LECCIÓN 258 Que recuerde que Dios es mi objetivo.

“Con lentitud, constancia y amabilidad se gana esta carrera” Ken Wapnick
▼ANTERIOR / ▼COMPARTIR▼ / SIGUIENTE▼

Lea aquí la Introducción a la Segunda Parte

Pregunta 4 ¿Qué es el pecado?


Índice de la Lección 258
(Haz clic para desplegar)

LECCIÓN 258

Que recuerde que Dios es mi objetivo.


1. Lo único que necesitamos hacer es entrenar nuestras mentes a pasar por alto todos los objetivos triviales e insensatos, y a recordar que Dios es nuestro objetivo. ²Su recuerdo se encuentra oculto en nuestras mentes, eclipsado tan sólo por nuestras absurdas e insignificantes metas, que no nos deparan nada y que ni siquiera existen. ³¿Vamos acaso a continuar permitiendo que la gracia de Dios siga brillando inadvertida, mientras nosotros preferimos ir en pos de los juguetes y las baratijas del mundo? ⁴Dios es nuestro único objetivo, nuestro único Amor. ⁵No tenemos otro propósito que recordarle.


2. No tenemos otro objetivo que seguir el camino que conduce a Ti. ²Ése es nuestro único objetivo. ³¿Qué podríamos desear sino recordarte? ⁴¿ Qué otra cosa podemos buscar sino nuestra Identidad?


Un curso de milagros Libro de Ejercicios - L.258 www.celebrandoelmilagro.com

AUDIOS DE LA LECCIÓN 258

Lectura de la Lección 258
A través de Blanca Nivia Morales Contreras.
Cargando audio...

Ocurrir de la Lección 258
a través de Martin Musarra
Cargando audio...

Lección 258 comentada por Jorge Luis Álvarez Castañeda
Cargando audio...

Fondo de Pantalla para el Móvil

VIDEOS DE APOYO

Lectura de la Lección 258

Ocurrir de la Lección 258

Comentario Jorge Luis Álvarez Castañeda

Video de Apoyo 1

Video de Apoyo 2

Video de Apoyo 3

Video de Apoyo 4

Video de Apoyo 5

Video de Apoyo 6

Video de Apoyo 7

Video de Apoyo 8

Video de Apoyo 9

Video de Apoyo 10

Video de Apoyo 11

Video de Apoyo 12

Video de Apoyo 13

Video de Apoyo 14

Video de Apoyo 15

Video de Apoyo 16

Video de Apoyo 17

Video de Apoyo 18

Video de Apoyo 19

Video de Apoyo 20

Video de Apoyo 21

Video de Apoyo 22

Video de Apoyo 23

Video de Apoyo 24

Video de Apoyo 25


Comentario por Jorge Luis Álvarez Castañeda

Que recuerde que Dios es mi objetivo.

¡Que la paz sea con nosotros hoy!

Jesús, en la lección 258 Que recuerde que Dios es mi objetivo, retoma, otra vez, la importancia de tener a Dios como nuestro objetivo.

Nos dice Jesús:

”Lo único que necesitamos hacer es entrenar nuestras mentes para pasar por alto nuestros objetivos triviales y a recordar que Dios es nuestro objetivo”.

El ego, surgió con la creencia en la separación de Dios. Y esta separación originó la división en partes de dicha mente colectiva que proyectó este mundo y al cuerpo. Cada fragmento de esa mente, que se cree separada, está ligada a un cuerpo que quiere mantener su propia identidad particular: su deseo de ser especial que lo distinga de las otras partes, de los otros hermanos. En ese proceso, aparecen multitud de objetivos triviales que hay que alcanzar para poder lograr ser aceptado y valorado en este mundo del ego. Y esos objetivos parecen ser la respuesta a también a la multitud de problemas que creemos tener en este mundo del ego.

Por fortuna, ya Jesús nos ha enseñado que no hay sino un solo problema: la separación y el resentimiento que lo acompaña, como vimos en la lección 79 Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto. Pero, si hay un solo problema hay, una sola solución como nos dice Jesús en la lección 80 Permítaseme reconocer que mis problemas se han resuelto. La solución es el milagro que me permite dejar los resentimientos y sentirme en unidad con Dios, con mi hermano y conmigo mismo en el proceso de la salvación.

El milagro, al que tengo derecho, puedo reclamarlo, en cualquier momento. A cualquier momento puedo pedirles a Jesús y al Espíritu Santo el milagro de la corrección de mi mente que está centrada en objetivos triviales para que tenga a Dios como el único objetivo. Pero siempre utilizando el perdón. Y Jesús es claro: esto es un entrenamiento de la mente. Cualquier situación que nos haga perder la paz, la perdonamos inmediatamente. No las dejamos acumular. Recordemos lo que estamos haciendo con las lecciones: cada hora recordamos a Dios, cada hora perdonamos los pensamientos no amorosos que hayamos tenido con el fin de que en la hora que empieza, nuestra mente esté limpia de conflictos y esté en paz, para que podamos recordar que Dios es nuestro objetivo.

Jesús nos dice:

”Su recuerdo se encuentra oculto en nuestras mentes, eclipsado tan sólo por nuestras absurdas e insignificantes metas, que no nos deparan nada y que ni siquiera existen”.

Siempre hemos tenido y tendremos el recuerdo de Dios en nuestra mente. Mantengámonos firmes en este proceso de recordar a Dios, de recordar nuestra verdadera identidad como Hijos de Dios.

Continúa Jesús:

”¿Vamos acaso a continuar permitiendo que la Gracia de Dios siga brillando inadvertida, mientras nosotros preferimos ir en pos de los juguetes y baratijas del mundo? Dios es nuestro único objetivo, nuestro único Amor. No tenemos otro propósito que recordarle”.

Este es el entrenamiento de la paz, de la bondad, de la alegría, de la felicidad, de la unidad, del amor. Pidamos con fuerza ver el milagro que hay para nosotros y poder mantenernos en él. Hagamos la oración de la lección a lo largo del día:

”No tenemos otro objetivo que seguir el camino que conduce a Ti. Ese es nuestro único objetivo. ¿Qué podríamos desear sino recordarte? ¿Qué otra cosa podemos buscar sino nuestra Identidad?”

Con relación al tema del pecado

Jesús, nos dice en el tema especial 4. ¿Qué es el pecado?:

”Mientras tanto, su Padre ha seguido derramando Su luz sobre él y amándolo con un Amor eterno que sus pretensiones no pueden alterar en absoluto”.

Dios nunca nos ha abandonado. Siempre camina a nuestro lado iluminando nuestra mente para que le transmitamos esa luz a nuestros hermanos. Esa luz que Dios nos transmite se entiende como un estado mental de paz y de amor donde la obscuridad del ego no puede percibirse. Esa luz de Dios nos permite ver la impecabilidad en nuestros hermanos y en nosotros mismos. Esa luz contribuye, por lo tanto, a que el recuerdo de Dios permanezca en nuestra mente, a que Dios sea nuestro objetivo, como nos ha enseñado Jesús en la lección de hoy: Que recuerde que Dios es mi objetivo.

Proceso de práctica de la lección

1. Tener momentos con Dios por la mañana y por noche. Momentos en los cuales se tenga una experiencia con la verdad, es decir, con el reconocimiento de que somos Hijos de Dios, mientras ello nos haga felices. El tiempo utilizado será el que se considere necesario para lograr el objetivo. Podría ser media hora o más. Estos momentos buscan que tengamos o nos acerquemos a tener instantes santos permanentes. Perdonamos, con la Ayuda de Dios, lo que nos esté quitando la paz.

2. Se invoca a Dios. En lugar de palabras sólo necesitamos sentir Su Amor. Se pide la guía del Espíritu Santo y de Jesús. Se lee despacio los temas especiales que acompañan la lección del día. Se reflexiona sobre ellos. Luego, se lee la lección del día.

3. En tu meditación intenta entrar en contacto con esa parte de tu mente donde hay paz y amor, tranquilidad, alegría. Es tu mente recta, donde está Cristo, tu Ser. Mantén la mente quieta, sin palabras, y te olvidas de todo lo que habías creído saber y entender, y te quedas sólo con la sensación y certeza de que estás con Dios. Espera a Dios. Él llegará y te dará un mensaje de amor y de paz. Pero, esto requiere nuestra disposición a escucharlo tal como lo ha enseñado Jesús en la lección 71: ”Él responderá en la misma medida que tú estés dispuesto a oír Su Voz. No te niegues a oírla. El solo hecho de que estés llevando a cabo los ejercicios demuestra que en cierto modo estás dispuesto a escuchar. Esto es suficiente para que seas acreedor a Su respuesta”. (L-71. 9:7-10)

4. Recordatorios cada hora recordaremos a Dios. Invocamos Su Nombre. Recordaremos la lección del día y siempre que nos sintamos tentados a olvidarnos de nuestro objetivo. También perdonaremos con Dios los pensamientos no amorosos que hayamos tenido en esa hora. Pueden ser 2 o tres minutos con los ojos cerrados. Recuerda que mientras lo haces Cristo permanece a tu lado dándote fortaleza. Luego, siente la quietud y silencio y espera a Dios.

Recordatorios frecuentes de la lección entre horas ayudan en el entrenamiento de tener siempre presente a Dios. Invocamos a Dios.

5. Respuesta a la tentación. Invocamos el Nombre de Dios y repetimos la idea del día cuando sintamos que nos estamos olvidando del objetivo de la lección, sintamos que estamos perdiendo nuestra paz y necesitemos perdonar.

Les deseo muchas experiencias con esta lección que contribuyan a su paz interior y a tener una experiencia directa de la verdad con miras a abandonar el mundo del dolor y adentrarse en la paz. Siempre pidiendo la ayuda del Espíritu Santo y de Jesús. Y, sin olvidarse de reír porque la Voluntad de Dios, para nosotros, es que tengamos perfecta felicidad.

Muchas, muchísimas, bendiciones.

Jorge Luis Álvarez Castañeda


Jorge Luis Álvarez Castañeda Libro de Ejercicios - L.258 www.celebrandoelmilagro.com

Lección 258 Comentada por Kenneth Wapnick

Que recuerde que Dios es mi objetivo.

Estas próximas cuatro lecciones comienzan con la frase: “Que no me olvide”, “Que recuerde”; importante porque nos dice que nuestro verdadero propósito de perdón descansa en la mente, donde está la verdad de Jesús. Elegimos olvidar porque queríamos recordar únicamente nuestra identidad individual. Estas lecciones nos ayudan a cambiar de mentalidad.

(1:1-2) «Si me olvido de mi objetivo no podré sino estar confundido e inseguro acerca de quién soy, y así, mis acciones no podrán sino ser conflictivas. Nadie puede estar al servicio de objetivos contradictorios, y servirlos bien.»

Eso es lo que la mayoría de las personas hacen, especialmente aquellas que están en un camino espiritual. Por un lado, tienen el objetivo de encontrar la verdad, Dios o Jesús. Por otro lado quieren mantener su existencia en el mundo. Por lo tanto, sus objetivos se vuelven intrínsecamente conflictivos o contradictorios. Específicamente, Jesús nos enseña que si el objetivo es Dios y no perdonamos - es decir, nos aferramos a los resentimientos y nos vemos como injustamente tratados - albergamos objetivos contradictorios: Dios «y» el ego. Por consiguiente, Jesús revela la locura de nuestras vidas - cómo nuestras mentes divididas se esfuerzan por mantener el pensamiento de mentalidad recta que realmente quiere volver a casa, y el pensamiento de mentalidad errada que quiere volver a casa a «nuestra» manera. Es por eso que Jesús es tan enfático que el camino de Dios es a través del perdón. Esto cura la división al ayudarnos a elegir el Primero, dejando ir al otro.

(1:3) «Tampoco puede desenvolverse sin que se abata sobre él una profunda angustia y depresión.»

“Es cierto que no parece que todo pesar no sea más que una falta de perdón.” (WpI.193.4:1). Cada vez que estamos angustiados es debido a que estamos aferrándonos a un resentimiento, porque nuestra tentación continua es culpar a alguien más. Incluso si nos miramos en el espejo y nos culpamos, todavía hay una cara detrás de la nuestra a la que consideramos responsable: padres, genes, karma, etc. Siempre buscamos culpar a algo o a alguien, en lugar de recordar que somos mentes que toman decisiones y que pueden elegir la paz en lugar del dolor, la dicha en lugar de la depresión.

(1:4) «Resolvamos hoy, por lo tanto, recordar lo que queremos realmente, para así unificar nuestros pensamientos y acciones de manera que tengan sentido y para llevar a cabo únicamente lo que Dios quiere que hagamos este día.»

Podemos decir que el propósito de Un Curso de Milagros es hacernos ver que nuestro día tiene un único propósito unificado: aprender a reconocer que nuestras vidas son aulas de perdón, con un Maestro que nos guía y nos instruye.

(2:1-2) «Padre, el perdón es el medio que Tú has elegido para nuestra salvación. No permitas que nos olvidemos hoy de que no tenemos otra voluntad que la Tuya.»

Cuando abrigamos un resentimiento decimos que tenemos una voluntad que está separada de la de nuestro Padre.

(2:3) «Y así, nuestro propósito tiene asimismo que ser el Tuyo si queremos alcanzar la paz que Tú has dispuesto para nosotros.»

Una vez más, a medida que transcurra tu día, mantén siempre muy presente en tu mente la necesidad de una actitud vigilante. Observar la rapidez con que te olvidas y te aferras a los resentimientos, la mezquindad, y los pensamientos de especialismo. Trata de recordar que no te harán feliz, porque tu propósito es recordar que la Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad (W-pI.101), y es la tuya también.


Kenneth Wapnick Libro de Ejercicios L.258 www.celebrandoelmilagro.com

Lección 258 Comentada por Oscar Gómez Díez

Que recuerde que Dios es mi objetivo.

Esta es una lección para recordar. En la lección 256 decíamos "Dios es mi único objetivo hoy.", ahora nos decimos que no me olvide de Dios, que lo recuerde en todo momento, circunstancia y lugar. Para ello, "Lo único que necesitamos hacer es entrenar nuestras mentes a pasar por alto todos los objetivos triviales e insensatos, y a recordar que Dios es nuestro objetivo." este es un curso de entrenamiento mental, en la que aprendemos a perdonar, pasando por alto nuestros errores de percepción, así como los demás objetivos del mundo, entrenamiento que nos permite recordar a Dios, y recordar nuestra verdadera identidad como Sus perfectos hijos.

"Su recuerdo se encuentra oculto en nuestras mentes, eclipsado tan sólo por nuestras absurdas e insignificantes metas, que no nos deparan nada y que ni siquiera existen." El ego nos lleva a buscar múltiples objetivos, que alimentan sus ilusiones, y a olvidarnos de quienes somos realmente. Pero en lo profundo de nuestra mente yace el recuerdo de Dios, pues por mucho que neguemos el Amor no podemos deshacernos de Él, pues las ideas no abandonan su fuente, y nuestra Fuente siempre ha sido Dios. Solo el perdón y el recuerdo de Dios nos conducirán de regreso a nuestro Hogar.

"¿Vamos acaso a continuar permitiendo que la gracia de Dios siga brillando inadvertida, mientras nosotros preferimos ir en pos de los juguetes y las baratijas del mundo?" en todo momento y en todo lugar, el Amor estará presente recordándonos quienes somos, ¿hasta cuándo lo vamos a ignorar,? ¿cuando nos vamos a decidir a Escucharlo y seguir Sus pasos?

"Dios es nuestro único objetivo, nuestro único Amor." no hay más Amor que el de Dios y no existe nada más que Dios, esa es la única realidad y la única verdad, lo demás son ilusiones que desaparecerán junto con el tiempo, pues solo lo eterno es verdad.

De ahí que "No tenemos otro propósito que recordarle." en la medida que recordamos a Dios, recordamos nuestro Amor y nuestra verdad.

ORACIÓN DEL DIA:

"No tenemos otro objetivo que seguir el camino que conduce a Ti. Ése es nuestro único objetivo. ¿Qué podríamos desear sino recordarte? ¿ Qué otra cosa podemos buscar sino nuestra Identidad?"

PRÁCTICA:

Repasa el tema especial de esta sección, titulado "4. ¿Qué es el pecado" Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea y la oración del día, y si logras memorizarlas mucho mejor, hazla tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación: "Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo." (L- 221.2:1-6)

No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobretodo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad.


Oscar Gómez Díez Libro de Ejercicios L.258 www.celebrandoelmilagro.com

el aporte voluntario es la clave para el sostenimiento de esta tarea

CELEBRANDO EL MILAGRO
CELEBRA LA CORRECCIÓN QUE OCURRE AHORA
BENDICIONES!

Todas las citas utilizadas con permiso son de Un Curso de Milagros, copyright ©1994, 2018, por Foundation for Inner Peace, 448 Ignacio Blvd., #306, Novato, CA 94949, www.acim.org e info@acim.org.


Share:

Comentarios de Facebook: