Pregunta 5 ¿Qué es el cuerpo?

“Con lentitud, constancia y amabilidad se gana esta carrera” Ken Wapnick
▼ANTERIOR / ▼COMPARTIR▼ / SIGUIENTE▼

Lea aquí la Introducción a la Segunda Parte


Índice del Tema Especial 5
(Haz clic para desplegar)

PREGUNTA 5

¿Qué es el cuerpo?


1. El cuerpo es una cerca que el Hijo de Dios imagina haber construido para separar a unas partes de su Ser de otras. ²Cree vivir dentro de esa cerca, para morir a medida que ésta se deteriora y se desmorona. ³Pues cree estar a salvo del amor dentro de ella. ⁴Al identificarse con lo que considera es su seguridad, cree ser lo que ésta es. ⁵¿De qué otro modo, si no, podría estar seguro de que permanece dentro del cuerpo y de que mantiene al amor afuera?


2. El cuerpo no perdurará. ²Sin embargo, para él eso supone una doble seguridad. ³Pues la temporalidad del Hijo de Dios es la “prueba” de que sus cercas funcionan y de que están llevando a cabo la tarea que su mente les asignó. ⁴Pues si su unidad aún permaneciese intacta, ¿quién podría atacar y quién podría ser atacado? ⁵¿Quién podría ser el vencedor? ⁶¿Quién la presa? ⁷¿Quién podría ser la víctima? ⁸¿Quién el asesino? ⁹Y si él no muriese, ¿qué “prueba” habría de que el eterno Hijo de Dios puede ser destruido?


3. El cuerpo es un sueño. ²Al igual que otros sueños, a veces parece reflejar felicidad, pero puede súbitamente revertir al miedo, la cuna de todos los sueños. ³Pues sólo el amor puede crear de verdad y la verdad no tiene miedo de nada. ⁴Hecho para ser temeroso, el cuerpo no puede sino cumplir el propósito que le fue asignado. ⁵Mas podemos cambiar el propósito que el cuerpo obedece si cambiamos de parecer con respecto a su finalidad.


4. El cuerpo es el medio a través del cual el Hijo de Dios recobra la cordura. ²Aunque el cuerpo fue concebido para confinarlo en el infierno sin ninguna posibilidad de escape, el objetivo del Cielo ha substituido la búsqueda del infierno. ³El Hijo de Dios busca la mano de su hermano para ayudarlo a marchar por la misma senda que él. ⁴Ahora el cuerpo es santo. ⁵Ahora sirve para sanar a la mente que tenía como propósito matar.


5. Te identificarás con lo que pienses que te ha de dar seguridad. ²Sea lo que sea, creerás que es lo que tú eres. ³Tu seguridad reside en la verdad, no en las mentiras. ⁴El amor es tu seguridad. ⁵El miedo no existe. ⁶Identifícate con el amor y estarás a salvo. ⁷Identifícate con el amor y estarás en tu morada. ⁸Identifícate con el amor y hallarás tu Ser.


Un curso de milagros Libro de Ejercicios - P5 www.celebrandoelmilagro.com

AUDIOS DE LA PREGUNTA 5

Lectura de la Pregunta 5
A través de Blanca Nivia Morales Contreras.
Cargando audio...

Ocurrir de la Pregunta 5
a través de Martin Musarra
Cargando audio...

Comentario de Jorge Luis Álvarez Castañeda
Cargando audio...

Fondo de Pantalla

VIDEOS DE APOYO


Comentario por Jorge Luis Álvarez Castañeda

TEMA DE ESPECIAL RELEVANCIA - LIBRO DE EJERCICIOS

5. ¿Qué es el cuerpo?

Jesús nos dice en el Tema de especial relevancia 5. ¿Qué es el cuerpo?:

”El cuerpo es una cerca que el Hijo de Dios se imagina haber construido para separar a unas partes de su Ser de otras”.

El cuerpo es un medio que utiliza el ego para mantener la separación y que nos olvidemos de nuestra verdadera naturaleza como Espíritu, como vimos en la lección 97 Soy Espíritu:

”Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limitación, a salvo, sano y pleno. Libre para perdonar y libre para salvar el mundo”. (L-97. 7: 2-a).

El cuerpo es una cerca física que el ego pretende utilizar para mantener la mente aprisionada, para que no vea su verdadero poder y crea que depende del cuerpo. El ego pretende que nos definamos por el cuerpo y que cuando muere el cuerpo, dejamos de existir. También, el ego utiliza al cuerpo para fomentar el deseo de ser especial y se constituye en un importante elemento de valoración personal. De igual manera, lo utiliza para atacar, pues las mentes no atacan. Pero el cuerpo que, en sí mismo, es neutro puede también ponerse al servicio del Espíritu Santo como medio de comunicación para fomentar la paz, el amor, el perdón.

Nos dice Jesús:

”Cree vivir dentro de esa cerca, para morir a medida que esta se deteriora y desmorona. Pues cree estar a salvo del amor dentro de ella. Al identificarse con lo que considera es su seguridad, cree ser lo que esta es. ¿De qué otro modo, si no, podría estar seguro de que permanece dentro del cuerpo, y de que mantiene el amor afuera?”

Por el miedo a Dios, originado por la creencia en la separación, proyectamos el mundo y el cuerpo. El cuerpo aparece como una cerca que nos va a proteger del Amor de Dios. En nuestra demencia confundimos el Amor de Dios con el miedo a Dios. Hacemos todo lo posible por proteger al cuerpo de la muerte. Si pedimos ayuda del Espíritu Santo podremos superar el miedo a la muerte.

Jesús, nos llama a recordar el Cristo que somos, a reconocer nuestra verdadera identidad como Espíritu, a no percibir diferencias con nuestros hermanos pues compartimos la misma Identidad, como vimos en la lección que dice: No dejes que hoy perciba diferencias.

Continúa Jesús:

“El cuerpo no perdurará. Sin embargo, para él eso supone una doble seguridad. Pues la temporalidad del Hijo de Dios es la “prueba” de que sus cercas funcionan y de que están llevando la tarea que su mente les asignó”.

El ego quiere demostrar que tiene la razón, que las cosas son como él quiere. El ego quiere demostrar, con la muerte del cuerpo, que la separación fue un éxito y que Dios no puede garantizar la vida de su hijo. Y, de esa manera, Dios ha fracasado. Esto no es sino una prueba de la locura del ego que proyecta en Dios toda su culpa y su miedo al castigo de Dios. Si Dios me va a castigar no puedo sino esperar, en cualquier momento, la muerte.

Nos dice Jesús:

”El cuerpo es un sueño. Al igual que otros sueños, a veces parece reflejar felicidad, pero puede súbitamente revertir al miedo, la cuna de todos los sueños”.

Después de que se da la creencia en la separación de Dios, la mente colectiva que se cree separada o ego proyecta el mundo y al cuerpo y entra en un sueño donde lo que prima es la creencia en el pecado, la culpa y el miedo. A este lo considera como la realidad, en cambio, al Cielo, al Reino de Dios, lo considera un sueño, una ilusión. Jesús, es muy claro. La cuna de todos los sueños es el miedo. En el fondo de todos los sueños está el miedo al castigo de Dios.

Nos dice Jesús:

”Pues sólo el amor puede crear de verdad, y la verdad jamás puede temer”.

El antídoto para los sueños del cuerpo, para las ilusiones que se forjan alrededor de él, es la verdad de Dios. La verdad de que fuimos creados por Dios y en el Amor de Dios tal como vimos en la lección 264 El Amor de Dios me rodea.

El cuerpo no crea. Tal como nos explica Jesús en el capítulo 2 sección IV:

”Solo la mente puede crear porque el Espíritu ya fue creado y el cuerpo es un recurso de aprendizaje al servicio de la mente”. (T-2.IV.3:1)

El cuerpo es un recurso de aprendizaje al servicio de la mente. Puede utilizarlo el Espíritu Santo como medio de comunicación para llevar la Palabra de Dios y la verdad. El amor, inspirado por el Espíritu Santo, puede crear de verdad, como nos dice Jesús.

Nos dice Jesús:

”Hecho para ser temeroso, el cuerpo no puede sino cumplir el propósito que le fue asignado. Más podemos cambiar el propósito que el cuerpo obedece si cambiamos de parecer con respecto a su finalidad”.

El cuerpo y el mundo, fueron producto de la mente colectiva que se creyó separada de Dios como una manera de protegerse de su posible castigo. Le sirve al ego porque no le prestamos atención a la mente sino que vivimos en función del cuerpo, de su protección y cuidado. El cuerpo es un eficaz instrumento para el ego para que nos olvidemos del Amor que nos caracteriza, para que nos olvidemos de nuestra verdadera identidad como Hijos de Dios y sólo nos preocupemos por nuestros pequeños mundos separados. Pero podemos cambiar el propósito del cuerpo si cambiamos de maestro. Con el Espíritu Santo, podremos poner el cuerpo al servicio de la salvación y convertirlo en un medio de comunicación que fomente la unión con mis hermanos, que son mis salvadores, como lo vimos en la lección 266 Mi santo Ser mora en ti, Hijo de Dios.

Nos dice Jesús:

“El cuerpo es el medio a través del cual el Hijo de Dios recobra la cordura”.

El cuerpo, al igual que cualquier cosa en este mundo, es neutro. Depende del propósito con el que lo utilicemos y del maestro que lo oriente. Para el ego, es un instrumento de separación, que genera sufrimiento y dolor e ilusiones; es un sueño que pretende demostrar el fracaso de Dios. Ahora, Jesús nos dice que, al servicio del Espíritu Santo, puede ayudarnos a recuperar la cordura.

En la lección 267 Mi corazón late en la Paz de Dios se habla de los mensajeros de Dios. Bien podemos utilizar el cuerpo al servicio de esta hermosa misión: llevar los mensajes de Paz y de Amor de Dios a nuestros hermanos para poder reconocerlos e integrarnos en nosotros mismos. Si damos paz, recibiremos paz. Si damos amor, recibiremos amor.

Continúa Jesús:

”Aunque el cuerpo fue concebido para confinarlo en el infierno sin ninguna posibilidad de escape, el objetivo del Cielo ha substituido a la búsqueda del infierno. El Hijo de Dios busca la mano de su hermano para ayudarlo a marchar por la misma senda que él. Ahora el cuerpo es santo. Ahora sirve para sanar a la mente que tenía como propósito matar”.

Se trata de cambiar el propósito del cuerpo. Ya no al servicio de las ilusiones del ego sino de la realidad de Dios como vimos en la lección 269. Se acepta el cuerpo como medio de comunicación al servicio del Espíritu Santo para llevar la verdad y la Palabra de Dios, para convertirnos en mensajeros de la paz y del Amor de Dios.

Continúa Jesús:

”Te identificarás con aquello que te da seguridad. Sea lo que sea, creerás que ello es lo que tú eres. Tu seguridad reside en la verdad, no en las mentiras”.

Esto ya lo habíamos visto en la lección 261 Dios es mi refugio y mi seguridad. Acepto este pensamiento si estoy bajo la Guía del Espíritu Santo. Si estoy bajo la orientación del ego creeré que el cuerpo es mi refugio y mi seguridad. De hecho, con la guía del ego dedico la mayor parte del tiempo al cuidado del cuerpo. La lección 270 Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo nos habla de utilizar la visión de Cristo y de sanar nuestra mente mediante el perdón.

Finalmente nos dice Jesús:

”El amor es tu seguridad. El miedo no existe. Identifícate con el amor y estarás a salvo. Identifícate con el amor y estarás en tu morada. Identifícate con el amor y hallarás tu Ser”.

Con la visión de Cristo se acaba el miedo. Se acaban las ilusiones cuando se tiene a Dios como el único objetivo como vimos en la lección 256 Dios es mi único objetivo hoy. Al ver un mundo perdonado con la visión de Cristo, ya no hay nada que temer.


Jorge Luis Álvarez Castañeda Celebrando el Milagro P-5 www.celebrandoelmilagro.com

Pregunta 5 Comentada por Kenneth Wapnick

¿Qué es el cuerpo?

Como mencioné anteriormente, Jesús hace algunos de los mismos puntos aquí que hizo en “¿Qué es el pecado?” y “¿Qué es el mundo?”. El cuerpo es intencional, la piedra angular de la estrategia del ego y el paso final en su plan para mantener al Hijo de Dios sin mente. Esta falta de mente asegura que el ego estará siempre a salvo de que la mente del Hijo elija el amor antes que la separación. El resumen comienza con la imagen de una cerca que vimos en “El pequeño jardín”:

“El cuerpo es una diminuta cerca que rodea a una pequeña parte de una idea que es completa y gloriosa. El cuerpo traza un círculo, infinitamente pequeño, alrededor de un minúsculo segmento del Cielo, lo separa del resto, y proclama que tu reino se encuentra dentro de él, donde Dios no puede hacer acto de presencia.” (T-18.VIII.2:5-6)

(1:1-2) «El cuerpo es una cerca que el Hijo de Dios se imagina haber erigido para separar partes de su Ser de otras partes. Cree vivir dentro de esa cerca, para morir a medida que ésta se deteriora y se desmorona.»

Esta “cerca” –el cuerpo– me mantiene separado de ti. Tú tienes tu espacio físico y psicológico, yo tengo el mío, y los dos no pueden coexistir en el mismo lugar. Al ser la encarnación del ego, el cuerpo proclama en voz alta que la separación es la verdad: no somos uno, sino separados, porque los cuerpos no se unen. De hecho, por razones opuestas, Jesús nos dice lo mismo: “Las mentes están unidas; los cuerpos no.” (T-18.VI.3:1). Además, los cuerpos fueron hechos para «no» unirse. La unión que creemos que ocurre es solo el cumplimiento de nuestros pensamientos de especialismo. Esta, por supuesto, no es la unión del perdón de la que habla Jesús, y que refleja la compleción del Cielo:

“No busques esto [la compleción] en el desolado mundo de las ilusiones, donde nada es seguro y todo te deja insatisfecho... En cualquier relación en la que estés totalmente dispuesto a aceptar la compleción y sólo la compleción, ahí Dios se completa, y Su Hijo junto con Él.” (T-16.IV.9:4-6)

Jesús ahora recurre al doble propósito del ego al hacer el cuerpo:

(1:3-5) «Pues cree estar a salvo del amor dentro de ella. Al identificarse con lo que considera es su seguridad, cree ser lo que ésta es. ¿De qué otro modo, si no, podría estar seguro de que permanece dentro del cuerpo, y de que mantiene al amor afuera?»

El ego no sabe lo que es el amor, por lo que Jesús continuamente nos dice que realmente no puede hablarnos de Dios, el Cielo o la verdad. Sin embargo, el ego sí sabe que si el Hijo de Dios «elige» el amor, la individualidad desaparecerá. «Este es el miedo del ego». Su estrategia, por lo tanto, que culmina en el cuerpo, es mantenerse a salvo –no del amor, sino del poder del tomador de decisiones de la mente del Hijo–.

Por lo tanto, el ego quiere mantenernos sin mente, porque si no sabemos que tenemos una mente, ¿cómo podemos cambiarla? Y si no podemos cambiar nuestras mentes, nunca podremos elegir el Amor de Dios sobre el odio del ego. Esta es la ecuación ego-cuerpo de la cual hablan los primeros capítulos del texto; por ejemplo: “El cuerpo es el hogar que el ego ha elegido para sí. Ésta es la única identificación con la que se siente seguro...” (T-4.V.4:1-2).

Jesús ahora recurre a la segunda forma en que el ego usa el cuerpo como medio para asegurar su existencia:

(2:1-2) «El cuerpo no perdurará. Sin embargo, para él eso supone una doble seguridad.»

La primera seguridad es que el cuerpo sin mente nos mantiene a salvo de elegir el amor. La segunda seguridad es que la muerte del cuerpo –“El cuerpo no perdurará”– prueba que Dios está equivocado y que tenemos razón. Prueba que la muerte es real, lo que significa que la vida eterna es una ilusión. Una vez más, se muestra que Dios es un mentiroso:

“...la vulnerabilidad del cuerpo es su mejor argumento de que tú no puedes proceder de Dios. Ésta es la creencia que el ego apoya fervientemente.” (T-4.V.4:2-3)

(2:3) «Pues la temporalidad del Hijo de Dios es la “prueba” de que sus cercas funcionan y de que están llevando a cabo la tarea que su mente les asignó.»

El cuerpo hace exactamente lo que la mente quiere que haga. Su impermanencia prueba que las defensas de la mente funcionan y que la estrategia del ego ha tenido éxito. Somos cuerpos sin mente, que establecen que la separación de Dios es un hecho.

(2:4-8) «Pues si su unidad aún permaneciese intacta, ¿quién podría atacar y quién podría ser atacado? ¿Quién podría ser el vencedor? ¿Quién la presa? ¿Quién podría ser la víctima? ¿Quién el asesino?»

Si la unidad es la verdad, «yo» no existo, porque puedo existir como individuo solo atacando a Dios primero. El ego revierte esto rápidamente a través de la proyección, y ahora Dios se convierte en el asesino y yo en Su presa. Sin embargo, no hace ninguna diferencia porque de cualquier forma la Unidad viviente de Dios ha sido borrada en nuestra memoria. El cuerpo prueba que el ego tiene razón, incluso aunque el cuerpo muera, porque para el ego ambos sueños son verdaderos –víctima «y» victimario–.

(2:9) «Y si él no muriese, ¿qué “prueba” habría de que el eterno Hijo de Dios puede ser destruido?»

A pesar de su locura inherente, el ego es diabólicamente astuto. Jesús explica que el ego nos dice que abandonemos la mente e ingresemos en un cuerpo donde estaremos a salvo. Cuando descubrimos que el cuerpo perece, la respuesta del ego es borrar la pregunta de nuestra mente. Hemos olvidado por completo la mente en la que se planificó la estrategia del ego. Tras hacer que un velo caiga sobre la mente del Hijo, el ego asegura que olvidará el propósito específico del cuerpo. No importa a cuántas vidas pasadas podamos acceder, no queda ninguna remembranza de la mente de la que provenimos.

(3:1-3) «El cuerpo es un sueño. Al igual que otros sueños, a veces parece reflejar felicidad, pero puede súbitamente revertir al miedo, la cuna de todos los sueños. Pues sólo el amor puede crear de verdad, y la verdad jamás puede temer.»

Experimentamos felicidad cuando nuestros objetos de amor especial funcionan bien para nosotros, pero cada sueño nace del miedo. Sin embargo, cuando elegimos estar en un estado de amor, el miedo es imposible. La apertura de “Los Regalos de Dios” articula claramente este deshacimiento:

“El miedo es la única emoción del mundo... descansa incierto sobre un lecho de mentiras. Aquí nació y se refugió por su aparente comodidad... Si estuvieras seguro... el miedo se dejaría de lado tan fácilmente como la alegría y la paz se unirían en nombre del amor.”

(3:4) «Hecho para ser temeroso, el cuerpo no puede sino cumplir el propósito que le fue asignado.»

Dado que «las ideas no abandonan su fuente», y el pensamiento clave en nuestras mentes es el miedo, el cuerpo encarna el miedo. Todos vivimos con miedo, potencial o real. Si nuestras necesidades especiales no se satisfacen, el miedo a la pérdida es inevitable.

(3:5) «Mas podemos cambiar el propósito que el cuerpo obedece si cambiamos de parecer con respecto a su finalidad.»

Jesús no nos está pidiendo que neguemos nuestros cuerpos, sino que simplemente elijamos a un nuevo maestro. Así aprenderemos el uso apropiado del cuerpo –un aula de aprendizaje–. “¿Para qué? Ésa es la pregunta que tú tienes que aprender a plantear en relación con todo.” (T-4.V.6:8).

(4:1) «El cuerpo es el medio a través del cual el Hijo de Dios recobra la cordura.»

El cuerpo es el medio porque es lo único que conocemos. Jesús nos ayuda a comprender que lo que sentimos son proyecciones de un deseo de que se demuestre que tenemos razón y que Dios está equivocado. Sin embargo, el propósito del cuerpo puede cambiarse.

(4:2) «Aunque el cuerpo fue concebido para condenarlo al infierno para siempre, el objetivo del Cielo ha substituido a la búsqueda del infierno.»

El cuerpo no cambia; el «propósito» de la mente ha cambiado porque hemos cambiado su maestro.

(4:3-5) «El Hijo de Dios busca la mano de su hermano para ayudarlo a marchar por la misma senda que él. Ahora el cuerpo es santo. Ahora su propósito es sanar la misma mente para dar muerte a la cual fue concebido.»

El ego usa el cuerpo para atacar, empujando a otros al fango del pecado para que podamos ascender al Cielo sobre las alas de una falsa inocencia. Sin embargo, Jesús nos ayuda a darnos cuenta de que intercambiamos el principio de «uno o el otro» por el de “juntos, o ninguno en absoluto” (T-19.IV-D.12:8). El cuerpo no es santo en sí mismo, sino que se hace santo debido al propósito dado por la mente recta.

(5:1-2) «Te identificarás con lo que pienses que te ha de dar seguridad. Sea lo que sea, creerás que ello es lo que tú eres.»

Cuando nos damos cuenta de que el ego ha mentido, elegimos con gratitud a Jesús como nuestro maestro y su amor como nuestra identidad. Aprendemos a aceptar esa identidad y ninguna otra.

(5:3) «Tu seguridad reside en la verdad, no en las mentiras.»

Este es el principio de la Expiación. Le dijimos al Espíritu Santo que no le creíamos, porque nuestra seguridad residía en nuestro yo separado –el ego y su preciado cuerpo–.

(5:4-8) «El amor es tu seguridad. El miedo no existe. Identifícate con el amor, y estarás a salvo. Identifícate con el amor, y estarás en tu morada. Identifícate con el amor, y hallarás tu Ser.»

En términos prácticos, esto significa identificarse con el amor reflejándolo a lo largo del día: reconociendo que tú y yo no tenemos propósitos separados. El perdón establece la conciencia de nuestro objetivo compartido. Cerramos con este pensamiento:

“Desde aquí se puede ver al cuerpo como lo que es, sin atribuirle más o menos valor del que tiene como medio para liberar al Hijo de Dios a fin de que pueda regresar a su hogar. Y con este santo propósito se convierte por un tiempo en un hogar de santidad, ya que comparte la Voluntad de tu Padre contigo.” (T-28.VII.7)


Kenneth Wapnick Libro de Ejercicios P-5 www.celebrandoelmilagro.com

5. ¿QUÉ ES EL CUERPO?

Comentado por: Oscar Gómez Díez

Los estudiantes que han llegado hasta la lección 260, ya conocen la definición metafísica del cuerpo que plantea el Curso, que se resume en que el cuerpo no es real, es ilusorio, fue fabricado para atacar y hacer real la separación. "El cuerpo de por sí no tiene ningún valor." (T-8.VII.2:7)

Así que en el abordaje de este tema especial 5. ¿QUÉ ES EL CUERPO? no me propongo reiterar en lugares comunes, sino más bien intentar dar respuesta a preguntas que me han formulado estudiantes de Un Curso de Milagros: si el cuerpo no es real, ¿qué hago entonces con el cuerpo? Este es un dilema que muchas religiones y tradiciones espirituales han intentado abordar sin mucho éxito. El Curso nos ofrece una alternativa sanadora.

LA TRÍADA FILOSÓFICA, PSICOLÓGICA Y TEOLÓGICA

Desde hace miles de años se nos ha dicho que somos cuerpo, mente y espíritu. Desde los griegos clásicos (Anaxágoras, Platón y Aristóteles) con su definición de Soma/Psique y Nous, hasta el Psicoanálisis de Freud y la psicología transpersonal de Jung, se ha buscado integrar estas dimensiones. San Pablo, en su Tricotomía teológica, postuló que el hombre perfecto es cuerpo, alma y espíritu.

DUALISMO VS. NO DUALISMO

La cultura moderna sigue impregnada por esta tríada, exceptuando a Un Curso de Milagros y sistemas como el Advaita. El Curso nos dirá que el cuerpo no tiene cabida en esa ecuación, por la sencilla razón de que no es real. Su naturaleza es ilusoria, igual que este mundo. Quien crea en la realidad simultánea del cuerpo y el espíritu, se sitúa en el dualismo. Quien crea que el espíritu es lo único real, se sitúa en el no dualismo.

¿QUÉ HACEMOS CON EL CUERPO?

Si acepto que "No soy un cuerpo. Soy libre" (L-199), la pregunta surge inevitablemente: ¿qué hago con él? Históricamente, personajes como Buda o los cínicos griegos (Diógenes) intentaron resolver esto a través del ascetismo o la renuncia extrema. Diógenes, por ejemplo, consideraba que la felicidad estaba al margen de la civilización y vivía en una tinaja, reduciendo sus necesidades al mínimo.

En el Nuevo Testamento leemos: "Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es" (Juan 3:6). Este es un texto no dualista, pues dice que los orígenes son distintos y no se encuentran. Sin embargo, la Iglesia Católica ha mantenido posturas contradictorias: desde la creencia en la resurrección de los cuerpos hasta la autoflagelación o el celibato obligatorio, haciendo real en nuestra mente algo que es irreal.

EL CUERPO EN UN CURSO DE MILAGROS

El cuerpo es una fabricación falsa del Hijo de Dios tras el sueño de separación; es un instrumento de ataque. Solo se pueden atacar los cuerpos, pues las mentes son invulnerables.

(L-PII.5.1:1-3) «El cuerpo es una cerca que el Hijo de Dios se imagina haber erigido para separar partes de su Ser de otras partes. Cree vivir dentro de esa cerca, para morir a medida que ésta se deteriora y se desmorona...»

Creemos aprisionar nuestras mentes dentro de un cuerpo y someterla a sus condiciones. Con lo que invertimos la realidad, pues es el cuerpo el que depende de la mente. El cuerpo es un sueño que refleja la ambivalencia: unas veces parece darnos placer y otras sufrimiento, pero su naturaleza profunda es el miedo. Donde hay amor, no hay miedo.

UNA ALTERNATIVA AMOROSA

El Curso nos ofrece una reinterpretación: "Mas podemos cambiar el propósito que el cuerpo obedece si cambiamos de parecer con respecto a su finalidad" (L-PII.5.3:5). No se nos pide renunciar al cuerpo, ni lastimarlo ni ignorarlo. Se nos propone utilizarlo como:

"El medio a través del cual el Hijo de Dios recobra la cordura." (L-PII.5.4:1)

Podemos disfrutar del cuerpo —pareja, deporte, comida, descanso— pero usándolo como un instrumento de comunicación de amor y perdón. El Espíritu Santo llega a otros a través de él. Si lo usas para unir, se convierte en una hermosa lección de comunión.

En resumen, el Curso se desenvuelve en dos niveles:
1. Metafísico: El cuerpo no existe, es ilusorio.
2. Reinterpretación: El cuerpo es un medio para extender amor y perdonar.

Jesús nos sugiere que hay una manera de vivir en el mundo sin ser del mundo. Hagamos de este sueño un sueño feliz de paz, hasta el momento en que prescindamos del cuerpo con gratitud por haber cumplido su función.

(L-PII.5.5:3-8) «Tu seguridad reside en la verdad, no en las mentiras. El amor es tu seguridad. El miedo no existe. Identifícate con el amor, y estarás a salvo... Identifícate con el amor, y hallarás tu Ser.»

Todo se reduce a un cambio de percepción: del miedo al amor, del cuerpo al espíritu. Al identificarnos con el amor, habremos hallado nuestra única realidad.


Oscar Gómez Díez Celebrando el Milagro www.celebrandoelmilagro.com


el aporte voluntario es la clave para el sostenimiento de esta tarea

CELEBRANDO EL MILAGRO
CELEBRA LA CORRECCIÓN QUE OCURRE AHORA
BENDICIONES!

Todas las citas utilizadas con permiso son de Un Curso de Milagros, copyright ©1994, 2018, por Foundation for Inner Peace, 448 Ignacio Blvd., #306, Novato, CA 94949, www.acim.org e info@acim.org.


Share:

Comentarios de Facebook: