La Vía del Servidor

“Con lentitud, constancia y amabilidad se gana esta carrera” Ken Wapnick
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Índice: La Vía del Servidor
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Prefacio


por el Rev. Kay Hunter

Lectura del Prefacio por Mariano Noé
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En cada desenlace, durante el despliegue de mi vida, parecería que se me ha dado justo lo que yo necesitaba para ver mi yo-Dios más claramente... el profesor adecuado, ese libro perfecto, esa cierta relación, ese evento catalizador ha aparecido... y cada uno de ellos con un solo propósito: ayudarme a ver la Luz dentro de mí.

A medida que me he rendido cada vez más a la llamada a ser pastor, a ministrar a otros... he entregado mi resistencia a ser atendido en esta vida. Como ávido estudiante de los principios de la verdad, tal como se enseñan en la Ciencia de la mente... y como dedicado estudiante y profesor de Un curso de milagros, he estado siempre abierto a las revelaciones de la sabiduría de Dios.

Me encanta enseñar, pues a través de la enseñanza es como más claramente he aprendido. Fue en una clase cuando se abrió para mí, a través de un libro, ese otro nivel de discernimiento personal. Mientras en esa clase se hablaba de amor incondicional y de cómo vivirlo a diario, un estudiante se me acercó y me dijo: "Reverendo Kay, ayer recibí este libro del estado de Washington. Creo que responde a algunas de nuestras preguntas, y me gustaría que lo leyera".

El libro tenía un intrigante título: Las cartas de Jeshua. Habiendo amado a Jesús desde que tenía cinco años, y habiendo sentido que ciertamente Él era mi amigo... sentí un fuerte impulso interno de abrir el libro justo en ese momento. Mientras saltaba por las páginas comencé a leer en alto los maravillosos pensamientos formados a través de ellas. La respuesta de la clase fue inmediata. "Quiero ese libro", dijeron. "¿Dónde lo podemos conseguir?". Mientras mirábamos en la contraportada la información para pedirlo, un mensaje captó nuestra atención. Dice: "Jeshua está disponible para hablar a vuestro grupo. También es posible tener sesiones privadas con Jeshua, ya sea en persona o por mail/teléfono". Anotamos rápidamente las direcciones y los nombres.

Quiero hacer eso, insistía mi yo interior. Me dispuse a encontrar la localización y el número de teléfono de este autor/canal, Jon Marc Hammer (ahora, Jayem), que aparecía como residente en Tacoma, en la zona de Washington. Interiormente sabía que me esperaba otro paso en mi despliegue hacia la Luz.

El estudiante fue lo suficientemente amable como para darme su libro, y Las cartas de Jeshua se convirtió en un instrumento de enseñanza muy importante para mí. Nuestra iglesia pidió cajas y más cajas de libros para nuestros estudiantes de Ciencia de la mente y de Un curso de milagros, que los compraron tan rápidamente como los recibíamos. Unas mentes hambrientas habían buscado la verdad... y la verdad nos había encontrado... como hace siempre la verdad, cuando estamos abiertos a ella.

Una tarde, mientras leía el libro, paré y leí el prefacio. Estaba escrito por Alan Cohen, otro autor que se ha cruzado en mi camino con un libro maravilloso: El dragón ya no vive aquí. Alan Cohen y Jayem... qué fantástica combinación, musitó mi corazón. Entonces recordé que en pocas semanas Alan Cohen iba a venir a mi iglesia para dar una conferencia. Gracias a él podré contactar con Jayem; gracias, Dios —pensé—, y seguí disfrutando de la lectura.

Las semanas pasaban, y Alan Cohen llegó a la Iglesia Comunitaria de Dallas para dar su charla-taller. A medida que avanzaba el día, me prometí que encontraría el momento idóneo para preguntarle sobre Jayem y sobre cómo contactar con él. Entonces... y de ese modo en el que solo el universo sabe hacer esas cosas... sonó el teléfono. Respondí. Y la voz al otro lado dijo: "Hola, soy Jayem. Intento hablar con Alan Cohen. En su despacho, en Hawai, me dijeron que lo encontraría ahí. ¿Puedo hablar con él?", y de repente me vi gritándole emocionado al teléfono... "¡No puedo creer que seas tú! Tengo tu libro aquí mismo, en el escritorio. Quería hablar contigo. Quiero una sesión con Jeshua. Tu libro es maravilloso. Quiero pedir más. No damos a basto para almacenarlos en nuestras estanterías. Guau, ¡es genial!".

Cuando repaso retrospectivamente esa conversación, estoy seguro de que con mi entusiasmo debí sobresaltar a este amable canal... pero es que no podía contenerme. (Me gustaría añadir, para explicarme, que puse en contacto a Jayem con Alan, pero no sin antes haber concretado una cita con Jeshua y haber pedido otra caja de Las cartas de Jeshua.)

Mas el relato no estaba todavía completo. Comencé a recibir copias de transcripciones de alguna de las sesiones de Jeshua en Washington. No podía esperar a hacer llegar el mensaje contenido en ellas a las manos y mentes entusiastas de los estudiantes y de los grupos de discusión, formados para revisar cada detalle del nuevo material. ¡Qué gozada!

Entonces, llegó el regalo de los regalos. Uno de mis estudiantes había reunido un pequeño grupo de personas que querían ir a Washington para asistir a una sesión de Jeshua. "¿Le gustaría venir, Rev. Kay?", me preguntó. "Me gustaría invitarle, si puedes venir". ¡Podía ir con ellos! Estaba tan emocionado que en ese momento no creo que necesitara realmente un avión para volar. La expectación que sentía al pensar en encontrarme con Jayem, y con su angelical mujer... Anastasia... era solo la punta del iceberg de lo que sentí después en el encuentro físico real. Era como volver a casa, saludar a viejos amigos... y simplemente saber que estaba en el lugar correcto en el momento justo.

Y cuando Jeshua se manifestó a través de Jayem... y esa tranquila y suave esencia llenó la habitación... cada uno de los corazones o almas de quienes estaban allí sintió la presencia del amor incondicional. Fue entonces cuando supe que tenía que encontrar la manera de llevar éste maravilloso mensaje a Dallas y a los estudiantes de la verdad que allí había.

Se estableció la fecha y la hora, y el evento se hizo realidad. Más de 400 personas abarrotaban el auditorio para estar con éste autor y con la esencia de comprensión divina que se manifestaba a través de él. ¡Las vidas se veían afectadas! ¡Eran cambiadas! Y supe que había pasado a otra fase de discernimiento personal.

Ahora surge otro libro a través de este mismo hermoso canal... un libro que es igual de conmovedor e incluso más revelador. Nos va guiando a través de nuestras dudas, miedos, y luchas internas; disuelve las ilusiones y nos lleva a la Luz. La vía del servidor me ha conmovido incluso más profundamente que el primer libro de Jayem, si esto es posible. Muestra nuestra sensibilidad hacia lo intuitivo y nuestra resistencia ante/a/frente a su guía. Nos da las respuestas a unas preguntas mantenidas durante largo tiempo en los recovecos más profundos de nuestra mente. Inspira, reconforta... y hace que la verdad sea más real que nuestras ilusiones, en las que tanto tiempo hemos creído.

Gracias, Jayem, por tu valentía, tu disposición, tu permiso. Gracias por atreverte a hacer tu camino con esa claridad, de modo que podamos —todos nosotros— caminar por el nuestro con un mayor discernimiento.

Rev. Kay Hunter




Prefacio


por Jayem

Lectura del Prefacio por Mariano Noé
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Es 8 de agosto de 1990. No estoy muy lejos de un pequeño pueblo de la costa suroeste de la isla de Hawai, en una estrecha carretera que serpentea hacia un pequeño lugar llamado Keokea. La costa aquí es escabrosa. Unos acantilados salteados de marrón y rojo se sumergen en el mar desde la línea de los árboles. Hay una especie de rompeolas que se extiende desde el extremo de los acantilados más septentrionales. Es un montón de toscas rocas que crea una laguna poco profunda muy adecuada para que naden en ella los niños pequeños. No hay ninguna playa de arena blanca, gracias a Dios, con su multitud de turistas cociéndose bajo el delicioso sol de Hawai.

Cerca del centro del parque serpentea un arroyo a través de la densa vegetación. Aquí me bañé ayer, alejándome lo suficientemente río arriba para estar fuera de vista. Sumergí el cuerpo en estas frías aguas, y luego me senté sobre una roca, permitiendo que la cálida caricia de la suave brisa me secara, respirando profundamente la dulce fragancia de la flor de plumería. Aquí, en éste lugar mágico que evoca recuerdos del Edén en algún rincón olvidado del alma, la meditación surge fácilmente. En muy poco tiempo, siento este lugar familiar, como si hubiera llegado al ojo del huracán y estuviera "en el punto fijo del mundo que da vueltas".

Una vibración familiar; Él está aquí. Como esperando que regrese a Casa de vuelta de algún viaje, llama suavemente, con seguridad, a la puerta de mi corazón. Respondo, dirijo mi atención a Él y solamente a Él.

Es el momento de comenzar nuestra segunda obra juntos. Para esto sugerí el cuaderno. (Se refiere a un pequeño cuaderno rojo que compré por un impulso, hace pocos días.) Úsalo solo para nuestras comunicaciones. La publicación de Las cartas de Jeshua es ya inminente. (Tuvo lugar una serie de acontecimientos —de los que ninguno se me podría haber pasado por la cabeza—, durante el mes siguiente... que dieron lugar efectivamente a la publicación del libro.) Te sugiero de nuevo que continúes con tu aprendizaje de la confianza. No es importante que entiendas cómo van a ser efectuadas todas las cosas. Recuerda, para el mundo, la mente despierta parece ingenua, pero, ciertamente, no deben seguirse las opiniones de aquellos que creen que lo Real no es real, y que lo no Real sí lo es.

Estoy distraído. Los mosquitos han ganado. Suspirando, me levanto de la roca, me visto y regreso al campamento...

Una de las razones por las que me encanta tanto Hawai es este momento del día. El sol se ha puesto hace bastante, y ha sido reemplazado por una brillante luna llena. Ilumina las rocas, los árboles y las olas del océano, mientras pinta de blanco plateado los bordes/límites de las nubes, ¡y todavía hace calor! Hace el suficiente calor como para tumbado desnudo, absorbiendo profundamente en cada célula las energías de este lugar.

A medida que siento de nuevo Su presencia en mi interior, surge en mi mente un pensamiento de sorpresa. Él está continuando con nuestra conversación ahora como si no hubiera habido un corte en nuestra comunicación. Este simple hecho me sirve como amable recordatorio de que, de alguna manera, el tiempo no tiene mucho que ver con lo que he aprendido que es. Cuando habla, lo veo... el título...:

La vía del servidor
Vivir la Luz, de Cristo
"Pues los primeros serán los últimos, y los últimos los primeros"

Esta enseñanza no está destinada para el uso que le han dado quienes quieran ver en mí una justificación para juzgar a sus hermanos y hermanas. Ese libro que llamáis la Biblia y "libro sagrado", contiene en efecto muchas semillas de sabiduría. Sin embargo, a menudo han sido separadas de sus contextos originales y han sido mezcladas en relatos que están diseñados no para servir al Padre Santo, sino a la noción de Dios que la mente separada desearía tener.

Yo impartí ésta enseñanza a quienes fueron conocidos como mis discípulos. Su significado es el tema de ésta obra actual, pues cuando la mente ha despertado realmente del sueño de la separación, y el alma regresa a su única Realidad como Hijo de Dios... se produce un nuevo comienzo. Ya no hay ninguna búsqueda fútil de lo que el mundo no puede ofrecer ni puede esperar contener.

Al morar en esa paz que sobrepasa para siempre todo entendimiento... el alma descansa. Ni desea las cosas del mundo ni las juzga. Aprende el sublime arte de lo que se ha llamado "esperar en el Señor". Esto simplemente significa que el alma se mueve de acuerdo con la voluntad del Padre, y ya no puede pensar en actuar de otra manera. El alma se viste con el manto del servidor.

La Vía emerge para nosotros: Cuando el reconocimiento de tu Realidad como Hijo unigénito de Dios se lleva a cabo, y acaba el Armagedón entre esta Realidad y el hábito de los sueños inútiles... entonces el viaje hacia el Reino se completa, y comienza la travesía en su interior.

Toda la Creación es reclamada como propia, y el único deseo del alma es que esa Creación sea restaurada como reflejo del santo pensamiento de Dios, que es solo Amor. El Amor es un radiante resplandor que brilla para siempre más allá de todas las apariencias, un resplandor que se conserva como un recuerdo lejano en el corazón de todas las formas de Vida, y esto es lo que la Vida se esfuerza por redescubrir. Cuando esto se logre, el propósito mismo de la Creación se consumará, y las cosas del Cielo y de la Tierra desaparecerán como la niebla ante el sol de la mañana.

En esta obra trataré sobre el significado de servir, pues aquí se encuentra la llamada más elevada del alma, así como la representación final posible en el campo de la manifestación. El verdadero servicio no es de ninguna manera posible mientras todavía haya alguna esperanza en la salvación a través de las cosas del mundo, incluyendo aquellas ideas de salvación que ocultan astutamente ese miedo que es el ego; el sueño de un yo separado que puede ganar, o perder.

Aclararé la verdadera naturaleza del servidor, así como las cualidades de un auténtico servicio. En nuestro viaje atravesaremos el campo de los obstáculos que asoman y sirven para ocultar el gozo más elevado para aquel que quiere entrar en unión con Dios.

Tienes que saber esto: Nada imaginado nunca por la mente del hombre puede aportar al alma tal profundidad de paz, tal amplitud de realización, tales alturas de indescriptible gozo, como puede hacerlo el servicio. La iluminación, cuando se realiza plenamente, da nacimiento al servidor tan ciertamente como la flor brota a partir de la semilla bien plantada y nutrida.

Contempla profundamente lo que decimos aquí, una y otra vez, en la calma de la soledad... pues estas palabras las he elegido deliberadamente. Al llevarlas profundamente a tu corazón, avanzarás en la consumación de tu despertar. Esta obra se da para ayudar a quienes pronto tocarán el corazón de un perfecto Recuerdo. Es una gran verdad que los que sirven al Amor, en estos Últimos Días, producirán en el mundo obras mayores que la mía.

Así termina esta introducción...

Tras dar la introducción, sugirió que fuera paciente, porque ésta obra cobraría su forma a su debido tiempo. También pidió que mantuviera a mano el pequeño cuaderno rojo, y accedí a ello. ¡No tenía manera de saber entonces que pasarían tres años antes de que Él la terminara!

El proceso de escribir era en realidad muy simple. Llevaba el cuaderno conmigo allá donde fuera, vivía mi vida... y esperaba. Algunas veces pasaban meses sin mucho que mencionar acerca de esta obra por Su parte. A veces literalmente se detenía a mitad de frase, solo para retomarla después como si no hubiera habido interrupción alguna. Despertarme a las dos o a las tres de la mañana... con esa pequeña vibración familiar en mi corazón... ese continuaba siendo aparentemente uno de sus momentos favoritos. Finalmente me acostumbré al hecho de que ¡podría ser que nunca la acabara! Confieso que mi mujer a veces disfrutaba contándole a los amigos cómo yo lanzaba el cuaderno por la habitación cuando las palabras que estaba anotando me tocaban la fibra sensible... o me lo dejaba convenientemente en la mesa de algún amigo, "olvidando" lo que había hecho con él.

De hecho, cuando Él dictó las pocas páginas finales y dijo "Amén", no conseguí asumir que había acabado. Me levanté de la silla para ir a la cocina, pero de repente me detuve, y musité: "Está terminado. ¡Se acabó esta historia del cuaderno rojo!".

Alan Cohen, en el prefacio a Las cartas de Jeshua, llamó a Jeshua un "experto profesor". Mirando atrás, este simple hecho se vuelve plenamente claro. La vía del servidor es un lazo dentro del exquisito tapiz tejido por este maestro amoroso, siempre dedicado a despertarnos a todos a la presencia y la realidad del Amor, más allá de nuestros miedos, resentimientos, heridas y dudas.

La vía del servidor, como una buena pintura, revela más sus tesoros cuanto más te detienes en ella. Ha tocado mis fibras más sensibles, mostrándome dónde continúan mis propios juegos del ego, que requieren mi atención. Se ha convertido en un constante recordatorio de que Él está siempre con todos nosotros, rebosante del Amor que elegimos recordar en éste planeta. Te lo ofrecemos a ti como nos ha sido ofrecido a nosotros. Si lo eliges, se convertirá en una bendición en tu viaje, un compañero constante que orienta tu caminar siempre que, por un instante fugaz, te veas tentado a distraerte por esa voz del mundo, que parece haber hecho su hogar en tu mente.

Lo mismo que este regalo de Jeshua ya ha conseguido hacer para muchas personas... que también te sirva a ti, para que prestes tu atención a la suave Voz que vive dentro de todos nosotros... la Voz que solo habla de Amor, de lo que somos juntos, para siempre.

¡Oleadas de gozo!

Jayem
Ubud, Bali
Abril, 2006


La Vía del Servidor Prefacio www.celebrandoelmilagro.com


Libro 1



Lectura del Libro 1 por Mariano Noé
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1. Servicio. Parece una extraña palabra, pero en ella reside el significado del sacrificio, del Amor, del Ser verdadero.

2. El servicio es una vocación a la que uno se ve llamado, pero no por un Dios que exista separado de ti, sino por ese único Dios verdadero que eternamente habita en el Corazón del propio corazón, y que es para siempre el Alma de la propia alma.

3. Pues el único verdadero Dios es tu única Realidad, y en esto alborea efectivamente el reconocimiento de que tú... tú que quieres insistir en la pequeñez de tu ser tal como la has soñado... contienes, en verdad, toda la sabiduría; que tú contienes todas las perfecciones que los santos buscan tan diligentemente y que los ignorantes buscan equivocadamente en la miseria de sus sueños mundanos.

4. Ese único Dios verdadero a quien estás eternamente unido, de tal modo que no se puede apreciar ninguna frontera entre vosotros, es lo que ha sostenido las infinitas formas de tus sueños, su incesante creación alimentada por un único pensamiento de separación.

5. Y ahora en la hora del Reconocimiento, después de que el atractivo del sueño ha palidecido y ha perdido finalmente todo rastro de importancia, y en ese perfecto silencio donde el Hijo dormido ya no se rebela contra el simple y amoroso abrazo del Padre Santo, la luz del Cristo vivo se reaviva.

6. Como una llama en un lugar sin viento, su luz brilla cada vez más, disolviendo todo rastro de sombra que la haya podido mantener oculta, iluminando así los lugares oscuros donde ese polvo, que es el mundo, se haya asentado, hasta que incluso el polvo se disuelve y se vuelve como la Luz misma.

7. El hacedor se desbarata. El hacedor del mundo es deshecho, y Cristo, de nuevo, vive.

8. He aquí, el final de todo caminar infructuoso.

9. He aquí, el cese de toda lucha.

10. He aquí, la comprensión de la única Verdad, más allá de toda expresión, más allá de la comprensión del mundo, más allá, incluso, del sueño de aquel que busca a Dios.

11. Pues el buscador ya no existe, y es como si nunca hubiera existido salvo como un lejano recuerdo de un sueño, soñado hace mucho tiempo.

12. Al regresar al abrazo de nuestro Padre Santo, aquel que ha regresado reconoce que: "Yo SOY Aquel". Cristo vive, y solo Cristo.

13. Así como es, así ha sido, y así será para siempre.

14. El Corazón despierto se asemeja a alguien que ha viajado a la cima de la montaña más elevada.

15. Aquí, contempla todo el recorrido, los interminables paisajes que se extienden ahí abajo, las formas y las tonalidades aparentemente sin fin.

16. Contempla todos los mundos humanos, y los percibe como vacíos, como una momentánea diversión... fragmentos de un único sueño.

17. Se contempla a sí misma como la que sueña, y le gustaría que todo vestigio de sí misma fuera impulsado hacia el despertar.

18. Y ahora, la transformación se completa.

19. Descansando en la Luz del Recuerdo, eternamente acogido en los brazos de su Padre, el Hijo unigénito habita en el Reino preparado para él, en aquel comienzo, muy antiguo, que tuvo lugar antes de que el tiempo existiera.

20. Su voluntad se ha vuelto como la de su Padre.

21. Unidas de nuevo como una sola, el primer movimiento de esa Voluntad Divina se despierta en su visión ante ella.

22. La compasión por toda la Creación, surge, y contempla sin esfuerzo la tarea que tiene ante sí: el despertar de la totalidad de ella misma, reconocida ahora como cada alma, cada brizna de hierba, cada soplo de brisa.

23. Despierto, como la fuente de todo, existiendo en todas las cosas, el Hijo único, unido al Padre Santo... vencido ya el breve sueño del Hijo Pródigo... mira hacia sí mismo con un único deseo: ¡Despertar!

24. Restaurado a su lugar legítimo, a la diestra del Padre Santo, purificado de todas las distorsiones nacidas de un sueño momentáneo, un movimiento comienza.

25. Sentido en el corazón, se expande primero hacia arriba, arriba, más allá de la corona de la cabeza, luego hacia afuera, llenando cada célula de un cuerpo transfigurado, que es llevado a ser cada vez más la forma de un vehículo que solo sirva al cumplimiento de su tarea.

26. Y luego, cuando el Padre y el Hijo, juntos, han preparado el cuerpo y la mente de Cristo, el movimiento de la Voluntad Divina se dirige hacia abajo, compeliendo al Cristo despierto a caminar deliberadamente pero sin prisa en dirección a todo aquello que ahora reside ante Él, mucho más abajo de Él, diseminado hasta donde alcanza la vista, dormitando en la base de éste gran Monte Sión.

27. Ahora, sus pasos se vuelven más certeros.

28. Ahora, sus pasos se vuelven cada vez más ligeros, sin la carga del peso de un yo que nunca existió, pero que clamaba por un alimento que nunca le satisfacía.

29. Ahora, sus pasos se vuelven más exactos desde una fuente en la que se confía absolutamente, y con cada paso, se va disolviendo toda necesidad de saber adónde va, lo que comerá, o lo que llevará puesto, pues su Padre sabe que necesita todas esas cosas.

30. Solo sabe una cosa: marcha como el viento, sin preocuparse por la dirección de sus viajes, sin recordar la dirección de la que proviene, habitando, siempre, en la Luz del Padre Santo.

31. ¡Contemplad! El servidor ha nacido.

32. El Hijo unigénito sueña. Y en su sueño se olvida de lo que él, eternamente, es. Pues los primeros serán los últimos, y los últimos, los primeros.

33. Y el primero se ha convertido en el último, a la vez que surge la creación de innumerables mundos reemplazando el esplendor del Recuerdo con las cautivadoras, inertes, y siempre cambiantes formas, de las meras ilusiones.

34. Y el último ha pasado a ser como el primero.

35. No obstante, en los mundos de su sueño reside la prístina gema de la Realidad, pues el inefable Amor que el Padre es ilumina el sueño del Hijo, concediéndole su percepción de todo lo que elija percibir.

36. Y el Padre simplemente espera, morando plenamente en la pureza de su Luz, no viendo nada más que el esplendor de su Hijo, esperando que despierte aquel que está instalado en el sueño.

37. El primero es ahora, efectivamente, el último, mientras que lo que debe siempre ser lo último —las simples ilusiones proyectadas por, y en, la mente del Hijo— se ha vuelto lo primero: el Reino se ha olvidado.

38. Habituado, al juego de sombras, que no son más que proyecciones de su transitorio pensamiento, el Hijo sufre los mundos, de su propia confección, disfrutando en los placeres transitorios, soportando el dolor de incontables heridas; pero continúa... haciendo proliferar los mundos de la experiencia, buscando, aún más desesperadamente, lo que hace mucho ha olvidado, sin saber qué es lo que busca, llamándolo de diferentes formas, luchando sin cesar por descubrir su salvación en los mundos que ha fabricado, insistiendo en que la encontrará ahí.

39. Y el Padre espera, morando en la pureza de su Luz, viendo tan solo el esplendor radiante de su Hijo.

40. El hacedor del mundo, pero no de la Realidad, sigue viéndose impelido, sin darse cuenta, a experimentar una y otra vez los frutos del orgullo: vanidad de vanidades.

41. Insiste en su pensamiento elegido, enredado en una profunda red de sombras, pero grita desesperadamente, en la soledad de su alma: "Yo soy, yo creo, ¡que se haga mi voluntad!".

42. Y el Padre sigue en calma, esperando, morando en la pureza de su Luz, no viendo más que el radiante esplendor de su amado Hijo.

43. Como descendencia de la Luz Divina deambula de mundo en mundo, movido incesantemente a actuar, buscando, sin saber lo que busca, persiguiendo el Reino, sin saber lo que persigue, creando y devorando las formas de su sueño aparentemente sin final, pero un impulso comienza a crecer.

44. Al principio pasa inadvertido, es suave, y aparentemente está lejos, abrumado por el ruido y los conflictos de su propia confección... pero crece.

45. Crece... a través de interminables círculos y de una miríada de paisajes, crece sin cesar, a través de agonías y de éxtasis, disfrazado con infinitas máscaras, convirtiéndose en una Voz que susurra más allá del umbral de su capacidad de oír, susurrando una canción para siempre eterna, para siempre sin verse afectada ni por una pizca de todo lo que el Hijo experimenta.

46. Es una canción de la Verdad más allá de toda duda.

47. Una canción de la Realidad sin transigencias, una canción que canta la esencia imperecedera, la esencia misma de su ser, una canción que es el Amor del Padre Santo.

48. Aunque la Voz canta la canción sin cesar, el Hijo no la oye, sus oídos no se enfocan en la Voz cuya canción es como un grito en el desierto, mas en el estruendo de las efímeras sombras proyectadas sobre los muros de su prisión, sin reconocer la Luz que ilumina toda oscuridad, creyendo todavía que la oscuridad es la Luz que busca, la Luz que iluminará su camino, y revelará el tesoro que cree que reside ahí.

49. Y el Padre sigue esperando, morando en la pureza de su Luz, no viendo más que el radiante esplendor de su unigénito, su amado, su Hijo, eterno.

50. El Hijo continúa viajando, pasando por los valles de la sombra de la muerte, escalando montañas hechas con las piedras de la incertidumbre, vadeando ríos cuyas lejanas orillas a menudo no se pueden atisbar, ríos salvajes que llevan el tumulto de las emociones que surgen como airadas olas, de unas profundidades, que ya bullen furiosamente llenas de recuerdos aferrados fuertemente a la comprensión de quien cree en la sombra y la adora, sin darse cuenta de que eso es lo que está haciendo.

51. Y el Padre sigue esperando, morando siempre en la pureza de su Luz, regocijándose en la perfección de su Hijo, en espera de que su criatura haga tan solo una simple, tranquila, elección: ¡despertar!

52. Mientras continúa su viaje, llega ahora un instante, y de nuevo otro, momentos tristemente fugaces, pero llenos de la claridad de la canción que le llama.

53. Si tan solo prestara atención un instante y aceptara lo que el momento le ofrece, el viaje acabaría, la simple elección sería reconocida y realizada.

54. No es más que su cansancio lo que le fuerza a detenerse, a descansar en ese silencio, que es el portal a su Corazón, el único lugar donde reside la realización.

55. El tesoro descansa en la palma de su mano, pero no lo comprende.

56. Habituado solamente a captar la ilusión, no tiene la capacidad de reconocer lo que le ha conmovido: la Luz del Padre, que afloja ese nudo que le ata al hechizo de un incesante vacío.

57. Creyéndose restaurado, y que él mismo es el restaurador, se lanza de cabeza otra vez, continuando, ¿pero hacia dónde?

58. Se confunde en su interminable dar vueltas pues si tomara una dirección clara, hacia la finalidad, no dejaría de ver que viaja por los mismos valles, las mismas montañas, los mismos ríos.

59. Encubriendo inteligentemente todo esto con sus propias percepciones cambiantes, se embauca a sí mismo para pensar, no que ve de forma diferente, sino que lo que ve es diferente y nuevo.

60. Y no obstante el Padre espera, siempre muy paciente, con su amado Hijo, morando eternamente en el conocimiento —que está más allá de la comprensión— de que el sueño que su Hijo sueña, en verdad, no existe; regocijándose sin cesar en el resplandor de su santa criatura, eternamente sin verse afectada por la ilusión de pecado.

61. En el corazón del soñador crece un cansancio más intenso, un cansancio ni entendido ni reconocido por la mente, acostumbrada a las sombras, ni por un cuerpo ciego ante la semilla de Luz dentro de él.

62. El soñador sigue adelante, pero el cansancio permanece dentro de él, sin ser vencido por su pausa infructuosa, sin verse restaurado por su habitual huida de las sombras.

63. Desconcertado, se mueve por senderos familiares, cada vez más incapaz de bloquear este persistente aunque sutil cansancio, un dolor que permanece con él, sin importar la forma o intensidad de sus esfuerzos por librarse de ello.

64. Y ahora, el miedo surge.

65. Es un miedo que no se parece a nada que haya experimentado, dentro de sus incontables travesías en los campos de las ilusiones.

66. No es un miedo del que pueda esconderse, ni es un miedo que pueda suprimir con éxito amontonando sobre él el peso de cada vez más hechizos.

67. Es un miedo al que no está acostumbrada, pues no radica, en su experiencia del mundo, sino que crece silenciosamente desde su interior, y permanece presente ahí, en el núcleo de su ser.

68. Intensificar sus esfuerzos para encontrar descanso en los cambiantes paisajes de sus sueños solo sirve para confirmar la realidad de su miedo.

69. A diferencia de todo lo que ha encontrado hasta ahora, este miedo se vuelve una compañía constante, aunque desagradable.

70. Se vuelve como un hijo que se niega cada vez más a ser ignorado, y entonces, el soñador de un millar de mundos, orgulloso autor de una multitud de ilusiones, superviviente de numerosos cielos e infiernos... tiembla.

71. En su temblor, no detiene sus vanas búsquedas y en tanto que se vea obligado a detenerse, y a mirar lo que se resiste a ver, constata: La sal del mundo ha comenzado a perder su sabor.

72. El cansancio, percibido como miedo le parece como una fuerza desconocida que no puede rehuir, pero tampoco aceptar.

73. Parece correr delante de ella, y cuando se apresura a trepar y llegar la primera a una colina, él le saluda cara a cara en su cima; y al vadear ríos, ya cruzados incontables veces, resurge de ellos solo para encontrárselo esperando en la lejana orilla.

74. Al comenzar a sentir que ésta desconocida fuerza, no debe simplemente desecharse, el soñador se lamenta en su interior, y en medio de toda esta actividad, oye el tenue eco de un sonido que siempre ha temido.

75. El hacedor de todo acto es sacudido, el fundamento de sus creaciones se tambalea y se debilita; contempla la fuerza dentro de sí mismo, y, por primera vez, reconoce su inminente muerte.

76. Aunque actúa dentro de sus mundos, esforzándose por continuar de la única manera que sabe, buscando fervientemente regresar y permanecer en un terreno familiar... las formas de su sueño no conservan ya su tentadora atracción, y no le proporcionan ninguna satisfacción todos sus esfuerzos por permanecer en todo lo que conoce.

77. Su sed no es satisfecha, e incluso su sueño es perturbado.

78. La soñadora, entristecida por la creciente pérdida de lustre que observa en sus sueños, se vuelve como aquella que atisba espejismos, sin encontrar nada más que vacío en sus manos, pero que los continúa observando, pues eso es todo lo que sabe hacer.

79. Espera una muerte que, está segura, llegará, a la vez reticente a ella, pero secretamente anhelándola.

80. Es derrotada pero no sabe ni cómo, ni qué lo hace.

81. Los sueños que a través de incontables vidas le han alimentado con la promesa del cumplimiento, se secan, cual hojas resecas colgadas en ramas cuya fuente de agua está misteriosamente cortada desde las invisibles raíces, mientras que el poder de su vida se escurre por sus ramas.

82. El orgulloso soñador no tiene la energía para soñar, y cree, más allá de toda duda, que donde no hay sueños, no hay Vida, y el creciente vacío es un tormento para él.

83. Levanta su cabeza solo ocasionalmente, y débilmente, esperando al fin ver en sus sueños la Vida que siempre buscó ahí.

84. Finalmente, exhausto a más no poder de luchar contra lo que siente, pero que no ve... cansado de lo que siente pero no puede comprender, el soñador no solo suelta el último vestigio de su voluntad de soñar, sino que depone hasta el sueño del soñador, y se disuelve en lo que sabe que ciertamente debe ser su muerte final y consumada.

Y los primeros serán los últimos, y los últimos, primeros.

85. Y ahora, el soñador descansa.

86. Es un descanso del cual no puede haber ninguna esperanza de resurgir.

87. A diferencia de toda la gran cantidad de pausas, en las que el hacedor de todos los mundos simplemente se retira para ganar fortaleza para sus viajes... este descanso trasciende el mundo.

88. Trasciende el cuerpo, la mente, y todo lo que el soñador había pensado que era.

89. Es un descanso en el que incluso el alma se reclina, abandona todo encantamiento, disuelta en el Misterio de todos los misterios, más allá de la palidez de las palabras, más allá de toda cosa imaginada.

90. Ciertamente, la soñadora ya no va a ser encontrada.

91. Desvanecido, y sin dejar rastro, no solo de su final, sino de sus inicios... aquel viaje que parecía existir, no existe.

92. Y el último, convertido en primero, es de nuevo el último.

93. Mas no es debido a una fuerza que proceda del exterior del soñador, sino debido a una fuerza que ya mora en la semilla misma del comienzo del soñador; la certeza de su muerte está presente en su nacimiento e inevitablemente debe florecer, y sus pétalos bloquear el propio sueño del soñador mismo.

94. No obstante, lo que el soñador percibe como oscuridad, la oscuridad de una muerte segura... como el abandono de toda esperanza de salvación en las cosas de todos los mundos que se ha inventado... no es oscuridad, sino Luz.

95. Es esa Luz la que ilumina todo, el eco de una canción interminable, que llega como un ladrón en la noche, la voz eterna de nuestro Padre Santo.

96. Y la Voz se ha sobrepuesto, por encima del grito del mundo, restaurando al Hijo en un verdadero y profundo descanso, un descanso que es lo único que puede sanar y transformar el corazón de su santo Hijo.

97. Aquella que quiso ser la soñadora de todos los mundos, descansa, sin ser vista por un mundo que no se da cuenta de lo que está ocurriendo justo ahí, donde todas las fronteras que habían definido su forma se disuelven en una Luz inasible.

98. El Hijo mora en el descanso de la Gracia perfecta.

99. Lo que fue último y convertido en primero, es de nuevo hecho último.

100. Y todos los cielos se regocijan más allá de la capacidad del mundo para oír.

101. Y ahora, el mundo, hechizado por el poder de sus sueños, es alzado suavemente hacia los brazos abiertos de Dios.

102. Al final de un instante santo, incapaz de ser medido por un mundo aprisionado en el tiempo, el descanso del único unigénito Hijo de Dios da lugar a un movimiento que no nace de la mente limitada a la ilusión de la separación, sino del Corazón eterno del Cristo renacido, un movimiento que no le llevará de vuelta al sueño del mundo, sino cada vez más profundo, hacia la Realidad de su ser: un viaje dentro del Reino del Cielo.

103. Despierto, con la mente, liberada de las cadenas de la necesidad, con el cuerpo, liberado de las inútiles exigencias, construido por un yo que nunca existió... con un corazón que ya solo late por el aliento del Altísimo, el Cristo renacido se dirige a donde una vez el mundo surgió, viendo tan solo la gloria del Reino de su Padre: esplendor más allá de toda descripción, gozo sin límites, propósito en el cual el cumplimiento es seguro.

104. Aquí, no se encontrará ningún rastro de esfuerzo.

105. Aquí, ninguna mancha de lucha nubla su percepción.

106. Aquí, no se siente ninguna constricción del corazón por la gran ilusión de miedo.

107. Reducido a la simplicidad, exaltado por encima de todo, aquel, transformado por el milagro de la Gracia, vive y camina.

108. ¡He aquí! El soñador, ahora transformado, renace como aquel a través del cual ya es solamente el Padre quien trabaja para transfigurar el mundo.

109. Pues la oscuridad se convertirá en Luz, extendida sin fin hasta que la Creación misma desaparezca.

110. Efectivamente, el primero es de nuevo primero.

111. Tal como fue en el comienzo, es ahora, y para siempre.

112. El Hijo Pródigo, ha regresado, y todo el Cielo se ve sacudido, por la alabanza del Huésped Celestial; el Padre y el Hijo descansan juntos como uno solo en esa paz que sobrepasa para siempre todo entendimiento.

113. Para cualquiera de vosotros que tiene oídos para oír, que oiga.

114. Y todas las cosas son renovadas.


La Vía del Servidor Libro 1 www.celebrandoelmilagro.com


Libro 2


Lectura del Libro 2 por Mariano Noé
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1. Servicio. Parece una extraña palabra, pero en ella reside el significado del sacrificio, del Amor, del Ser verdadero.

2. ¿Qué puede entonces decirse sobre el sacrificio? La capa de ignorancia ha sido apartada, la oscuridad de un pensamiento solitario se ha disuelto en el simple brillo de una Luz mucho más brillante que diez mil soles, y el alma de aquel que ha visto a través de la vanidad del inútil deambular, es restaurada de nuevo al lugar del que nunca se aventuró a salir.

3. El santo es de nuevo primero, y ve que en ningún lugar se encuentra un segundo.

YO SOY el primer nacido de mi Padre, antes de todas las cosas.
Sin moverme, viajo lejos.

Abarco todas las cosas, me toco a mí mismo.
La creación surge dentro de mí.

YO SOY el primero y el último, el alfa y el omega.

Realizado más allá de toda medida, no necesito nada.

Al poseer toda la Creación,
no deseo nada.

Aquello que ha existido, YO SOY.

Aquello que es, YO SOY.

Aquello que será, YO SOY.

Al mirar lejos,
no contemplo mi antiguo comienzo.
Mirando cerca, no veo mi final.

YO SOY un círculo de Luz celestial que abarca todas las cosas,
conoce todas las cosas,
permite todas las cosas.

Mi esplendor llena la vastedad del espacio,
y está contenido entre dos pensamientos.

El viento nace de mi santo aliento,
y lleva mi gloria a todos los lugares lejanos.
SOY el poder por el que todo sueño es soñado.
SOY el propósito de todas las acciones realizadas.
SOY el Camino, la Verdad y la Vida,
y toda la Creación regresa al Padre a través de mí.
SOY la oración, el orador, y la respuesta.

SOY el sueño, el soñador, y su despertar.
SOY el pecado, el pecador, y la salvación.

SOY el vasto océano del que surge la gota de rocío.

SOY la lágrima en la mejilla de un recién nacido
que me lleva a la forma y al tiempo.

SOY las palabras ante tus ojos, el escritor, e incluso el que ahora lee.

SOY el único soñador lo suficientemente atrevido
como para imaginar la ilusión de separación,
y el único merecedor de soltar la atracción del sueño.
YO SOY, simplemente, aquel que, YO SOY.

4. Esto es lo que proclama el Hijo despierto, sin un rastro de pensamiento que oscurezca el brillo y la pureza de su ser.

5. Se mira, y solo ve al Padre.

6. Intenta alcanzarse a sí mismo, y simplemente abarca la totalidad de la Creación.

7. El vaso, que una vez estaba repleto del pensamiento transitorio de un alimento imaginario, se ha vuelto de nuevo un vacío, que rebosa de aguas vivas.

8. El santo cáliz es elevado a sus labios.

9. Ella bebe eternamente, y es satisfecha.

10. He aquí el significado del sacrificio: nunca ha existido lo que debe ser eternamente irreal, y lo que no existe, no puede ser ni perdido, ni sacrificado.

11. ¿A qué te aferras entonces, tan fuertemente?

12. El servicio, es aquello que surge cuando la muerte de lo que nunca pudo existir es irrevocablemente permitida.

13. Es la herencia perfecta extendida del Padre al Hijo, y es de una única sustancia con el Misterio que nuestro Padre Celestial es.

14. El servicio solo requiere de la representación del sacrificio, aquel sacrificio que, desde el principio, ya está consumado: la Gracia de Dios.

15. Nuestra elección de recordar quiénes somos es la representación de ese sacrificio ya hecho en el Cielo.

16. El sacrificio, cuando es consumado, da lugar al nacimiento del Amor, tan incondicional como incomprensible, un Amor que solo puede llegar a ser verdaderamente reconocido cuando cualquier mente, final e irrevocablemente, elige despertar del sueño sin sentido del soñador.

17. No es un amor que se vea teñido por estar dirigido hacia los objetos del mundo, ni tampoco es sentido solo cuando la mente percibe momentáneamente una satisfacción que nace de la organización transitoria de los objetos y eventos que ella abarca, pues ningún amor así es verdaderamente incondicional.

18. Por lo tanto, ese amor percibido no es Amor en absoluto.

19. Mas, lo que surge, es ese mismísimo Amor que ya está con nosotros desde antes de que el tiempo exista, el Amor del cual el Hijo de Dios ha nacido, el Amor que ya ha realizado la Expiación requerida por el breve —y sin sentido— pensamiento de separación.

20. Ese es el Amor que es la presencia misma de Dios, que es Amor en sí, y solo esto.

21. El Amor no se busca a sí mismo, sino que encuentra su integridad en su eterna e irrestricta extensión.

22. Es un Amor representado por el Hijo que refleja incesantemente el Amor por el cual el Padre ha concebido al Hijo.

23. Es un Amor que da cuando se pide y que no retiene nada para sí mismo.

24. Es un Amor que acoge todo, pues no ve separación alguna en toda la Creación.

25. Es un Amor que afecta a todo aquel que lo contempla, con una gentileza y una certeza, cuyo gusto es más dulce que la miel; apaga la sed del alma.

26. Y esto, es sin esfuerzo, pues es un Amor que se extiende desde —y hacia— el verdadero Ser.

27. Al ver únicamente la sustancia de lo único que es Real en todo aquello sobre lo que sus ojos reposan, consigue cortar con la espada de la sabiduría y retirar el control estrangulador que las ilusiones provocan en el corazón de aquel que contempla la persona del Cristo renacido.

28. No es un Amor creado, sino un Amor que finalmente se ha permitido, surgiendo sin resistencias desde el sueño de la perfecta entrega y rendición.

29. El soñador, vencido y renacido, decreta: vivo, mas no yo, sino el Cristo, mora como yo mismo.

30. Y el Verbo se hace carne, y mora entre nosotros.

31. En el mundo, pero sin ser del mundo, pues el mundo es vencido no con el esfuerzo, sino con la Gracia... la simple corrección de una única percepción errada.

32. ¿Quién es entonces el servidor? ¿A qué se asemeja?

33. El servidor es libre.

34. Ya no está encadenado a los diminutos miedos que una vez se veían como muros infranqueables que consiguen bloquear la Luz del Hijo, y ya no ama las cosas del mundo, pues no tienen ningún valor.

35. El servidor es humilde.

36. Ya no está encadenado por esa falsa arrogancia que en un momento dado fue fabricada para poder escudarse de su soledad... ya no se aferra al conocimiento falso, pues sabe que no sabe, ni lo necesita.

37. Confiando en todo, permitiendo todo, primero trasciende todas las cosas acogiéndolas y amándolas.

38. Y cuando desaparecen, no dejan ningún rastro sobre él.

39. La servidora (el servidor) es alguien capaz.

40. Sin ninguna ansiedad por lo que el futuro le depare, representa, en este momento, el Amor incomprensible del Padre.

41. Inocente, como una niña, no cuenta con la posibilidad de ninguna limitación pues ve con certeza que:

Las obras que hago, tú también las harás,
y mayores obras que éstas realizarás.

42. Simplemente reconoce que por sí misma no hace nada, sino que el Padre lo hace todo a través de ella.

43. ¿De dónde puede surgir la incapacidad?

44. Vacía de sí misma, la servidora se pone, sin esfuerzo, el manto dado por el Padre, ya sea el manto que es este mundo o cualquier otro.

45. Se mueve libremente entre Cielo y Tierra, regocijándose siempre, como encarnación de una oración que no cesa: "Padre Santo, ¡ahora hay Luz!".

46. La servidora se parece a aquella que ha viajado a una tierra lejana, pues su maestra le ha pedido esto:

Ve, y compártelo, con todos quienes tengan oídos para oír y ojos para ver.
Dales de mi abundancia, y da gratuitamente.

47. Ahora bien, cuando el servidor oyó, de inmediato hizo caso, y se encontró haciendo lo que su maestro le pedía desde que se despierta hasta que se acostaba.

48. Y sucedió que muchos que recibían esto, se reían en secreto de la locura del servidor.

49. Muchos le creían loco, y muchos más o bien perdieron, o bien descartaron, aquello que era compartido con ellos.

50. Solo unos pocos, después de oírlo, aceptaban lo que se les daba, y salían a hacer lo mismo, pues al oír, se volvían como el servidor y lo que entregaban se les devolvía centuplicado.

51. El servidor gozaba tanto de su tarea, que no podía oír los juicios de las personas de mentalidad estrecha.

52. ¿Elegirás tú tener oídos para oír?

53. El servidor es aquel que ha trascendido la historia.

54. Muy literalmente, contempla su pasado y lo ve, de hecho, como algo que ha desaparecido, como la niebla, en los valles frondosos y profundos, ante el sol de la mañana.

55. No queda ningún rincón de oscuridad en los valles de la mente, cortados y configurados por las fuerzas del pensamiento limitante.

56. Fluyen ríos de Luz radiante, sin encontrar obstáculos, ahora... emanando del océano del Amor de Dios, llevando cascadas de visión, que acogen la totalidad de la Creación.

57. Aunque disfrazado de simplicidad, el servidor ve cómo afecta, con cualquiera de sus gestos amorosos, hasta a la más lejana estrella... y participa en el milagro de la Expiación.

58. El servidor reconoce siempre lo propio.

59. He aquí, revelado, el auténtico cuerpo de Cristo, la Iglesia mística, que trasciende, con mucho, las más elevadas teologías.

60. He aquí, revelada, la esencia de la hermandad.

61. El servidor sale en busca de los suyos, y celebra, con ellos, sin cesar, pues las mentes despiertas, están eternamente unidas como una sola.

62. El servidor es amable.

63. No se aferra a lo que no le es dado hacer, ni se enfada, ni se impacienta.

64. El servidor confía.

65. Lo acoge todo, y habiendo entregado el mundo a su Padre, está contento en este momento.

66. El todo está presente en la parte, y la parte acoge al todo.

67. Sin olvidarse del Cielo, bendice la Tierra, que se ha disuelto, pues hasta su sonrisa ilumina el mundo.

68. Si no hay nada que hacer, no hace nada.

69. Si lo tiene todo por hacer, lo lleva todo a cabo —pero no ve ni una pizca de diferencia entre ambas cosas—.

70. La servidora está en paz.

71. Y es más: es paz.

72. Al recibir dudas, devuelve Amor.

73. Al recibir juicio, devuelve Amor.

74. Al recibir proyecciones de miedo, devuelve Amor.

75. Al recibir amor que aún no es dado en una total pureza, devuelve Amor.

76. Al recibir Amor, dado puramente, se permite a sí misma recibirlo.

77. Morando en una unión intacta con Dios, recibe Amor, sin cesar.

78. Aunque el mundo da y quita, su copa siempre está llena; bebe intensamente a cada inspiración.

79. Saciada, ríe ante las ilusiones del mundo, y su risa, sana el mundo.

80. El servidor es simplemente incomprensible para las percepciones del mundo.

81. Pues allá donde el mundo percibe carencia, el servidor reconoce una abundancia sin límites.

82. Allá donde el mundo percibe lucha, el servidor reconoce perfecta armonía.

83. Allá donde el mundo percibe la presión del tiempo, el servidor reconoce la gracia de la eternidad.

84. No hay componenda posible, pues las cosas del Cielo y de la Tierra desaparecerán, pero las cosas de Dios, no.

85. Y los primeros —convertidos en tales por el mundo— serán los últimos.

86. Los últimos —siendo la creación de Dios— serán de nuevo los primeros, en la mente del servidor de Dios, despierto y alegre... que no es sino Amor.

87. Tal como fue en el comienzo, es ahora, y lo será para siempre.

88. Así pues, ¿cómo serán las cualidades del auténtico servicio?
Observa las aguas que fluyen desde las montañas más altas, serpenteantes, en cascada, tortuosas, agitadas... yendo siempre a parar, inevitablemente, al mar.

89. Su destino no es ni algo esperado, ni imaginado.

90. Es conocido, descansando siempre en la certeza.

91. Y una vez que el viaje ha comenzado, el final es seguro.

92. El río comienza tan solo como gota de lluvia que cae de los cielos, gratuitamente entregada.

93. Se forma por sí mismo en lugares recónditos, y se configura en un flujo continuo, que no se ve interrumpido.

94. Aparentemente da forma a la tierra que toca, se vuelve moldeador de cascadas y cañones; y ¿qué río de aguas vivas no le habla de la belleza a quien lo contempla?

95. El río nutre todo lo que toca con la sustancia misma que mantiene la Vida.

96. No reconoce obstáculos en su travesía, sino que, al acogerlos, los supera.

97. Incluso el sonido de su paso aporta alivio a quienes escuchan.

98. No se lamenta cuando otros extraen de él, aparentemente sin gratitud, pues reconoce que su Fuente es ilimitada.

99. El secreto de su paz, y de su poder certero, es este: ya mora en unidad con el mar, habiendo surgido de él, y regresando siempre a él.

100. Ningún velo de ilusión ha surgido en su ser para crear el sentido de la separación.

101. Por lo tanto, su travesía ya comienza en su seguro final.

102. Permite que tu servicio sea entregado como el de los ríos de vida que fluyen desde las más altas montañas, hacia el mar.

103. No pienses que debes conocer la naturaleza de la travesía, ni que debes juzgar si son o no aceptables los giros y vueltas que das.

104. Pues se os da el regalo de un único maestro cuya guía nunca se equivoca.

105. Su Voz es certera, su presencia, eterna.

106. ¿No os he dicho "os enviaré un Confortador"?

107. Y no obstante, aquel a quien envío lo recibí de nuestro Padre.

108. Y debido a que yo Lo he aceptado, se os da de igual manera.

109. Como una antigua melodía, su Voz, es una dulce canción, inmediatamente familiar; el silencio es el umbral que lleva al corazón hacia la cámara interior del Santo.

110. Para dar de verdad, uno debe entregar todo lo que tiene.

111. Pues dar, mientras se retiene una parte, es creer que uno no lo tiene todo.

112. Y a quien cree que no lo tiene, mucho le será quitado, mientras que a quien sabe que lo tiene todo, aún más le será añadido, y su dar será ilimitado y sin término.

113. Quien da todo, recibe todo.

114. El verdadero servidor da incluso esto: todo rastro de apego a los frutos de su dar.

115. Pues su dar ya ha sido comprendido como algo que viene del Padre, y así, también, los frutos le son dados.

116. De este modo, el servidor proclama: "¿Por qué me llamas bueno?

117. Solo hay uno bueno: Dios, que no es sino Amor.

118. Y si realmente quieres recibir lo que yo quiero darte, ve, y haz lo mismo".

119. Oíd de nuevo: quien lo da todo, recibe todo.

120. El servidor da tal como le han dado, pero no lo recuerda.

121. No se preocupa de los elogios mundanos, no colecciona galones, no guarda trofeos.

122. Mas el rostro de Cristo, contemplado en todos aquellos a quienes sirve, se queda impreso para siempre en su discernimiento; les recuerda, y da gracias al Padre, pues el servidor vive la más simple de las verdades:

Mis hermanos y hermanas son mi salvación.

123. La servidora sabe que no arregla nada.

124. Al no ver un mundo temeroso, no lo libra del "mal".

125. Al no ver enfermedad, no se llama a sí misma sanadora.

126. Así pues, entiende el secreto de lo milagroso: el servidor no hace nada salvo extender Amor, al Cristo que mora en otro, al haber aprendido a ver más allá de esas apariencias que son el mundo; y aquel que está enfermo reconoce que el servidor le ha reconocido tal como él o ella es, y decreta: "Soy visto tal como YO SOY, y así, ahora, suelto todas mis ilusiones".

127. El Amor sana, y solo el Amor lo hace.

128. Aquellos que no están acostumbrados a los milagros, corren tras el servidor, preguntándole: "¿Cómo haces esas cosas?".

129. A lo cual, este responde: "el Amor ha hecho eso.

130. Yo, por mí mismo, tan solo le pido a mi Padre que corrija mi percepción de ti".

131. El Amor fluirá a través de toda mente que pida, y permita, la corrección de sus percepciones.

132. ¿Cómo, pues, sirve el servidor? Siendo solo la presencia del Amor.

133. La extensión del Amor, sin verse manchada por el pensamiento de un hacedor, es la cualidad del genuino servicio, y es un reflejo en éste mundo del Amor que engendra, eternamente, la santa y unigénita criatura de Dios.


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Libro 3


Lectura del Libro 3 por Mariano Noé
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1. Aquel que me contempla y me ve realmente, ha aprendido a verse a sí mismo tal como nuestro Padre le conoce.

2. El que me ve, ha visto por lo tanto a Aquel que me ha enviado, e incluso el también ha sido enviado por el Padre para proclamar solo esto:

Solo el Amor es Real. Dios no es más que Amor. Por lo tanto, Dios es.

3. He aquí el significado de mis palabras, leídas tan a menudo, pero sin ser entendidas:

No es posible que lo Real se vea amenazado,
ni tampoco es posible que lo irreal exista.

4. Puesto que tú solo sabes que existes debes estar en Dios, y no puedes ser amenazado de ninguna manera.

5. Ni tampoco la mente iluminada contempla el lugar donde ella comienza y Dios termina.

6. Pues lo único Real no tiene comienzo ni final.

7. No obstante, una mente así, siempre reconoce que es creada, y no Creador, y no conoce la insondable Fuente de su comienzo.

8. Este reconocimiento es la sede de la humildad.

9. La humildad engendra el reconocimiento de la libertad, y el auténtico poder reside en la libertad perfecta:

No puedo hacer absolutamente nada, ni necesito hacer nada, pues
Aquel que me ha enviado, es quien todo lo hace.

10. El gozo fluye suavemente desde el corazón de aquel que ha despertado.

11. Es un gozo que no es ni creado ni poseído, sino permitido.

12. Al fluir, como la esplendorosa extensión de una Luz que no encuentra ningún obstáculo, atrae a aquellos que quieren Recordar, y contemplarse a sí mismos reflejados en aquella que ha despertado.

13. Cuando me veis en el rostro de vuestro hermano y hermana, os volvéis el espejo de su única Realidad, y ellos pueden conocer al Cristo en vosotros.

14. Así pues, tu relación con cada uno de ellos es el medio de tu salvación, y tu único regalo que es apropiado para ellos es el de ser aquel que ha rehusado tolerar el error de la separación en ti mismo, y les ofrece el regalo de su perfecto —y santo— reflejo.

15. El espacio más santo de la Tierra es ciertamente ese lugar donde un antiguo odio se ha convertido en un amor presente.

16. El odio es antiguo, y ha nacido de la separación; al tener un comienzo, debe tener un final.

17. El amor, al ser de Dios, no conoce ni principio ni final.

18. Ofrecer, a tu hermano y hermana, el regalo de tu santidad es ofrecerles el regalo de lo que es eterno.

19. La eternidad debe hablarles de Gracia, y mediante la Gracia y únicamente mediante ella, el mundo es vencido.

20. Únete a mí, y ofrece a nuestros hermanos, la santidad que compartes conmigo desde antes de la fundación del mundo.

21. No puede encontrarse nada más allá de esto, y en esto, no hay carencia de nada.

22. Toda búsqueda ha terminado, y en lo eterno no puede haber nada que aún desees.

23. Al darte tu Ser, necesariamente te recuerdas a ti Mismo, a tu Ser.

24. Y solo en esto consiste el camino directo y estrecho, el puente que se te dio, cuando, en un lejano y olvidado pasado, consideraste un solo pensamiento loco, y te olvidaste de reír.

25. Tu seriedad hizo que la locura de la separación te pareciera real.

26. Ahora, ya no hay miedo alguno, pues juntos vemos que lo irreal no es posible que exista.

27. Ahora, estamos a salvo.

28. Ahora, la paz ha llegado.

29. Al dar solo esto a todos, lo hemos recibido para siempre.

30. El servidor da, y por lo tanto, recibe, acepta.

31. He dicho que vengo para reunir a mis amigos conmigo.

32. Reúne tú los que se te otorgan, y con eso basta.

33. Y dado que has aceptado a quienes te envié, para que ellos puedan contemplar su auténtico reflejo en tu santidad, entonces, verdaderamente, me has aceptado a mí.

34. Y nuestra amistad debe ser eterna, al establecerse en Dios.

35. Cuando dije, "Id, y haced lo mismo", es precisamente a esto, a lo que me refería, Pues a todos los que Le recibieron, les dio potestad de llegar a ser Hijos e Hijas del Dios Vivo.

36. Esto solo puede significar que cuando das el regalo de tu santidad, has atestiguado la verdad de que me has acogido.

37. Como me has permitido resucitarte de entre los muertos, eres aquel en quien ahora vivo, y así, quienes se te entregan, son testigos del único significado lógico que tiene la Segunda Venida.

38. Si tan solo uno de nuestros preciados amigos ve que yo vivo en ti, toda la Creación es elevada.

39. Eres enviado "en mi nombre" para extender el poder de despertar hacia todos aquellos que te son enviados, y se les dará, contigo, la oportunidad de verse a sí mismos tal como ellos están eternamente albergados en la mente de Dios.

40. Recuerda que, en el Reino, no hay esfuerzo.

41. Como estás despierto en mí, no necesitas hacer nada, y no obstante, ni una sola cosa se dejará sin hacer.

42. Y aquello que te pida, lo realizarás, puesto que nuestras voluntades están unidas.

43. No te es posible fracasar, pues esto significaría que Dios me ha fallado, y mi Padre no le falla a su Hijo.

44. La elección por el Amor, que es el final del miedo, es la elección de ver con los ojos del Cristo: Dios no me ha fallado y no puedo fallar a aquellos que me son enviados, porque Aquel que me los ha enviado, vive en mí.

45. Entregándoselos a Dios —al ver que Cristo está en ellos— son aceptados a través de mí, pero por Dios, que es quien recibe lo que es suyo.

46. ¡Toda alabanza sea para Aquel que está más allá de toda comprensión!

47. No soy el hacedor, no soy el que realiza.

48. YO SOY tan solo el servidor humilde, que permite dar testimonio del Amor en mí, porque Cristo vive en mí.

49. Y con esto es suficiente.

50. ¡Qué perfección revela el mundo!

51. ¡Qué sublime belleza me muestran realmente todas las cosas!

52. ¡Mi gozo, no tiene medida, y mi placer es interminable!

53. El cansancio se ha ido, y la danza comenzó.

54. ¡La canción de Aquel en quien moro, me eleva dulcemente en una danza!

55. Las hojas arrastradas por el viento, la risa de un niño, el brillo de la más lejana estrella, todo aquel que esté delante de mí... ¡estos, son mis compañeros de baile!

56. La perfección resplandece en todo; confío en los giros de la danza.

57. Si estoy contigo en éste momento, danzamos como amigos en la santidad, pues no podemos fallar a la hora de estar donde Dios nos ha pedido estar.

58. La melodía eterna cambia, y se desplaza.

59. Danzo con aquel que me es enviado, pero no pierdo a quien parece haberse ido.

60. Pues las mentes que se han unido en el Amor no pueden separarse entre sí de ninguna manera.

61. No dejes de bailar, ¡oh, santo Hijo de Dios! ¿No sabes lo que va a suceder?

62. ¡La crucifixión queda en el pasado, la resurrección está consumada, y la ascensión desciende ahora sobre nosotros como una amable paloma, elevándonos a la morada de Aquel que es solo Amor!

63. No te olvides de danzar con cada respiración que hagas, pues el Amor espera tu acogida, ¡y desea ser oído, en cada palabra hablada!

64. ¡Tú eres el enviado de Dios!

65. ¡Tú eres aquel en quien Él permanece eternamente complacido!

66. ¡Eres aquel en quien yo vivo, y me revelo al mundo!

67. Tú, querido amigo, eres como YO SOY!

68. En tu júbilo se oye mi risa.

69. En tu dar, yo soy acogido.

70. Baila pues con pasión, no por las cosas del mundo, sino por lo único que es Real, y que no se nos puede quitar.

71. Como la Luz ha renacido en ti, ¡tus hermanos y hermanas se regocijan!

72. Te has convertido en su salvación, y ellos en la tuya.

73. Su gratitud está unida a la mía, y nuestras voces se elevan como una sola:

"¡Dios es!".

74. Se oye la antigua melodía, entablando la sagrada y feliz danza.

75. Como danzamos, realmente sabemos lo que sucede.

76. Somos quienes traen el Cielo a la Tierra, para que las cosas del mundo puedan ser olvidadas, y el propósito del tiempo pueda ser consumado.

77. La traducción de un sueño breve e inofensivo ha acabado, y todo recobra su calma.

78. La Filiación es recordada como Una y el primero, es primero, eternamente.

79. En el campo, lleno de obstáculos en los que se tropieza el soñador, se ve que estos son solo diversos símbolos de esa única cosa que parece que él ha creado por error.

Pues las apariencias son solamente error, y nada más.

80. He dicho a menudo, de muchas maneras, y a través de muchos canales, que solo hay una lección que necesites aprender: No hay nada fuera de ti.

81. Como sucede con todas las expresiones de sabiduría, ésta afirmación es cierta en muchos niveles.

82. Los niveles aparentan existir mientras el sueño parezca permanecer.

83. Pero, como estás despierto/a, la idea de niveles ya no te pertenece.

84. Por lo tanto, el "secreto" de ésta obra, está ya revelado; le es otorgado a aquellos que son maestros de Dios; pues solo ellos lo entenderán, real y claramente.

85. Al reconocer que realmente lo entienden, sabrán que han recibido, aquel "signo del Cielo" que una vez yo les prometí.

86. Ahora son libres de tomar su cruz y seguirme, pues allá donde yo he ido, ellos ya pueden venir.

87. Y toda la estructura de pensamiento del mundo ha sido cambiada radicalmente en ellos.

88. Así como está consumado en ellos, rápidamente estará consumado en toda la Filiación.

89. De esto están seguros, y nuestras voces se elevan como una sola.

90. Todo lo que se percibe, surge solamente dentro de la mente.

91. Y como todas las mentes están unidas, lo que se percibe ha surgido en una sola mente, que está compartida igualmente por todos.

92. Decir que "todas las mentes están unidas" conlleva simplemente decir que hay una sola mente, y que las cosas del Cielo y de la Tierra surgen y desaparecen dentro de ella.

93. Has aprendido que los sentidos del cuerpo te han llevado a creer que todo lo que está más allá de la frontera del cuerpo está fuera de ti.

94. Pero has reconocido que esto no puede ser cierto.

95. Siempre ha tenido sentido para ti decir que tus pensamientos no están fuera de ti.

96. Pero se ha requerido de una gran valentía para aprender la verdad de que el pensamiento de tu hermano o hermana tampoco está fuera de ti.

97. Solo hasta hace poco has seguido con miedo a dar el siguiente paso lógico.

98. Mientras quedaban unos pocos restos de culpa has tenido miedo de lo que percibías como una responsabilidad abrumadora.

99. Pero, como el Padre ha dado el paso final por ti, moras en la seguridad perfecta, donde el siguiente paso ya no es temible.

100. He dicho que el Espíritu Santo nunca te enseñará aquello que aún te dé miedo aprender.

101. De aquí, se siguen dos cosas: En primer lugar: antes de que eligieras estar despierto en mí, parecía que una oración podía no ser respondida.

102. Esto se debía a que temías recibir la respuesta, y entonces, no te era dada.

103. Pero aquello que estabas dispuesto a recibir, siempre te fue dado.

104. Ahora bien, como estás dispuesto a recibir todo, todo te es dado.

105. No obstante, como tus ojos están abiertos, ya no rezas "en vano".

106. Y esto solo significa que has sobrepasado el nivel de las oraciones infantiles, las que piden aquellas cosas que una vez creíste necesitar para salvarte de aquello que creías temer.

107. Como el miedo se ha ido, la oración infantil se ha desvanecido.

108. Despierto, en nuestro Recuerdo, has aprendido a rezar solo por la Expiación de la Filiación, y me has hecho partícipe de tu disposición a unirte conmigo, en respuesta a la única oración verdadera.

109. Esto ha requerido que reaprendas la confianza, y la confianza es el fruto inevitable del perdón que le has extendido al mundo, del cual eres una valiosa parte.

110. Esta disposición me ha dado el permiso de desmantelar las "mansiones" que has fabricado por error; todo maestro de Dios ha afrontado la crucifixión.

111. A través del perdón, y de la maestría de las llaves del Reino, has atravesado el ojo de una aguja para unirte conmigo en la resurrección. ¡Todas las cosas han sido creadas de nuevo!

112. En segundo lugar: como ahora estás dando el siguiente paso, eso ha de significar que ya no está presente ese miedo que ha apartado de ti aquello por lo que rezabas.

113. Y esto solo puede significar que se ha cumplido mi promesa: te he dado mi fortaleza hasta que la tuya se ha vuelto tan segura como la mía.

114. Como sabes que vivo en ti, tu fuerza es tan segura como la mía, y ahora podemos dar juntos el siguiente paso.

115. En cuanto a aquellos que han elegido aprender éste plan de estudios a través de mi curso de milagros: vosotros recordaréis claramente que ese curso no estaba diseñado para responder a todas las preguntas que un maestro de Dios pudiera plantear.

116. No podía hacer eso, pues solo era un instrumento de enseñanza, dirigido a una meta concreta: la paz.

117. La paz es la base necesaria, desde la cual, el maestro de Dios puede dirigirse hacia la consumación de la Expiación en la Tierra, tal como ya está consumada en el Cielo.

118. Ya estamos preparados para dar el paso necesario, y aceptar el significado final de la única lección: no hay nada fuera de ti.

119. Eres el guardián de tu hermano porque eres tu hermano.

120. La traducción del infeliz sueño de la separación en un sueño feliz final —la manifestación final en el tiempo— requiere que esto se logre a través de ti.

121. Aquellos de vosotros que entienden claramente el significado de esta obra, son aquellos en quienes se ha completado toda la preparación.

122. Habéis aprendido que el propósito de vuestra vida es exactamente el mismo que fue el mío, y que se trata de demostrar que, con Dios, no es que todo sea simplemente posible, sino que es inevitable.

123. Ya estáis preparados para convertiros en una demostración viva de la maestría completa.

124. Como toda la resistencia se ha marchado (¿pues qué es el ego sino eso?), la disciplina necesaria para consumar vuestra demostración es como un "yugo suave".

125. Es una disciplina que necesariamente va a afectar gozosamente todo aspecto de vuestras vidas.

126. A través de vosotros es como puede ser demostrada la rectitud natural y simple de las "leyes" de Dios.

127. La maestría, en cada aspecto de la vida que os es otorgada, es la única manera de poder enseñar a vuestro hermano y vuestra hermana que Dios es.

128. Esto significa que ahora miramos juntos más allá de la tendencia de la mente a separarse del mundo cuando observa los aspectos de la vida que todavía no ha dominado, y decreta que son simplemente ilusiones.

129. Aunque esto sea cierto, no es apropiado concluir a partir de ahí que deban dejarse sin transformar.

130. A quienes tengan oídos para oír: sencillamente, no es posible trascender lo que rehusas reconocer y aceptar, acogiéndolo.

131. El rechazo no es más que una estratagema del ego para asegurarse de que tu Ser sigue aprisionado, y el ego se mantiene en su trono.

132. De nuevo te pregunto:

¿Qué deseas, realmente?


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Libro 4



Lectura del Libro 4 por Mariano Noé
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1. La maestría de sí mismo, y el servicio, son uno y lo mismo.

2. Pues donde está una, se encuentra el otro.

3. Y donde está el otro, se reconoce también a la primera.

4. La maestría es ese estado en el que nada del mundo te fuerza a seguir ninguna dirección, y no obstante, ninguna cosa del mundo se juzga.

5. Esto debe ser así, de forma natural, en la mente a la cual ha regresado la paz.

6. La falta de maestría en cualquier aspecto de la vida conlleva su falta en todos los aspectos.

7. La maestría es la base desde la cual el servidor lleva a cabo el movimiento del Amor que procede del Padre a través del Hijo, y que sirve a la única meta de la Expiación al demostrar su completitud en ti.

8. Aquí tienes algo que te sirve como una clara señal: La maestría se completa cuando ya no queda ni un solo hábito aprendido del mundo; cuando ya no justifiques ni uno solo de los "amores" que ha sido creado falsamente por ti.

9. Así pues, considera bien la totalidad de tu vida, y contempla con inocente honestidad los "amores", los "quereres"... que quieres conservar para ti, pues ¿qué puedes llevarte de la muerte a la Vida?

10. Incluso el cuerpo será eclipsado.

11. Y si amas al Padre por encima del mundo ¿qué dejarías sin transformar por el esplendor de tu unión?

12. Solo puedes dar lo que posees, y lo que posees existe para ti solo porque lo valoras.

13. ¿Qué tesoro pondrás a los pies de tu hermano?

14. Pues allá donde esté tu tesoro, también estará tu corazón, y tu corazón es todo lo que puede darse.

15. Ya he dicho antes que el mundo es solo un símbolo.

16. Elige sabiamente lo que tu mundo simbolizará para ti, pues los símbolos que elijas son lo que tu hermano verá.

17. Así, tu corazón es revelado, y has "expresado" tu juicio del Padre.

18. Quien me conoce camina conmigo, y quien camina conmigo hace recto su camino, y todas las cosas son otorgadas para la alabanza de lo que Dios es: Amor.

19. El Amor acoge todas las cosas, sana todo, lo transforma todo, celebra todas las cosas... y, por encima de todo, refleja, en todas las cosas, lo que Dios es.

20. No te preocupes, pues, con tus pensamientos, por el mañana, ni por las cosas que comerás, ni por lo que llevarás puesto encima... pues el Padre sabe que tienes necesidad de esas cosas, y no te dejará sin amparo.

21. Cuando te pedí, una vez, que "no prestaras atención" tú dejaste de oírme inconscientemente, decidiendo que podías dirigir la elección acerca de lo que comerías, de lo que te pondrías, y así, astutamente aprecias aquellos "amores" que deseas mantener.

22. Decidir por ti mismo conlleva precisamente la atención de una preocupación.

23. Es decir, debido a que te permitiste evitar que el Confortador elija por ti, la mentalidad recta fue expulsada, y el mundo real fue abandonado.

24. Pero aquel que alaba a Dios en todo, no toma ninguna decisión por sí mismo, escucha solo la Voz que habla por Dios, y el servidor reconoce que la Voz solo habla con una razón perfecta.

25. Aferrarse a un solo "amor", una cosa querida, un "querer" que hayas creado falsamente... es ciertamente ser irrazonable, pues has entendido que los símbolos del mundo solo podrían ser símbolos de la muerte.

26. Y la muerte ya no es tu voluntad, sino la Vida.

27. Vengo de nuevo a ti para que puedas tener Vida, y ésta, más abundantemente.

28. Aprende bien, entonces, a preguntar antes de cada elección: "¿Con esto, daré valor a los símbolos de la muerte, o bien a los de la Vida?".

29. Morando en una inocente honestidad, comprenderás que la guía del Confortador es inmediata, y no hace componendas.

30. He aquí el sentido final de mi enseñanza, revelado ahora:

No te preocupes de nada,
pues el Padre sabe
que tienes necesidad de esas cosas.

31. Y con esto, se da efectivamente el siguiente paso.

32. Liberada de la loca creencia en el sacrificio y en la pérdida, el servidor ya no retiene para sí mismo ni uno solo de sus "amores".

33. Reconociendo, con una certeza incuestionable, quién camina con el, por el camino que elige ir, da sus pasos con una amable autoridad por la vía que se le muestra.

34. Sin preocuparse por lo que se pondrá ni por lo que comerá, escucha la Voz del Santísimo.

35. Puesto que su oración solo persigue aquello que puede reflejar el Amor perfecto del Padre a través de el, su gozo es para siempre total.

36. Y la guía del Confortador no tiene reproches, revelando los regalos que se aportan para que sirvan al único deseo que surge ahora, en la santa mente del servidor:

Que todo lo que hago, y todo lo que digo,
que todo lo que pienso, y todo lo que comparto,
todo lo que soy, hago y tengo... refleje el esplendor,
el gozo, la gracia, la sonriente alegría,
la compasión, el poder, la visión, y la maestría,
de la única creación de mi Padre: Cristo, ¡YO SOY!

37. Y la ropa que lleva puesta, y lo que come, le hablan al mundo, susurrándole acerca del Amor, con el cual el Padre ha restaurado a su precioso hijo a su legítimo lugar.

38. Siempre que no tienes un gozo pleno, eso se debe a que has elegido erróneamente.

39. Pues de la elección sigue la acción, y de la acción, siempre la experiencia.

40. Quienes tengan oídos para oír, que oigan: quien ha aprendido que la muerte es irreal suelta alegremente los símbolos de la muerte aun dentro de las ilusiones del tiempo, y hasta la mínima pizca.

41. El servidor despierto, al haber escogido realmente enseñar solo Amor, y como el Amor es lo único que desea, actúa desde el silencioso cimiento de la unión hacia la Vida perpetua, enseñando solo los símbolos de la Vida, pues mediante la enseñanza aprende, y al dar recibe.

42. Así pues, el Camino es sencillo, y sin esfuerzo.

43. Desde los pensamientos que elijas pensar, hasta lo que comas y lo que te pongas, no te preocupes por ti mismo, sino que acepta la guía de Aquel que te fue enviado por el Padre, pues Él te ha amado desde antes de la fundación de todos los mundos.

44. He aquí, que mientras el tiempo parece durar para ti, todas las cosas son traducidas en aquello que refleja el santo de los santos, y lo que estaba oculto, es ahora revelado.

45. Yo entregué incluso el cuerpo para que pudiera ser glorificado en alegre tributo a mi Padre.

46. Pues quien lo da todo, recibe todo.

47. Así pues, recuerda lo que ahora te digo: Si tu hermano está hambriento, tú te encuentras sin alimento, y si tu hermana está sola, tú estás separado del banquete.

48. Puesto que no hay nada fuera de ti; y tú eres el buen pastor.

49. Y solo te pido que aceptes la verdad, pues como has elegido despertar a tu propia llamada, es el momento de acoger, conmigo, todo aquello que se te otorga, para que el mundo pueda ser restaurado en nosotros, el santo, ilimitado, y unigénito hijo de Dios.

50. Si haces esto conmigo, todo será acogido, y el Amor iluminará todo.

51. Ten por tanto mucho ánimo.

52. Ama a los demás como yo te amo, siempre.

53. Regocíjate, y celebra con alguien a menudo, pues si hay dos o más, que se reúnen para acoger el mundo, yo estoy en medio de ellos.

54. Ahora caminamos con certeza, sin que el maestro retenga ninguna de esas cosas "queridas"... ya que el maestro quiere sanar toda herida, y traducir incluso el cuerpo -el símbolo del ego- en aquello que solo refleja Luz, hacia un mundo redimido del sueño de la separación.

55. La lección final ha sido aprendida, y es ahora felizmente vivida:

56. Ahora, se acabó.

No hay nada fuera de mí.

57. Quien entiende estas palabras, las vive, y su vida es una danza de devoción sin cesar, para siempre ilimitada, pues sabe lo que va a suceder.

58. El sueño feliz alborea ya, al haber sido colocada, la seguridad, dentro de ti, por Dios mismo, y aun si una vez fuiste distraído -tan solo durante un breve momento- por una diminuta, loca idea.

59. Te entrego mi paz.

60. Pero yo no te doy de la misma forma que el mundo da.

61. Puesto que me has aceptado, me das al mundo.

62. Puesto que me das, me recibirás y me aceptarás, eternamente, para siempre.

La paz esté contigo,
amado... amada... precioso... preciosa... viejo amigo... vieja amiga.

Amén.


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Palabras Finales



Lectura de Palabras Finales por Mariano Noé
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El final,
ya está aquí. Hemos regresado
al antiguo comienzo.

Aquí,
donde la Verdad es restaurada
miramos el mundo con delicadeza.

Estás aquí solo para ser realmente útil
No obstante,
no sabes lo que se necesita hacer.

¿Te gustaría saber la voluntad de tu Padre para ti?

Precioso amigo, preciosa amiga,
abre los ojos de tu Ser;
y no se te ocultará.

¿Adónde irá el servidor
que está despierto para lo eterno?

"Aquí", dice la tranquila respuesta que recibe.

Como tú estás despierto aquí,
y tu hermana está despierta aquí,
aunque los cuerpos estén aparentemente separados
no hay dos,
sino solo uno.

Reza,
ayuna,
medita,
acude a los lugares silenciosos de tu preciosa Tierra,
pues solo ella es tu madre.

Canta, ríe, danza, juega.

Bebe los primeros rayos de un nuevo amanecer.
Roza el oscuro terciopelo de una noche sin luna.

Siente la hierba contra tu piel,
y permanece bajo el agua de la cascada.

Entrega al menos un día de tu semana, al silencio,
alimentándote solo de la Luz de tu Padre.

Sonríe a menudo,
y recuerda que has elegido venir aquí.

Mira a tu alrededor,
y bendice el lugar donde estás.

Haz estas cosas con frecuencia, en mi recuerdo.

YO ESTOY
contigo
siempre...


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Una Oración de recuerdo



Lectura de la Oración por Mariano Noé
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Padre-Madre

Fuente de nuestro Ser,
hemos regresado.

Uniéndonos,
celebramos el Amor,
que, juntos somos.

Donde había un mundo irreal,
ahora damos nacimiento a un mundo redimido,
para que pueda reflejar perfectamente
lo que has consumado en nosotros.

Como, incluso en este mismo momento,
estamos hechos a tu imagen,
nuestro amor ama sin cesar...
para siempre, siempre...

¡para siempre, eternamente!

Amén


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BENDICIONES!



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