Pregunta 11 ¿Qué es la Creación?

“Con lentitud, constancia y amabilidad se gana esta carrera” Ken Wapnick
▼ANTERIOR / ▼COMPARTIR▼ / SIGUIENTE▼

Lea aquí la Introducción a la Segunda Parte


Índice del Tema Especial 11
(Haz clic para desplegar)

PREGUNTA 11

¿Qué es la Creación?


1. La creación es la suma de todos los Pensamientos de Dios, en número infinito y sin límite alguno en ninguna parte. ²Sólo el Amor crea, y únicamente a Su semejanza. ³Jamás hubo tiempo alguno en el que todo lo que creó no existiese. ⁴Ni jamás habrá tiempo alguno en que nada que haya creado sufra merma alguna. ⁵Los Pensamientos de Dios han de ser por siempre y para siempre exactamente como siempre han sido y como son: inalterables con el paso del tiempo, así como después de que éste haya cesado.


2. Los Pensamientos de Dios poseen todo el poder de su Creador. ²Pues Él quiere incrementar el Amor extendiéndolo. ³Y así, Su Hijo participa en la creación, y, por lo tanto, no puede sino compartir con su Padre el poder de crear. ⁴Lo que Dios ha dispuesto que sea uno eternamente, lo seguirá siendo cuando el tiempo se acabe, y no cambiará a través del tiempo, sino que seguirá siendo tal como era antes de que surgiera la idea del tiempo.


3. La creación es lo opuesto a todas las ilusiones porque es la verdad. ²La creación es el santo Hijo de Dios, pues en la creación Su Voluntad es plena con respecto a todo, al hacer que cada parte contenga la Totalidad. ³La inviolabilidad de su unicidad está garantizada para siempre, perennemente a salvo dentro de Su santa Voluntad, y más allá de cualquier posibilidad de daño, separación, imperfección o de nada que pueda mancillar en modo alguno su impecabilidad.


4. Nosotros, los Hijos de Dios, somos la creación. ²Parecemos estar separados y no ser conscientes de nuestra eterna unidad con Él. ³Sin embargo, tras todas nuestras dudas y más allá de todos nuestros temores, todavía hay certeza, ⁴pues el Amor jamás abandona Sus Pensamientos, y ellos comparten Su certeza. ⁵El recuerdo de Dios se encuentra en nuestras mentes santas, que son conscientes de su unicidad y de su unión con su Creador. ⁶Que nuestra función sea únicamente permitir el retorno de este recuerdo y que Su Voluntad se haga en la tierra, así como que se nos restituya nuestra cordura y ser solamente tal como Dios nos creó.


5. Nuestro Padre nos llama. ²Oímos Su Voz y perdonamos a la creación en Nombre de su Creador, la Santidad Misma, Cuya santidad Su creación comparte con Él; Cuya santidad sigue siendo todavía parte de nosotros.


Un curso de milagros L-pII.11 www.celebrandoelmilagro.com

AUDIOS DE LA PREGUNTA 11

Lectura por Blanca Nivia Morales Contreras

Cargando audio...

Ocurrir por Martin Musarra

Cargando audio...

Comentario por Jorge Luis Álvarez Castañeda

Cargando audio...

FONDO DE PANTALLA

VIDEOS DE APOYO


Comentario por Jorge Luis Álvarez Castañeda

Nos dice, Jesús, en el tema de especial relevancia 11. ¿Qué es la Creación?:

”La Creación es la suma de todos los Pensamientos de Dios, en número infinito y sin límite alguno en ninguna parte. Sólo el Amor crea y únicamente a Su Semejanza. Jamás hubo tiempo alguno en el que todo lo que creó no existiese. Ni jamás habrá tiempo alguno en que nada que haya creado sufra merma alguna”.

La Creación es la suma de todo lo que Dios creó a través de Sus Pensamientos. El Creador y Su Hijo, Cristo, el Ser Mismo, se extienden a sí mismos. Cristo es co-creador con Dios. Fue creado por Dios y comparte con Él, debido a la infinita generosidad del Padre, su cualidad de crear.

Jesús nos decía en la lección 67 que *El Amor me creó a Su Semejanza*. El Ser de Dios es Amor y, ese Ser, está en alguna parte de la mente del Hijo de Dios. Todo lo creado por Dios, desde el Amor, nunca ha dejado de existir. La separación de Dios nunca se dio como sabemos por el principio de la Expiación. Avanzamos hacia la Expiación mediante el perdón, que es una manifestación del amor, en el que no se excluye a ningún hermano, ni a Dios.

Continúa Jesús: ”Los Pensamientos de Dios han de ser por siempre y para siempre exactamente como siempre han sido y como son: inalterables con el paso del tiempo, así como después de que éste haya cesado”.

Los Pensamientos de Dios son eternos, son manifestaciones del poder creativo de Dios. Nunca cambian. Las características del tiempo no lo afectan. Están a la espera de que Su Hijo se decida a aceptarlos, a darles la bienvenida y a recordarlos. Ningún Pensamiento de Dios ha abandonado la Mente del Padre, porque como sabemos, las ideas no abandonan Su Fuente.

La lección 322 nos recuerda que *Tan sólo puedo renunciar a lo que nunca fue real* y lo real son los Pensamientos de Dios. Renuncio sí, a las ilusiones.

Continúa Jesús: ”Los Pensamientos de Dios poseen todo el poder de su Creador. Pues Él quiere incrementar el Amor extendiéndolo. Y así, Su Hijo participa en la Creación y, por lo tanto, no puede sino compartir con su Padre el poder de crear”.

Dios, nos ha dado Sus Pensamientos para que los extendamos de forma creativa, así como Él lo hace. Nacen del Amor y buscan unir y extender la plenitud de Dios. Amor del cual está ausente el miedo, pues el amor es inocente y no hay nada que temer.

Los Pensamientos amorosos de Dios, que me decido a aceptar, siempre producirán expansión, inclusión y no separación. Si acepto los Pensamientos de Dios no hay lugar al sufrimiento y al sacrificio y puedo decir como en la lección 323: *Gustosamente “sacrifico” el miedo*. Sólo hay lugar para el amor.

Continúa Jesús: ”Lo que Dios ha dispuesto que sea Uno eternamente, lo seguirá siendo cuando el tiempo se acabe, y no cambiará a lo largo del tiempo, sino que seguirá siendo tal como era antes de que surgiera la idea del tiempo”.

El tiempo es una ilusión del ego que quiere fragmentarlo en pasado, presente y futuro, cuando en realidad lo único existente es la eternidad. Lo que más se le parece a la eternidad es el presente. La naturaleza del Hijo de Dios de provenir de la Mente Una nunca va a cambiar. Sólo, siguiendo al ego se puede creer que se puede perder la verdadera identidad de Hijo de Dios y ser afectado por el tiempo y esto sucede cuando se cae en el miedo. Por eso nos dice Jesús en la lección 323: *Gustosamente “sacrifico” el miedo*.

Nos dice Jesús: ”La Creación es lo opuesto a todas las ilusiones porque es la verdad. La Creación es el santo Hijo de Dios, pues en la Creación Su Voluntad es plena con respecto a todo, al hacer que cada parte contenga la Totalidad”.

La verdad es una sola: somos Hijos de Dios y no del ego. Las ilusiones buscan que reafirmemos el dominio del ego en nuestras vidas. Somos Hijos de Dios, hacemos parte de la Filiación, la totalidad de las Creaciones de Dios. La totalidad de la Filiación es Cristo, el santo Hijo de Dios. Cada parte de la Filiación contiene la Totalidad, el recuerdo de Dios que nunca se ha perdido. Hacemos parte del Hijo de Dios que se creyó separado de la Mente de Dios y proyectó este mundo y al cuerpo. Jesús, nos ha dicho que si perdonamos totalmente a un hermano los perdonamos a todos y retornamos a nuestra verdadera identidad como Hijo de Dios.

Continúa Jesús: ”La inviolabilidad de su unicidad está garantizada para siempre, perennemente a salvo dentro de Su santa Voluntad y más allá de cualquier posibilidad de daño, separación, imperfección o de nada que pudiera mancillar en modo alguno su impecabilidad”.

La unicidad hace relación a Dios y a Sus Creaciones. No tiene nada que ver con el sueño y las ilusiones del ego que quieren mantener la separación y la división. La unicidad de Dios y Su Hijo, siempre ha existido y existirá y no tiene nada que ver con el tiempo. Hace relación al Conocimiento, al Cielo, a la Mente Una, es decir, al primer nivel. En el segundo nivel, en el mundo del ego y de la percepción, a través del perdón y la ayuda del Espíritu Santo y de Jesús, es posible deshacer la creencia en la separación y avanzar hacia el recuerdo de Dios que siempre ha estado presente en las mentes que se creen separadas.

Nos dice Jesús: ”Nosotros, los Hijos de Dios, somos la Creación. Parecemos estar separados y no ser conscientes de nuestra eterna unidad con Él. Sin embargo, tras todas nuestras dudas y más allá de todos nuestros temores, todavía hay certeza, pues el Amor jamás abandona Sus Pensamientos y ellos comparten Su Certeza”.

El sistema de pensamiento del ego busca que creamos que fuimos nuestros propios creadores, quiere que nos centremos en el cuerpo que perece y desconozcamos nuestro carácter eterno como Espíritu que somos. Nuestra naturaleza es Amor como creación de Dios. En las partes de la mente que se creen separadas existe el recuerdo de Dios a la espera de pedir la Ayuda del Espíritu Santo y de Jesús para superar el miedo a Dios que impide aceptar Su Certeza.

Continúa Jesús: ”El recuerdo de Dios se encuentra en nuestras mentes santas, que son conscientes de su unicidad y de su unión con su Creador”.

Nuestras mentes santas, nuestras mentes sanadas mediante la intervención del Espíritu Santo cuando pedimos su intervención y perdonamos, contienen el recuerdo de Dios. Dios, nos ha dado Su Palabra que ya hemos sido salvados, pues la separación nunca se dio. Pero no le creemos y preferimos seguir atados a la culpa del pasado, cuando seguimos al ego. En el instante santo, estamos en un estado de unión con Dios y la Filiación, entramos al altar de nuestra mente al Nombre de Dios al cual llevamos las azucenas del perdón y, de esa manera, avanzamos hacia el recuerdo de Dios.

Nos dice, Jesús: ”Que nuestra función sea únicamente permitir el retorno de este recuerdo para que Su Voluntad se haga en la tierra, para que se nos restituya nuestra cordura y para ser solamente tal como Dios nos creó”.

Para cumplir esta función de recordar a Dios que Él nos encomendó necesitamos la ayuda del Espíritu Santo y de Jesús, necesitamos perdonar y aceptar la Expiación para nosotros mismos para que vayamos a nuestra mente recta, de tal manera, que deshagamos las percepciones distorsionadas del ego, basadas en el pecado, la culpa y el miedo. Y si, además, extendemos los Pensamientos de Dios a nuestros hermanos, avanzaremos en el recuerdo de Dios y se nos darán los medios que necesitemos para hacerlo como, Jesús, nos ha enseñado en la lección 329 *He elegido ya lo que Tu Voluntad dispone*.

Finalmente nos dice, Jesús: ”Nuestro Padre nos llama. Oímos Su Voz y perdonamos a la Creación en Nombre de su Creador, la Santidad Misma, Cuya Santidad Su Creación comparte con Él; Cuya Santidad sigue siendo todavía parte de nosotros”.

Nuestro Padre, a través de Su Voz, el Espíritu Santo, nos llama para que participemos en Su plan de salvación y esto lo hacemos mediante el perdón de las ilusiones de la separación que fabricaron el mundo del ego. Nos llama a retomar la verdad de la Santidad que compartimos con Dios y nuestros hermanos, pero que hemos olvidado al seguir al ego. La Santidad con la que Dios nos creó sigue estando y estará con nosotros en nuestra Identidad como Hijos de Dios por siempre.


Jorge Luis Álvarez Castañeda L-pII.11 www.celebrandoelmilagro.com

Comentario por Kenneth Wapnick

Pregunta 11. ¿Qué es la creación?

“Tenemos en este resumen otro ejemplo de Jesús aparentemente diciendo cosas contradictorias. Él describe la «creación» como perfecta unicidad, al mismo tiempo que habla de creaciones e Hijos de Dios. La explicación es que, por un lado, está declarando la verdad pura, que es que Cristo está perfectamente unificado y en armonía con Su Creador. Por otro lado, Jesús nos está reflejando esta verdad en nuestro estado separado, en el que claramente creemos que los Hijos de Dios son muchos. Por lo tanto, ambas descripciones son verdaderas, dependiendo del propósito y énfasis pedagógico de Jesús.

(1) «La creación es la suma de todos los Pensamientos de Dios, en número infinito y sin límite alguno en ninguna parte. Sólo el Amor crea, y únicamente a Su semejanza. Jamás hubo tiempo alguno en el que todo lo que creó no existiese. Ni jamás habrá tiempo alguno en que nada que haya creado sufra merma alguna. Los Pensamientos de Dios han de ser por siempre y para siempre exactamente como siempre han sido y como son: inalterables con el paso del tiempo, así como después de que éste haya cesado.»

Una vez más, Jesús dice Pensamientos porque creemos que Dios tiene muchos Hijos. Al decir “Jamás hubo tiempo alguno en el que todo lo que creó no existiese”, nos está enseñando una vez más que la separación nunca sucedió. Experimentamos la pérdida solo si no creemos que somos la creación de Dios. En ese profano instante de locura, creíamos que éramos en su lugar la creación del ego. Todas las experiencias de pérdida se originan en esa creencia errónea, mientras que la verdad de nuestra Identidad como Pensamiento espera nuestro regreso seguro a través del Espíritu Santo, como recordamos:

“Dios creó a Sus Hijos extendiendo Su Pensamiento y conservando las extensiones de Su Pensamiento en su Mente. Todos Sus Pensamientos están, por lo tanto, perfectamente unidos dentro de sí mismos y entre sí. El Espíritu Santo te capacita para poder percibir esta plenitud «ahora».” (T-6.II.8:1-3)

No podemos conocer la totalidad del Reino hasta que reconozcan la unidad de la creación, incluso cuando se refleja en el sueño. En otras palabras, necesitamos ver a todas las personas compartiendo la necesidad del perdón – sin excepciones. Reconocer nuestra necesidad o propósito unificado nos lleva a recordar nuestro Ser unificado.

(2:1-3) «Los Pensamientos de Dios poseen todo el poder de su Creador. Pues Él quiere incrementar el Amor extendiéndolo. Y así, Su Hijo participa en la creación, y, por lo tanto, no puede sino compartir con su Padre el poder de crear.»

Este aspecto de la enseñanza de Jesús es más prominente en el texto y aparece con poca frecuencia en el libro de ejercicios. Como parte de Dios, compartimos Sus atributos – Él crea y nosotros también creamos. La extensión de Su Ser – Su Amor y Voluntad – es Cristo, la creación de Dios. Del mismo modo, también extendemos nuestro Ser como Cristo – nuestro Amor y Voluntad – y esa extensión son nuestras creaciones, que no tienen nada que ver con el mundo del tiempo y el espacio:

“De la misma manera en que el Pensamiento creador de Dios procede de Él hacia ti, así tu pensamiento creador no puede sino proceder de ti hacia tus creaciones. Sólo de esta manera puede extenderse todo poder creativo... Crear es amar. El amor se extiende hacia afuera simplemente porque no puede ser contenido... Las creaciones de Dios han existido siempre porque Él ha existido siempre. Tus creaciones han existido siempre, porque tú sólo puedes crear como Dios crea. La eternidad es tuya porque Él te creó eterno.” (T-7.I.2:3-4; 3:3-5,7-8)

(2:4) «Lo que Dios ha dispuesto que sea uno eternamente, lo seguirá siendo cuando el tiempo se acabe, y no cambiará a través del tiempo, sino que seguirá siendo tal como era antes de que surgiera la idea del tiempo.»

En otras palabras, en el tiempo tenemos la ilusión de fragmentación y separación, y los Hijos de Dios parecen ser muchos. Sin embargo, la realidad es nuestra perfecta unicidad. Cuando el sueño termina y la conciencia de nuestra individualidad ha desaparecido, todo lo que queda es el único Hijo de Dios, Quien nunca abandonó Su hogar eterno. Simplemente tuvo un mal sueño en el que dejó la intemporalidad por el mundo del tiempo, la pesadilla de la que seguramente despertará:

“Dios en Su conocimiento no está esperando, pero a Su Reino le falta algo mientras «tú» esperes... En la eternidad las demoras no importan, pero en el tiempo son ciertamente trágicas. Has elegido estar en el tiempo en vez de en la eternidad, y, por consiguiente, crees «estar» en el tiempo... No te corresponde estar en el tiempo. Te corresponde estar únicamente en la eternidad, donde Dios Mismo te ubicó para siempre.” (T-5.VI.1:1, 3-4, 6-7)

(3:1-2) «La creación es lo opuesto a todas las ilusiones porque es la verdad. La creación es el santo Hijo de Dios, pues en la creación Su Voluntad es plena con respecto a todo, al hacer que cada parte contenga la Totalidad.»

Otro tema importante del texto: el todo se encuentra en cada parte. En la mente correcta de cada parte aparentemente separada de la Filiación – y cada uno de nosotros aparece como una de esas partes – el recuerdo de Quiénes somos como Cristo está firmemente incrustado, un hecho que nunca ha cambiado. Así, Jesús enseña que cuando perdonamos a un hermano totalmente, perdonamos a todos los hermanos, porque todos somos parte del único Hijo: la mentalidad correcta, errada y Una. Aquí hay un pasaje del texto sobre la relación entre la parte y el todo:

“El todo ciertamente define a la parte, pero la parte no define al todo. Conocer en parte, no obstante, es conocer enteramente debido a la diferencia fundamental que existe entre conocimiento y percepción... Aparte de eso, no hay ninguna diferencia entre la parte y el todo.” (T-8.VIII.1:10- 15)

(3:3) «La inviolabilidad de su unicidad está garantizada para siempre, perennemente a salvo dentro de Su santa Voluntad, y más allá de cualquier posibilidad de daño, separación, imperfección o de nada que pueda mancillar en modo alguno su impecabilidad.»

Nuestra unicidad nunca ha cambiado, y nunca puede cambiar – la esencia del principio de Expiación del Espíritu Santo:

“Puedes perder de vista la unicidad, pero no puedes sacrificar su realidad. Tampoco puedes perder aquello que quieres sacrificar ni impedir que el Espíritu Santo lleve a cabo Su misión de mostrarte que la unicidad no se ha perdido.” (T-26.I.6:1-2)

(4:1-2) «Nosotros, los Hijos de Dios, somos la creación. Parecemos estar separados y no ser conscientes de nuestra eterna unidad con Él.»

Jesús se dirige a nosotros aquí en nuestro estado separado, como lo hace generalmente a lo largo de Un Curso de Milagros. Parecemos independientes y separados, uno del otro, en un lugar donde uno termina y comienza otro. El cuerpo es el punto de demarcación, no solo de la separación entre hermanos, sino entre nosotros y Dios:

“Tal es la extraña situación en la que parecen hallarse aquellos que viven en un mundo habitado por cuerpos. Cada cuerpo parece ser el albergue de una mente separada, de un pensamiento desconectado del resto, que vive solo y que de ningún modo está unido al Pensamiento mediante el cual fue creado.” (T-18.VIII.5:1-3)

(4:3-5) «Sin embargo, tras todas nuestras dudas y más allá de todos nuestros temores, todavía hay certeza, pues el Amor jamás abandona Sus Pensamientos, y ellos comparten Su certeza. El recuerdo de Dios se encuentra en nuestras mentes santas, que son conscientes de su unicidad y de su unión con su Creador.»

El recuerdo de Dios en nuestras mentes correctas contiene el único Pensamiento de Cristo – Quiénes somos como el único Hijo de Dios. Cuando olvidamos y aún creemos que estamos en el mundo – vacilando entre nuestras mentes erradas y correctas – el concepto de muchos Hijos de Dios es significativo para nosotros. Es por eso que Jesús se refiere a nosotros como Pensamientos en lugar de Pensamiento. En cualquier caso, quiere que aceptemos que nuestros miedos, ansiedades y preocupaciones no son más que frágiles velos que no pueden alejar la luz de la certeza de nuestra conciencia. No tenemos que ser salvos, sino simplemente aceptar el hecho cierto de que, gracias al Amor de Dios, «somos» salvos:

“La salvación es algo tan seguro como Dios. La certeza de Dios es suficiente. Date cuenta de que incluso la más tenebrosa pesadilla que perturba la mente del Hijo durmiente de Dios no tiene poder alguno sobre él. Él aprenderá la lección del despertar. Dios vela por él y la luz le rodea... Su sueño no podrá resistir la llamada a despertar. Es tan seguro que la misión de la redención se cumplirá como que la creación permanecerá inmutable por toda la eternidad. No tienes que saber que el Cielo es tuyo para que lo sea. Lo «es».” (T- 13.XI.9:3-7; 10:3-6)

(4:6) «Que nuestra función sea únicamente permitir el retorno de este recuerdo y que Su Voluntad se haga en la tierra, así como que se nos restituya nuestra cordura y ser solamente tal como Dios nos creó.»

Completamos nuestras lecciones de perdón – la manera de permitir que el recuerdo de Dios regrese – y luego elegimos dejar ir el sueño de separación. Esa es nuestra función – al aceptar la Expiación, perdonando totalmente a nuestros hermanos, negamos el mundo del ego y recordamos que siempre hemos sido tal como Dios nos creó. Nos regocijamos de que nuestros juicios estuvieran equivocados y que Su Amor estaba en lo cierto:

“Cuando hayas permitido que todo lo que empaña a la verdad en tu santísima mente sea deshecho y, consecuentemente, te alces en gracia ante tu Padre, Él se dará a Sí Mismo a ti como siempre lo ha hecho... Decide que Dios está en lo cierto con respecto a ti, y que eres tú el que está equivocado.” (T-14.IV.3:1; 4:5)

(5) «Nuestro Padre nos llama. Oímos Su Voz y perdonamos a la creación en Nombre de su Creador, la Santidad Misma, Cuya santidad Su creación comparte con Él; Cuya santidad sigue siendo todavía parte de nosotros.»

Si el Hijo de Dios es santo, comparte la santidad de su Padre y es uno, y ataca a los demás dice que no solo ellos son impíos, sino que él también lo es. Dado que «las ideas no abandonan su fuente», su creador también debe ser profano, lo que, por supuesto, es verdad dentro del sueño del ego. Una vez más, Jesús enfatiza nuestra unicidad con los demás y con Dios. Es importante recordar cuando estamos tentados de juzgar, criticar o hacer de las personas los objetos de nuestro especialismo, que los estamos definiendo como diferentes de nosotros, y las diferencias siempre significan impiedad, ya que reflejan la separación de la Santidad. Además, si eres profano, yo también debo serlo. Por lo tanto, Jesús nos dice: “La forma en que ves a alguien más es la forma en que te ves a ti mismo: independiente y separado de los demás, de mí y de Dios. ¿Es esta la imagen con la que deseas identificarte?”


Kenneth Wapnick L-pII.11 www.celebrandoelmilagro.com


el aporte voluntario es la clave para el sostenimiento de esta tarea

CELEBRANDO EL MILAGRO
CELEBRA LA CORRECCIÓN QUE OCURRE AHORA
BENDICIONES!

Todas las citas utilizadas con permiso son de Un Curso de Milagros, copyright ©1994, 2018, por Foundation for Inner Peace, 448 Ignacio Blvd., #306, Novato, CA 94949, www.acim.org e info@acim.org.


Share:

Comentarios de Facebook: