo que tenga el poder de separarte de Dios.

9. Tú eres el único que tiene dominio, soberanía, sobre todas las cosas. ¿Y qué quiere decir esta idea de dominio? Significa que tú eres la única fuente del poder que puede decidir cómo vas a ver lo que está a tu alrededor, cómo lo vas a percibir, qué vas a creer mayormente sobre ello. Tú eres lo único que tiene el poder de atravesar el velo ilusorio del mundo y ver el Corazón, o la Esencia, o la Verdad, o el Cristo Niño, en todo —una brizna de hierba, el llanto de un niño, el ladrido de un perro, la llegada del correo con las facturas. Mmm.

10. Por tanto, La vía de la transformación no requiere que cambies tus circunstancias. Solo requiere que cambies de actitud respecto a ellas, reconociendo que son inofensivas, que tú has convocado todas las cosas hacia ti mismo.

11. Hay muchos que te enseñarían a cruzarte de brazos y a ponerte a recapacitar sobre por qué hiciste aquello, por qué hiciste lo otro de más allá, y... ¡oh cielo santo! Os digo que para empezar, todo lo que se requiere es que tengas la voluntad de aceptar que, en el gran misterio de la consciencia, tú eres el poder y la fuente de todo lo que piensas, todo lo que ves, todo lo que sientes, y todo lo que hagas o seas. Moras en esa libertad, constantemente.

12. La vía de la transformación descansa pues solo en eso,
¿Cómo voy a decidir emplear mi tiempo? Estando aquí y ahora mismo, ¿puedo recordar que soy libre para ver las cosas de forma diferente? Soy libre para mirar amorosamente al mundo. No necesito esperar a que llegue algo desde fuera para que cree un estímulo que suscite una respuesta amorosa.

13. No necesitas esperar a que venga tu pareja para darte ese abrazo que tanto quieres. No necesitas esperar la llamada de tu madre suplicándote el perdón por lo mal que te trató cuando te estabas haciendo mayor. No necesitas esperar a que el presidente Clinton deje de estar en la Casa Blanca. No necesitas esperar a que llegue la oportunidad de ese gran concurso donde puedas ganar millones de dólares. No necesitas esperar a que eso pase. Ahora mismo, tú eres libre.

14. Pues quizá te hayas aprisionado a ti mismo esperando a que el Amor se muestre fuera para poder detonar una respuesta dentro de ti, si la sientes y la reconoces, de modo que finalmente puedas sentir amor. Aquellos que están solos no tienen impedimentos para extender Amor. Y quienes sienten soledad todavía tienen el poder de decidir amar. Eso nunca se os puede quitar.

15. Entonces, he aquí un ejercicio simple que os desearíamos dar. La próxima vez que estés solo, sola, y quizá sientas algo de soledad, cuando la mente se ponga a dar vueltas con ciertos pensamientos y te sientas quizás un poco débil y decaído, toma lo que llamas listín telefónico, las páginas donde hay muchos teléfonos de desconocidos. Respira profundamente tres veces, y cada vez dite a ti mismo,
En Realidad, sigo siendo tal y como fui creado. Soy la Criatura Santa de Dios.
Y entonces, abre simplemente ese libro. Coloca tu mano sobre una de esas páginas con tantos números, y simplemente siente la manera de encontrar un número y un nombre concreto (y la reconocerás). Y entonces, por diversión, llama a esa persona. Y cuando contesten, meramente di,
No llamo para venderte nada, solo necesito 15 segundos de tu tiempo. Sé que no nos conocemos, pero estaba simplemente aquí sentado, recordando que la Verdad es siempre verdad... ¡y estoy llamando para recordarte que tú eres amado por Dios! Nunca has fracasado, nunca has hecho nada malo. Sigues siendo puro e inocente, ahora mismo. Y solo quería mandarte mis bendiciones. Que tengas un buen día. Adiós.

16. Pues ves, el mundo en el que vives no tiene más que un propósito. Y es el mismo en todas las dimensiones de la Creación: ser la extensión del Amor del Padre. Porque eso es lo que la Creación es. Así que se trata de extender ese Amor desde aquel mundo, desde aquella dimensión.

17. Todos y cada uno de vosotros tenéis un solo tesoro, solo uno. No es vuestro hijo, no es vuestra esposa o marido, no es el nuevo automóvil en el garaje. Vuestro tesoro es vuestra Realidad como santa y unigénita Criatura de Dios ilimitada. Sois un campo de consciencia a través del cual el Padre se extendió a Sí Mismo.

18. Esto significa que, si este es vuestro único tesoro, descubriréis vuestro mayor gozo al cultivar en vosotros los hábitos de la mente, los hábitos del cuerpo, los hábitos de la elección, que comiencen a alinear lo que pensáis, veis, y hacéis con la Verdad que es verdad siempre. Porque vuestro gozo estará en reconocer que existís para extender vuestro tesoro. Y al hacerlo, inmediatamente incrementáis el tesoro de vuestro Padre, cuya única voluntad es extender Aquello Que Él Es, para siempre –ilimitadamente, sin trabas. Y Dios es solo Amor.

19. Ahora bien, lo grandioso del Amor es esto: no se requiere de ningún conjunto de condiciones para que pueda existir. Entonces, ¿qué hay aquí que es distinto con respecto a ciertas cosas que experimentas en la vida? Ten por seguro que, como cuerpo, hay ciertas condiciones que deben cumplirse antes de que el cuerpo pueda sentirse saciado con comida o agua. Deben darse ciertas condiciones para que el cuerpo deje de tiritar de frío.

20. Vuestro mundo está basado en una visión que pone todo patas arriba: se basa en la percepción de que se deben cumplir ciertas condiciones antes de poder elegir la paz antes que la guerra, el perdón antes que el juicio, el Amor antes que el miedo.
Y cuando las condiciones de lo que hay fuera de mí cambien, entonces, haré la elección del Amor.

21. A menudo he dicho que el mundo es meramente el reflejo de la insana decisión de negar el Amor para entregarse al miedo. El mundo es algo que se opone diametralmente a la Verdad del Reino. El mundo es lo opuesto a la Realidad. La vía de la transformación, entonces, radica en la inversión completa del sistema de pensamiento que habéis aprendido en el mundo. Pero ese sistema de pensamiento no consiste en el ejercicio de repetir nuevas ideas en la mente ad nauseam. Esa inversión del pensamiento debe impregnar todo el campo del cuerpo-mente (que no es otra cosa que el campo de tu consciencia), de modo que reconozcas que ha tenido lugar un cambio.

22. Entonces, cuando te encuentres inmerso en cualquier conjunto de circunstancias que una vez parecieron poder suscitar juicio, miedo, ira, dolor o tristeza... entonces, reconoces,
Oh cielos, mi cuerpo por entero se siente diferente. Simplemente me siento amado. Totalmente a salvo. ¿Qué es lo que pasa aquí? Oh, recuerdo aquel tiempo en que estas circunstancias habrían suscitado tristeza, o dolor, o miedo o ira... y ahora, simplemente compruebo que este lugar es un sitio maravilloso para estar, pues aquí puedo extender el Amor de Cristo. Guau, ¡qué gozada! ¡Qué tesoro! Gracias, Dios, pues en este momento, ahora, puedo ser la bendición que bendice al mundo.

23. ¿Y qué es el mundo si no es cada momento de relación en el cual te descubres a ti mismo?

24. Entonces, queridos amigos, el empleo del tiempo es crucial. El empleo del tiempo determina, en todos los niveles, lo que vais a experimentar en vuestros mañanas. Y mucho después de que el cuerpo deje de ser el instrumento de enseñanza y aprendizaje al que la mayoría estáis apegados, mucho después de que muera, ciertamente que os veréis ingresando en vuestros mañanas, continuamente. Porque sois como aquel haz de luz solar enviado desde el sol, desde la Mente de Dios. Y esa Luz nunca deja de viajar –por así decirlo, empleando un término espacial. Nunca dejaréis de crear. Nunca dejaréis de experimentar.

25. La elección que habéis tenido, siempre, es solo esta:
¿Asumiré la responsabilidad de hacer lo que deba hacer para erradicar cada percepción errónea, cada obstáculo ante la presencia del Amor, cada creencia limitada que jamás haya aprendido sobre alguien o algo –especialmente sobre mí mismo? ¿Cuándo decidiré asumir la responsabilidad de cultivar el perfecto recuerdo de que yo y mi Padre somos Uno –para poder percibir el mundo real?
... la realidad que brilla a través de todo... que está presente en el mismo material que compone el asiento en el que estéis... que literalmente impregna eso que llamáis cuerpo, y que pensáis que es algo tan denso y duro –o quizás algo más blando, si no habéis estado ejercitándolo.

26. El asunto aquí es que no hay nada de lo que ves que no esté impregnado por el Perfecto Esplendor de la Santa Presencia de Dios –nada. Una piedra, la hoja de una planta, un trozo de papel que se lleva el viento, incluso los gritos de miedo y rabia de alguien... todo eso todavía contiene –si lo quisierais experimentar– el Perfecto Amor de Dios. Pues vuestro Padre nunca retrocede o se retira de la Extensión ilimitada y perfecta de Sí Mismo. Y Dios es solo Amor. Y si en este momento no habitaras ya plenamente en ese Amor, dejarías de existir de inmediato. No solo quiero decir morir; quiero decir, literalmente, dejar de existir. No quedaría ni rastro de pensamiento, de recuerdo de ti, en ninguna mente. Solo podéis Ser porque el Amor Es.

27. Por eso dije una vez,
Yo por mí mismo no puedo hacer nada, sino mi Padre, a través de mí, hace todas esas cosas.
No dije,
Aprendí eso de mi Padre, y ahora yo seré el hacedor y el ejecutor.

28. Yo reconocí mi completa incompetencia, mi dependencia completa. Erradiqué cualquier percepción donde me viera siendo un ser separado de Dios. Dejé de darle autoridad a esa diminuta mosquita que gritaba a la vastedad del espacio,
¡Que se haga mi voluntad!

29. Entonces, al estar ahora sentado en tu silla, en este momento –y esperamos que sea con tu Diario de Transformación en tu regazo y con el bolígrafo que has comprado solo para este propósito–, recuerda esto: eres totalmente dependiente, en todo momento, de la omnipresente Realidad del Amor, que te ha dado la existencia desde Su deseo de extender Su tesoro –gozo. Esta es la realidad de quien tú eres en este momento.

30. Tú eres como la ola que ha surgido del Océano del Amor perfecto y santo de Dios. Ni por un momento podrías ser separado de ahí. Y sí, mañana las cosas cambiarán. Sí, llegará el momento en que el cuerpo colapse y muera. Sí, llegará un momento en que todo lo que has visto hasta ahora ya no estará, porque todas las cosas que surgen en el tiempo, acaban en él. Es así. Y no obstante, eres libre de cultivar la capacidad de percibir el mundo real –para ver, conocer, sentir, degustar, ser, extender Aquello que es Real. Y solo el Amor se ajusta a esa definición.

31. Por tanto, de nuevo, y a modo de otro ejercicio, tómate solo un momento. Y si tienes los ojos cerrados, ábrelos, y mira a tu alrededor. ¿Qué es lo primero que ves? Mantente con ello. No vayas tan rápido como para juzgarlo como una vela, una flor o un cuadro. Simplemente mantente con ello. Permite que el cuerpo se relaje. Deja de pensar tanto. ¿Qué es esto? ¿Realmente sabes lo que es o para qué es? Lo describes, lo nombras, tal y como lo hizo una vez Adán con los animales, en el relato del Jardín del Edén. Y la mente humana cree que una vez que ha nombrado o definido una cosa, por ello la conoce. Esta es la petulancia del conocimiento egoico.

32. ¿Pero realmente sabes lo que esa cosa es? ¿Reconoces todo lo que ha sucedido para siquiera poder hacer que esté ante ti? ¿Cuántas mentes han tenido que involucrarse en hacerla manifiesta? ¿Cuáles son los materiales de los que está hecha? ¿De dónde vienen esos materiales? ¿Qué planta, qué mineral, qué metal ha sido descubierto y extraído del cuerpo de la Tierra para terminar bajo esa forma? ¿Cómo es posible que haya sucedido? ¿De dónde vienen las mismas moléculas y átomos? ¿Qué es lo que estás mirando?

33. ¿Puedes encontrar un espacio donde simplemente puedas descansar, en asombro, y reconocer tu completa ignorancia? Tú no fabricaste esa cosa. No puedes descubrir en qué momento comenzó a surgir como pensamiento en la mente de alguien. Eres completamente inconsciente del momento en que se concibió la sustancia a partir de la cual ese objeto ha sido creado. Míralo, entonces, con asombro, y reconoce que ha surgido del mismo lugar que tú – misterio; completo y puro misterio.

34. ¿No sientes afinidad con ello? ¿No estás en relación con ello? ¿Puedes entonces comenzar a sentir la sacralidad en la cual mora esa relación? Porque el misterio es sagrado, y trasciende incluso a la mayor de las mentes. Los mayores filósofos no pueden comprender el campo de misterio en el que surgen las relaciones.

35. Y ahora, contemplando ese objeto, sea el que sea, reconoce que lo has convocado a entrar en relación contigo mismo. Recapacita por un momento, y considera esto,
¿A partir de qué vibración de consciencia atraje en primer lugar este objeto hacia mí mismo?

36. Quizá puedas recordar cuándo lo compraste, en alguna tienda. Mira a ver si puedes descubrir justo el primer momento, en tu memoria, en tu consciencia, en el cual este objeto llegó a tu campo de discernimiento. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué estabas pensando, o acaso no estabas pensando nada en absoluto? ¿Qué te motivó a traerlo al campo de tu hogar? Si estás en casa de un amigo, la cuestión es la misma. ¿Qué te motivó a estar donde estás ahora mismo? ¿Qué elecciones estabas haciendo con la consciencia?

37. Ahora bien, de nuevo, sugeriríamos que detuvieras la lectura o la escucha, y te pasaras unos cinco minutos repitiendo este ejercicio con varios objetos o cosas que veas en la habitación en torno a ti. No te olvides de que eso debería incluir incluso a tu rótula, o a tu mano, o a un anillo en tu dedo, o a los calcetines en los pies... Disfruta de este ejercicio. Pero recuerda, no fuerces al cerebro; es decir, no pienses con esfuerzo. Relaja el cuerpo. Siéntate en la silla como si fueras Cristo, y simplemente mira, y hazte esa clase de preguntas que te hemos dado. Y entonces, continuaremos...

38. Bien, ¿qué tal? Queridos amigos, este ejercicio es muy, muy similar a otro de aquellos que me daban mis profesores esenios, cuando era bastante joven. Y me pasé horas –horas–, no solo cinco minutos, sino literalmente horas, haciéndolo. Lo hacía en la casa de mi padre, en las sinagogas, en las calles de los pueblos. Mi momento y mi lugar favorito para hacerlo era justo al atardecer, cuando el sol comenzaba a ponerse. Y al hacerlo, al observar los colores, al sentir los cambios de temperatura en el aire que tocaba mi piel, al contemplar la brisa que danzaba entre las briznas de hierba, o cuando oía el canto de un pájaro... estaba con esas cosas, igual que te acabo de pedir que te mantengas con los objetos en tu habitación. Y las horas pasaban y pasaban mientras me sentaba y trataba de mirar a todas y cada una de las estrellas del cielo, planteándome a mí mismo las mismas cuestiones:
¿Puedo descubrir la fuente, el origen de esto que estoy viendo? ¿De dónde vino? ¿Cómo ha podido ser? ¿Qué lo ha hecho nacer?

39. Y cuando comenzaba a sentir que estaba atrayendo esas cosas a mi experiencia, comenzaba a discernir qué es lo que me daba un verdadero gozo –no solo un momento de placer o de satisfacción, no solo una sensación de seguridad, sino aquello que suscitaba un auténtico gozo. Y descubrí que lo que siempre me había dado gozo, era estar dispuesto a entregarme a un sobrecogimiento ante el misterio, era cuando me adentraba para profundizar en los pensamientos y las percepciones, en las actitudes y las definiciones que el mundo me había enseñado. Mirar a un plato, y no ver solo el plato, sino el misterio desplegándose ante mí. Detenerme a contemplar una estrella. Detenerme a contemplar un texto sagrado. Detenerme y contemplar a alguien enfermo, que está sentado a un lado del camino, cubierto de polvo, y no ver diferencia alguna –verle impregnado del mismo Misterio, de la presencia del Amor de mi Padre. Comencé a sentir que ese Amor me calaba, que el mismo cuerpo-mente que yo creía que yo había sido, Jeshua ben Joseph, estaba surgiendo desde el Misterio... desde el Misterio... desde el Misterio... de que ¡yo no me había creado a mí mismo! Y finalmente llegué a constatar que incluso yo, Jeshua ben Joseph, era un Misterio con el cual estaba en relación.

40. Y decidí estar en relación con mi propio ser, mi propio yo, lo que definimos como cuerpo-mente, ese sentido peculiar de discernimiento en el que se dice “yo soy”. Decidí entrar en relación con la totalidad de mí Mismo –mente, espíritu, alma, emoción, cuerpo– con el mismo sentido de sobrecogimiento y misterio que sentía cuando miraba a la más lejana de las estrellas, en la noche profunda de una colina tranquila. Y eso lo cambió todo. Abandoné las definiciones que hacía de mí mismo. Ya no me vi como el hijo del carpintero. No me consideré judío. Ya no me vi más como un estudiante de los esenios.

41. Llegué a verme a mí Mismo, a mi Ser, como la extensión misteriosa de algo más allá de mi comprensión. Me consideré como un rayo de luz solar para el sol. Me vi a mí Mismo como el mismísimo misterio de la presencia de Dios, siendo desplegado en el ámbito de la manifestación. Comprobé que todo lo que pensaba, así como el cuerpo, era transitorio; que todo era un constante fluir a perpetuidad; que lo que fuera que me estuviera concibiendo a mí, era eterno, y que si yo podía tan solo descansar en Eso, si podía regresar a Eso –incluso antes de cada inhalación– entonces, podía acceder al mismísimo Poder de la Creación Misma. Y me quité de en medio, me quité de en medio... y me quité de en medio. Y seguí sumergiéndome más profundo en Misterio tras Misterio.

42. Nunca dejé que mi mente descansara desde aquel día. Nunca dije que ya había terminado. Nunca defendí ni una sola percepción que yo tuviera de algo o de nadie. Y, con el tiempo, empleando sabiamente el tiempo, cultivé la disposición y la habilidad de buscar primero el Reino, incluso hasta el punto de hacerlo antes de decir nada, antes de cada gesto que saliera del cuerpo:
Padre, descanso en Ti. ¿Qué querrías Tú vivir a través de mí en este momento? ¡Permíteme ser testigo de ello! ¡Permíteme sentirlo! ¡Permíteme degustarlo! Llévame más profundamente hacia Tu misterio. ¡Quiero todo de Ti!
Y a modo de confesión, te diré que eso nunca acabó. Todavía sigo diciendo, Padre, ¡quiero todo de Ti!

43. La vía de la transformación: la disposición a usar el tiempo de forma diferente.

44. Debe llegar un momento, en la travesía de cada individuo, en el cual la cabeza se inclina, y emerge el pensamiento,
Solo quiero Dios, y no me importa ya lo que cueste, lo que se requiera. Me entrego a la Fuerza Misteriosa que es la Vida, pidiendo solo ser transformado en un perfecto Campo de Consciencia a través del cual el Amor fluya sin obstrucciones.

45. Ahora bien, lo que descubrirás, al final, es que la única obstrucción es el miedo, y alguna expresión de este. Y cada vez que comiences a dejar aparte el miedo, y elijas bendecir el mundo desde la santidad perfecta de tu unión con Dios –cada vez que te atrevas a ser tan arrogante para los ojos del mundo, como para atreverte a ser la presencia de Cristo, cada vez que relajes la mente y el cuerpo y reconozcas,
Por mí mismo no hago nada.
Algo está viviendo en mí, y es a Eso a lo que me rindo,

46. Cultivarás una manera de ser en el mundo que no es del mundo. Es decir, no está dentro del modo perceptivo que fabrica este mundo.

47. Serás diferente. Parecerás el mismo, pero no serás el “tú” que el mundo ha conocido. Hablarás como siempre lo hiciste. Sabrás tu número de la seguridad social. Sin embargo, habrá una sensación precisa de que vives, pero no tú, sino Aquel, está viviéndote. Y de cierto modo, de forma inextricable, inexplicable, se te está permitiendo ser ese Campo de Consciencia que acaba presenciando a la Vida que vive en tanto que tú. Y reconocerás que este es sagrado. Sabrás que es bello –que ahora mismo, allá donde estés en este momento, tú eres la encarnación y la expresión del Misterio: Amor extendiéndose para siempre a Sí Mismo. ¡Eres el mismísimo Gozo de Dios!

48. Y continuarás siendo así durante toda la existencia. Nunca habrá un momento en que dejarás de ser. Pero al decidirte a entregar las defensas de las percepciones que has llegado a identificar como “tú”, al decidirte a soltar tu agarre de los miedos que creías que estaban justificados, los juicios que creías ciertos, al entregar el agarre con el que sujetabas el mundo que has fabricado, la Creación fluirá a través de ti:
Por mí mismo, no hago nada. Meramente atestiguo el fluir del Amor a través de mí. Y he empleado el tiempo sabiamente para cultivar un recuerdo perfecto del mundo real.
El tiempo y el espacio no me aprisionan. Este cuerpo no es yo. Lo utilizo como una herramienta para dar forma y figura a aquello que, en este mundo, pueda extender el Amor en cualquier momento.

49. Y así, ya hemos llegado a un buen punto final para esta nuestra segunda aventura en La vía de la transformación. De nuevo, advierte qué pensamientos, qué imágenes, qué términos has elegido escribir en tu diario. Advierte las sensaciones que estén teniendo lugar en tu cuerpo, incluso ahora. Advierte los pensamientos, las imágenes, que podrían estar haciendo eco a través del campo de la mente.

50. No moras más que en la infinitud de la presencia de Dios. Y la maestría llega cuando finalmente eliges soltar todo apego al miedo. Y en perfecta entrega sueltas el sueño del propio soñador, el mismo soñador del sueño, y permites que el Misterio de la Vida te viva –sin obstrucciones, sin miedo, reconociendo perfectamente que,
Yo y mi Padre somos Uno. No hay nada que tenga que hacer para tomar a Dios. Solo hay ciertas cosas a soltar, de modo tal que Dios pueda tomarme a mí.

51. Y así, queridos amigos, prestad atención bien a lo que hemos compartido, a veces sutilmente, en esta hora. Os sugeriríamos con énfasis que escucharais o leyerais varias veces esta lección, en diferentes ambientes, en diferentes momentos –quizá a las tres de la mañana, quizás a medianoche. A medida que la primavera llega para calentar la Tierra, de nuevo, toma esta lección y encuentra una pequeña colina donde puedas mirar a las estrellas, y quizás, morar con ellas de forma diferente.

52. Escucha o lee esto cuando te sientas preocupado o estresado. Contempla todos los diferentes conjuntos de circunstancias que hayas creído que tienen el poder de limitar tus opciones o desviar tu energía. Y escucha o lee esto en esas circunstancias –cuando estés triste, sintiendo soledad, o preocupado, cuando la sala esté llena de cincuenta mil amigos (bueno, vale, quizás solo diez o quince). Tómalo y escucha o lee en un banco de algún parque, o en algún banco de los grandes centros comerciales donde muchos seres en tu país van a adorar a su dios de la “materia”, e intercambian sus monedas doradas por ella –lo llamas “comprar”. Y compra en vez de eso una nueva cualidad de discernimiento, una nueva manera de ser –aquella que se adentra en lo que tú crees que estás viendo, y que te revela la armonía perfecta del Reino, la presencia del Amor de Dios.

53. Somos ese Campo de Consciencia, que presencia a la Vida viviéndose a Sí Misma como uno mismo –la “personalidad” actual.

54. Nadie más va a poder hacer esta travesía por ti. Nadie que veas, nadie con quien vivas, podrá jamás hacer el viaje hacia Dios por ti. Así que ten claras tus prioridades, y busca primero el Reino. Y sobre todo, reconoce que no estás solo, sola. Estamos, de hecho, siempre contigo. Y ya cierro, entonces, diciendo,
Te quiero.
Que la paz esté siempre con vosotros.

Amén.


La Vía de la Transformación Lección 2 www.celebrandoelmilagro.com

Lección 3

Lectura de la Lección 3 por Mariano Noé
Cargando audio...

Y, ciertamente, una vez más os saludo, queridos y santos amigos.


1. Venimos de nuevo con una gran alegría para morar con vosotros, para comunicar con vosotros de este modo, que es solo uno más de los modos en que venimos a compartir nuestros pensamientos con vosotros, un modo a través del cual venimos a compartir nuestro Amor por vosotros, mediante el cual venimos a morar con vosotros celebrando que somos una sola Mente y un solo Corazón, con aquellos que eligen soltar todas las ilusiones y caminar hacia el Corazón de Dios. Y aquí solo puede haber Unicidad, hermandad, eternidad. Aquí hay un solo propósito, una sola meta. Solo puede estar Cristo, Cristo expresando la Mente de Dios.

2. Por tanto, ciertamente, venimos con una gran alegría a morar con vosotros en esta hora. Y te pediríamos que dejes a un lado todo el barullo y el estrépito del mundo para albergar simplemente un solo pensamiento en la mente, y tan solo por el más breve de los instantes: el pensamiento de que, ahora mismo, no necesitas preocuparte por nada; que el mundo que has soñado, para simplemente experimentarlo, puede ser archivado en un estante... que en esta hora solo hay esta experiencia: tu disposición a preparar un lugar para nosotros y para escuchar vibraciones sutiles, traducidas como pensamientos, que moldean la forma de las cuerdas vocales para expresar las palabras del idioma español que puedan dirigir el corazón hacia el alma, que puedan dirigir el alma hacia el espíritu, que puedan dirigir el espíritu hacia un pleno despertar como presencia del Pensamiento de Amor en la forma. Pues esto es lo que has sido creado para ser. Y esto es lo que eres eternamente, a pesar de las vibraciones de los pensamientos que permites que se alojen en tu mente, de forma transitoria.
Hay un término, en Derecho, en las leyes –locura transitoria:
Mi cliente no es culpable, solo era locura transitoria.

3. Ten por seguro, querido amigo, que eso es justo lo que sucede en las dimensiones cósmicas de tu ser. Tu Padre sabe que, habiéndote dado un perfecto libre albedrío, a veces has elegido volverte transitoriamente loco. Y al reconocer esto no se ha hecho ningún juicio, y tu Creador nunca te ha considerado malo o equivocado.

4. Y nunca has fracasado a la hora de crear y atraer justo aquellas lecciones, las más hermosas lecciones, que han desencadenado en ti lo que más necesitas aprender, lo que más necesitas sentir. Y en cada momento existes en una exquisita perfección que es algo de tu propia factura, y en tu propia colaboración con algún otro.

5. Vosotros, por tanto, queridos amigos, ya sois como yo soy. Y nosotros meramente trabajamos juntos para restaurar en vuestra mente lo que Dios ha puesto ahí desde antes del comienzo del tiempo. Trabajamos juntos, con alegría e inocencia, y en una perfecta simplicidad, para recordar, para re-memorar, lo que siempre es verdad, y entonces, explorar la expansión de esa Verdad más allá de las fronteras de cada pensamiento temeroso, más allá de las limitaciones de cada percepción egoica, más allá incluso del cuerpo mismo, que tan solo sería un instrumento transitorio de comunicación, utilizable solo en la muy delgada capa de Creación que llamáis “mundo físico”.

6. Queridos amigos, La vía de la transformación requiere, ciertamente, de vuestro compromiso. Y cuando sientas que tu compromiso titubea, cuando te vuelvas consciente de ello, simplemente elige de nuevo. Y el final del viaje está necesariamente asegurado. Pues así como has creado tu viaje hacia fuera de Dios, en tu imaginación, así también imaginas o pones en forma de imágenes la propia ruta que te devuelve a tu verdadera realidad.

7. Así pues, nos embarcamos en otra lección más, otro periodo de en torno a 30 días en el que tienes a tu disposición la elección de devenir alguien que está plenamente comprometido a prestar atención a cada palabra, a permitir que la vibración de esa palabra se asiente incluso más profundamente en el sistema nervioso del cuerpo, asentándose igualmente de este modo en la profundidad de tu mente y de tu corazón.

8. Por tanto, no temas, pues eres el creador de tu regreso a casa. Eres el creador de todo lo que percibes. Eres aquel a quien le es dado el Infinito Poder de la Mente de Dios para ver a través de los Ojos del Amor, para descansar en una perfecta seguridad, para acoger todo lo que te venga en tanto que viene como la simple realidad que tú has pedido –quizás como un desafío, pero siempre como una oportunidad para expandir tu compromiso con el Amor.

9. Y en el momento en que el Amor sea elegido de modo tal que ya no queráis nada más, queridos amigos, entonces, veréis solamente un mundo amoroso, infinito en su dimensión, centelleando de claridad, radiante en belleza. Y lo miraréis y diréis,
Contempladlo, ¡es muy bueno!

10. Por tanto, desearíamos entonces, en esta hora, comenzar a dirigirte gentilmente hacia algo que empezaremos a ofrecerte en los meses por venir. No te será ofrecido a través de esta comunicación mensual. No te será ofrecido a través de este, mi querido amigo, que continúa con el compromiso de ofrecerse a sí mismo a su Creador, para unirse conmigo al entregar la posesión del cuerpo-mente, y permitirme generar a través de él pensamientos que no son los suyos propios. Lo que será ofrecido en los próximos meses es una metodología de lo que podrías llamar “meditación”. Será refinada en cierto modo, y será transformada para que pueda ajustarse mejor a tu vocación. Pero es una forma de comunión, o meditación que, en esencia, inicialmente yo enseñé a varios de mis amigos, los que conoces como “discípulos”, uno de los cuales mantuvo esta forma específica de enseñanza y la preservó.

11. Ahora bien, no se originó en mí. Yo meramente la refiné, pues yo, como tú, fui una vez un estudiante de los caminos de la búsqueda de Dios. Y me zambullí profundamente en la naturaleza de la consciencia y en la mente misma, y descubrí cómo sintonizar la mente, las emociones, e incluso el sistema nervioso del cuerpo para resonar con la Perfecta Voluntad y el Amor de Dios. Por tanto, en los meses futuros, esto será ciertamente lo que va a tener lugar mediante dos seres humildes de Espíritu y puros de Corazón, que han escuchado la llamada y la han respondido. Dependerá de ti si aprovechas esto.

12. Para comenzar a preparar el espacio para dicha enseñanza queremos sugerirte que, en el curso de los siguientes 30 días, regreses a la práctica de morar como Cristo durante al menos cinco minutos. Entonces, al acabar ese periodo de práctica, permite que los ojos se cierren. Sé consciente del simple movimiento de tu propia respiración, y tan solo piensa esto,
Permito que esta respiración se vuelva más lenta y profunda.
Entonces, comienza a sentir la sensación de relajación aún más profundamente con este pensamiento,
Como Cristo, en perfecta seguridad, suelto toda tensión. Como Cristo, en perfecta seguridad, disuelvo mi mente en la Paz perfecta de Dios.
Entonces continúa meramente así: a medida que el aire llena suavemente el cuerpo, di tan solo,
Acepto...
y a medida que el aire abandona el cuerpo, di, dentro de tu mente, con suavidad,
... el Amor de Dios.
Y de nuevo, cuando el aire entra en el cuerpo,
Acepto...
y cuando lo deja,
... el amor de Dios.

13. Continúa así durante cinco minutos más o menos y, sin importar lo que la mente egoica te diga – pues ella provocará algo de tormenta–, simplemente regresa a esta simple práctica.

14. Al final del periodo de unos cinco minutos permite que la oración que has estado ofreciendo se transforme, pasando de ser palabras a ser energía. Quizá puedas percibir como una luz blanco-dorada; o podrías sentir una especie de suave flujo de relajación –lo que se dé para ti está bien. Continúa tranquilamente respirando esa cualidad o ese color, hacia ti mismo, en cada respiración. Y cada vez que sueltes el aire imagina y siente que esa energía se mueve a través del cuerpo como si fuera a extenderse, como una dulce brisa, más allá de los límites del cuerpo.

15. Y de nuevo, si la consciencia egoica salta y se sale con la suya, y comienzas a pensar en la multitud de cosas que “deberías” estar haciendo, regresa simplemente a la oración. Pues toda oración no es nada más que la elección de morar, de contemplar, de permanecer en comunión, más allá del pensamiento egoico.

16. Tras otros cinco minutos más o menos, entonces, di, para tus adentros,
Como Cristo, he celebrado de este modo la Verdad de Quien yo Soy. Y hoy llevo la Paz al mundo.

17. Permite que este periodo de práctica tenga lugar por la mañana al comenzar tu día, y luego de nuevo por la noche. El único cambio por la noche sería en la frase final, donde simplemente dirías,
En este día he llevado Paz al mundo y la he ofrecido a mis compañeros.

18. Esto debería estar suficientemente claro para ti, y debería ser lo bastante sencillo como para poder empezar. Podrías querer utilizar este mensaje grabado como guía durante un tiempo, hasta que se vuelva más confortable. Quienes se embarquen en este proceso sencillo estarán bien preparados para lo que vendrá en los siguientes meses. Y ahora continuamos con algunas otras cosas.

19. Queridos amigos, el mundo que contempláis, ¡no es real! Nunca ha sido real. Nunca será real. Pero es una creación que puede ser impregnada con el Amor Perfecto de Dios. Recuerda siempre entonces que solo hay Amor o miedo. Y lo que no es Amor, solo puede ser miedo, y nunca está justificado.

20. El mundo que habéis fabricado es completamente inofensivo. El mundo que experimentáis, que es el que habéis fabricado conjuntamente con otros, te ofrece en cualquier momento la oportunidad de elegir entre impregnarlo con Amor, o bien permitir que te refleje tus pensamientos miedosos. No estáis limitados, en ningún momento, y se os ha dado todo el poder del Cielo y de la Tierra.

21. Y tenéis este dicho, en vuestro mundo,
Solo hay que temer al propio miedo.

22. Esto es un noventa y ocho por ciento verdad. El miedo es la única energía que puede separarte del Reino. Y el miedo nunca, en ningún momento, está justificado. Para completar el otro dos por ciento habría que decir que no hay nada que temer, ya que el miedo es solo locura transitoria, y tu mente recta está a un solo paso de ella, a una sola elección. Por tanto, comienza a mirar cada situación, cada momento o minuto de tu vida, como una escena separada de una película. Tiene un cierto escenario, con sus personajes. Y tiene un comienzo y un final, pues aunque tú eres eterno, las cosas del tiempo no lo son. Y todo lo que nace ahí, en el tiempo, con el tiempo acabará.

23. Por tanto, ¿emplearás ese momento, concebido en el tiempo, para brindarle lo que es eterno? O ¿continuarás creyendo todavía que dentro de ti no existe la manera de poder elegir el Amor por encima del miedo? Mira a tu alrededor, ¿qué te muestran tus ojos? ¿Lo bendecirás o lo maldecirás? ¿Qué quieres enseñarte a ti mismo, y por tanto hacer que sea verdad para ti?

24. Ahora bien, el mensaje de esta hora está siendo dado lenta, deliberada y cuidadosamente. Porque no queremos que te equivoques sobre lo que está siendo compartido aquí –tanto en los términos de la práctica como en los de la teoría. La teoría es importante en tu mundo. Pues solo a través de ella es como la mente, esa pequeña parte de ti que es arrogante, decidirá si va a valorar lo que ofrece la teoría o no. Y cuando has valorado lo que te ofrece la teoría, entonces, estás dispuesto a embarcarte en las prácticas que requiere. Espero que esto tenga sentido para ti.

25. Por tanto, en esta hora estamos eligiendo hablar contigo más racionalmente que emocionalmente. Te pediríamos que consideres esto: ¿Has sufrido ya lo bastante? ¿Te has mantenido pequeño ya lo bastante? ¿Has probado la limitación con la bastante profundidad como para reconocer que no quieres más esas cosas? ¿Estarías dispuesto a elegir pacientemente disolver tus ilusiones? Pues justo al otro lado de cada ilusión está la libertad y la paz que buscas.

26. Y en cualquier momento puedes verificar, muy claramente, a qué es a lo que estás comprometido. Si el cuerpo está tenso y no está confortable, si tienes que hablar muy alto, si tus palabras brotan rápidamente, si el ceño está fruncido y la mandíbula tensa, ten por seguro que has elegido ser devoto del miedo. Pero tú eres alguien que porta una varita mágica llena de tal poder, que podrías simplemente ondearla sobre la faz de esta Tierra y extender el Reino del Cielo a cada corazón y a cada mente. ¿Qué es lo que entonces te impide la expresión de tal poder?: el miedo que tú has fabricado para reemplazar la realidad del Amor.

27. Al mirar a cada bloque, a cada escena de tu película, en cada minuto, comienza a cultivar la práctica deliberada de reconocer que allá donde estés te encuentras en un campo de energía que es tu sirviente perfecto. Y en ese momento, o en ese minuto, tú eres el único que tiene el poder de hacer que ese momento sea lo que quieras que sea. Puede ser llenado de Consciencia Crística. Puede ser llenado con una locura transitoria. La elección es siempre tuya. Y nunca, jamás, ha existido algo así como una “víctima”.

28. Por tanto, al entrar en cualquiera de tus minutos, pregúntate a ti mismo,
¿Para qué es esto? ¿Qué decreto que este momento sea? ¿Qué es lo que más quiero aprender, al enseñarlo?

29. Enseñar es demostrar, manifestar. Demostrar es expresar lo que has decidido que tendrá el mayor valor para ti. Siempre que juzgas a otro estás decretando que lo que valoras es la separación, ya que el juicio siempre provoca contracción y, por tanto, separación con respecto al otro. Cuando practicas el perdón estás decretando que lo que valoras es unirte en una relación santa y llena de paz.

30. Recuerda que el perdón no tiene nada que ver con decirle a otro,
Bien, puedo ver que has pecado, pero te perdono tus faltas.

31. ¡No! El perdón es el reconocimiento de que no te han hecho nada a ti, de que preferirías ver el Rostro de Cristo en aquel que está frente a ti. Permíteme darte un ejemplo en este maravilloso domingo de Pascua, en la semana que llamáis “santa”. Pues no es por accidente que el mensaje de esta hora haya esperado hasta este día para darse.

32. En pascua se celebra la resurrección. Se ha hecho para celebrar mi resurrección. Pero esto solo ha servido para que tu atención se desplace desde el “especialismo” (y digo esto en el sentido de tu sentido de ser único), desde el especialismo de tu existencia, de tu realidad... hacia mi propio especialismo y sobre mí mismo –como si Cristo fuera algo meramente histórico, y como si yo fuera algo “especial” ante la Mirada de nuestro Dios. Por tanto reconoce en esta Pascua que tienes el poder de celebrar y de aceptar tu resurrección como el Cristo Viviente, al mirar más allá de las fronteras de la muerte y de la pérdida, del miedo y del sufrimiento, de la ira y de la proyección, y de las percepciones sobre las cuales descansa la proyección. Tú eres quien renace cuando eliges recordar solo pensamientos amorosos.

33. ¿Qué es, entonces, ese velo que parece hacer que eso resulte tan difícil? Solo puede ser esto: que en tu mente has aceptado, en algún nivel, que el mundo que ves es real y que tiene el poder de dictarte si te vas a sentir en paz o bien perturbado, Amor o juicio.

34. Esto es siempre una ilusión. Y la cuestión, en este día de Pascua, es esta: ¿estarás dispuesto a entregar tus ilusiones para poder re-memorar la Perfecta Paz de Dios?

35. La cuestión, en esta vuestra fiesta de Pascua, es la de si aceptaréis o no la Expiación, la Reconciliación, para vosotros mismos –la resurrección para vosotros mismos–, y si os determinaréis a caminar por esta Tierra como resucitados. Es decir, si elegís despertar de la inutilidad de la separación, de la inutilidad de la victimización, de la inutilidad de la debilidad, hacia el poder que conlleva volveros responsables de esta dimensión de la Creación, hacia el poder que conlleva decidir caminar por la Tierra como el Cristo renacido –si elegís tomar el mensaje de un evento histórico que ocurrió en el tiempo (porque, si no fue así, alguien se las ha ingeniado para engañarme), para recibir el mensaje de un evento histórico y asumirlo como símbolo de vuestra propia vida. Pues sí que habéis sido crucificados, y tanto, por vuestros propios pensamientos. Y por vuestros propios pensamientos habéis atraído a vuestros propios verdugos hacia vosotros, quienes os han clavado en la cruz un millón de veces de modo tal que pudierais veros confrontados con la oportunidad de ver un mundo amoroso al mirar solamente a través de los Ojos del Amor.

36. Piensa entonces en esto, por un momento, e imagina que tú estás clavado en una cruz. Estás fijo entre el eje vertical de la eternidad y el horizontal del tiempo y del cuerpo. Imagina que levantas tu cabeza, sobre la cual tú has colocado una corona de espinas. ¿Y qué representa eso? Representa el campo de la mente, según opera y se expresa a través del cuerpo, a través del cerebro. Esas espinas representan tus pensamientos temerosos, los pensamientos que juzgan, los pensamientos limitados que tienes y que presionan sobre tu campo, que pinchan tu propio campo de energía y te provocan un dolor de cabeza cósmico, y hacen que salga sangre. Es decir, que retiran la fuerza de la Vida de ti, que retiran el poder de ti al drenar tu campo áurico. Tú te disipas a ti mismo, entonces, como si fueras un globo que tuviera un pequeño agujero por el cual se disipa el poder que le permite ser un globo.

37. La “corona de espinas” simboliza el efecto de los pensamientos que insistes en tener cuando sigues con el juicio, la ira, el sufrimiento, el miedo –es decir, cuando eliges negar el Amor.

38. Ahora bien, los “clavos” meramente representan aquello que te mantendría atado a esta dimensión, a la horizontal del cuerpo y del tiempo, y que querría clavar tus pies al mundo –“arrojado a la Tierra”, dicen. Y no obstante, sobre ti, la corona en tu cabeza apunta hacia el Cielo. Y eres libre de recibir el Amor de Dios para elegir solo pensamientos amorosos, para mirar gentilmente a cada cual y en cada acontecimiento, contemplando solo una perfecta inocencia.

39. Y entonces, imagina que ahora levantas tu cabeza y te das cuenta de que,
El que la sangre esté escurriendo por mi frente se debe a mí mismo. La corona de espinas fue colocada sobre mí por aquellos que vinieron a servirme para sacudirme con el recuerdo de que, a veces, me he permitido a mí mismo tener pensamientos de negatividad, de limitación y de miedo. ¡No es sorprendente que haya tenido tal dolor de cabeza!

40. Miras a derecha y a izquierda y ves tus muñecas atadas al plano horizontal por un clavo, por una dura pieza de hierro, fría y desconsiderada. Y ¿cuántas veces tú te has atado a ti mismo a las cosas del tiempo, a través de tu propia desconsideración, de tu propia frialdad?

41. Y ahora, vuelves la cabeza hacia abajo para mirar a tus pies, ahí, cruzados, descansando suavemente sobre una pequeña tabla de madera, atravesados por un clavo como si el mundo estuviera diciendo,
No te atrevas a elevarte por encima de nuestro nivel de consciencia. Cómo te atreves a reflejarnos la Verdad de nuestro ser, siendo siempre tan empalagosamente amoroso.

42. El mundo intentará clavarte a la Tierra insistiendo en que te lo pienses. Pues recuerda, siempre, que el mundo (no estamos hablando del mundo de la experiencia humana) es la tentativa de crear aquello que es opuesto a la Realidad, de forma similar a como hay muchos que se reúnen para tomar alguna droga, creyendo así que su locura es la misma que el éxtasis y la bendición de la unión con Dios –y no obstante no se atreverían a conducir un automóvil, no pueden pensar nada coherente, y ni siquiera pueden recordar dónde están.

43. Y ahora, enfocas tu mirada en el barullo y el estrépito del mundo. Ves los soldados, tus verdugos, totalmente inconscientes, totalmente conformes a la autoridad del mundo, de modo que se han vestido con esa armadura, esas piezas sobre la cabeza y el calzado, y llevan la lanza con el estandarte de un dios fabricado como sustituto del Amor. Miras a la multitud temerosa. Ves algunos amigos que todavía ven tu alma, que ven lo Crístico en tu Mente, y continúas amándolos. Y no obstante, incluso ellos tienen un velo en su mirada debido a su creencia de que la muerte y la pérdida son posibles. Así pues, te encuentras completamente solo. No hay nadie para salvarte, nadie va a rescatarte. Todo es entre tú y Dios.

44. Y ahora debes tomar la decisión de si vas a estar determinado a elegir solo lo que es Real, sin importar lo que los ojos parezcan mostrarte y lo que cada mente alrededor de ti parezca creer – incluso las que profesan la creencia en tu mensaje de Amor. Pues ellos contemplan el cuerpo, y viene esta vieja creencia para reclamar su espacio,
El cuerpo es lo real, después de todo, pues mira a este, clavado a una cruz. Esto es limitación. Esto demuestra que el pensamiento del mundo es verdad.

45. Así pues, tienes que elevar tus ojos y apartarlos del mundo que crees que ves, y eliges aceptar una Realidad diferente,
Padre, en Tus manos encomiendo mi Espíritu.

46. Que no es nada más que la elección de la cordura en medio de todos los condicionamientos, la elección de lo que es eterno en el campo de todo lo transitorio, la elección de lo que es ilimitado en el campo de lo que parece ser limitación, la elección de la cordura en el campo de lo que parece estar invadido por la locura, ¡la elección de recordar solo pensamientos nacidos del Amor!

47. Y entonces, tus ojos vuelven a mirar hacia abajo. Y ahora algo ha cambiado: estás en paz. Reconoces que estás por encima del mundo, por encima de la multitud, y una suave dulzura comienza a invadir todo tu ser. Todo dolor y todo sufrimiento son olvidados. Los clavos ya no te pueden sujetar y el mundo no puede retenerte en su locura. Los ojos del cuerpo se cierran y, al cerrarse, el mundo que te han mostrado retrocede y aparece el mundo real. Y descansas en la perfecta remembranza de que eres Uno con Dios. Y tu atención se aleja de la locura. No obstante, eres muy consciente de que aún puedes ver a tus amigos. Ves los soldados, ves las lágrimas y el tumulto. Ves a alguien que está meramente en calma. Y los bendices y los liberas para que tengan las percepciones que hayan elegido tener. Pues has llegado a amarte a ti mismo tanto que solo aceptas lo que es Real.
Ha terminado.
La resurrección comienza ahora.

48. La pascua es el día de tu cumpleaños. La pascua es un tiempo para celebrar que la corona de espinas ha sido eliminada porque te has decidido a pensar solo pensamientos amorosos, porque has recordado el poder que te fue dado, y a través del cual trasciendes la horrible experiencia que surgió a partir del miedo, tan temible y tan llena de sufrimiento. Pues en el Amor solo hay paz. Y en el Amor solo existe la infinitud del Espíritu Puro. En el Amor, Cristo es restaurado en tu consciencia. En Amor, habéis regresado.

49. La pascua es para ti, no para mí. Por tanto, deja a un lado tus imágenes y tus prácticas que tienen que ver conmigo. No peregrines hacia mí. Haz un peregrinaje hacia el Corazón de tu Ser, de tu Yo , y contempla todo lo que ves hoy viendo solo su belleza, su carácter inofensivo, reconociendo que tú eres quien está mirando a través de los ojos del Cristo resucitado.

50. Tú eres Aquel que, conmigo, ha vencido al mundo. Y ¿qué otra cosa se puede hacer sino celebrar con tus hermanos y hermanas? ¿Qué otra cosa habría que hacer sino reír, cantar, jugar, recordar, con una tranquila devoción... el Amor que tu Creador siempre ha tenido por ti?

51. Ya llegamos, queridos amigos, al final del mensaje de esta hora, de este mes, en este día. Puedes elegir solo entre Amor y miedo. En el Amor eres resucitado. En el miedo eres crucificado. ¿Cuál será entonces tu elección, en esta hora en que la muerte te ofrece la Vida Eterna? Y así, que la paz esté siempre con vosotros.

52. Te pediríamos que escucharas este mensaje muchas veces durante los siguientes treinta días. Pues solo aquí encuentras el portal mágico que siempre está ante ti.

53. La única elección que importa está ante ti ahora, como lo está siempre: Amor o miedo, resurrección o crucifixión, alegría o sufrimiento, tu ser ilimitado o la pequeñez. La elección siempre es tuya. Y como en mi caso, en el de aquella cruz, hace tanto tiempo, nadie puede tomar esa decisión por ti. Nadie causa tus percepciones. Ellas fluyen a partir de tu elección de la crucifixión o de la resurrección.

54. Yo sí reconozco dónde elegiría tenerte conmigo. Reconoce entonces que yo te amo, reconócelo a menudo, y siempre, y de la manera en que te puedas permitir hacerlo, con la intensidad que puedas aceptar. Elige, entonces, conmigo... y somos libres.
Paz, queridos amigos, paz para el Unigénito de Dios...
¿el Cristo Resucitado, o el crucificado cuerpo y la crucificada mente egoica?

Amén.


La Vía de la Transformación Lección 3 www.celebrandoelmilagro.com

Lección 4


Lectura de la Lección 4 por Mariano Noé
Cargando audio...

1. Y una vez más, os saludo, queridos y santos amigos, queridas y santas amigas. Como siempre, es una alegría venir a morar con vosotros de esta manera. Y hemos venido hoy para comunicarnos con vosotros a través de este, nuestro querido amigo, mientras continuamos con La vía de la transformación.

2. Dentro del propio mundo, el mundo en sí mismo, hay una gran sabiduría.

3. La transformación requiere que exista algo que habite en la forma. Y tú eres eso. Tú eres Espíritu. Tú eres aquello que ha surgido como un rayo de Luz de la Mente de Dios, como un rayo de luz solar para el sol. Y en el comienzo sin forma, eres Consciencia, en Sí Misma. Eres Inteligencia, en Sí Misma. Eres éxtasis; eres esplendor; eres compasión. Eres el potencial para una creatividad interminable.

4. Eres Dios Mismo.

5. Ahora bien, esta es la primera vez que hemos sido tan audaces... ya que hemos ido gradualmente, a lo largo de los años... para que muchos de vosotros, que nos habéis seguido acompañando durante tanto tiempo, estéis dispuestos a no abandonar. Es la primera vez que te hemos descrito como Espíritu, como Aquello que es Dios. Y esto solo podría significar que lo que tú eres, en tu esencia, en tu ser esencial, es Dios Mismo.

6. El auténtico primer nivel de la Creación, pues, se encuentra cuando Aquel que llamamos Dios, o Abba, comenzó por primera vez con ese indescriptible, ese inexplicable misterio de darse nacimiento a Sí Mismo, a partir de la matriz eterna de su Ser. Ese primer nivel de la Creación era Espíritu Puro –un sutil, sutil movimiento, en el que un amable rayo solar comienza a surgir del Sol, o en el que un rayo de Luz insonoro comienza a emanar de la Luz Misma.

7. En Espíritu Puro, eres ilimitado; eres sin forma. Pero no estás sin Consciencia. No estás sin Auto-discernimiento. En Espíritu, solo hay Ser, solo hay Yo –no un yo y otro yo, no un yo aparte de la forma, sino simplemente Yo o Ser... radiante, resplandeciente, ilimitado, aislado, pero no solitario. Más bien, lleno del Yo, lleno del Ser, lleno de Dios, lleno de Amor.

8. Este primer nivel de la Creación nunca cambia. Es como Dios, en Sí Mismo.

9. Pues el rayo solar es como el Sol; el rayo de Luz es como la Luz. Sin embargo, un impulso ha dado comienzo –un impulso que se extiende desde la Pura Potencialidad de Todo Aquello Que Dios Es. Pues el Amor busca solo extenderse a Sí Mismo. La extensión es una actividad, es un movimiento. Y para que haya extensión, necesariamente debe haber sido creado aquello que llamáis espacio. Pero en este nivel de la Creación, el espacio del que hablamos no es para nada eso que podríais percibir en vuestra mente cuando concebís aquello que contiene a los planetas que se arremolinan en torno a vuestro sol.

10. Más bien, es como un, vamos a decir... como un concepto matemático. Era la idea del espacio, en la cual pudiera tener lugar la extensión. Todavía no había planetas ni soles. Todavía no había ni un solo átomo o molécula de lo que llamáis “materia”. Había Puro Pensamiento, Amor Puro, Puro Ser, comenzando a considerar (y subrayo esta palabra por un cierto motivo), a considerar la idea del puro espacio, pura extensión –ilimitada, sin restricciones, para siempre. Había Puro Espíritu. Eso es lo que Tú Eres, ahora y por siempre. El espíritu nunca cambia.

11. Hay por tanto aquello que en ti, aquí y ahora mismo, incluso ahora mientras escuchas estas palabras... ahora mientras te percibes como un cuerpo sentado en una silla o tumbado en algún suelo (preferiblemente no conduciendo un automóvil)... justo aquí y ahora, más allá de todo lo que ves con tus ojos físicos, de todo lo que eres consciente como cuerpo y dentro del cuerpo, más allá de la actividad de ese nivel superficial de la mente con el que estás más familiarizado, y en el que se da eso que se conoce como bombardeo de las neuronas en el cerebro, encendidas casi sin parar, de modo que la mente nunca parece estar sin imágenes ni pensamientos... mucho más allá de este planeta, y no obstante justo allí donde este planeta mora... mucho más allá de este universo y no obstante justo allí donde este universo mora... mucho más allá de todas las dimensiones, más allá de las infinitas dimensiones de la Creación, y no obstante justo allí donde esas infinitas dimensiones existen...: El Espíritu Es.

12. Aquí se encuentra aquello a lo que a menudo me he referido como el “mundo real”. Aquí la paz mora eternamente en perfecta consistencia y sin interrupción. Aquí está la Realidad Viva, aquella que ha sido reflejada en esta frase,
Yo y Mi Padre somos Uno.

13. En otras palabras, cuando la Consciencia trasciende Su percepción de Sí Misma como algo que solo tiene una existencia condicional –siendo solo formas de la existencia (el cuerpo-mente, el sentido particular del yo como separado de todos los demás yoes, la brizna de hierba, la nube en el cielo, la piedra sobre el suelo)–, cuando la Consciencia trasciende este sentido de Sí Misma, no mora en una relación pensante. No observa el Espíritu como algo que fuera otra cosa más, y entonces dice,
Oh, sí, eso es lo que yo soy. Qué grande.

14. Más bien tiene lugar una viva sensación en la cual, la Consciencia como tal, como el Yo o Ser, descansa en el Yo y simplemente conoce. Pues únicamente el conocimiento es inmediato, y no está mediado por ningún concepto, forma ni experiencia.

15. En ese momento, y tan solo lleva un momento, hay un despertar inmediato a la Realidad del mundo real. Y de alguna forma, entonces –y advierte que he dicho “de alguna forma”– como Consciencia, vuelve entonces danzando a la extensión del Espíritu, a la extensión de la Realidad, a la creatividad, a la Creación –y en la forma humana podría decir,
Yo y mi Padre somos Uno.

16. Ha habido muchas frases de este tipo dentro de la familia humana, que han sido pronunciadas para expresar ese despertar, esa Realidad.

17. Ahora bien, en este incesante movimiento desde Aquello que nunca se mueve, como el rayo de Luz emerge de la Luz Divina –sin límites, eterno, sin obstrucciones– en el deseo mismo de ser creativo, de extender incesantemente la creatividad (y eso es lo que la Creación es), el Espíritu comienza a condensarse o a descender (ambos términos muy espaciales). E insisto, estamos usando un lenguaje que tiene su origen en vuestro lado de la valla; es decir, en el lado de la existencia fenoménica, y no en el lado de la valla del Espíritu, donde el lenguaje apenas se necesita.

18. El Espíritu continúa con su danza, mientras la Mente Única, Dios el Padre, considera o se entretiene, con la extensión de la Creación. Y el Espíritu comienza a condensarse para dar algo que todavía no ha tenido lugar.

19. El pensamiento –e insisto, todavía estamos operando en el nivel del Pensamiento Puro, de Pura Potencialidad... pues todavía no existe la profunda oscuridad del espacio de vuestro universo ni de cualquier otra dimensión–, comienza a condensarse en un pensamiento de individuación.

20. Quizá todos hayáis contemplado en los anuncios comerciales en vuestros televisores aquel momento en el que la leche se vierte en un vaso a cámara lenta. Y cuando la leche golpea en el vaso comienza a ir hacia los lados mientras se va llenando. Y al final, cuando se inclina el cartón de leche y se deja de verter, el movimiento que se ha iniciado crea el fenómeno de una gota circular de leche, una gota que se eleva y que, por un momento muy transitorio, parece volverse algo separado del conjunto de la leche del vaso, por sí misma. Emerge, y en una fracción de segundo, vosotros, que estáis viendo la pantalla, tenéis el discernimiento, os percatáis, de que una gota individuada de leche parece existir completamente independiente del cuerpo de la leche, por sí misma. Y entonces, en el siguiente instante la gota vuelve al mismo cuerpo de la leche, y perdéis la consciencia de ella como una cosa separada, como gota de leche separada, aunque sigue siendo leche. Desde vuestro espacio de percepción, meramente parecía como si tuviera una existencia separada.

21. Ahora bien, eso es una analogía, por supuesto, ya que el Alma no está hecha de leche. Pero os da una imagen de qué es lo que sucede cuando el cuerpo del Espíritu continúa en su consideración de la creatividad, entreteniéndose con ella... y a partir de lo cual, aquello emerge, aquello que hemos llamado Alma –el primer, el sutil comienzo del pensamiento de individuación, de aquello que es una expresión individuada de la plenitud del Espíritu, que es Luz, que es Dios.

22. ¿Y por qué? Todo es por el gozo de extender la Creación, para que Aquel pudiera ser consciente de Sí Mismo en la interminable variedad de la forma.

23. Y por aquí es por donde todo comienza –el deleite de la Creación. ¡Y eso es lo que Tú Eres! En Pura Alma todavía solo existe Potencialidad Pura. No ha habido todavía aquello que entenderíais como experiencia. Hay, sin embargo, el sutil discernimiento del Ser o Yo Único, siendo consciente de Sí Mismo.

24. A medida que el Alma continúa con la extensión de la Luz, de la Creatividad Pura, se condensa. Desciende al siguiente nivel, por así decirlo. E insisto, como estamos empleando el lenguaje de tu lado de la valla, no hay muchas más maneras de decirlo. El Alma desciende o se condensa, y comienza a crear un discernimiento más profundo de Sí Misma como una cosa individuada.

25. Ahora bien, Su discernimiento de Sí Misma como Espíritu está cobrando una nueva coloración, una nueva vibración. Está volviéndose algo muy similar a aquello que muchos de vosotros habéis experimentado en vuestras propias meditaciones y oraciones, o en ese momento en el que escucháis llorar a un niño, o cuando camináis por un bosque al amanecer –cuando vuestra mente egoica fue transitoriamente trascendida, y tuvisteis una sensación de Unicidad con Dios, y, no obstante, todavía os sentíais distintos de Dios... criatura y Creador, Hijo y Padre..., unidos, pero de algún modo diferentes.

26. Aquí es donde la separación puede decirse que ha tenido lugar. Pues es aquí, en el primer nivel de la Pura Potencialidad de este único pensamiento, que Aquello o Aquel que Es Inteligencia, Aquel o Aquello que Es Amor, Aquel o Aquello que es Luz (y me he referido a esto, por ejemplo en Un curso de milagros, como la Mente. Y la Mente no es meramente el parloteo que transcurre en el cerebro humano, eso que habéis llamado “pensamiento”. No; ¡la Mente es algo mucho más vasto que eso!)– es aquí... en el primer nivel de la percepción sutil del Yo o Ser como una matriz individuada de discernimiento, que se percata de Sí Misma y que no obstante también se percata de que ese Yo, o Dios, es de algún modo diferente de lo que el Alma se percibe a Sí Misma siendo... aquí es donde el primer, el único pensamiento de separación es concebido, en este punto realmente sutil... mucho antes de que los planetas de vuestro universo surjan, mucho antes de que la multidimensionalidad de la Creación surja al ser. Aquí, vosotros existís. Aquí, solo hay Un Alma, una expresión única del Espíritu Único, en Sí Misma la expresión única de aquel que eternamente Es.

27. Aquí, la creatividad hace surgir el poder del pensamiento. Y es desde el Campo del Pensamiento, Puro Pensamiento, que la Creación comenzará ahora a brotar inmediatamente al ser. Y aquí, en este sutil nivel, la gota de leche se ha separado aparentemente a Sí Misma, y ahora se percata, siente discernimiento, de Sí Misma, en tanto que separada del cuerpo de la leche. Y por un momento, solo por un momento, hay puro gozo, porque todavía es el Uno haciéndolo –a partir de la diversión, del puro juego, de la pura exuberancia de extenderse a Sí Mismo y a Su infinito Poder, sin cesar y sin limitaciones. Pues como veis, si Dios, Quien se vuelve vosotros, tuviera el pensamiento que dice,
Bien, ciertamente no me puedo separar a Mí Mismo de Mí Mismo, no puedo separar a mi Yo o Ser de mi Yo o Ser.
Entonces, eso sería una limitación.

28.Y así, el Uno crea una gota de Sí Mismo, junto con la percepción de que Él/Ello se percibe a Sí Mismo como separado, separado de algo que ahora es, por primera vez, distinto, otro. Aquí empieza a germinar la consciencia egoica, aquí se ha plantado la semilla para esa consciencia. Pero con esto solo hemos recorrido todavía un poco de la historia.

29. A medida que es soñado ese primer pensamiento de separación, nace una nueva energía. Aquello que ha sido puro gozo, que ha sido pura libertad, pura seguridad, cambia ahora suavemente de forma. Podríais entenderlo como que una gota de leche dentro de la gota de leche parece separarse y tomar su propia energía. Y a eso lo hemos llamado miedo. Aquí nace no ya la extensión, sino la contracción, o la experiencia de la contracción, a medida que el miedo surge en el discernimiento. Y ahora el río comienza a correr muy, muy rápidamente –a partir del miedo, a partir del primer comienzo del pensamiento que dice,
Estoy solo. Estoy separado de mi Creador.

30. Y no obstante, recuerda que en realidad se trata del Creador percibiendo al Creador, y creando la percepción de que Dios está separado de Dios.

31. Con ese pensamiento, tiene lugar una explosión –algo muy similar a lo que vuestros científicos han llamado “Big Bang”. ¡Y no se dan cuenta de lo cerca que estaban! Ellos meramente necesitaban dar un giro y entender que el Big Bang tuvo lugar en la Consciencia, en ella en Sí Misma, y no a partir de la pura materia, sea lo que fuera esa tal materia.

32. En el Big Bang de la Consciencia imagina de repente a esa gota de leche explotando en el espacio, que surge al ser con el pensamiento de la separación, y convirtiéndose en un infinito despliegue, o una cantidad de puntos –de pequeñas gotitas de leche, pequeñas gotas de Consciencia, pequeñas chispas de Divinidad, pequeñas partículas de Luz.

33. Para emplear otra analogía más, tomada de vuestro ámbito de la ciencia, la onda de luz se ha convertido ahora en partículas de luz. ¿Cuándo y por qué... quién podría saber eso? Solo Aquel que está dando lugar al nacimiento de Sí mismo, sabe. Y tú eres Ese.

34. A medida que estas partículas de luz se dispersan (e insisto, de nuevo tenemos otro término espacial), lo hacen a través de las infinitas extensiones de la Potencialidad Pura del Espíritu –que es Luz, que es Dios–, y cada partícula posee exactamente el mismo potencial. De hecho, no podríais, por ejemplo, encontrar ninguna diferencia entre los puntos de Luz, cualesquiera que fueran – ninguna. Si fuerais a medirlos, serían del mismo tamaño, aunque no tengan tamaño. Si midierais su frecuencia o vibración, todos tendrían la misma –puntos idénticos de Luz, que ahora parecen cobrar existencia en diferentes puntos del espacio.

35. Es decir, da la sensación de que, mientras que son idénticos en cualidad y en sustancia, hay una ligera diferencia en el espacio que cada cual ocupa, como si tomarais dos lápices idénticos y pusierais uno a la izquierda de la mesa y otro a la derecha. Siguen siendo de la misma sustancia, pero ahora, en el vasto continuo del espacio, aquello que es idéntico está ocupando dos puntos del espacio, y cada uno tiene la perfecta libertad para reflejar la libertad perfecta del único Dios ... como infinitos rayos de Luz, que reflejan y reproducen ahora la perfección de la libertad de la Potencialidad Pura que es la Luz Misma –la Pura Potencialidad para crear.

36. Cada cual tiene dentro de sí mismo el pensamiento, el reconocimiento, es decir, la percepción de la separación. El miedo ha nacido:
Estoy solo. No soy ese punto de Luz de ahí. Soy solo yo mismo.

37. Y mientras la energía del miedo continúa, la contracción, la condensación, el descenso, continúan. Y ahora, lo que ha estallado, repito, instantáneamente (pues por ahora esto no requiere tiempo), es la multitud, la multidimensionalidad infinita, que es la Creación, salvo por una cosa: El universo físico todavía no ha sido concebido. El universo físico requiere del concepto del tiempo, pues la dimensión física solo existe en el tiempo.

38. Y por tanto, he aquí donde comenzáis a descubrir aquello que ha sido llamado, en vuestro lenguaje, desde vuestro lado de la valla, la jerarquía de seres angélicos, de mundos angélicos. Simples puntos de Luz, justo como vosotros, pero no en la experiencia del tiempo, ni en la condensación que llamaríais cuerpos físicos –y ni siquiera en los cuerpos astrales bajos. Pues la multidimensionalidad de la creatividad es todavía una danza esplendorosa, con solo un ligero matiz de sensación de separación, o de “otredad”, o de miedo.

39. En esta multidimensionalidad, que todavía está impregnada de la –y es como la– Luz Misma, la condensación continúa. Y vuestros científicos comienzan a acceder a esto... ¡así que ya podéis ver cuántos escalones han eliminado! Pero entonces la Luz comienza a condensarse en la partícula de materia. Y repito, la explosión tiene lugar, en tanto que ese único... o podríais decir ese átomo único básico –o Adán, mmm– explota en el Big Bang. Y así, la multitud de cuerpos, de cuerpos planetarios, incluyendo el de vuestro sol central en vuestro diminuto universo... es concebida.

40. Y el universo físico, del cual sabéis que formáis parte como seres humanos, es vasto más allá de toda comprensión. Y no obstante, es solo como una diminuta mota de polvo.

41. Y como una diminuta manchita de Luz, flotando aparentemente libre –como una diminuta gota de leche que parece haberse separado a sí misma del cuerpo de la leche–, vuestro universo físico parece flotar libremente sin percatarse de la multidimensionalidad de la radiante Luz, y Espíritu, y Dios, en el cual flota, y a partir del cual se le ha dado su propia existencia.

42. Vosotros, por tanto, no estáis fuera del Espíritu. Podríais decir que estáis amorosamente albergados –que toda vuestra dimensión física por entero lo está– en el centro del Espíritu.

43. A medida que continúa esta condensación, comienza aquello que llamáis, o se os ha dicho que llaméis, “vida”. Son establecidas las condiciones, que surgen de aquello que sería ¿qué?... ¿pura casualidad? Para nada... surgen a partir de la Potencialidad Pura, del Poder y de la Inteligencia Perfectos para crear... aunque esa creatividad esté ahora expresándose a sí misma más y más a partir del miedo, y no del puro gozo. Es como dar una nota con una flauta y amortiguarla ligeramente, de modo que tenga una cualidad diferente. Pero sigue siendo pura energía. Pues ¿qué podría ser el miedo sino energía?... como el Amor es energía, como lo es la compasión, y la tristeza, y la ira.

44. ¿Lo ves? El miedo es simplemente una energía, y nada más. En sí misma, es perfectamente neutra. Pues todos los eventos son neutros. Y el miedo, siendo meramente una danza o un juego de la energía misma, debe ser un evento enteramente neutro, hasta que surja algo para percibirlo y experimentarlo de forma diferente. ¿Y qué es eso que surge? Ya que esa es una historia que no contribuye mucho a satisfacer nuestras necesidades, nos la saltaremos, y simplemente diremos esto: el nacimiento de la consciencia egoica.

45. Y ahora el miedo se ha condensado para dar su forma final. No puede haber una condensación ulterior de aquella energía que se ha vuelto miedo, pues la consciencia egoica es consciencia llena de miedo... El ego es miedo. Y no obstante, está hecho de Poder Puro, de Pura Potencialidad, Creatividad Ilimitada. Y ten por seguro que todos habéis experimentado el conocimiento de cómo de incesantemente creativa puede ser la mente egoica. Pues sin cesar sabe cómo contemplar de inmediato a otro hermano o hermana, o cualquier evento del planeta, cualquier cosa, y así de rápido, en un parpadeo, en un espacio que ni siquiera requiere de consideración alguna, la consciencia egoica puede cambiar sus valores, puede cambiar sus percepciones, para crear lo que quiera crear. Y lo que quiere crear es aquello que hace que su existencia continúe.

46. Es muy similar a lo que ocurre con vuestro cuerpo físico, cuando una célula se vuelve cancerosa y decide descontrolarse, y actuar como si no dependiera de las leyes del cuerpo mismo, que conservan la salud corporal, ¿y entonces comienza a hacer qué? Comienza a crear células semejantes a ella misma. El cáncer es meramente una percepción errónea que corre descontrolada en el nivel del cuerpo –pensando por sí misma, creando a su propia imagen más que extendiendo la imagen, por así decirlo, del Creador; viviendo fuera de la armonía con la Mente Única que crea en gozo radiante y por ninguna otra razón que no sea la de extender lo bueno, lo santo y lo bello. Y no obstante, Dios no crea limitación, no retira la creatividad del poder del ego. Más bien, como Dios es Amor, todo poder del Cielo y de la Tierra está disponible y accesible para la consciencia egoica.

47. Así es que... ¿qué es la consciencia egoica? Todos sabéis lo que es sentirse absolutamente seguros de que estáis separados y solos, de que debéis contar con vuestro propio proceso de pensamiento, y que nadie más allá... y no solo más allá de la frontera de vuestro cuerpo o piel, sino nadie más allá de vuestro único, contraído, sentido del “yo”... tiene ninguna conexión con vosotros, la que sea, y a nadie le importa:
Estoy solo, estoy separado. ¿Cómo me las voy a apañar? Tengo que encontrar mi propio camino. Tengo que averiguar cómo funciona este mundo. ¡Tengo que hacerlo real por mi cuenta!

48. El miedo ha tomado su forma final. Ahora bien, hay un completo olvido de Dios, de Aquel, del Espíritu, e incluso del Alma.

49. El cuerpo representa un nivel de vibración que, aun así, es bastante inteligente, es muy inteligente. Es como una matriz de energía, el pensamiento mismo de condensación, en la forma humana, a partir del cual se siguen creando las formas, y se siguen creando, y se siguen creando... Y has hecho eso por tu cuenta un número infinito de veces.

50. El cuerpo es la representación del ego. Pues advierte que estás en tu silla, y estás muy seguro de que no eres la pared que hay al lado. Mientras te encuentras donde estás, en tu silla, tu consciencia, tu discernimiento, parece decirte que tú eres el que escucha y no el que habla, que tú no fuiste quien se sentó en una silla e hizo que Jeshua ben Joseph, y un cierto linaje de vibración de la consciencia, radiara pensamientos a través de la matriz del cuerpo-mente que suele ser exclusivamente propiedad de alguien llamado Jon Marc. Mmm. Tú no eres ese:
No, no, no yo. No podría hacerlo aunque quisiera. Eso debe hacer que Jon Marc sea especial. ¡Y ciertamente, eso convierte a Jeshua en alguien muy especial! Pues yo soy solo este amasijo de polvo, este cuerpo-mente separado, sentado en mi silla, o en el suelo, o en un sofá, escuchando una grabación llena de palabras que vibran con un cierto sentido, y crean ciertas imágenes y comprensiones en mi mente. Pero están siendo colocadas dentro de mí, y yo no soy ese.
Eso es la consciencia egoica.

51. Yo no soy ese. Yo no soy Dios. Yo no soy puro Espíritu. Yo no soy Pura Alma. Yo soy esta cosa que se sienta en esta silla, ahora.
¿Y sabes qué? Tienes toda la razón, ¡pues eres eso! ¡Eso y mucho más!

52. Así que la mente egoica es aquello que crea la percepción separada de que solo es una diminuta rebanada del pastel. Crea una ilusión, una distorsión, en la Consciencia Misma, como un pequeño parpadeo en una pantalla de radar –que crea solo un pequeño parpadeo que le dice, a quien mire la pantalla, que ahí hay alguna cosa.
Yo estoy separado. Estoy solo. No puedo pensar con la Mente de Dios. No puedo experimentar la Consciencia Unitaria. No puedo ser como Jeshua es. No, yo no. Yo... yo soy demasiado pequeño y débil. Oh, no soy aún competente. Quizá algún día...

53. Pero mientras, todo el rato, tú eres Aquel. Y por el Poder de Aquel, tienes el potencial de tener el pensamiento que dice,
No podría ser nunca como Jeshua. Realmente soy demasiado pequeño, y demasiado frágil, y demasiado débil, y demasiado estúpido. Oh, la Consciencia Crística puede ser que esté ahí para alguien más, pero no para mí.

54. Todo el santo rato, ese mismo pensamiento debe emplear el Poder de Aquel. Pues ¡ese poder es la Vida! ¡Ese Poder es Ser Puro! ¡Ese Poder es el mundo real! Ese poder es la única cosa que existe, ¡y punto!

55. Por el Poder de Aquel, has soñado el pensamiento del yo separado. Por el Poder de Aquel, cuando tú lo decidas, despertarás del pensamiento de la consciencia egoica.

56. Ahora bien, ¿por qué es todo esto tan importante? Pues, queridos amigos, La vía de la transformación requiere que tenga existencia aquello que existe en la forma. Vosotros existís en la forma. Estás sentado en una silla. Reconoces el espacio y el volumen de un cuerpo humano. Reconoces los pensamientos particulares que identificas como los tuyos. Tienes una historia para ese cuerpo-mente que surgió... y bien, vamos a afrontarla, mientras experimentas el cuerpo-mente. Este emergió del deseo sexual entre dos seres, llamados “padres”, que se unieron. Entonces, una pequeña cosa serpenteó, abriéndose camino para tocar a otra cosa, y hubo un estallido de Luz, y una chispa pura de Pura Alma tomó la decisión, intencionadamente, de volverse alguien obsesionado o identificado con una forma física, y de volverse una forma física.

57. Así pues, la fuente de tu ser –como ser corporal– fue aquel buen rato, en alguna noche de sábado. Y eso, por supuesto, si es que tuviste suerte, si es que ambos padres desearon conscientemente emplear el cuerpo como un mecanismo de comunicación para enseñar solo Amor, y se dieron el uno al otro... y luego aceptaron a esa pequeña chispa de Luz que tan solo estaba empezando a concebir otro cuerpo... e invitaron claramente a otra Alma a venir y morar con ellos, como maestro y como amigo, como hermano o hermana. Desafortunadamente, eso es aún raro en tu planeta.

58. Esta es la matriz en la que habéis descendido, una y otra vez, a medida que habéis venido a enseñaros a vosotros mismos que meramente sois un individuo separado, solitario, fracasado y débil.

59. En la muerte del cuerpo os habéis encontrado a vosotros mismos como Alma, y os habéis asustado del esplendor de vuestra Luz, porque esa Luz no es lo mismo que vuestra propia interpretación de vosotros mismos, la que habíais aprendido acerca de vosotros mismos.

60. El miedo provoca condensación, contracción, caída –si quieres decirlo así. Y aquello en lo que caes es la matriz de energía que mejor resuene con tu propia percepción y creencia sobre ti mismo. Y la creencia no es solo pensamiento. Es una cualidad de vibración. Y caes, insisto, en un campo de energía, en un sueño, en un universo físico, en un marco temporal, en una estructura familiar que resuena y vibra con la manera en que has aprendido a percibirte a ti mismo, a ti misma.

61. Pero todo el rato eres Aquel: radiante, perfectamente libre, empleando el mismísimo Poder de Dios para crear y creer en un sueño de pequeñez, de- bilidad, separación, soledad. Ahora mismo, a medida que escuchas estas mismas palabras, ahora, eso es lo que estás haciendo. Estás eligiendo cómo vas a concebirte a ti mismo. Y el modo en que te concibas se verá reflejado en el mundo que ves, en las experiencias que se manifiestan en tu propio universo particular de consciencia.

62. Si supieras que eres el Ilimitado, nunca más tendrías miedo de la creación de monedas de oro. Nunca creerías que debes vivir en la carencia. Pero durante la mayor parte del tiempo todavía estás aferrándote a la creencia de que eres ese pequeño pensamiento de separación llamado “mente egoica”, luchando todavía por encontrar a Dios, no reconociendo que es con el mismísimo Poder de la presencia de Dios con lo cual creas la percepción que tienes de ti mismo.

63. Así pues, ahí estás –sentado, sentada en tu silla, o sobre el suelo, o en tu sofá. Y tú eres Aquel, el Único. Tú estás en la forma, es decir, que has creado una percepción de ti mismo que incluye la experiencia de ser un cuerpo- mente que, a todo esto, está separado de todos los demás cuerpos. Está separado de una piedra.

64. Obviamente, puedes mirar por tu ventana y asegurar que ese punto donde está el cuerpo con el que tú te identificas, es un punto espacial diferente del de cualquier otro objeto. ¡Eso es lo que este mundo es! Este universo es el intento de crear un reflejo que te convenza de que ¡el primer pensamiento temeroso de separación es la verdad acerca de quien tú eres! Sin darte cuenta estás empleando o has estado empleando tu universo físico para que te refleje constantemente lo que la verdad tendría que ser: que tú estás separado de toda la Creación.

65. Este mundo no es nada más que el reflejo de ese pensamiento. Y no obstante, incluso aquí, Aquel impregna todas las cosas, y la comprensión y la constatación de tu Ser, de ti Mismo, como siendo Aquel, está más cerca de ti que tu propia respiración –simplemente a una decisión de distancia.

66. Aquí hay una gran riqueza que no se encuentra en ninguna otra dimensión: la riqueza de los dramas de la separación, de buscar –y buscar y buscar y buscar.
Y bien, ya he leído el curso de milagros una vez, y no parecía funcionar –lo leeré de nuevo. Oh, no funcionó. Bien, probaré ahora con esta forma de meditación. Y no, esto no funcionó. Quizás pruebe con el budismo. No, tampoco funcionó. Probaré con el cristianismo. No, no funciona. Probaré con las drogas –¡eso funcionará!

67. Esta misma energía de la búsqueda es la energía egoica. Pues solo el ego puede buscar. El Espíritu Puro solo puede extender. ¡Y hay una enorme diferencia!

68. La consciencia egoica, como bien sabes, se representa a sí misma a través de las relaciones especiales. Tienes una relación especial con tu empleador; tienes una relación especial con tu esposa, marido, amantes, automóvil, barcos... Y el mundo trabaja en equipo con tu necesidad de especialismo.
Oh sí, claro, mira este automóvil.. Mmm... ¿no es sexy? Oh, ¡te vas a sentir tan bien con él!

69. Así pues, buscas crear los medios para poseer ese cierto vehículo.
Oh, si tan solo tuviera a esa persona como esposa, marido. Oh, vamos a por ella, seduciéndola. Actuaré como si yo fuera algo distinto de mi pobre, insignificante y solitario yo, de modo que piensen que soy magnífico. Voy a pavonearme.

70. Y así, sigue que te sigue. El mundo es el reflejo de la creencia en la necesidad de relaciones especiales. Y la inquietud que sientes es la de esa búsqueda –esa inquietud que sientes en la mente, y que crea las ondas de inquietud en los fluidos y en las energías sutiles que están contenidas dentro del cuerpo y que componen la ilusión del cuerpo. La inquietud de la respiración, la tensión en los músculos, la soledad cuando tu cabeza descansa sobre la almohada por la noche, pues crees que eres ese cuerpo-mente, separado y solo, apartado de todos los demás.

71. Y la infinita, la eterna corriente de comunicación que tiene lugar a través de la Creación, sin obstrucciones, se pierde de tu discernimiento. Y no obstante, así de cerca estás. Solo se requiere un pensamiento para cambiar el impulso en una nueva dirección, descansar tu cabeza sobre la almohada y decir,
No soy solo este cuerpo-mente. Soy Aquel, el Uno puro, ilimitado e inmaculado. Estoy en comunicación con cada piedra y cada árbol, y cada marco temporal que jamás haya existido.

72. Y sí, cuando comienzas a tener ese pensamiento puede parecer algo completamente loco, pues has estado en el otro lado de la valla, contemplando la Realidad desde una cierta perspectiva, que viene como anillo al dedo, pero que aun así eso no la convierte en la correcta ni en la verdadera.

73. La locura les parece cordura a quienes están locos. Así es como son las cosas.

74. Pero el final de toda búsqueda tiene lugar cuando te atreves a albergar en la mente un pensamiento diferente. Y ya lo habéis escuchado muchas veces decir a este, mi querido hermano, o a través de mis otros muchos canales, o a través de Un curso de milagros:
Solo el Amor es real.
No eres el cuerpo.
Yo y mi Padre somos Uno.
Estoy despierto y camino por este planeta como Cristo.

75. Elijo el Amor por encima del miedo. ¿Qué significa esto? El Amor es Espíritu Puro. El miedo es contracción, densidad, percepción falsa –consciencia egoica. Cuando eliges Amor por encima del miedo debes decidirte a no responder de acuerdo al impulso de la consciencia egoica. Debes decidirte a vivir como si no fueras el ego. Y de esta manera, lo que ha sido formado se transforma, brindando aquello que impregna y se extiende más allá de lo que ha sido formado: transformado.

76. La vía de la transformación requiere por tanto que comiences por aceptar aquello que es verdad siempre. Y en esta hora hemos tratado de darte un relato, una analogía, una descripción que te puede ayudar, si quieres recapacitarla para imprimirla en tu consciencia... y que es como un recuerdo del mismísimo proceso que vosotros habéis de hecho sentido, y habéis experimentado, en tanto que el propio Dios, Dios Mismo, en Su deseo de crear a Aquel que se vuelve lo que vosotros percibís como muchos, pero que siempre ha permanecido siendo el Uno, Único.

77. ¡Y eso es lo que vosotros sois! Sois el canto del pájaro. Sois el esplendor y la calidez del sol cuando roza la piel. Sois la piel. Sois el discernimiento de esa calidez. Sois el pensador del pensamiento. Sois el pensamiento. Sois el acto. Sois el espacio del cual emerge todo pensamiento. Sois el viento entre los árboles. Sois la vastedad del espacio. Sois Aquel que es eterno. Sois quien es lo suficientemente audaz como para soñar el sueño de separación, sin perder jamás la perfecta unidad. Y sois la Única, la pequeña gota de leche, experimentando el recuerdo de lo Divino, de lo Real, de la Verdad, del Uno.

78. Vuestro viaje no es en solitario. E incluso ahora, estáis perfectamente despiertos. Pues solo alguien despierto podría atreverse a crear la gran inventiva, y la creatividad, a través de la cual vosotros, como una chispa de Dios, os volvéis cada vez más conscientes de vuestro Yo o Ser.

79. Dios zambulléndose en Dios; ¡Dios descubriendo a Dios! ¡Qué delicia, qué delicia de juego!

80. Y ahora, entonces, comenzamos a dejar que el secreto salga de la chistera. La separación no se debió a vuestro pecado. La separación no se debió a que algo terrible fuera mal. La separación era solo otra forma de la Danza de la Creación Misma –quizás llevada a un extremo, pues Dios busca los límites de lo que es ilimitado.

81. Habéis estado jugando al juego del escondite. Sois Aquel con los ojos cerrados, inclinado en el tronco de un árbol, que cuenta, mientras que los fragmentos de vuestro Yo corren a esconderse. Y sois Aquel que ha salido a descubrir aquellos fragmentos, y que está en el proceso de hacer eso. Sois Aquel que se ha convertido en los muchos, y que entonces ha esperado a ser descubierto por Aquel. Sois el Alma esperando a ser tocada por la Gracia. Sois el Uno separado que se esconde en la oscuridad, temblando, y que no obstante quiere que la Luz le encuentre.

82. ¿Por qué no comenzar ahora, en este mismo momento, sentándose en calma, como Cristo, durante cinco minutos? Y decirle, a Aquel que está viniendo, ahora, desde el tronco del árbol...:
He hecho un trabajo muy bueno escondiéndome. Pero sabes, ¡creo que sería una gran delicia ser encontrado! Encuéntrame, querido Padre. Tócame con tu Gracia. Y como yo soy Tú, me decidiré a recibirla. Y en ese momento elijo por tanto recordar que soy Aquel que ha buscado y ha encontrado. Soy Aquel que ha permanecido perfectamente inmutable para siempre. Y soy aquel que se ha percibido a sí Mismo como habiendo cambiado, como habiendo pecado, y habiéndose separado de Sí Mismo.
Elijo, pues, reunir las dos partes de mi Ser. Y seré un cuerpo-mente en este planeta danzando, cantando, y jugando, y creando lo bueno, lo santo, y lo bello. Y ahora abriré esa parte de mi mente que puede pensar de maneras ilimitadas, que se atreve a soñar el sueño imposible. ¡Soy Aquel que permite que Dios viva en mí ahora! ¡Yo y mi Padre somos Uno! Soy la gota de leche que de nuevo se deposita en la plenitud del vaso en el cual mi Padre mora como leche.
Y cuando camine con este cuerpo sobre esta Tierra y sienta el rocío de la niebla sobre mi piel, diré, para mis adentros: “¡Ah, sí, es muy bueno!”. Pues yo soy Aquel que tiene el poder de crear este cuerpo, el poder de crear el rocío de la niebla misma. Y la niebla y el rocío en torno a mí son como la Presencia de mi Padre, en la que mi Alma se recuesta.
Este mundo ya no es una carga. Este mundo de espacio y tiempo ya no es algo de lo que tenga que escaparme. Ni siquiera la enfermedad y el malestar me limitan. Pues dondequiera que yo esté, Soy la presencia del Amor. Y en este momento, brindo Amor y bendiciones al mundo que veo.

83. Y con esto, Dios recuerda a Dios. Pues, queridos amigos, La vía de la transformación debe al final conduciros a este callado reconocimiento: Solo Dios existe. ¿Por qué temer, si el Amor está aquí? Y solo hay Amor o miedo.

84. Paz, pues, con vosotros, queridos y santos amigos. “Amigos”, porque formáis parte de mí y yo de vosotros –partículas de Luz, danzando en la onda del Único Dios, la Única Mente, la Única verdad, el Mundo Real. ¡Vaya broma que hemos hecho, pero nos la hacíamos a nosotros! Y bien que la hemos aprovechado. Y ahora el momento del regocijo está muy cerca, mientras surgimos en nuestra individuación, reconociendo nuestra Unicidad –para bailar en la Danza de la Creación sin cesar, extendiendo solo lo bueno, lo santo, y lo bello.
La paz sea con el Único Unigénito de Dios... del Mismísimo Dios.
¡DIOS ES!

Amén.


La Vía de la Transformación Lección 4 www.celebrandoelmilagro.com

Lección 5

Ahora, comenzamos.


Lectura de la Lección 5 por Mariano Noé
Cargando audio...

1. Y una vez más, os saludo, queridos y santos amigos. Venimos a pasar esta hora para continuar con nuestro comentario de La vía de la transformación. Venimos de nuevo para recordaros que todo lo que pensáis, veis, y todo lo que hacéis no es el resultado de aquello que os llega a vosotros, sino más bien, de aquello que viene de vosotros.

2. Por siempre jamás, el mundo que percibís no tiene otra causa que no sea vosotros mismos. Por eso siempre es cierto que la libertad está más cerca de vosotros que vuestra propia respiración. Esa libertad es la realidad de vuestro ser. Esa libertad es aquello que se comprende o se constata sin esfuerzo. La libertad se comprende cuando os decidís a aceptar la Verdad que siempre es verdad:
Yo y mi Padre somos Uno.
Yo Soy El Que Soy.

3. Sois Consciencia. Sois Discernimiento. Sois aquello que da testimonio, que experimenta, que rinde homenaje a lo único que Dios ha creado: Cristo.

4. Y Cristo significa, pues, “el ungido”. Habéis sido ungidos, desde antes del comienzo de todos los mundos, con aquello que el Padre Es: Discernimiento, Pura Inteligencia. Habéis sido ungidos con la capacidad de elegir lo que deseáis percibir. Y de este modo, imbuidos del poder de crear, moráis –libremente– en cada momento.

5. Esta libertad es algo totalmente carente de obstrucciones, e inmutable, para siempre. Es en vuestra libertad que pensáis lo que pensáis, veis lo que veis, sentís lo que sentís –incluso en vuestra realidad tridimensional. En cualquier momento sois perfectamente libres para ver la radiante belleza del mundo real que lo impregna todo, e incluso vuestra propia consciencia, así como también sois libres para ver miedo.

6. En nuestra última hora juntos comenzamos a explorar, con analogías, aquello que tuvo lugar en torno a la experiencia de ser una chispa de lo Divino, un aspecto de la totalidad que os llevó al espacio del alma. Y el alma, entonces, se condensa, cae, si lo queréis decir así, en lo que habéis llamado “mundo físico”. Y ahí os encontráis a vosotros mismos, justo aquí y ahora, ciertamente como el producto del mundo que hay en torno a vosotros, ciertamente como el producto de vuestros padres, ciertamente como el producto de unas fuerzas que están más allá de vuestro control. Y no obstante, habéis permanecido todo el rato siendo exactamente lo que sois –el testigo, pura consciencia, el Yo o Ser, o el vidente, como algunos lo han llamado.

7. Queridos amigos, desde el momento... ahora vamos a hablar, en esta hora concretamente, sobre esta vida singular que estáis viviendo ahora. Bien, queridos amigos... en el momento anterior a vuestra encarnación, estabais existiendo, morando, con un perfecto y claro discernimiento, en un estado, cualidad o dimensión de consciencia. Ahora bien, es cierto que incluso eso fue el resultado de ciertas elecciones hechas en el pasado. Pero insisto, en esta hora deseamos hablar solo de esta encarnación. Ahora bien, imagina pues, si eres tan amable... bien... quizá quieras detener la lectura o la escucha, y permitir que el cuerpo se relaje. Deja que se marche todo aquello a lo que la mente se aferra. Permite que las cosas que quizá necesiten ser hechas, se queden por un tiempo en una estantería, por decirlo de alguna manera, y luego continúa.

8. Bien, querido amigo... imagina, si eres tan amable, que habitas sin un cuerpo físico, y que no obstante tienes discernimiento. Esto no debería ser difícil, ya que lo haces cada noche mientras duermes. Lo haces cuando “sueñas despierto”. Sucede a veces cuando haces el amor, cuando miras la televisión... De hecho, todos y cada uno de vosotros experimentáis esa cualidad de discernimiento varias veces al día, y todos los días, cuando “os olvidáis de vosotros mismos” –es decir, cuando os olvidáis de vuestra existencia encarnada. La diferencia está en que, en vuestro mundo, vosotros “entráis en razón”, “recuperáis el sentido”... es decir, según se dice literalmente en inglés: “volvéis a vuestros sentidos” –es decir, volvéis a la existencia encarnada.

9. Imagina, no obstante, un estado en el que simplemente no hay forma física, y en el que habitas como Consciencia, en Sí Misma. Oh sí, tienes discernimiento. Oh sí, tienes forma, pero esa forma de energía no se ha condensado en la tercera dimensión. Tienes amigos, es decir, otras consciencias con las que estás en una comunicación perfecta. Para la gran mayoría de vosotros, y de hecho, podríamos decir aquí, en esta hora... para todos los que estáis escuchando o leyendo esto tal como se está dando por primera vez, todos vosotros... estáis lo suficientemente evolucionados como para haber entrado en esta vida vuestra, la de ahora, desde un estado de consciencia que es bastante pacífico, bastante gozoso. La comunicación con aquellos que llamaríamos “amigos” no está rota. Es constante, es respetuosa; es amorosa; es libre.

10. A medida que te relajas y lees o escuchas esta simple descripción, ¿qué color o colores comienzan a venir a la mente? Obsérvalos, préstales atención. ¿Qué imágenes parecen afluir fugazmente por la mente? Fíjate en ellas, préstales un momento de atención. Pues recuerda una antigua verdad que una vez se te dio: No puedes imaginar aquello que no hayas experimentado, pues la imaginación es una representación o dibujo, en la mente consciente.

11. Esa representación debe proceder de algo. La mente, como sabéis, solo puede representar aquello que existe o ha existido. Entonces puede, por supuesto, encontrar a veces la manera de volver a introducirlo en la experiencia tridimensional, pero eso no significa que sea nuevo.

12. Mientras estabais habitando en ese estado, estabais en relación. La mayoría de vosotros era multidimensionalmente consciente; es decir, que aunque teníais un color o nivel de energía predominante, erais conscientes de que estabais rodeados en todo momento por otras dimensiones.

13. Muchos de vosotros os comunicabais multidimensionalmente tanto con aquello que podría ser considerado de una frecuencia más elevada, como con aquello que se podría considerar de frecuencia más baja. Muchos de vosotros os comunicabais con seres que estaban encarnados en el ámbito tridimensional.

14. Ahora bien, hubo un momento, para todos y cada uno de vosotros, en el cual se tomó la decisión, dentro de vuestra consciencia, dentro de vuestra mente, de que las condiciones eran las apropiadas para encarnar de nuevo.

15. Hay muchos muchos factores que atraen al alma a condensarse una vez más en la forma física, pero el principal de todos ellos es la percepción y la consideración de que todavía hay algo por hacer, de que hay alguna lección que no puede ser comprendida, salvo en el dominio físico, de que hay ciertamente un propósito que vosotros, como alma, todavía desearíais poder llevar a su cumplimiento.

16. Es muy cierto que algunos de vosotros os habéis encarnado porque sentíais compasión. Es decir, que contemplasteis el ámbito tridimensional y visteis sufrimiento, y anhelabais llevar Luz a esta dimensión en la que ahora os encontráis. Y no obstante, incluso esto deriva del razonamiento, o de la percepción, de que tú tienes que hacer algo para corregir lo que está sucediendo.

17. Muchos de vosotros todavía sois conscientes de que esa es la percepción que os controla, os gobierna. Cuando contempláis vuestro mundo, cuando contempláis a vuestros hermanos y hermanas, existe esa compulsión, esa necesidad de involucrarse, de arreglar. Existe en muchos de vosotros la creencia de que si no emprendéis ninguna acción, entonces, de algún modo, vosotros seréis menospreciados, así que vuestro sentido de la identidad, del ser, está atrapado en la contemplación de vuestro mundo, en el juicio acerca de lo que está bien o está mal, en las opiniones sobre lo que debería hacerse... y por tanto, en tratar de persuadir a los demás para hacerlo a vuestra manera.

18. Así que ahí estáis. Sois Espíritu, y además sois alma. Estáis teniendo una experiencia relacional y sois perfectamente conscientes. El tiempo prácticamente no existe allá donde estáis, pues el tiempo es una experiencia única y peculiar que está sobre todo vinculada con la materia o con el cuerpo.

19. Vosotros habitáis en un estado sin tiempo. Mientras consideráis las condiciones, también os percatáis de vuestra conexión con almas que habéis conocido antes, que actualmente están encarnadas en el plano físico. Sois conscientes de esa cualidad... podéis sentirla... es la cualidad de una resonancia de sus consciencias con la vuestra, es decir, con las lecciones que estáis anhelando aprender.

20. En la mente se tomó, pues, una decisión, que no te fue impuesta, en absoluto. De hecho, nos gustaría comentarte que la decisión de encarnar no fue nunca necesaria, que no era necesario tomarla. Es decir, que no os visteis obligados a venir a esta dimensión por ninguna fuerza que se encuentre fuera de vosotros. ¿Significa eso que cometisteis un error? En absoluto. No puede haber ningún error en toda la Creación.

21. A medida que comienzas a descender, lo que significa... a hacer que tu atención reduzca la vibración de su consciencia... a medida que comienzas a encarnar, no es que te fueras a ningún lado, sino que meramente –podríamos decir– giraste tu termostato, tu regulador... de modo que la cualidad de tu consciencia, de tu esencia, de tu alma, comenzara a vibrar a una frecuencia que resonara con la del plano tridimensional. Tu atención, tu enfoque, tu deseo, comenzó a estar cada vez más enfocado en un único y particular conjunto de circunstancias. Estas circunstancias son la red de relación creada por los padres, creada por el medio cultural en el que viven, la cualidad de la consciencia... y siendo ese campo de energía, por así decirlo, como un vórtice que gira, por sí mismo, y un vórtice que gira dentro de otro vórtice giratorio más amplio, llamado “el mundo”. Y desde tu lugar de percepción, el mundo no es sólido en absoluto. Es solo otra dimensión de vibración, y eso es todo, con sus propios parámetros peculiares.

22. Y así, tú como alma, tú como consciencia individuada, comenzaste a descender a la encarnación. Esto no puede tener lugar antes del momento de la concepción en el útero de tu madre. Normalmente es en este punto de la concepción en el que tú, como alma, te involucras en el mismísimo acto por el cual tiene lugar dicha concepción. Y una nueva forma de vida comienza a desarrollarse dentro del útero. En ese momento, hay un destello, algo que podrías llamar un “salto cuántico”, y tu atención se vuelve algo que está casi enteramente concentrado en, identificado con, la particular cualidad de la energía que es ese nuevo nacimiento en una forma física. Has “entrado en un cuerpo”, como dirían. Y entrar en un cuerpo simplemente significa que has centrado tu atención fuera de todas las demás dimensiones, y pasas a “afrontar”, por así decirlo, esos parámetros únicos y particulares, y a veces muy peculiares, que implica esa forma física. Y ¿de qué está hecha esa forma física? ¿Materia inerte? –para nada. Es, en sí misma, una red de relaciones creada por los patrones particulares vibratorios de la madre y del padre.

23. Por tanto, en cuanto entras en este mundo, las primerísimas relaciones con las que te encuentras son con el padre y con la madre, y los conoces y los sientes de forma íntima. Pues ahora estás identificado con una forma física que crece, y que por sí misma está creciendo a partir de –como una ola que surge de un particular océano–... está creciendo a partir de la matriz de las energías que componen al padre y a la madre.

24. Aquí es donde tu “lucha” comienza, tu lucha por crearte a ti mismo en el mundo. Comienza la lucha por encontrarte a ti mismo. Para la mayoría de vosotros este proceso por el que la atención pasa a estar dirigida hacia la dimensión física desde un estado diferente de consciencia... para la mayoría... este destello, este salto cuántico, este giro de la atención, fue algo tan dramático y requirió de un impacto tal, que comenzasteis a olvidaros de vuestra conexión con el Espíritu, de vuestra comprensión de que sois alma, Consciencia Pura. Comenzasteis a perder el discernimiento de vuestra libertad. Podríais llamarlo volverse inconsciente, o caer dormido.

25. Ahora bien, el primer universo que experimentaste dentro de la dimensión física es la experiencia, o el universo, del útero. En él estás en constante, constante comunicación con todo aquello que esté pasando a través del campo de energía de la madre. Esto no significa solo el pastel de carne que esté haciendo para cenar, o la taza de café que se toma por la mañana y que hace que tu corazón se acelere (¿mmm?). También se trata de la cualidad del aire que respira. Pero más importante que todas esas cosas es la cualidad de la energía emocional que compone la matriz particular que esté experimentando en su propio universo. Pues ello afecta de inmediato a los equilibrios hormonales, al flujo de elementos químicos a través del sistema fisiológico, y, en este punto, formáis parte en gran medida de ese sistema. Por consiguiente, lo afrontáis, comenzáis a sentir y experimentar el campo psíquico de la madre. También sois conscientes del campo psíquico del padre, o de cualquier otro miembro familiar cercano. También sois conscientes de las energías, de cualquiera de las energías específicas dominantes que puedan estar transcurriendo en la estructura social.

26. Recuerda que antes hablábamos sobre las redes de relación. Sois un campo de energía dentro de un campo de energía, dentro de un campo de energía, dentro de un campo de energía... incluso en vuestro ámbito tridimensional.

27. Muchos han empleado la palabra impronta para describir este estado inicial en el cual os identificáis con la forma fisiológica que surge a partir de ese campo de energía que es la matriz particular de la mezcla de las energías de la madre y del padre. Por aquí es por donde empezáis. Y repito, lo habéis hecho para poder producir lo que llamaríais ciertas “lecciones”. Lo habéis hecho debido a ciertos patrones que estaban dentro de la consciencia antes de que desviarais vuestra atención hacia esta dimensión. E insisto, para la vasta mayoría de vosotros, y de hecho para todos los que estéis escuchando o leyendo esto, ese descenso, ese salto cuántico desde el ámbito del Espíritu Puro –un estado de vibración diferente–, hacia el estado vibratorio de la tercera dimensión, eso... fue un impacto –y tan es así, que vuestro discernimiento se olvidó de sí mismo en tanto que Espíritu Puro.

28. Ahora bien, por si el impacto en el momento de la concepción no fuera suficiente, este mismo impacto puede seguir teniendo lugar en cualquier momento en el útero. Es decir, si la madre tiene algún tipo de trauma, si hay algún desequilibrio fisiológico, si hay dificultades en la respiración, si hay algún problema en el flujo de nutrientes por el cuerpo, si la madre está sometida, aunque solo sea ocasionalmente, a unas intensas tensiones emocionales... entonces, os trataréis de retirar fuera del cuerpo, en un intento de redescubrir el ámbito del Espíritu. Y cuando hacéis esto, el cuerpo del feto se vuelve insensible, es decir, se le retira la fuerza vital. Y a medida que crece, el sistema nervioso se adapta al nivel de fuerza vital que esté fluyendo a través de él, y eso es lo que proviene de ti y no de otro.

29. Así es que en cualquiera de los momentos de este periodo de nueve meses, estáis en un universo particular, estáis teniendo una experiencia física, no muy diferente de alguien que tenga 60 años en la dimensión física. Estáis experimentando el ámbito sensorial de la tercera dimensión. Y ya estáis siendo intensamente influenciados por patrones psíquicos que no son vuestros.

30. Por tanto, el viaje del despertar requiere, desde el momento del nacimiento en adelante, el desarrollo de ciertas habilidades, ciertas habilidades verbales, sociales... de modo que, con suerte, si tenéis mucha suerte, en el momento en que tengáis 20 o 21 años estaréis preparados para empezar la búsqueda de quiénes sois vosotros. Es muy, muy raro que, en un individuo –especialmente en vuestro marco cultural temporal–, despunte a los 10, 12, 14 o 17 años un intenso sentido de sí mismo como un ser aparte de los padres, la familia o la cultura. Creéis o pensáis que sois vosotros mismos, pero en realidad sois un haz, un manojo de reacciones, un paquete de acciones reactivas, un haz de “reactividad”, que busca poder encontrar aprobación, seguridad, supervivencia, amistad –en el mundo. Es decir, ya estáis atrapados en la percepción de que lo que experimentáis os está viniendo a vosotros desde afuera, y que por tanto debéis intentar adaptaros a vosotros mismos a ello. Aún no estáis vivos.

31. Si sois muy, muy afortunados, en el marco temporal en el que sois veinteañeros, meramente experimentáis unos mayores grados de libertad, un mayor grado en la toma de vuestras propias decisiones y en la experiencia de sus consecuencias. Esta puede ser una época muy turbulenta. Entonces, creéis que ya os conocéis a vosotros mismos, y no obstante ni siquiera habéis comenzado a hacerlo. Y repito, esto es así para la mayoría.

32. A medida que llegáis a vuestra treintena, ya se abre una cierta oportunidad. El espíritu comienza a hablaros. Comienzan a surgir situaciones que requieren de una comprensión más profunda. Si sois muy, muy afortunados, comenzaréis a comprender la gran influencia que han tenido los padres. Normalmente este es un estado de rebelión. Internamente comenzaréis a individuaros más claramente. La búsqueda espiritual a menudo comienza a fondo en la treintena. Puede que hayáis sido conscientes de ello antes, en la veintena. E insisto, no es una regla estricta, pero en general en la treintena es el momento en el que realmente, realmente comenzáis a responder al anhelo del alma.

33. Ahora bien, si la consciencia egoica ha sido básicamente exitosa, es decir, si habéis encontrado una manera de crear vuestra propia supervivencia, habréis desarrollado lo que se considera la personalidad, lo que os permite interactuar con la locura del ámbito humano tridimensional, y si no habéis experimentado ninguna gran calamidad ni grandes traumas, si no habéis tenido grandes fracasos, puede que continuéis hacia vuestros cuarenta con el engreimiento de pensar que lo tenéis todo resuelto. Si habéis encontrado las maneras de evitar la fundamental e insistente cuestión:
¿Cuál es mi propósito? ¿Realmente para qué he venido a este planeta? Soy más que solamente esto. Soy Alma Pura, Soy Puro Espíritu. Sé que hay más que esto...

34. Si habéis sido capaces de manteneros a vosotros mismos exitosamente distraídos, puede que esa cuestión ni siquiera haya surgido plenamente.

35. La consciencia egoica es meramente esa parte del cuerpo-mente que es la responsable de manteneros físicamente vivos. Está alimentada por el deseo de sobrevivir, de tener seguridad. Quiere crear un cierto escenario organizado en torno a vosotros, pues mediante ese orden puede prever lo que se requerirá para mantener el organismo fisiológico operativo.

36. Ahora bien, lo que sucede es que en algún momento a lo largo de ese desarrollo, y normalmente muy, muy pronto en la vida... comienzas a identificarte con la mente egoica, a la que le añades tu estado psíquico, tus percepciones mentales. Las ideas que comienzas a aprender sobre el mundo comienzan a ser recogidas en el individuo fisiológico, que es en realidad el hogar del ego.

37. El cuerpo es el hogar del ego, el cuerpo-mente, incluyendo la estructura cerebral y las dimensiones más elevadas de la funcionalidad corporal, que es todo lo que el cerebro es: simplemente un nivel más elevado de características y principios organizativos –¿y para hacer qué? Para sostener la función corporal.

38. Así que un paso más en el olvido de quien tú eres tiene lugar cuando comienzas a sentirte a ti mismo como identificado con las percepciones concretas, las estructuras de creencia determinadas que están flotando en torno a la mente más elevada del cuerpo, en sí mismo. Te has olvidado del alma. Te has olvidado del Espíritu. Te has identificado como estadounidense o como afroamericano, como caucásico, como chico, como chica, como hincha de algún equipo deportivo... o como amante de los helados... Comienzas a afrontar y a crear aquello que es llamado “principios”, sin darte cuenta de que estos a menudo son meramente el producto, o el resultado, de tu aprendizaje social, desde la época en que estabas en el útero, y desde la época en que estabas siendo condicionado por el entrenamiento de tu cultura.

39. Muchos de vosotros habéis ido tan lejos como para creer que sois alabamienses, californianos o washingtonianos... y solo porque alguien os dijo que es ahí donde vivís. Y aunque nunca os vais a encontrar con una frontera sobre la Tierra que diga,
He aquí California, y he aquí Nevada.

40. Os habéis topado con un signo que alguien ha creado, y lo habéis interpretado, os lo habéis creído, y habéis creado una identificación con un pequeño y singular aspecto de la vida. Muchos de vosotros estáis empezando solo ahora a sentiros ciudadanos globales, como algo que trasciende el ser estadounidense, canadiense, sudafricano o ruso.

41. Así es que comenzáis a sentir, por lo que estamos diciendo, este proceso por el cual os vais haciendo a vosotros mismos más y más y más pequeños... y os hacéis cargo de los patrones psíquicos de los padres, de los compañeros, de la sociedad en torno a vosotros. El camino espiritual da comienzo cuando, por alguna razón, algo empieza a susurraros...
Esto no es lo que eres. Esto no es para lo que has venido aquí. Has venido a sanar tu sensación de separación con respecto a Dios. Has venido a constatar la Verdad.

42. La consciencia egoica comienza pues con aquel impacto del momento de la concepción, que lleva a que tu atención esté completamente concentrada en, y en tanto que, la forma fisiológica... esa forma que comienza a emerger a partir de una cierta red de relación. Esto comienza a colorear tu visión, a colorear tu comprensión.

43. A medida que creces, a medida que te desarrollas, a medida que te desplazas por ciertas experiencias, te coloreas por aquello que hayas tenido que hacer para sobrevivir. Te coloreas por las improntas psíquicas de aquellos que estén a tu alrededor. Piensas que estás teniendo tus propios pensamientos, cuando lo que a menudo ocurre es que meramente estás repitiendo como un loro todo aquello que ha llegado hasta tu banco de cálculos, al cerebro y al cuerpo.

44. Ahora bien, es muy cierto que todo esto comenzó porque había una resonancia con la red de relaciones de los padres y de la sociedad, y una resonancia en la que ya estaba tu propia y única cualidad de consciencia antes de nacer. En este sentido el karma se puede decir que existe. El karma simplemente significa acción, el efecto de, así como cuando tiras una piedra al estanque, creas una cierta onda. Y en tanto que esa onda continúa, al seguir tirando la misma piedra, obtienes los mismos resultados Y una parte de estos resultados es la necesidad de estar identificado solamente con este campo vibratorio de energía que se considera “lo físico”.

45. Hasta que te decidas a cambiar el impulso de las ondas que estás creando en la profundidad de la mente, no puedes comenzar a ascender desde la tercera dimensión. El deseo de esta ascensión siempre te acompaña. Es decir, puede estar latente, pero el deseo de conocer a Dios debe necesariamente estar dentro de cada alma, ya que Dios es tu Realidad.

46. Te has quedado dormido, y en algún momento surge el impulso de despertar. Cuando llega, es inconfundible. Puede que no venga con fuegos artificiales, pero tiene lugar un giro dentro de tu cualidad de ser, y reconoces que ya nunca puedes regresar a la manera de antes, a tu camino anterior. Nunca puedes fingir otra vez que la vida es solo lo que ves a través de los sentidos.

47. Ahora bien, el alma comienza a hablar. La conexión que una vez fue perdida comienza a ser restablecida. Nunca fue realmente perdida, solo olvidada, suprimida. Se volvió el trasfondo en vez de estar en primer plano. Comienza a susurrar en la profundidad de tu ser. Te llega bajo la forma de tus sueños. O comienzas a tener noticias de unos libros que nunca habías visto antes. Comienzas a deambular por tu sección “Nueva Era”, en la librería, sin siquiera entender qué te llevó a eso. Y ahí tomas un ejemplar de Las cartas de Jeshua, o de Un curso de milagros, o de algún otro libro así, que comienza a originar dentro de ti cierto afán y cierto anhelo. De repente un amigo te invita a ir a algún taller raro, de ese tipo de cosas de las que nunca habías oído hablar anteriormente. Y no obstante, cuando vas, algo se origina en ti, alto te toca. Algo comienza a despertar. Puede que no te des cuenta, pero ello realmente desencadena un estado fisiológico dentro del cuerpo, dentro de lo que es considerado como sistema de chakras. El corazón comienza a agitarse en su ensoñación. Y la mente está sedienta de conocimiento, de un conocimiento que no tiene nada que ver con lo que ella haya acumulado anteriormente, en su identificación con la consciencia egoica.

48. El anhelo por despertar ha llegado. Y desde este momento, aunque no lo entiendas, comienzas a atraer... lentamente al principio, quizás de vez en cuando a tropezones... a atraer... exactamente aquellas situaciones que te van a seguir incitando a mirar más adentro. Llega un profesor de meditación, o un grupo de oración al que te ves llamado a unirte. Comienzas con el proceso de tu análisis, de tu estudio. Y está surgiendo una nueva pregunta. Que ya no es...
¿Cómo puedo sobrevivir?
Que no es...
¿Cómo conseguiré dinero? ¿Cómo puedo hacer todas estas cosas?
Surge una nueva pregunta:
¿Quién soy?
Puede tener muchas formas, pero la cuestión sigue siendo solo esta:
¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿De dónde he venido? ¿Qué es la vida... Dios? ¿Qué es Dios? ¿Cómo es que puede existir algo en absoluto, en vez de nada?

49. Estas cuestiones comienzan a agitarse en la mente. A menudo hacen su primera aparición de cierta forma en torno a la edad de 10 o 12 años, cuando entras en una etapa de la vida que es tu primera degustación de la individuación. Es decir, comienzas a sentir que estás... –igual que cuando el niño nació, que comenzaba a sentir que era distinto del cuerpo de la madre–... en torno a la edad de 10 a 12... comienzas a sentir que eres distinto del padre y de la madre, y que ahí hay algo que desea pensar por sí mismo y ser por sí mismo.

50. Así que esas cuestiones suelen comenzar a llegar entonces, y se trata de la primera agitación. Usualmente esas cuestiones no son atendidas. Quedan muchas más cosas por hacer. Todavía necesitas aprender a pensar. Todavía necesitas aprender a conducir un automóvil. Todavía necesitas aprender a hacer tus cuentas.

51. Más tarde, esas cuestiones aparecen de nuevo, generalmente a principios de vuestra veintena. Pero de nuevo el impulso es el de establecerse como ser fisiológico, y así, aquellas cuestiones son suprimidas. En la treintena, y en los cuarenta ya muy claramente, esas cuestiones comienzan a presionar en la consciencia. Sabes cómo hacer dinero. Sabes cómo llevar tus cuentas. Has hecho todas estas cosas en el mundo. Has tenido sexo, has cocinado bizcochos... ¿mmm? Has hecho tus fiestas de cumpleaños. Te has emborrachado. Has hecho todo eso, ¿mmm? Pero algo más te sigue royendo –algo más te está carcomiendo.

52. Este es un momento de gran desafío:
¿A qué estoy comprometido... Amor o miedo? ¿Me gobernará el miedo? Los principios con los que me he identificado, y que he utilizado para garantizar mi supervivencia, para la organización de mi vida... ¿serán más importantes que comprenderme a Mí Mismo, a mi Ser... al Yo?

53. ¿Mmm? Despertar el Cristo interior. Pues como ves, despertar requiere desmantelar esas estructuras de la consciencia por las cuales has estado organizando tus percepciones de la tercera dimensión. En último término, para despertar verdaderamente, se requiere del desmantelamiento de los muy sutiles, los muy profundamente incrustados patrones de percepción que ya estaban dentro de la composición del alma antes de vuestra encarnación en esta vida.

54. La pizarra debe ser limpiada a fondo de modo que solo quede la Realidad del Espíritu, sin ninguna brizna ni huella de consciencia egoica. Esto no es algo fácil de hacer, aunque no requiere ningún esfuerzo, salvo el de Amar. El amor es el gran sanador. El Amor... aquello que borra las huellas, la impronta en la profundidad del alma.

55. Los patrones que trajiste contigo como alma son como un imán, es decir, que en la dimensión física de la experiencia atraerán aquellos estados energéticos que resuenen con tales patrones. A menudo, cuando decís que “os habéis enamorado”, es solo que habéis entrado en contacto con otro campo de energía que sucede que encaja, como anillo al dedo, con los mismísimos patrones de consciencia que lleváis en lo más profundo de vuestro ser. Los viejos recuerdos de otras encarnaciones son desencadenados cuando visitáis una cierta localización física. Y la emoción se siente tan bien... y acogedora, en el corazón...
Sin duda que este es el lugar donde debo vivir en este planeta. O este ser es con quien debo pasar mi vida.
¿Mmm? Y no obstante, todo ello está surgiendo como el resultado de tu karma, es decir, de los patrones y de los efectos que han surgido de esos patrones.

56. Despertar requiere realmente vigilancia. Despertar requiere que, en vez de dejarte meramente llevar por las reacciones del ser tridimensional, comiences más bien a cuestionar, a observar, a sentir, a pensar... más profundamente.

57. Te comienzas a involucrar en cierta forma de práctica espiritual. Y ya sea meditación, oración... o lo que sea... todas esas cosas son diferentes modalidades de lo que interrumpe el impulso del alma, que normalmente está capturada en su experiencia tridimensional. Interrumpes el patrón de ser que está capturado en el mundo, y lo suficiente como para quedarte en calma durante media hora, o cantar, o caminar... haces algo de una forma diferente.

58. Estás comenzando a dar un giro al impulso de la mente, para dirigirla hacia sí misma. Estás comenzando a devenir alguien que se auto-observa, más que un observador del mundo.

59. Ahora bien, para todos aquellos de vosotros que os gustaría acelerar y precipitar ese proceso, la respuesta es muy simple: pasad más tiempo deviniendo auto-observadores, y menos tiempo preocupados por lo que está pasando en el mundo; y ningún tiempo culpando al mundo por vuestro estado de ser –ni a los padres, ni a la sociedad, ni a Dios– sino admitiéndolo como propio.

60. Y ahora hay algo importante que nos gustaría comentarte. Lo has oído decir muchas veces antes, pero cuando realmente alcances el punto en el que asumes la responsabilidad al cien por cien –toda ella... la responsabilidad por lo que piensas, lo que sientes, lo que ves, lo que experimentas...–, eso provoca un salto cuántico en la otra dirección, hacia la auto-observación, hacia la libertad que estás buscando, hacia la sanación del alma, hacia la constatación y la comprensión de tu propósito, hacia la libertad, hacia el despertar. Sin ello, la travesía espiritual nunca se levanta del suelo –¡y se podría decir que esto es así casi literalmente! Nunca asciendes mucho, y en verdad no puedes ascender, si sigues sin asumir una responsabilidad total.

61. Debes rescatarte a ti mismo del enredo psíquico en el que te encuentras con otras redes de relación, en el sentido de que has llegado a percibir que ellas están causando tus decisiones. En otras palabras,
debes asumir el poder.

62. Sois muy conscientes de aquellos que asumen el poder en vuestra realidad tridimensional. A veces los amáis, a veces los detestáis, pero son poderosos. ¿Puedes tú asumir el mismo poder en tu propia vida? ¿Puedes llegar a mirar a tu ser querido, si estás en una relación, y decir:
Sabes, este ser no es la causa de cómo me siento. Este ser nunca puede completarme, satisfacerme. Este ser no tiene nada que yo pueda sacar de él para poder eliminar mi sensación de carencia. Estoy solo en mi travesía hacia Dios, pues habito solamente en Dios. Es decir, soy una chispa individuada de divinidad. Está dentro de mí. El Reino del Cielo está dentro de mí. Lo que estoy buscando está dentro de mí. Lo que me llena debe provenir de dentro... ?

63. Por eso dije, una vez,
Si no sacas, si no muestras lo que tienes dentro, lo que tienes dentro te destruirá. Si sacas lo que tienes dentro, lo que tienes dentro te salvará.

64. Si no sacas lo que está dentro de ti –y lo que tienes ahí dentro es Amor, es Cristo– te sentirás agobiado y frustrado.

65. Y normalmente la mayoría de los seres humanos se pasan toda la vida con una sensación de frustración, lamentándose por lo que el mundo les ha hecho a ellos, lamentando las decisiones y elecciones que hicieron en el pasado. Se cargan con aquello que está afuera, así como con lo que está en el pasado. Y al final el cuerpo muere, el espíritu se marchita en la planta, en la parra. Y en la muerte, tiene lugar otro salto cuántico, impactante, cuando se descubren a sí mismos de vuelta a otro estado vibratorio, que suele desencadenar un gran miedo.

66. Muy pocos seres en vuestro plano humano han entrado en la muerte de forma consciente. En verdad ha llegado el momento, incluso para aquellos que escucháis o leéis esto, de simplemente tomar una decisión:
Entraré en esa transición llamada “muerte” con una consciencia deliberada. Me aseguraré, comenzando desde ahora, de no llevar ningún resentimiento, de haber perdonado todo de todos. Y cuando el cuerpo entre en ese estado, soltaré el mundo y no le exigiré nada. No anhelo salir corriendo en estampida, sino experimentar conscientemente la muerte. Notaré los sutiles cambios en la energía cuando “me dé la vuelta” desde esta dimensión a otra, a la velocidad de la luz.

67. Queridos amigos, llegad a entender, en esta fase de nuestro viaje juntos, la verdadera inmensidad de quienes sois y de lo que sois. Entended que aquello con lo que estáis tratando en este mundo no es tanto con “cosas”, sino con patrones de energía que de alguna manera reflejan lo que ya está sucediendo en vuestra consciencia.

68. Si estáis experimentando cosas en el plano tridimensional, solo puede significar que vosotros habéis escogido vibrar a una cierta frecuencia –pues si no, no podríais tener esa experiencia. No podríais tener la experiencia de chocar contra una pared con el cuerpo a menos que estuvierais vibrando a la misma velocidad que la pared.

69. ¿Es posible cambiar la frecuencia vibratoria del cuerpo físico? Voy a decir algo bastante excepcional. Voy a decir que no. Solo es posible cambiar la frecuencia vibratoria de vuestra consciencia, a partir de la cual ha surgido el cuerpo.

70. Esto requiere un cambio de sentido en el asiento del alma, en la sede del alma, un cambio en el impulso de la consciencia –no hacia afuera, sino hacia dentro. Y no como un escape del mundo, pues no es algo que tengáis que estar haciendo todo el día, cada día. Pero sí que pasáis tiempo en oración y meditación. Pasáis tiempo en el perdón. Pasáis tiempo respirando y en la relajación. Comenzáis a permitir que tengan lugar cambios en las elecciones que estáis haciendo, de modo que se sintonicen mejor con vuestra creciente comprensión de vosotros mismos en tanto que seres que crean, en tanto que almas. Comenzáis a cambiar vuestro entorno. Ponéis otro color en las paredes de vuestra habitación, aquel que os dé mayor sensación de placer. O cambiáis completamente de entorno físico, y os mudáis a otro lugar. Muchos de vosotros sabéis muy bien que eso suele implicar cambios en las relaciones. E inicialmente, esto tiene sentido.

71. Pero hay un momento en el que comprenderás que puedes seguir cambiando de relaciones ad nauseam y no llegar a nada –que ahora es el momento de asentarse, de estar con aquel o aquellos con quienes estés, y de no obstante utilizar tu tiempo con ellos para descubrir qué patrones te han estado gobernando, conduciendo.

72. Auto-discernimiento... girar el impulso de la mente de vuelta hacia el Yo o Ser:
¿Por qué o para qué pienso lo que pienso? ¿Por qué o para qué veo lo que veo? ¿Por qué reaccioné de la manera en que reaccioné?

73. Y, al final, el alma que está realmente comprometida a despertar no huye de las situaciones incómodas hasta que confirma que ya ha extraído plenamente toda la sabiduría que puede. Y hay una manera de saber cuándo sucede eso, y nos meteremos en ello en un momento posterior.

74. Pero dicho brevemente, cuando solo queda una tranquila sensación de paz, y cuando puedes mirar a los actores de las experiencias que acabas de tener con una perfecta ecuanimidad, y verlos como seres perfectamente inocentes, y cuando detectas que todo en el cuerpo está en paz –el corazón no se acelera, los hombros no están tensos–, cuando realmente comprendes que no tienes miedo, entonces es el momento de seguir adelante. Si hay “reactividad” en la mente debido a algo que surja en vuestra relación con tus hermanos o hermanas, ten por seguro que la lección no se ha completado. Si tus “principios” han sido “violados”, ten por seguro que queda mucho por aprender.

75. Recuerda siempre que todos los eventos son neutros. Y en gran medida el proceso de despertar es un proceso por el cual disuelves el valor que has colocado sobre ciertas ideas y percepciones acerca de lo que la vida es, y acerca del propósito de la vida. Y sí, hay veces en que serás perturbado cuando constatas y comprendes que lo que tú pensabas que el mundo era... que el propósito que tú creías que el mundo tenía... y que todo aquello en lo que has estado poniendo tu energía... no significa nada. A menudo esto precipita un periodo de lo que ciertos místicos han venido llamando “la noche oscura del alma”. Realmente no es la noche oscura del alma. Es la noche oscura del ego, y la sanación del alma.

76. La vía de la transformación requiere la máxima responsabilidad personal, la máxima dedicación personal. Nadie lo va a hacer por ti. Y los patrones que sientes que te sobrecargan, los miedos que todavía están dentro de la mente, seguirán contigo durante toda la eternidad hasta que te decidas a sanarlos. Desde ese deseo atraerás las situaciones, los profesores, los libros, las experiencias que te den la oportunidad de hacer eso. Habrá una aceleración del proceso de sanación solo cuando sueltes completamente cualquier valoración de la victimización –es decir, de la creencia en que,
De algún modo, de cierta manera, alguien o algo me ha hecho algo a mí.

77. Ahora bien, ese es un pensamiento fácil de escuchar, y uno podría asentir a él. Pero otra cosa es contemplar con honestidad tus reacciones en la vida para asegurarte de que tú no te estás percibiendo, en ningún momento, como víctima. La práctica de extender amor puede enseñarte a menudo que esto es así. Cuando tienes una situación que te toca la fibra sensible, y te decides a no huir, sino que te quedas, esto te enseña la Verdad de tu Realidad.

78. Por eso la práctica del perdón es tan extraordinariamente valiosa. De hecho, podrías decir que, en último término, la práctica del perdón es la totalidad de la espiritualidad, ya que perdonar significa sacar al mundo de tus garras, abandonar cualquier sensación de consciencia de víctima, y luego incluso más que eso, perdonarse uno mismo por las percepciones hechas en el error –percepciones de los hermanos y hermanas, del mundo, y de Dios.

79. Y en último término, el perdón es el perdón de uno mismo por haber permitido alguna vez que el engaño se asentara en la propia mente, por el cual uno se percibe a sí mismo como alguien separado de Dios, separado de los hermanos y hermanas, capaz de ser victimizado. El perdón, cuando es completado, es el establecimiento del Amor.

80. Queridos amigos mirad bien, entonces, para entender…
¿Dónde me estoy percibiendo como víctima del mundo que veo? ¿Me estoy sintiendo constreñido en mi relación? ¿Estoy resentido con mi esposa o marido?

81. Tu esposa, tu marido, no te está reteniendo donde estás. Y aquel o aquella no tiene el poder de quitarte tu capacidad de mirarle con Amor.

82. ¿Tu trabajo es odiar? Nadie te fuerza a dirigir tu automóvil por la autovía para llegar a tu lugar de trabajo –nadie.
¡Oh, pero tengo que sobrevivir!

83. Entonces te has hecho a ti mismo víctima de la percepción de la necesidad de sobrevivir. En cualquier momento cualquiera de vosotros es perfectamente libre de abandonar la evaluación que habéis hecho del mundo.

84. Una vez fui criticado por abandonar la valoración que mi sociedad en particular había intentado inculcarme dentro, la valoración que decía que un hijo debe seguir los pasos del padre, y que si el padre es carpintero, entonces tendría que encargarse del negocio familiar. Yo dije,
Tengo que estar en los asuntos de mi Padre.

85. Y me refería, por supuesto, a mi Padre Celestial. Tenía que conocer la Verdad de quien yo era, y mi propósito era despertar como Cristo. Rompí con las costumbres, las reglas, de la estructura familiar de esa comunidad, en ese marco temporal. Como muchos de vosotros, fui un poco rebelde. Y mientras otros niños se estaban adaptando a las presiones de la sociedad, yo me iba a estudiar con los rabinos y los maestros, a sentarme en algún lado del desierto por la noche, y a menudo no regresaba. Incluso a los doce años me separé de mis padres con ocasión de un gran festival, y fui a pasar el rato a la casa de mi Padre y a hablar con los líderes espirituales.

86. ¿Estás tú dispuesto a romper con las convenciones del mundo en el que vives? Esto puede ser algo tan simple como que, en vez de reunirte con los amigos a ver películas la noche del sábado, dices...
No, voy a ir a mi cuarto y encenderé una vela y rezaré... seis horas.
Y cuando te miren extrañados, simplemente sonríes.

87. ¿De qué forma te estás adaptando a las visiones que otros tienen de ti y a su necesidad de que tú seas de una cierta manera? ¿Vas a la fiesta de cumpleaños de tu tía simplemente porque la familia dice que deberías ir siempre, aunque en tu corazón no sientes ningún deseo? La disposición a confiar y a seguir tu corazón, y no al ego reactivo que suele ser interpretado como corazón, sino el corazón que anhela conocer a Dios... esto es un signo revelador de si se está o no alcanzando la madurez.

88. Queridos amigos, mirad bien, en esta Vía de transformación, pues tenéis que destapar cualquier esquina de la mente donde todavía se esconda la opinión de que la vida es algo que os sucede a vosotros, y de que hay algo que sois incapaces de cambiar. La postura de víctima es una de pérdida de poder. Y Cristo no tiene que ver con eso. En último término, no se trata tanto de ir a ningún sitio, como de permanecer adentro, comprendiendo que este mundo es irreal, que este mundo es inofensivo. Y en cualquier situación, sois vosotros, con todo el poder del Cielo y de la Tierra, quienes habréis de enseñar solo Amor.

89. Pero eso requiere, ya veis, que dejéis de cargar las cosas sobre el mundo, pues nadie ni nada son ya los responsables de vuestro gozo, vuestra felicidad y vuestra paz. Pues habéis restablecido vuestra unidad con el Espíritu, con Dios. Habéis constatado y comprendido el Yo o Ser, miráis afuera con ecuanimidad, y contempláis un mundo neutro.

90. Y a medida que este universo físico se desvanece de vuestra visión definitivamente, dentro de vosotros no habrá compulsión a evitarlo, o a entrar en él, pues seréis libres –libres incluso mientras camináis por esta Tierra.

91. El cuerpo se desplaza, el alma no. La mente piensa, pero la profundidad de la mente es tan apacible como el océano. Vivís, pero no vosotros, pues Cristo mora en vosotros. Y dondequiera que vayáis, la presencia de la paz va por delante de vosotros. Estáis despiertos, estáis liberados... y todo porque una vez tomasteis la decisión de abandonar la victimización, y de asumir la responsabilidad de aprender cómo ser, en todas las situaciones, solo la presencia del amor.

92. Así pues, insisto en que podéis ver que aquí hemos hecho una especie de continuación. Y continuaremos así hasta que lo que haya ocurrido en vuestra consciencia sea el haber empezado a recordar el viaje que habéis emprendido.

93. Volveos, pues, hacia vuestras creaciones. Si hay algo incómodo sobre vuestro pasado, volved a ello, examinadlo, sentidlo, contemplad todos los patrones que lo hicieron surgir. Considerad las elecciones que habéis hecho y que quizá ahora os avergüenzan. Pero no las miréis con juicio, sino con curiosidad. Aprende a mirarlas maravillado, y con la inocencia de un niño:
Bien, esa fue una interesante decisión que tomé, cuando tenía doce años – robar la bicicleta del vecino. Recuerdo cómo acabé en un reformatorio. Mmm... ¿qué estaba pasando justo antes de tomar esa decisión? ¿Qué patrón me estaba conduciendo? Oh, ¡cielos! Estaba buscando la atención de mi papá. ¡Guau! Así que la necesidad de aprobación me gobernaba. ¡Qué fascinante! ¿Cómo me está ahora gobernando ese patrón? ¿Hay alguna huella de él aún... de la necesidad de tener la aprobación de los demás?

94. Os aseguro esto: Cada momento de experiencia que jamás hayáis tenido es algo que está disponible para vosotros, incluso hasta el momento de la concepción, incluso hasta el salto cuántico que disteis desde una cierta frecuencia vibratoria hacia este dominio físico. El auto-discernimiento lo es todo, pues se trata del Yo, con “Y” mayúscula, que más anheláis reconocer, constatar, comprender.

95. Queridos amigos, os amamos, pero no podemos realizar vuestra travesía por vosotros. Solo podemos caminar con vosotros por el camino que elijáis.

96. Podéis utilizar vuestra relación conmigo y con Shanti Christo para despertar plenamente. O bien, podéis acercaros y decidir qué os parece incómodo, y huir de nuevo. Así solo viajaréis hacia otra estructura o forma de energía, una red de relaciones, que os obligará a permanecer con aquello que sea incómodo para poder aprender, para poder crecer, para poder sanar, para poder Amar –y no por encima, no como algo superficial,
Oh, bueno, sí, te quiero.

97. No, sino algo hecho con todo el cuerpo, en lo cual ya no haya ninguna “reactividad” filtrándose por el sistema nervioso del cuerpo-cerebro. Pues el estado máximo de la consciencia no es el de la aversión hacia este mundo, sino el del abrazo de este mundo. No hay mayor sensación de libertad que la de ser capaz de permanecer donde estés como alguien libre.
Tened por tanto paz, en este día, queridos amigos.
Estad en paz, por tanto, siempre.

Amén.


La Vía de la Transformación Lección 5 www.celebrandoelmilagro.com

Lección 6

Ahora, comenzamos.


Lectura de la Lección 6 por Mariano Noé
Cargando audio...

1. Y una vez más, saludos para vosotros, queridos y santos amigos. Una vez más, venimos para permanecer con vosotros en aquel lugar que nunca ha sido realmente abandonado. Una vez más, venimos para morar con vosotros, y no en tanto que seres separados de vosotros, sino como seres que os aman, que os acompañan por el camino que habéis elegido; como seres que han emitido la llamada a despertar, a sanar, a resurgir, a dar la bienvenida al Amor en cada oscura esquina donde una vez el ego intentó dominar.

2. Venimos porque os amamos, y venimos porque somos Amor. Y por encima de todo, recordad siempre que venimos porque el Amor se ve eternamente atraído hacia sí mismo. Y nos vemos atraídos por vosotros porque vosotros sois ese Amor, enviado cual rayo de Luz desde la Santa Mente de Dios, y no para soportar el mundo, ni para identificarse con la ilusión, sino para transformar cada ilusión a través de la práctica constante de vuestro rememorar.

3. Yo y mi Padre somos Uno. Solo el Amor es real, y el Amor, solo él, sana.

4. Estoy comprometido con la Realidad del Amor. Y por lo tanto, Padre, bríndame cada instante de modo que pueda aprender, de nuevo, a Amar, y a permitir que ese Amor transforme una ilusión transitoria en aquello que extiende lo bueno, lo santo y lo bello.

5. En esto radica vuestro propósito. Aquí está vuestra función, y aquí –y solo aquí– está la Vida.

6. Por lo tanto, ciertamente, es con una gran alegría que llegamos hasta vosotros para permanecer con vosotros, que habéis sido enviados desde la Santa Mente de Dios, ¡al igual que nosotros! Pues estamos eternamente unidos. Y la separación no puede existir. Por tanto ese Amor, que ha dado nacimiento a todas las cosas, está dentro de vosotros ahora. Todos los universos surgen de vuestro interior. Toda la Creación aguarda vuestra acogida.

7. Y de esta manera continúa el tema que hemos comenzado a tratar con vosotros. Toda la Creación aguarda vuestra acogida. Y la Creación no acecha para luego engulliros. La Creación no acecha para demostraros que vivís en un universo inhóspito. La Creación no os recibe cual muro de ladrillos contra el que os podríais romper la cabeza. La creación no está ahí para hacer que vuestros sueños y vuestros planes se esfumen. La Creación es inocente.

8. La Creación –y escuchad con mucho cuidado– es totalmente impotente. Se vuelve algo poderoso según lo que vosotros le implantéis –el valor, el significado, el propósito y la función. Estas cosas no proceden de la Creación, en Sí Misma, sino que son más bien extendidas hacia Ella, afluyen hacia Ella, penetran en la Creación por medio de las mentes (que participan de una sola Mente) de todos y cada uno de vosotros.

9. Esta es la razón por lo que es absolutamente imposible ver algo que esté fuera de vosotros mismos. Y la gran gloria del tiempo que se os ha dado, el tiempo de vuestra experiencia como cuerpo-mente sobre un aparente planeta, en un aparente universo físico... la gran gloria y el gran regalo del tiempo es que seguís siendo infinitamente libres para decidir cómo vais a elegir percibir la Creación, y por lo tanto, cómo vais a imbuirla del poder que, o bien refleja la ilusión y las creaciones del miedo, o bien extiende lo bueno, lo santo, y lo bello.

10. Cada vez que tenéis un pensamiento amoroso habéis bendecido literalmente todos los infinitos ámbitos de la Creación. Cada vez que, sin querer, os habéis identificado con un pensamiento temeroso, os habéis separado del Amor Perfecto de Dios, y habéis rechazado vuestra función. Y aquí estamos usando el término 'separación' de una manera ligeramente distinta, en tanto que crea la ilusión, dentro de vuestra mente, de que hay algo de lo que deberíais estar separados para poder hallar seguridad, invulnerabilidad.

11. La función del Santo Hijo de Dios sigue siendo eternamente solo una: bendecir la Creación, y así, restaurarla en el perfecto reflejo de la presencia de Dios. Y Dios no es otra cosa que Amor. El Amor, pues, abraza y acepta todas las cosas, confía en todas las cosas.

12. El Amor –Amor– es la naturaleza de vuestro ser. Y cuando al fin elegís despertar plenamente, al acoger el Amor de vuelta en vuestra mente, y al comprometeros a reposar solamente en pensamientos amorosos, descubrís que las ilusiones son solo eso –que no contienen ninguna existencia. Y que siempre habéis estado reposando en la Santa Mente de Dios, eternamente.

13. La Creación aguarda pues tu acogida. La Creación espera que tú la abraces, la aceptes. La creación te espera a ti, el santo, el ungido Hijo de Dios, enviado en tanto que salvador de todas las cosas.

14. Tú eres, por tanto, el mesías. Tú eres, pues, Cristo Encarnado... en el grado en que te vuelvas lo suficientemente loco, en la opinión de tu mundo, tan loco como para meramente asumir la Verdad y convertirte en alguien que está plenamente comprometido a no escuchar ninguna otra voz. Pues se te ha dado un único Maestro, ese que he llamado el Confortador, el Espíritu Santo, la Voz que habla por Dios, que fue colocada dentro de tu mente en el mismo instante en el que por primera vez te atreviste a soñar el pensamiento de separación, de culpa. Y la culpa es la madre del miedo.

15. Queridos amigos, dedicad un instante, y tan solo por placer, a la práctica de tomar una simple decisión. Esto no conlleva esfuerzo alguno por vuestra parte, pues ya lo hacéis todo el rato de todas maneras. Ya sois unos maestros en esto. Con esta simple decisión, observa el lugar donde estés ahora. Si estás solo, o si pareces estar solo según lo que ves mediante tus ojos físicos, contempla todas esas cosas que son consideradas como objetos físicos, en torno a ti. Siente la temperatura del aire. Escucha los sonidos que llegan a través de los oídos. Si estás con otras personas, incluye a tus hermanos y hermanas en tu observación. Decide contemplar todas esas cosas con inocencia. Y di, para tu interior –lo cual significa emplear el poder de la mente para literalmente crear percepción–, di simplemente esto, a medida que contemplas cada objeto o persona,
No sé para qué es esto. No sé lo que necesita mi hermano o hermana.

16. Y comprende que no es necesario saber, interpretar, analizar. Tu función es bendecir la Creación con la Realidad del Amor de Cristo. Y no obstante, esa bendición no alberga ningún poder si no regresas al comienzo. Y el comienzo es simplemente ese estado de desconocimiento, de no saber, de comprender y constatar tu ignorancia total.

17. Pues Cristo no almacena percepciones ni conocimiento. Cristo, en eterno amor con todo lo que Dios es, meramente abre, recibe y da, sabiendo que aquello que es dado no procede de él o de ella, sino más bien a través de él o de ella, y desde el Misterio Infinito que he llamado Abba, o Padre.

18. Cuando te decidas a aceptar plenamente el único propósito que en realidad tienes, no habrá nada que se interponga en tu camino. Cada paso que des te conducirá literalmente a través de los obstáculos que se presenten, que se disolverán a medida que te acerques a ellos. Pues como moras en la Mente de Dios, no conoces limitación. Y el ámbito de lo que parece ser la ilusión, el de la materia sólida, el de la gente con opiniones distintas, no tiene ningún poder a la hora de impedirte concebir la bendición que sana toda ilusión.

19. La Creación, pues, aguarda tu acogida. Y eso requiere entonces que tú elijas contemplar todas las cosas del mundo (y en solo un momento vamos a hablar un poco más sobre lo que el mundo realmente es), elijas contemplar todas las cosas del mundo... y las perdones. ¿Y por qué? Porque si el perdón no es auténtico, no es posible la aceptación. El intento de abrazar o de aceptar la Creación, mientras el juicio aún sigue en la mente, tan solo produce lo que en vuestro mundo llamáis una gran frustración. Es como estirarse para llegar hasta la zanahoria que está en el extremo del palo, pero sin ser nunca capaz de alcanzarla.

20. Y es por eso por lo que hemos hablado tanto sobre la importancia del perdón. Él disuelve la barrera de miedo que hay entre tú y lo que has llegado a percibir como distinto de ti, o como algo que está fuera de ti.

21. El perdón es el puente que te lleva la Creación hasta ti, y que te lleva a ti hasta Ella. Y cuando te hayas unido a Ella mediante el perdón, la aceptación es fácil, pues esa Creación descansa en la palma de tu mano.

22. La Creación te aguarda porque Ella es impotente. Pues como Ella es la extensión o el reflejo del pensamiento, eres en un sentido literal el creador del mundo. Ese mundo no existe en ninguna otra parte salvo en el interior de tu propia mente. Por lo tanto ¿qué mundo debes aceptar? Para poder encontrar la Creación que espera tu acogida ¿acaso debes viajar unas cuantas veces a algún antiguo monasterio, a siete mil kilómetros de distancia en algún lugar del planeta? No.
¿Tienes que ir acaso a algún sitio para descubrir la capacidad de bendecir y sanar la Creación? No.

23. El mundo que aguarda tu acogida es, muy literalmente, el de los pensamientos y las percepciones que descubres que atraviesan el campo de tu discernimiento singular, y eso es todo.

24. Queridos amigos, no hay nada que esté fuera de vosotros. Y si quisieras conocer la Voluntad de tu Padre para ti, entonces simplemente contempla lo que esté surgiendo en el interior de tu propia mente a modo de percepción, y pregunta solamente esto:
¿Estoy dispuesto, ahora, a emplear el tiempo de forma constructiva para abrazar o aceptar esta creación que pasa a través del campo de mi discernimiento, y bendecirla con el perfecto Amor de Cristo?

25. Para primero aceptarla mediante el perdón, que la devuelve a su neutralidad y a su cualidad de impotencia, y para luego, a través de ese abrazo, bendecirla, para así disolver ese poder ilusorio que parecía tener.

26. A medida que elijas practicar de verdad ser la presencia del Cristo, a medida que cultives la práctica de bendecir el mundo... descubrirás una cosa muy interesante. Vas a poder jurar que muchos de los pensamientos, o de lo que parecen ser experiencias, o emociones, que están atravesando la pantalla de tu discernimiento, no parecen tener ningún enlace causal con nada de lo que hayas experimentado en el tiempo de tu vida actual.

27. Y aquellos de vosotros que hayáis hecho el necesario trabajo interior como para poder crear transparencia en esa barrera que separa las diferentes vidas, vais a comprobar, de forma inevitable, que ni siquiera halláis ningún enlace causal entre el mundo, la creación que esté atravesando el campo de vuestro discernimiento, y cualquier cosa de las que hayáis experimentado alguna vez vosotros en tanto que rayos singulares de Luz.

28. ¿Y por qué es esto importante? Simplemente porque la mente humana tiende a tomarse demasiado personalmente todo el proceso del despertar. En Realidad, no hay nada personal. Solo está el Cristo, como la verdadera y única Creación real de Dios, y el campo de la ilusión, que ha sido concebido mediante la libertad de aquella Mente que una vez pensó,
Me pregunto si puedo crear algo distinto o desemejante a Dios.

29. Esas son las únicas dos opciones –Amor o miedo, Realidad o ilusión.

30. Por lo tanto, todo lo que veis, y que sea desemejante al Amor, es meramente un fenómeno transitorio, que surge en el interior de la Santa Mente de Cristo a modo de un intento temporal de hacer algo diferente de lo que Cristo está creado para hacer. Por lo tanto, cuando algo surge en el interior de la mente, en realidad no es necesario analizarlo. Ciertamente, no lo razones. Sino más bien, vuelve al punto de la ignorancia...
No sé para qué es este pensamiento, o esta imagen, o esta emoción, o este recuerdo –lo que sea. Pero sí que sé una sola cosa: Me he comprometido a volver a despertar como Cristo. Y por lo tanto emplearé este solo momento, este solo pensamiento, este solo fenómeno transitorio, para practicar aquello para lo que fui creado –bendecir la creación, para así transformarla en aquello que extiende lo bueno, lo santo, y lo bello... infinitamente, eternamente, con alegría, con inocencia, con gracia, con paz.
... ¡maravillado ante ese Gran Misterio que el Amor Es, que tu Padre Es!

31. A medida que llegues a entender realmente lo simple que es tu tarea, tu carga se volverá más ligera, pues descubrirás que no puedes sino estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado. Y aquellos que están comprometidos a despertar a la realidad de Dios reconocen el gran regalo de cada momento:
Aquí está la Voluntad de mi Padre, justo ante mí.
Este es el instante que está clamando Amor.

32. Y este es el instante que será repetido ad nauseam hasta que alguien decida bendecirlo. ¡Y ese alguien podrías ser tú!

33. La Creación espera pues tu acogida, simplemente cuando albergas este pensamiento:
Vale, de todas formas todo está surgiendo desde mi interior. Ya he probado un millón de maneras de evitarlo y de escaparme de ello, y no obstante parece que me sigue allá donde yo vaya. Entonces, igualmente podría sentarme en el banco del parque, tomarme un buen granizado, escuchar el canto de los pájaros y simplemente bendecir la Creación.

34. Ahora bien, muchos de vosotros no estáis todavía en el punto de realmente poder trascender –o de poder crear transparencia en– lo que habéis identificado como vuestros “asuntos personales”, es decir, aquello de lo que se compone el “yo”, dentro del mundo de los fenómenos. Está bien. Mientras practicáis simplemente la bendición del mundo, a medida que este surge en vuestro discernimiento, el mismo sentido del yo se vuelve algo cada vez más transparente hasta que meramente se disuelve en la Luz como si nunca hubiera existido. Entretanto, regresad a todo lo que hemos tratado anteriormente. El tiempo os es dado para que lo uséis de forma constructiva. Por lo tanto no intentéis pisotear lo que consideráis como el ego, o el sentido de un yo personal. Simplemente es algo que está ahí. Es lo que está surgiendo. ¿Estáis dispuestos a bendecirlo?

35. Y entonces, a medida que tú, como alma que está soñando el sueño de la separación, comienzas a crear el fenómeno que percibes como vidas separadas, que se precipitan en la condensación o densidad de lo físico, hemos compartido contigo que los patrones comienzan a asentarse en el sistema nervioso del cuerpo y de la mente. Los sistemas de creencias no son vuestros, sino que llegan desde el campo de los padres, de la cultura y del marco temporal en el cual habéis encarnado, y literalmente se imprimen en la mente y en el propio sistema nervioso del cuerpo. Estos son lo que podríais llamar huellas celulares.

36. Vuestra creación aguarda vuestra acogida. Por lo tanto ¿podéis daros la vuelta hacia vuestro cuerpo-mente? ¿Podéis daros la vuelta incluso hacia aquellos mismísimos recuerdos que parecen estar asociados con un yo individual, con una historia personal, y antes de intentar fingir que no están ahí, podéis simplemente admitir que así es como os estáis percibiendo, y llevar Amor a eso? ¡Dejad de intentar sacaros de encima al ego, como si pudierais libraros de la mano de vuestro brazo!

37. Aquellos que eligen girarse para contemplar su experiencia en el interior de ese campo singular que es el cuerpo-mente, que surge desde el momento de la concepción, tal como lo entendéis, hasta llegar al presente, donde os encontráis ahora, a cualquier edad... ya están involucrados en la obra más elevada de Cristo. Pues están eligiendo girarse para abrazar y aceptar la Creación, contemplando los antiguos recuerdos y dejando de temerlos; permitiendo que salgan a la consciencia por cualquier medio, de modo que el recuerdo pueda ser bendecido, transformado, sanado, liberado.

38. Queridos amigos, el miedo a darse la vuelta, si pudierais percibirlo –regresando, en el tiempo, en vuestra experiencia aparentemente personal– puede parecer algo horripilante. Y no obstante os aseguro que esa sensación de horror que muchos sentís no tiene que ver con el recuerdo en sí. Solamente tiene que ver con lo que habéis decidido creer sobre el recuerdo, y nada más. Comienza pues perdonándote a ti mismo tu pasado.

39. Contempla los objetos, justo como hicimos con la meditación o el ejercicio inicial. Contempla esos objetos que son los recuerdos de tu pasado, y di en tu interior:
Te perdono. Eres perfectamente neutral. Y ahora elijo recordarte, “re-membrarte”, aceptarte y abrazarte de nuevo para que te pueda bendecir.

40. Y con esa bendición se libera el terror, el daño, el juicio, el miedo, los increíbles dramas que pareces haber soñado. Y mediante la liberación de esa carga de ilusión, ese recuerdo se convierte como en un cristal, en una gema que te es dada a modo de una parte de un viaje infinito que parece ser tuyo, pero que en realidad le pertenece a todo el mundo... y que es transformado y purificado porque tú llevaste el Cristo a la ilusión para que esa Creación pudiera ser transformada.

41. Os quiero entonces proponer –a quienes estén dispuestos a hacer esto– un simple ejercicio. Solo os llevará treinta días si lo hacéis a diario. Esto no necesita más de quizás diez o quince minutos. Simplemente colócate en tu asiento, en tu lugar de devoción, en tu lugar de meditación u oración, y empieza con el ejercicio de morar como Cristo durante cinco minutos. Cuando termines con eso continúa entonces reconociendo simplemente que no sabes lo que es ni una sola cosa, ni para qué es, y que no sabes lo que ni un solo hermano o hermana ha necesitado realmente nunca, ni ahora, en tu vida actual, ni con respecto a alguien que se haya cruzado en tu camino en algún momento. Admite tu ignorancia. Y entonces, simple y deliberadamente, di para ti,
Elijo perdonar esa creación que se le brinda ahora a mi consciencia.
Espíritu Santo ¿qué más necesita de mi bendición?

42. Y mientras te quedas observando lo que llega al campo de la mente, al campo de discernimiento, podría consistir en realidad en una repentina tensión en algún músculo. No la pases por alto, pues incluso eso está surgiendo dentro del campo de la mente. Mantente con ello, sea la creación que sea –una imagen, un recuerdo, un sentimiento, un pensamiento, una sensación en el cuerpo. Acompáñalo. Selecciónalo y permanece con ello. Contémplalo, y una vez más practica el perdón de esta simple manera:
Objeto de creación, te libro del juicio que he colocado sobre ti, lo perdono.
Y así, es liberado, es soltado. Ahora realmente te acepto, te abrazo.

43. Y siéntete, siéntete literalmente a ti mismo, y a quienes les guste visualizar, podrían visualizarse tomando, con su mano, abrazando con ella... ese pensamiento, ese objeto, ese recuerdo, esa sensación en el músculo –con amor, suavemente, como si estuvieras tomando la más delicada de las flores, la más bella flor jamás creada, un regalo directo de Dios. Contempla ese objeto y simplemente di:
Yo soy Cristo, y en este momento empleo el tiempo para su mayor gloria. Querido objeto, te bendigo. Te abrazo y te acepto. Te sano.

44. Entonces, si hay una imagen en la mente, un pensamiento, simplemente permite que sea disuelto. Y observa que, mientras esta imagen se disuelve, vas a detectar que hay un campo de espaciosa paz que puede que no hayas notado que está ahí. El objeto de creación simplemente se ha vuelto transparente con respecto a la Realidad de quien tú realmente eres, pues la naturaleza de Cristo es paz.

45. Haz esto tanto tiempo como te resulte confortable, y la mente no parezca que titubea y se vuelva demasiado agitada. Si termina volviéndose incómodo, simplemente advierte esa incomodidad, admítela, y agradécete a ti mismo tu pequeña disposición a sanar la Creación. Deja el ejercicio, y sigue viviendo tu vida. Vuelve a este ejercicio tanto como lo desees, pero que sea al menos una vez al día en los siguientes treinta días.

46. Muchos de vosotros comenzaréis a ver que surge un cierto patrón. Es decir, que muchos de los objetos que acuden para la sanación podría parecer que casi están enlazados cronológicamente con vuestra experiencia en esta vida. Otros podríais notar que estáis conectando con multitud de otras vidas. Y algunos experimentaréis y constataréis cómo, en estos treinta días, no se os muestra nada que pudierais enlazar con una causalidad personal, sino que más bien parece presentarse por algún otro motivo, y que está viniendo de alguna dimensión desconocida del universo.

47. Nunca juzgues lo que ves, lo que sientes, ni el pensamiento que surja. Hay muchas dimensiones de la Creación, muchas formas de vida, muchas maneras en las que la experiencia es creada. No juzgues lo que ves, lo que piensas, lo que sientes. Sino tómalo como un objeto que ha sido llevado hasta ti por el Espíritu Santo, que te está pidiendo que tú, como Cristo, le brindes la sanación de la bendición.

48. Muchos de vosotros tendréis visiones y comprensiones muy profundas en los siguientes treinta días. Algunos tendréis recuerdos a los que nunca habíais sido capaces de acceder antes. ¿Y por qué? Simplemente porque ha existido una barrera de miedo, eso es todo. El miedo es lo que crea y lo que sostiene la ilusión de separación, de modo que cuando alguien dice,
Vaya, no puedo recordar más allá de cuando tenía cinco años.

49. Eso es un sinsentido total. Todo evento que hayas conocido alguna vez es algo actual para ti ahora, está presente ahora para ti, en su totalidad. Simplemente sucede que has empleado tu capacidad de selección, a resultas del juicio y del miedo, para hundir en tu mente ciertos eventos.

50. A medida que lo enfoques de la manera que te hemos propuesto, descubrirás que el miedo a la Creación parece convertirse en algo que está cada vez más ausente. Por lo tanto, la barrera entre tú mismo y la Creación se vuelve más transparente. Algunos de vosotros tendréis incluso experiencias muy claras de trascender todo sentido de consciencia personal, y de una repentina comprensión de que la vastedad de vuestro ser es mayor que todo vuestro cosmos por entero.

51. Algunos de vosotros experimentaréis una mejora en las relaciones con un compañero de trabajo, o con un viejo amigo, o bien una repentina llamada de teléfono o una carta de alguien con quien no habéis estado en contacto –¿y por qué? Porque en alguna parte del proceso, ese algo que surgió, y que te fue dado para la sanación, envió literalmente el mensaje a aquellos seres... el mensaje de que estás con ellos, y de que ellos pueden sanar y liberar sus propios patrones.

52. Recuerda que todas las mentes están unidas, de modo que cuando os comprometéis a sanar estáis proporcionando una chispa de Luz que contiene el potencial de elevar cada mente en vuestra dimensión, y en todas las dimensiones.

53. Moramos en una dimensión de consciencia en la que no hay barreras. Todo es perfectamente transparente. Y nosotros, al simplemente elegir poner nuestra atención en quien sea que queramos, somos pues muy conscientes de qué es lo que actualmente estáis sanando. Y tened por seguro que cada vez que elegís un pensamiento amoroso, cada vez que elegís uniros con nosotros para ser el Cristo Renacido, vosotros provocáis gozo dentro de nosotros. Pues estamos abrazando, junto a vosotros y con deleite, vuestra elección de sanar.

54. La separación no puede existir. Vuestra sanación nos da gozo, alegría. Así que hay que destapar la sorpresa. En verdad, si nos acercamos a vosotros y si os ayudamos a sanar, es por unos motivos muy egoístas. Sabemos que, a medida que sanáis, nuestro gozo es reanimado y ampliado.

55. Y sabemos que a medida que sanáis os acercáis cada vez más, y más, y más, a recordar que sois todo lo que nosotros somos –ya–. Aunque nosotros jugamos en una dimensión que parece que no incluye lo físico, y vosotros parece que jugáis en una dimensión que sí lo incluye, a medida que os volvéis transparentes con respecto a la Creación, el sentido de separación se disuelve, y danzamos juntos cada vez más, y más, y más... en el eterno gozo de la Conciliación o Expiación, devolviendo la Creación al Amor de Dios, y transformándola así, iluminándola así, ¡creando así, dentro de la Creación Misma, el medio por el cual lo bueno, lo santo y lo bello se extienden para siempre!

56. No es necesario sufrir. El sufrimiento con el que quizá estéis todavía identificados... no necesita existir. Es solo por vuestra propia elección que el sufrimiento se aloja en la mente. Y es solo por elección propia que puede ser sanado y liberado.

57. Queridos amigos –ciertamente “amigos”, pues usamos esa palabra con una gran honestidad– estamos siempre con vosotros, en verdad. Por favor, notad, pues, que en esta hora hemos elegido transmitir más el pensamiento de un “nosotros” que de un “yo”. Pues aunque aquel que habéis identificado como Jeshua forma realmente parte de esta comunión, de este proceso de comunicación, entended por favor que nadie sana solo. La extensión de lo bueno, lo santo y lo bello nunca se hace a solas. La Creación es una colaboración. Y es por eso que la relación es el medio de vuestra salvación. Toda sanación implica a la totalidad de la Creación.

58. Llegamos hasta vosotros porque os queremos. Podríais querer aplicarnos el término “linaje”, si así lo deseáis. Pues sucede que dentro de las resonancias de los seres, en el interior de los dramas de la creación, y dentro de los sueños de separación, y en el infinito número de mundos que han surgido y que continúan haciéndolo, ha sido creada una resonancia a través de un infinito número de almas que parecen ser distintas e individuales. Y por lo tanto, somos meramente aquellos seres que parecen estar un poco más adelantados que vosotros en el tiempo, y parece que hemos despertado más plenamente de lo que vosotros os permitís reconocer en este momento en cuanto a vuestro despertar. En Verdad, el despertar ya ha tenido lugar, ya ha acabado. Simplemente estáis recordando el proceso de despertar.

59. Venimos, pues, a vosotros, del modo en que nos deseéis percibir. Algunos nos veis mucho más arriba que vosotros. Algunos nos veis justo al lado. Algunos creen que vosotros nunca podríais ser iguales a nosotros –tan grandes, tan grandiosos.

60. Algunos nos ven, sonríen y dicen,
Te importaría largarte, que tengo que ponerme manos a la obra con esto.

61. Toda percepción cae todavía dentro del ámbito de la ilusión.

62. La Verdad llega por revelación.
¡Yo y mi Padre somos Uno!
... esa es la única expresión que, aunque compuesta de inadecuadas palabras, apunta a, o refleja, una cierta revelación de la Verdad.

63. ¡Os queremos porque vosotros sois nosotros! Y al final, solo hay Cristo amando a Cristo, de vuelta a la plenitud –una plenitud que de entrada nunca fue perdida. Y en ese momento, cuando la Creación ha regresado, vosotros os pasáis un buen rato riendo:
¡Qué sorpresa! Nunca me marché a ningún lado, en absoluto. Y mis hermanos y hermanas están aquí conmigo, y son quien yo soy.

64. Recuerda, pues, que cada pensamiento amoroso te restaura a tu lugar apropiado. Y cada pensamiento temeroso meramente retrasa el momento de tu liberación y de la restauración de tu perfecta paz. Recuerda que solo el Amor puede sanar. Ninguna técnica ha proporcionado nunca la sanación, aunque puede ofrecer un campo transitorio en el que la mente puede elegir amar.

65. Recuerda lo perfectamente simple que es esto.
No te es posible estar en el lugar incorrecto, en el momento incorrecto.

66. Imagina que un empleador ha decido pagarte un millón de tus monedas doradas por hora. Y que tu única tarea es la de colocar una flor allá donde el empleador quiere. Y la manera en que trabaja el empleador, pues le gusta divertirse, es darte un sobre cada día que apareces por el trabajo. Entonces abres el sobre, y contiene un conjunto de instrucciones:
Afuera vas a encontrar un taxi. Tómalo para ir al centro de la ciudad y acepta el trabajo de barrendero. Y el martes por la mañana te voy a enviar a un anciano de ochenta y cuatro años, que se odia a sí mismo y que se siente un inútil. Dale una cerveza a este hombre, siéntate con él en un bordillo, y cuéntale cómo solías odiarte a ti mismo. No pasa nada si nunca lo has hecho antes, tan solo hazlo esta vez por mí. Y mientras hablas, yo llenaré tu mente de las palabras que sean exactamente las adecuadas. Y reconocerás el mejor momento para girarte y mirar a los ojos de ese hombre y decir, simplemente, “hermano, eres querido”. Y la sanación sucederá.

67. Mientras tanto, ese otro colega tuyo quizá haya logrado pagarse un ático en eso que llamáis “París”, y quizá esté comiendo magníficas comidas, y esté bendecido por millones de monedas doradas y rodeado de un harén de bellos hombres y mujeres, con los mejores vinos. Y no obstante, todo eso sería una pantalla de humo, ya que cuando la persona del servicio de habitaciones le traiga la siguiente botella de vino, yo le susurraré al oído,
Bendice a esa persona del servicio.

68. Ahora bien, en el ámbito de la forma parece como si hubiera una gran diferencia entre aquel que se ve bendecido por esa infinita riqueza y está pasando el rato en su ático de París, y alguien sentado en un solitario y frío bordillo en algún oscuro y recóndito centro urbano, con un señor mayor que se odia a sí mismo. Pero realmente os digo que no hay diferencia alguna.

69. Ahora bien, no hay ninguna diferencia porque la Creación tiene un único propósito, una única meta, un solo valor: sanar –la sanación que permite que el Santo Hijo de Dios, Cristo, resurja de un sueño inútil y sea restaurado a su lugar correcto a la diestra de Dios. Y ese no es un término espacial. Simplemente significa pensar correctamente, ser restaurado a la cordura, de modo que la Creación pueda fluir para siempre perfectamente, para siempre con gozo, añadiendo al Reino al extender lo cada vez más bueno, lo cada vez más santo, lo cada vez más hermoso.

70. Nunca, pues, te juzgues a ti mismo en comparación con otro. La comparación y el contraste es algo que la mente egoica lleva a cabo para que de ahí pueda resultar el juicio –el juicio de uno mismo, el juicio del otro–, de modo que el sueño de separación pueda continuar. Como está en el sueño, necesita del sueño para seguir alimentando su supervivencia. Tú simplemente abandona eso.

71. Cada uno de vosotros es tan rico como el de al lado, pues tenéis el Amor Perfecto de Dios. Y sois como vuestro Creador os ha creado para ser: inalterados, invariables e inmutables, para siempre. Y ningún evento ha tenido nunca efecto sobre vosotros. Solo hay Amor, y Vosotros sois Eso. Por lo tanto, simplemente sed quienes sois, y vosotros sois la Luz que ilumina este mundo y lo restaura al Encanto del Cielo.

72. Con la siguiente pregunta quisiéramos comenzar a dar por terminado ya este tiempo de lección que hemos compartido, y para que la respondáis para vosotros mismos –no para discutirla, no para analizarla, no para rumiarla, sino simplemente para que entréis en ese espacio vuestro que os parece un ámbito privado de consideración, y la respondáis allí. Pues a menos que sea respondida no podrá hacerse ningún movimiento. Y el modo en que la respondáis determinará vuestros mañanas. Y por cierto, vais a tener un numero infinito de ellos.

73. La pregunta es simplemente esta: ¿Admites que ya has estado en cada “dónde” y en cada “cuándo”, en la ilusión de la separación? ¿Estarías dispuesto, ahora mismo, en la serena privacidad de tu propio corazón y de tu propia mente, a emplear ese Poder de Discernimiento que se te ha dado para tomar la determinación de ser Amor?

74. Algunos de vosotros habréis sentido ahora mismo cómo surge un cierto miedo. Algunos sentiréis un pensamiento repentino atravesando vuestra consciencia,
Oh, todo esto es un montón de sinsentidos.

75. Si le dais al miedo el poder de lo real, habréis postergado con eficacia la respuesta a las preguntas. Si atendéis al pensamiento que habla de “sinsentidos”, habréis hecho lo mismo. Pero lo único que habéis hecho es esto, y por favor, escuchad con cuidado: Solo habréis retrasado un instante que no será eludido.

76. Solo habéis retrasado lo inevitable, pues vuestro viaje a casa ya ha empezado hace mucho. Y una vez que ese viaje comienza, tened por seguro que el fin es seguro. Oponed la resistencia que queráis, cual mosquitos gritándole al universo...
¡Se hará mi voluntad, no la de Dios!
... pero el Amor simplemente aguarda tu acogida.

77. Elegid, pues, queridos amigos, abrazar y aceptar las únicas respuestas que aquellas preguntas pudieran tener. Pues esas respuestas son Verdad, Verdad basada en lo que es Real. Y con vuestra aceptación de lo que es Real, el momento de vuestra liberación está cerca. Y Cristo desciende suavemente para comenzar a establecer Su hogar donde una vez pareció reinar la ilusión de un yo separado.

78. El final siempre está a un pensamiento de distancia. La liberación... una simple elección. El camino es fácil, y no requiere esfuerzo. Radica en el poder de decidir.

79. Os queremos, y siempre estamos con vosotros. Y nunca, jamás de los jamases, nos amedrentarán ninguno de los pensamientos o de las experiencias que elijáis. Pues nuestro deleite está en extender lo bueno, lo santo y lo bello. ¿Y puede esto ser otra cosa que Amor, que es extendido a la Creación de Dios: a vosotros –¡vosotros!– el Santo Hijo de Dios?

¡Sois bellos!

¡Sois radiantes!

¡Sois inocentes!


¡Sois poderosos!


¡Sois eternos!


¡Sois libres!


¡Sois amados!


Y nosotros os queremos,


¡ahora y para siempre!


Practicad abundantemente, y disfrutad de vuestros siguientes treinta días.


Estad pues en paz, queridos amigos.

Amén.


La Vía de la Transformación Lección 6 www.celebrandoelmilagro.com

Lección 6, sección de preguntas y respuestas


Lectura de preguntas y respuestas de la Lección 6 por Mariano Noé
Cargando audio...

Pregunta: ¿Cómo es que la vulnerabilidad es la vía segura hacia la invulnerabilidad?

Respuesta: De hecho, querido hermano, vas a ver que el mundo te dice que la vía hacia la invulnerabilidad es la ocultación, la autoprotección, crear privacidad con respecto a tus hermanos y hermanas, encontrar la manera de crear un lugar oscuro y tranquilo dentro de tu mente, al cual te puedas retirar para encontrar la ilusión de seguridad. Algunos llegarían tan lejos como para creer que se requiere la invulnerabilidad del cuerpo, y lo encierran entre cuatro tabiques para no aventurarse más por el mundo. Muchos se han retirado a monasterios y templos durante miles y miles de años pensando que estaban en busca de Dios cuando en realidad es el miedo lo que les lleva a irse y esconderse –aunque no es el caso de todos, sino de algunos.

Y no obstante, te aseguro, querido amigo, que la invulnerabilidad nunca puede radicar en la ilusión de que la separación es posible, sino que radica más bien en permitir que la Verdad de esta única idea entre en tu mente: Todas las mentes están unidas. Punto. No hay privacidad.

Y luego ser consciente de esto: La única vía hacia la invulnerabilidad es disolver el miedo. Os he dicho que la maestría es un estado de carencia de miedo en el que nada, en el ámbito de los fenómenos, te compele a tomar una u otra dirección. Tú meramente esperas y permites que el Espíritu Santo decida por ti.

La manera de disolver el miedo es volverte tan transparente como sea posible ante el mundo, ante tus hermanos y hermanas. ¿Y cómo haces eso? Bien, podrías detenerte en una esquina, de pie, y quitarte toda la ropa, pero eso no lo lograría, pues no eres el cuerpo.

Querido amigo, la vulnerabilidad es simplemente ese proceso de permitir la intimidad. Y la intimidad significa algo así: “ver a través de mí”.
Aquí estoy.
Me acaba de surgir un pensamiento temeroso.
Estoy realmente ansioso por la petición de este aumento de sueldo.
Algunas veces creo que no lo voy a poder hacer bien nunca.

... lo que sea que esté surgiendo en el campo de tu discernimiento.

No esperes a encontrar a alguien que te dé permiso, sino comprende que todo el mundo está realmente, en último término, haciendo lo mismo que tú –dando tumbos hasta que llega el momento en que comprenden que ya han sufrido lo suficiente y que solo quieren Dios. Es solo que tú llegaste ahí un poco antes que ellos.

Por lo tanto, emplea cada momento para decidir ser vulnerable a tu hermano o hermana,
Dios, ¡ahora mismo sí que estoy realmente asustado de ti!
¿Sabes que sentí esa aversión en mi ser, y que estoy viendo que en mi mente me digo que tú eres la causa? Tonto de mí.
Algunas veces tengo mucho miedo de no estar a la altura.

... lo que sea. Simplemente decide ser vulnerable. Y comenzarás a notar que, a medida que eliges volverte transparente con respecto a ti mismo y con respecto a otros, algo bastante raro está pasando. La tensión en tu vientre, la constricción en tu pecho, la tensión en tu mandíbula, los pensamientos de ataque, los juicios, las viejas y oscuras heridas de las que simplemente no pareces poder liberarte, ahora parecen fundirse casi sin tú advertirlo. ¿Y por qué? Porque lo que las ha estado manteniendo en su sitio es el miedo.

Y la práctica de la vulnerabilidad... puedes hacer de ello un juego. Puedes divertirte mucho con ello.
¡Eh! Simplemente permití que el gas atravesara el ano. Oh, ¡bueno!
Comienza a hacer bromas con tu propia existencia. Nota el gran humor que hay en todo ello, y sé realista con ello.

A medida que llegas a reconocer que todo lo que surge en tu interior es un evento perfectamente neutral, y a medida que estás dispuesto a compartirlo contigo mismo, a medida que estás dispuesto a simplemente sincerarte y decir,
Ey, aquí estoy. Investigadme y ver. Si queréis odiarme, odiarme. Si queréis juzgarme, juzgarme. Si queréis amarme, amarme.

Y descubrirás que la barrera del miedo, que por así decirlo ha sido una barra de hierro, se está fundiendo bajo el sol de tu Amor.

Y por lo tanto la vulnerabilidad te lleva a través de la ilusión del miedo hacia un profundo amor por ti mismo, y luego al amor de toda la Creación. Y comprenderás y constatarás que en el Amor estás perfectamente a salvo. Eres tan invulnerable a las adversidades de este mundo ilusorio que simplemente lo contemplas con compasión, con Amor, y con paciencia. Y si surge una mala hierba, simplemente la retiras, porque lo que tú quieres es deleitarte en ver el Cristo en otro.

Si temes la vulnerabilidad, entonces meramente estás creando la imposibilidad de poder degustar alguna vez la paz que conlleva reconocer que eres invulnerable con respecto a este mundo. Comienza pues a practicar la vulnerabilidad. Ábrete de par en par y revélate a tu mundo, revélate a ti mismo. Y si ves que surge miedo, al menos ve a encontrarte con eso que llamáis un amigo, y pregunta,
¿Harías una locura? Y dirán, “¿qué es?”.
¿Me permitiríais volverme tan vulnerable como sea posible? Es algo que me da mucho miedo, pero quiero saber quién soy.

Eso les hará muy felices, ya ves, porque eso significa que no tienen que hacer nada. No tienen que arreglarte. No tienen que darte consejos. No tienen que hacer nada, nada salvo presenciarte. Y en ese presenciar, te dan el espacio para elegir tu sanación, al volverte perfectamente vulnerable.

Practica abundantemente, querido amigo. Esta pregunta que has hecho es muy importante. Y la has hecho porque sabes que el peso del miedo a la vulnerabilidad está creciendo demasiado como para poder mantenerse.

Practica abundantemente. De hecho, querido amigo, ve a ver a quien conoces como Reverenda Kay, y sugiere que esta práctica la realicen quienes van a practicar el curso de milagros con ella. Que se convierta en un experimento, de tal modo que un grupo de veinte personas, o así, se reúnan con regularidad para simplemente presenciar cómo su hermano o hermana practican la vulnerabilidad. Eso es todo lo que tienen que hacer. Y entonces presencia los milagros de sanación, de unión, de Amor, que resultan de ello.

Dale esto a ella, y por tanto, a ellos. Y practica abundantemente tú también como parte de ese grupo. Esto debería bastar por ahora como respuesta.

Pregunta: Entonces, la vulnerabilidad, se trata de una metáfora. ¿La aprendiste en la cruz? ¿Cuál es el mensaje de la cruz, la vulnerabilidad y la cualidad de lo invencible?

Respuesta: Sí. Pues como ves la vulnerabilidad es la disposición a abrazar y a aceptar el mundo tal cual es, a revelarte a ti mismo al mundo, a abandonar la constricción y la autoprotección, lo cual te lleva a la cualidad de lo invencible. Y otro modo de decirlo es que el significado, o la enseñanza, de mi experiencia personal de la crucifixión... ya que... bueno, eso fue solo mi experiencia de aprendizaje; no hay necesidad de que nadie la repita (y francamente, hay formas mucho más suaves de despertar). Otro modo de decirlo es... que tomé la decisión de descubrir el poder que yo tenía para descansar como la presencia del Amor en las condiciones más espantosas que pudiera imaginar, y me hice nacer en ese marco temporal. Me volví vulnerable a la experiencia por una razón perfectamente egoísta: regresar, final y plenamente, a la perfecta cualidad de lo invencible, a la perfecta invulnerabilidad –la presencia del Amor. Y el Amor abraza y acepta todas las cosas, sana todas las cosas, confía en todas las cosas, y así, de inmediato [chasquido de dedos] trasciende todas las cosas.

Así es. Aunque para ti, mi querido hermano, para ti... podría ser que la crucifixión fuera todavía necesaria. [Risas.] Simplemente crucifica esos recuerdos que ahora, gracias a tu oración, se está facilitando que surjan en tu memoria. Crucifícalos con el Amor de Cristo. Permite. Permite. Permite. Abraza. Siente. Bendice. Trasciende. Después de todo... ¿qué más cosas tienes que hacer con tu tiempo?

Y bien, entonces ¿hay algo más? Nosotros ya sabemos que estáis bien, la única pregunta es, ¿aceptaréis vosotros esa realidad?

Por lo tanto, ciertamente, os voy a ir dejando. Mientras los hermanos y las hermanas que están conmigo me den permiso, por así decirlo, para estar con vosotros y responder a estas preguntas, en tanto que ese ser con quien muchos todavía requieren tener una relación personal... está perfectamente bien, no me importa para nada.

Recordad entonces quiénes sois. Y dondequiera que estéis, en este momento, ¿por qué no soltáis vuestra seriedad? ¡Simplemente por diversión! Y albergáis tan solo el siguiente pensamiento,
Habito en el Reino de mi Padre.
Y aquí solo reina el Amor.
¡A Dios gracias!

[Risas.]
Ese es el efecto, ¡ciertamente!

Estad por tanto, una vez más, en paz, queridos amigos.
Seguiremos cuando hayan pasado los treinta días.

Amén.


La Vía de la Transformación PyR - Lección 6 www.celebrandoelmilagro.com

Lección 7

Lectura de la Lección 7 por Mariano Noé
Cargando audio...

Ahora, comenzamos.


1. Y ciertamente, saludos para vosotros una vez más, queridas y santas Criaturas de Luz Divina. Una vez más, nos sentimos honrados por poder venir a morar con vosotros, a comunicar con vosotros de esta manera en este momento. Venimos, una vez más, para unirnos con vosotros, porque el único propósito de la Creación es extender lo bueno, lo santo y lo bello.

2. ¿Y qué mayor bien podría haber que crear un medio de comunicación que pueda incitar desde la Mente Crística a cada aspecto de la Filiación, de tal manera que se incite a esa mente a buscar maneras de sanar sus ilusiones, y por consiguiente de regresar a casa, al reconocimiento de lo que nunca ha cambiado?

3. ¿Qué podría ser más santo que emplear cada momento de la relación para el reconocimiento de que solo los Hijos de Dios pueden relacionarse de verdad los unos con los otros, y que el propósito de su relación es sanar la ilusión, para que lo santo pueda ser extendido?

4. ¿Y qué podría ser más bello que unirnos –vosotros y nosotros– en este momento para reconocer que lo realmente bello es el reconocimiento de que yo y mi Padre somos Uno?

5. Por lo tanto, la extensión de lo bueno, lo santo y lo bello, necesita convertirse en vuestro único propósito –tal como se ha convertido en el nuestro.

6. Pues solo cuando la mente se emplea únicamente para este propósito puede haber un perfecto recuerdo del Reino. Y nos habéis buscado porque deseáis el Reino, porque el peso de vuestras ilusiones se ha vuelto demasiado doloroso.

7. Los juegos que habéis querido jugar en el sueño de separación ya no os satisfacen, no os seducen, ya no son gratificantes para vuestra imaginación. Y por debajo de todos los sueños habéis oído la llamada de Aquel que os envió y os pide,
Hijito, ¡regresa! Todavía estoy contigo.
Vamos a crear juntos lo bueno, lo santo y lo bello.

8. La única diferencia que todavía parece quedar entre nosotros y tú es que todos los que estamos implicados en esta obra, desde eso que podrías percibir como el “otro lado”, somos meramente seres, aspectos de la Mente, como tú mismo, que dentro de la ilusión del tiempo, dentro de la representación del tiempo, parecen haber escogido antes que tú sanar toda ilusión y regresar a casa. Por lo tanto, os llamamos a través del muy fino velo de ilusiones que todavía parece manteneros donde estáis –aparentemente separados de nosotros.

9. Esa ilusión, por cierto, no es el cuerpo físico, ni es la dimensión física, ya que en Realidad la dimensión física no existe. Lo que existe es el pensamiento, brotando de la mente, creando o representando, aquello que ha sido albergado dentro de la mente. Así es que el propio cuerpo físico se convierte tan solo en un símbolo de lo que la mente ha decidido creer:
Con toda seguridad, estoy separado de Dios. Esa es la representación que deseo. Así que miraré un cuerpo físico, me identificaré con él, y por tanto va a parecer que observo desde dentro de un cuerpo y que veo una gran distancia entre yo mismo y los demás. Y si hay una gran distancia entre yo y otros cuerpos o formas, entonces es seguro que hay un abismo insondable entre yo mismo y Dios.

10. Pero cuando la percepción ha sido limpiada, cuando ha sido purificada, el cuerpo, en sí mismo, se vuelve transparente a la consciencia, al testimonio atento de la mente. Y ya no ve aquello con lo que está identificada. Solo ve los fenómenos de la energía mental que se representan transitoriamente en el campo del espacio y el tiempo.

11. El cuerpo, en sí mismo, ya no se vuelve una barrera u obstáculo a superar. El cuerpo en sí mismo ya no es considerado ni percibido como algo que puede hacer traer el Amor hacia él, o que puede alargar la mano y atraer u obtener para sí mismo lo que en el mundo haya sido percibido como valioso. El cuerpo se convierte, más bien, en una sola cosa: en una oportunidad transitoria para extender lo bueno, lo santo y lo bello. En otras palabras, incluso el cuerpo en sí puede no tener ningún propósito salvo aquel que el Confortador, el Espíritu Santo, la mente correcta en tu interior, le dé.

12. Por lo tanto, si quieres conocer un cuerpo en paz, un cuerpo cuya única función sea la de servir como mecanismo de comunicación del Amor de Dios, deja de percibirlo como propio, y renuncia al aparente derecho a tomar decisiones por ti mismo, por tu cuenta, con respecto al cuerpo.

13. Te hemos sugerido antes que dejes de usar el término “mío”, “mi”, siempre que te refieras al cuerpo. Refiérete a él simplemente como “el cuerpo” – como un carpintero que tomaría una herramienta y dijera “el martillo, la sierra”, o un pintor que dijera “el pincel”. Pues el carpintero sabio no se identifica con el martillo ni con la sierra, y el pintor sabio no se siente abandonado cuando el pincel descansa en la bandeja. La sabiduría, pues, contempla la forma como un simple mecanismo transitorio de comunicación. El deleite está en extender lo bueno, lo santo y lo bello.

14. Puede parecer que las ilusiones cobran muchas formas, pero todas tienen una sola fuente: la decisión de percibirse uno mismo como separado de Dios.

15. La mejor manera de hacer eso es convencerte a ti mismo de que, como estás separado de Dios, debe haber muchas cosas sobre ti y sobre tu vida que están fuera de alineamiento con la Voluntad de Dios. Por lo tanto manifestarás muchas variaciones que parecen expresar esa inestabilidad que es el efecto de esa sola creencia, de esa única percepción:
Estoy separado de Dios, he logrado lo imposible. Déjalo estar.

16. Así pues, las ilusiones, aunque su forma pueda parecer muy variada, son en realidad una sola. Y la sanación se da cuando, en la profundidad de la mente, se toma la decisión de entregarse, rendirse, de renunciar a la loca idea de que uno mismo podría existir de alguna manera aparte de la Mente de Dios.

17. La rendición significa asentarse en la posición de servidor, de canal a través del cual puede ser expresada la Mente de Dios, el Amor de Dios. La mente que existe en perfecta entrega no ve absolutamente ningún propósito que no sea este, en ningún momento de la experiencia.

18. La mente en perfecta rendición contempla un mundo que ha sido sanado de su propia percepción errónea de que el mundo tenía poder sobre ella. Entiende que en ningún momento ha experimentado otra cosa que no sea su propia representación. Por eso todo evento es neutro. Es la mente la que interpreta un evento, la que extrae una conclusión, y la que entonces basa el comportamiento en ello.

19. La mente que es sanada, y que descansa en la rendición, contempla un mundo inocente que ha sido tocado por su bendición de perdón. Y ese perdón es simplemente un paso en el que esa mente reconoce que el mundo que había pensado que estaba ahí, no era nada más que su propia creación mental y sonríe, y ríe, y ve que ese mundo no tiene ningún poder y que todo evento que haya surgido, toda interpretación de los eventos, ha sido generada desde el interior del reino de la mente, desde el único lugar que se os entrega para que asumáis la responsabilidad por él, en tanto que vuestro dominio.

20. La mente que ha sido sanada de la ilusión ha sido sanada de todas las ilusiones. Y aunque parezca que el tiempo y el espacio continúan durando... aquella última representación de una diminuta y loca idea –llamada el cuerpo físico– puede ser entregada por cualquier otra cosa, puede ser transformada en un sencillo mecanismo de comunicación, que ya no comunica separación y juicio, sino más bien perdón e inocencia. Se convierte en nada. Y es tomado y es usado solo de manera que puede hablar, gesticular, moverse, actuar y hacer algo que toque el mundo con la bendición de lo bueno, lo santo y lo bello.

21. Como esto es simplemente la Verdad, eso significa que donde percibas una justificación para cualquier cosa que no sea paz, será porque ya has decidido, en la parte más profunda de la mente, conservar esta raíz, o núcleo, de percepción errónea. Es decir, que todavía te intentas percibir como alguien que ha logrado lo imposible –haberte separado de la Mente de Dios.

22. La mente que se ha rendido contempla todas las cosas y dice calmadamente en su interior,
Solo ha habido Dios. Y yo soy el Creado de Aquel. Y la fuente de mi ser, la fuente de mi realidad, descansa en rendición en Aquel, y solo en Aquel.

23. La mente que se ha rendido, camina no obstante por vuestro mundo en tanto que dure el cuerpo, y a menudo pasa completamente desapercibida por los que hay en torno a ella, pues los demás ven un cuerpo y por tanto asumen que hay un individuo, un ego, un ser separado dentro de él, en tanto que ese cuerpo. Así es que podrías decir que el cuerpo camina como una carcasa vacía y meramente espera a ser animado desde dentro por el Amor de Dios. Y cuando el Amor de Dios no le anima así, ni le pide moverse y emprender acciones, entonces simplemente descansa y no hace nada. Es por eso que el estado final del despertar es incomprensible en las lenguas de vuestro mundo, ya que vuestras lenguas se basan en el pensamiento de separación mismo.

24. Es por eso que cuando hablamos de paz, hablamos de esa paz que está más allá de toda comprensión. Pues las paces que podéis conocer según los idiomas de vuestro mundo son paces condicionadas, del tipo de paz que creáis cuando dos naciones en guerra se sientan, con traje y corbata, se olvidan del recuento de los cuerpos y de las ciudades destruidas, y firman algún documento. Entonces ponen buena cara y sonríen para la foto, y luego asumen –y enseñan a todo el mundo a asumir– que ahora hay paz. Entonces cada cual vuelve a lo suyo y continúa en secreto construyendo armas de defensa contra ese ataque que seguro que vendrá de parte de aquel que aún es percibido como enemigo.

25. La paz no puede ser sujeto de regateos ni de tratos. No es el resultado del compromiso, de la transigencia. La paz solo llega cuando toda mente entrega incondicionalmente el sueño del soñador, de modo que solo hay Dios y la creación de Dios.

26. Y hemos compartido con vosotros anteriormente que esa creación es una sola –la Mente de Cristo. Y que la Mente no está en un cuerpo. No es una forma particular, y ciertamente no pertenece a ninguna entidad personal. No es que yo fuera “el Cristo” y vosotros no. Como vosotros, yo fui una modificación transitoria de la energía eterna, una representación de un pensamiento, un pensamiento mental, albergado en la mente, que aprendió a entregar la percepción errónea del soñador, y se convirtió en algo que estaba animado desde dentro solo por la Mente Crística. Solo esa Mente estaba presente, y no obstante, no podía ser tocada a través del cuerpo. Por eso mi crucifixión no tuvo ningún efecto sobre mí. Meramente aceleró el proceso por el cual el cuerpo se esfumó en tanto que idea.

27. Queridos amigos, aquellos que nos hayáis acompañado de manera mensual, así de coherentemente, vais a cambiar ahora, en vuestra comprensión, y a medida que detenemos ligeramente todo ese trabajo técnico que hemos estado haciendo últimamente... ahora vais a cambiar el modo en que usáis vuestra consciencia.

28. Deteneos con nosotros para recordar la Verdad: El mundo que contempláis es inocente. La causa del mundo no se encuentra en el mundo, sino solo en los pensamientos albergados dentro de la mente. Seguís siendo perfectamente libres para elegir percibir de forma diferente. Seguís siendo libres en todo momento para entender que no sois la víctima de las circunstancias, ni de la relación, ni de una carrera, ni de lo que consideráis como vuestro nacimiento en una nación concreta.

29. No sois nunca la víctima de nada, pues dentro de una ilusión no hay nada que tenga realmente el poder de causar ningún efecto sobre vosotros. Sois aquel que permanece libre para asumir responsabilidad por el dominio de vuestra mente. Sois aquel que es libre para simplemente decir,
Padre, que no se haga, no obstante, mi voluntad, sino la Tuya.

30. ¿Y qué querrá el Padre, salvo que seas feliz, regresando a la paz que sobrepasa para siempre toda comprensión? ¿Qué podría querer el Padre para ti, sino que despiertes del sueño de que hay algo en el mundo que puede añadirte valor; que hay alguien, alguna profesión, alguna localidad, algo “a tener” que realmente pueda añadir sustancia a tu propio ser? Y mejor que esto, liberarte de la percepción de que la carencia o la ausencia de alguien o de algo, de alguna profesión, de alguna localidad, de alguna forma de algún tipo... podría quitarle valor a tu ser, a tu perfecto poder de unión con Dios.

31. La paz proviene entonces de una decisión, y de una decisión que además es puesta en práctica en el tiempo, en la cual el mundo es liberado. Y ¿liberado de qué? De tu creencia en que, de alguna manera, él debería ser para ti el canal mediante el cual obtienes buenos sentimientos, amor, paz, sabiduría, ideas, camaradería, e incluso hermandad.

32. El desapego no significa evitar, sino desidentificarse de una idea errónea. Todo sufrimiento proviene de esto: la identificación de la mente profunda, o alma, con las formas que en esta ilusión pasan por representaciones... la creencia en que la pérdida es posible, y además, que es posible obtener. El reconocimiento de lo que es cierto solo puede darse a través de la práctica de extender lo bueno, lo santo, y lo bello.

33. Cuando la mente alcanza el siguiente punto, entonces el final de la ilusión está muy, muy cerca. Cuando cualquier mente contempla sus creaciones, que ha intentado convertir en suyas, y encuentra que en todo ello hay carencia – echa en falta algo, la vida simplemente no está ahí–, cuando esa mente decide simplemente retirar el valor que ha colocado sobre el mundo y descansa en el sencillo deseo de estar con Dios, entonces el Cielo no está más que a un paso.
Y ese paso final lo da por ti tu Creador.

34. El sueño de la separación estaba bajo tu responsabilidad.

35. Cuando alcanzas ese punto de colapso, por así decirlo, de rendición... entras en la fase de restauración o salvación. Y eso está en manos de tu Creador.

36. Cuando la restauración ha sido completada y la mente ya no busca marchar por los campos de la ilusión, sino que simplemente descansa, vacía, en Unidad con Dios, entonces la creación puede comenzar de nuevo, y la cocreación está tanto en tus manos como en las de tu Creador. La única diferencia es que tú ya no eres un ser separado, cual mosquito gritándole al universo, exigiendo que las cosas se hagan a tu manera; sino que más bien estás vacío.

37. Eres la paradoja de las paradojas, pues estás repleto, y solo mora Cristo. Y no obstante, no vives tú, sino solo Aquel. E incluso el surgir y el pasar del cuerpo ya no te preocupa. Meramente te levantas por la mañana y simplemente dices,
Padre, ¿cómo te gustaría que estuviera presente en este día?
Y algo más inspira tus pasos y tus decisiones. Y ya no estás identificado con el fruto de tu acción.

38. Ya no te preocupas más por lo que pueda parecer, o por cómo se puede comparar con la acción de alguien más. Meramente moras donde estás, haciendo lo que estés haciendo, ofreciéndolo libre y gratuitamente, porque ya no estás apegado a ello.

39. La paz es la esencia del mensaje que quisiéramos compartir con vosotros en esta hora... e insistimos, a modo de un momentáneo descanso, como un periodo transitorio de descanso de todo el trabajo que hemos estado haciendo este año. Estad seguros de que todavía queda mucho por hacer. Pues cuando la mente se rinde, la resistencia desaparece hasta la mismísima extensión de la Creación.

40. Y esa mente ya no busca abandonar ninguna dimensión, pues ¿adónde iría? Meramente se vuelve alguien dispuesta a representar lo que sea que le esté siendo extendido desde la Mente de Dios, como una manera de estar implicada en la extensión del Amor.

41. Eso requiere, pues, aprender a usar la consciencia de una forma diferente. Pero todo se basa en un retorno a la paz. Es por eso que, por encima de todas las cosas, tu responsabilidad es llegar a la rendición, la entrega –permitir que la diminuta y loca idea de un yo separado sea enteramente disuelta en la mente, de modo que solo haya la Mente de Cristo.

42. Queridos amigos, deteneos pues, en este instante. Observad el lugar en el que estéis. En Verdad, ¿hay algo ahora, en vuestro entorno actual, que pudiera añadir algo a vuestra esencia? Si pudierais encontrar un modo de poseerlo o de digerirlo, ¿os agrandaría? ¡Podría ser que ganarais unos kilos en el caso de que tuvierais un helado frente a vosotros! Vale, pero eso es solo para el cuerpo.

43. De igual modo, a medida que miráis vuestro entorno, imaginad que se llevaran las cosas que tenéis a vuestro alrededor. ¿Se llevarían algo de vosotros? Y si pudierais sentir la sencilla Verdad de estas preguntas que estamos haciendo, entonces seguramente llegaréis a sentir que justo por debajo de vuestra implicación en el mundo de la forma, la paz ya está disponible, porque el Amor aguarda vuestra acogida.

44. ¿Quiere el mundo de la forma impulsaros a hacer que os identifiquéis con él? Oh sí, claro, porque ese es el papel de la mismísima representación que una vez creasteis:
Quisiera poder crear un mundo que me atraiga tanto que me distraiga de lo único que necesito hacer. Y cuando lo consiga, vale, entonces puedo decir eso de que: oh bien, sí, podría estar despierto ahora, pero es que tengo todas esas otras cosas, y están todas estas otras personas, que necesitan mi atención más que Dios. Y así, si tan solo ellos pudieran largarse, podría conocer a Dios. Y si tan solo pudiera desaparecer en alguna cueva perdida en algún lado, o en una celda de un monasterio, y apagar el mundo... entonces podría conocer a Dios.
Ese enfoque nunca funciona.

45. El reconocimiento no depende de ningún estado específico del cuerpo o de la mente inferior. No es necesario pasar interminables horas en meditación, tratando de calmar la mente. Solo se necesita retirar el valor de lo que surge en el campo de la mente inferior, de modo que, de forma muy natural, lo que surja, lo que sea reconocido, es el valor perfecto que está albergado en tu unión primordial con Dios. Es por eso que el despertar, la salvación, o la iluminación, no es un cambio en absoluto, sino meramente un reconocimiento de lo que siempre ha sido, lo que siempre será – eternamente.

46. Ahora –en este momento– eres libre para elegir de nuevo. Ahora eres libre para rescindir tus juicios del mundo. Ahora –en este preciso instante de eternidad– puedes elegir reconocer que ya estás perfectamente despierto, eligiendo libremente qué representaciones vas a hacer brotar de la mente; eligiendo libremente si piensas por ti mismo o si piensas con Dios, si crees en tus representaciones, o bien las contemplas como nubes pasajeras que pasan atravesando un cielo infinito que las nubes nunca han tocado, ni han influido sobre él. Eres libre ahora para simplemente decir en tu interior,
Puedo elegir paz en vez de esto. Estoy rendido, y solo importa la extensión de lo bueno, lo santo y lo bello. Por tanto, Padre, en este momento, ¿cuál es Tu Voluntad para mí?

47. Vacío de yo, vacío de esfuerzos, vacío de la necesidad de tener la razón, de la necesidad de juzgar, de la necesidad de percibir alguna cosa de la manera concreta que sea... liberado del apego al fruto de tu acción, y, no obstante, permitiendo paradójicamente que la creatividad fluya a través de ti, confiando en que ya hay una Mente más grande que sabe cómo servir mejor a la Expiación –a la elevación de la totalidad de la Filiación, de cada hermano y hermana, que no son sino aspectos de la Mente... y no de tu mente, pues tu mente es un aspecto de la Mente... puntos de luz, aparentemente fragmentos hechos a partir de la Única Mente, la Luz Única.

48. Liberado para ver (y por favor, escucha cuidadosamente) –justo allá donde estés–, liberado para ver y entender que la separación nunca ocurrió.

49. Y todo intento de mantenerla en su sitio ha sido como batallar por el derecho de existencia de una quimera; como insistir en que la ilusión de un oasis que se ve en un desierto es verdaderamente real, y en vez de ir a la localización y descubrir lo que es real y lo que no, manteniéndote ahí regañando, con tus brazos cruzados sobre el pecho, discutiendo por el derecho a tener la razón... mientras la Realidad se desliza por tus dedos.

50. Todo el tiempo, estás al lado de un hermoso manantial, que borbotea con la más pura de las aguas. Eres libre ahora para albergar una sola idea que es totalmente loca para el mundo:
Estoy despierto ahora. Mi sueño no ha ocurrido. Ninguna separación ha tenido lugar. No ha sido cubierta ninguna distancia. La gracia ya me ha restaurado, y soy libre para percibir el mundo real.

51. Y entonces os pediríamos esto: que cada uno de vosotros que esté escuchando o leyendo esto, se pase algún tiempo haciendo lo que acabamos de sugerir: sentarse en calma y hacerse las preguntas que hemos hecho justo hace unos pocos minutos, sobre el añadir y el sustraer de ti, o para ti. Sentarse con las palabras que acabamos de decir, una y otra vez, sin prisa, sin esfuerzo. Y ver si podéis tocar el lugar que reconoce la Verdad de esas palabras, de modo que esa Verdad sea sentida como vuestra.

52. Entonces, y solo entonces, comenzaréis finalmente a disolver el poder que le habéis dado al ego. Y ¿qué es el ego sino el manojo de sensaciones, percepciones, y representaciones que son el mismísimo intento de hacer lo imposible... estar separado de Dios? ¿Estarías dispuesto a entregar ese valor, a rescindirlo, a reintroducirlo en tu corazón y tu alma y entonces ofrecérselo allí a tu Creador?

53. Aquí, pues, está el punto de la conversión, el giro en el asiento del alma, que debe ser realizado por todo el mundo que en Verdad quiera buscar a Dios: comprender que viven, pero no ellos mismos, sino Aquel que extiende el poder y la Vida que les trajo a la existencia. Y tienen una función que cumplir. Es su función y la de nadie más. Y no puede ser comparada. Solo puede ser permitida.

54. Por tanto, dedicad a esto algo de tiempo, tanto como queráis, durante los próximos pocos días. Y por cierto, para aquellos que se sientan demasiado ocupados, permitid entonces que vuestro tiempo sea empleado así, con esa “cualidad de ocupación”, y continuad así tratando de convenceros de que el mundo es real. Y esperad unos pocos días, quizá hasta que lleguéis al fin de semana. Y entonces, cuando el jefe os diga que ya tenéis vuestros “días libres”, sentaos con la Verdad.

55. Pues a medida que esta Verdad se asienta en el alma, todo lo que hemos estado haciendo antes de esto se volverá más fácil y tendrá mucho más sentido. Y eso abrirá un espacio para lo que viene. Pues cuando la mente realmente ha despertado de la ilusión, no queda nada más que ser un servidor de la Expiación. Y la única pregunta que queda es,
Padre, ¿cómo puedo servir en este día?

56. Y con esto llegamos ya al final de este breve mensaje. En este punto no hay necesidad de continuar con más palabras. Solo se necesita la experiencia directa que se alberga dentro de la soledad de vuestra propia mente y de vuestro propio ser.

57. Pues la revelación es algo profundamente personal, y no puede ser comunicada a nadie en ningún momento. Aunque la revelación que llega a cada mente solo puede llegar de una manera única, sin embargo la revelación es de una sola Verdad. Esta es la razón por la cual, cuando dos seres que están despiertos se encuentran entre sí, hay poco más que hacer salvo sonreír... y permitir que los fenómenos de la Vida continúen.

58. Por tanto, sabed que os amamos enormemente. Y nosotros os honramos a vosotros por la valentía que se requiere para soltar el mundo y abrir las palmas del Corazón a la Gracia del Cielo.

59. Y tened por seguro que cuando continuemos con esta serie habrá mucho por hacer. Pero permitid que todo se haga desde la perspectiva de una inocencia que se deleita, y en una mente que reconoce que no hay nada más que hacer con el tiempo salvo extender lo bueno, lo santo y lo bello.

60. Nos hemos detenido pues, para recordaros la paz. Hemos detenido la marcha para recordaros la Verdad. Una vez que se os ofrece, está por ver si el ofrecimiento es recibido.
La paz vaya pues con vosotros siempre.
E id en paz en este día.

Amén.


La Vía de la Transformación Lección 7 www.celebrandoelmilagro.com

Lección 2



Lectura de la Lección 2 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Lección 2 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 3


Lectura de la Lección 3 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Lección 3 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 4


Lectura de la Lección 4 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Lección 4 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 5


Lectura de la Lección 5 por Mariano Noé
Cargando audio...

Lección 6


Lectura de la Lección 6 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Lección 6 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 6. Preguntas y respuestas


Lectura de las preguntas y respuestas de la Lección 6 por Mariano Noé
Cargando audio...


La Vía de la Transformación Preguntas y respuestas de la Lección 6 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 7


Lectura de la Lección 7 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Lección 7 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 7. Preguntas y respuestas


Lectura de las preguntas y respuestas de la Lección 7 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Preguntas y respuestas de la Lección 7 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 8


Lectura de la Lección 8 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Lección 8 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 9


Lectura de la Lección 9 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Lección 9 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 9. Preguntas y respuestas


Lectura de las preguntas y respuestas de la Lección 9 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Preguntas y respuestas de la Lección 9 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 10


Lectura de la Lección 10 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Lección 10 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 11


Lectura de la Lección 11 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Lección 11 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 11. Preguntas y respuestas


Lectura de las preguntas y respuestas de la Lección 11 por Mariano Noé
Cargando audio...

La Vía de la Transformación Preguntas y respuestas de la Lección 11 www.celebrandoelmilagro.com


Lección 12


Lectura de la Lección 12 por Mariano Noé
Cargando audio...


La Vía de la Transformación Lección 12 www.celebrandoelmilagro.com




Share:

Comentarios de Facebook: