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Índice del Tema Especial 4
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PREGUNTA 4
¿Qué es el pecado?
1. El pecado es demencia. ²Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad. ³Y al estar loca, la mente ve ilusiones donde la verdad debería estar y donde realmente está. ⁴El pecado dotó al cuerpo con ojos, pues, ¿qué iban a querer contemplar los que están libres de pecado? ⁵¿Para qué iban a querer la vista, el sonido o el tacto? ⁶¿Qué iban a querer oír o intentar asir? ⁷¿Qué necesidad iban a tener de los sentidos? ⁸Usar los sentidos es no saber. ⁹Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más.
2. El cuerpo es el instrumento que la mente fabricó en su afán por engañarse a sí misma. ²Su propósito es luchar. ³Mas el objetivo por el que lucha puede cambiar. ⁴Y entonces el cuerpo lucha por otro objetivo. ⁵Lo que ahora persigue lo determina el objetivo que la mente ha adoptado para sustituir a la meta de engañarse a sí misma que antes tenía. ⁶La verdad puede ser su objetivo, tanto como las mentiras. ⁷Y así, los sentidos buscarán lo que da fe de la verdad.
3. El pecado es la morada de las ilusiones, las cuales representan únicamente cosas imaginarias procedentes de pensamientos falsos. ²Las ilusiones son la "prueba" de que lo que no es real lo es. ³El pecado "prueba" que el Hijo de Dios es malvado, que la intemporalidad tiene que tener un final y que la vida eterna sucumbirá ante la muerte. ⁴Y Dios Mismo ha perdido al Hijo que ama, y de lo único que puede valerse para alcanzar Su Plenitud es la corrupción; la muerte ha derrotado Su Voluntad para siempre, el odio ha destruido el amor y la paz ha quedado extinta para siempre.
4. Los sueños de un loco son pavorosos y el pecado parece ser ciertamente aterrador. ²Sin embargo, lo que el pecado percibe no es más que un juego de niños. ³El Hijo de Dios puede jugar a haberse convertido en un cuerpo que es presa de la maldad y de la culpabilidad, y a que su corta vida acaba en la muerte. ⁴Mientras tanto, su Padre ha seguido derramando Su luz sobre él y amándolo con un Amor eterno que sus pretensiones no pueden alterar en absoluto.
5. ¿Hasta cuándo, Hijo de Dios, vas a seguir jugando el juego del pecado? ²¿No es hora ya de abandonar esos juegos peligrosos? ³¿Cuándo vas a estar listo para regresar a tu hogar? ⁴¿Hoy quizá? ⁵El pecado no existe. ⁶La creación no ha cambiado. ⁷¿Deseas aún seguir demorando tu regreso al Cielo? ⁸¿Hasta cuándo, santo Hijo de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuándo?
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A través de Blanca Nivia Morales Contreras.
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Comentario por Jorge Luis Álvarez Castañeda
Recordemos que la idea de pecado surge con la creencia en la separación de Dios por lo cual creemos que cometimos una falta imperdonable para Dios que nos genera culpa y miedo, por la creencia en el inevitable castigo de Dios. Está asociado a todos los sentimientos de indignidad, de maldad, de desvalorización, de culpabilidad, que nos acompañan mientras tengamos al ego como guía de nuestra mente.
Hoy, Jesús, nos amplía más el concepto: ”El pecado es demencia. Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad. Y al estar loca, la mente ve ilusiones donde la verdad debería estar y donde realmente está”.
Si voy en busca de mis mundos particulares esto lo tengo que sostener en ilusiones que no son estables. Lo cual no puede sino traerme inestabilidad y falta de cordura. Es una perfecta demencia dejar la Paz y el Amor de Dios por los inestables cambios del mundo del ego. Lo único que me saca de la demencia del pecado es la verdad.
Como hemos visto antes de la separación estábamos en la Unidad, en el Conocimiento. No existía la percepción ni los órganos de los sentidos. El cuerpo puede estar al servicio del ego o del Espíritu Santo. Si me decido a reconocer mi verdadera Identidad, puedo poner los sentidos al servicio de la salvación.
El cuerpo al servicio del ego se centra en la lucha para sobrevivir. Pero el cuerpo es neutro y puede ponerse al servicio del Espíritu Santo para transmitir la verdad y la Palabra de Dios.
El pecado fomenta ilusiones que nos permitan fabricar mundos particulares. Estas ilusiones fracasan necesitándose “nuevas ilusiones”. El ego parte de que la separación fue real y que somos malvados. Centra nuestra atención en el cuerpo que enferma y muere para probar que la separación fue real. Esto es locura. La lección de hoy es el antídoto: Dios es mi único objetivo hoy y el perdón es el medio.
Jesús compara el pecado con un juego de niños. La mente se creyó el juego y proyectó este mundo de sufrimiento. Pero esto se puede corregir. Es la culpa lo que nos impide decidirnos por Dios. Para salir de esto tenemos que aceptar que el pecado no existe. Necesito ayuda para perdonarme a mí mismo por haber hecho a mis hermanos objeto de mi culpa.
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Pregunta 4. ¿Qué es el pecado?
Comentario de Ken Wapnick
Este resumen hace referencia al anterior “¿Qué es el mundo?”, así como a “¿Qué es el cuerpo?” que viene a continuación. Todos ellos discuten el origen y el propósito del cuerpo.
(1:1-2) «El pecado es demencia. Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad.»
Hemos discutido muchas veces cómo el ego usa el pecado como el primer paso en su intento de protegerse. Después de que el Hijo eligió la separación demente como su realidad y convirtió la Expiación en ilusión, el ego se aseguró de que nunca cambiaría de mentalidad al hacerlo insensato (sin mente / mindless). Para lograr su objetivo, el ego convenció al Hijo de que su separación era un pecado deplorable que merecía castigo. Por lo tanto, el Hijo concluyó que su mente era un lugar peligroso, y permanecer allí significaba la segura aniquilación a manos de un Dios vengativo. Su única opción era dejar la mente a través de la proyección e inventar un mundo y un cuerpo. Por lo tanto, el pecado es el primer paso en el plan del ego para defender un pensamiento demente y proteger las ilusiones contra la verdad. Recordemos:
“Uno de los principales dogmas de la descabellada religión del ego es que el pecado no es un error sino la verdad, y que la inocencia es la que pretende engañarnos. La pureza se considera arrogancia, y la aceptación de nuestro ser como algo pecaminoso se percibe como santidad... ¿Es esto humildad? ¿O es más bien un intento de desgajar a la creación de la verdad, y de mantenerla aparte?” (T- 19.II.4)
(1:3) «Y al estar loca, la mente ve ilusiones donde la verdad debería estar y donde realmente está.»
La verdad está en la mente correcta, el hogar del principio de Expiación del Espíritu Santo. Sin embargo, en su locura, el Hijo de Dios solo ve el “hecho” de haber ganado su individualidad al pecar contra su Padre. La proyección de este pecado da como resultado un mundo y un cuerpo, con un aparato sensorial que percibe el pecado a su alrededor, pero nunca dentro de la mente misma.
(1:4) «El pecado dotó al cuerpo con ojos...»
Esto se remonta a las declaraciones de la Lección 161: “Así fue como surgió lo concreto” y “El odio es algo concreto.” Un mundo perceptivo de específicos se fabricó para satisfacer la necesidad del ego de ver el objeto de pecado fuera de la mente en un cuerpo, percibido por ojos específicamente hechos para verlo allí y no en la mente. El lector puede recordar este pasaje sobre el papel de la culpa en hacer que el cuerpo oculte su presencia en la mente. El punto es el mismo que aquí en el libro de ejercicios, pero con el pecado como tema:
“Ahí [en el mundo] se encuentran todas las ilusiones... que se concibieron con el propósito de conservar la culpabilidad, de modo que el mundo pudiese alzarse desde ella y mantenerla oculta... El cuerpo es incapaz de ver esto, pues surgió de ello para ofrecerle protección, la cual depende de que eso no se vea. Los ojos del cuerpo nunca lo verán. Pero verán lo que dicta.” (T-18.IX.4:2-7)
Por lo tanto, el pecado y la culpa operan para mantener la mente oculta detrás de los órganos sensoriales del cuerpo que solo pueden mirar hacia «afuera», pero nunca «dentro».
(1:4-7) «El pecado dotó al cuerpo con ojos pues, ¿qué iban a querer contemplar los que están libres de pecado? ¿Para qué iban a querer la vista, el sonido o el tacto? ¿Qué iban a querer oír o intentar asir? ¿Qué necesidad iban a tener de los sentidos?»
Cuando estamos en casa en Dios, despiertos como espíritu, estamos en un estado no dualista. No hay sujeto u objeto, y no es necesario proteger nuestra identidad inventando un cuerpo para ver el pecado. Esto asegura que la existencia ilusoria del ego nunca se reconoce como tal. Por lo tanto, la percepción juega un papel importante en la estrategia del ego para aprisionar al Hijo en el pecado. Sin embargo, cuando el pecado se ha ido, ¿qué necesidad hay de percepción? – No hay nada que ver, ¡y nada con qué ver! El mundo de la separación desaparece, primero en la percepción verdadera de los intereses compartidos – la faz inocente de Cristo – y luego más allá de esta más santa de las percepciones en la Presencia de Dios:
“Los que son incapaces de pecar no pueden sino percibir su unidad, pues no hay nada que se interponga entre ellos para alejar a unos de otros... En su lugar ves alzarse ahora la faz de Cristo. ¿Quién podría contemplar la faz de Cristo y no recordar a Su Padre tal como Éste realmente es?” (T-26.IV.2:5-6; 3:2-3)
(1:8-9) «Usar los sentidos es no saber. Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más.»
La palabra «sentidos» se refiere a nuestros órganos sensoriales. La percepción – sensorialidad – es lo opuesto al conocimiento, ya que son estados mutuamente excluyentes. El primero es el hogar de la separación y el juicio; el segundo es el hogar de la unicidad e integridad:
“La percepción, por otra parte, no puede tener lugar sin la creencia en “más” y en “menos”... Evaluar es un aspecto esencial de la percepción, ya que para poder seleccionar es necesario juzgar. ¿Qué le ocurre a la percepción en ausencia de juicios, o de nada que no sea perfecta igualdad? Percibir se vuelve imposible. La verdad sólo se puede conocer...” (T-3.V.7:5-6,8-8:3,6-8)
(2:1) «El cuerpo es el instrumento que la mente fabricó en su afán por engañarse a sí misma.»
La mente fabricó el cuerpo específicamente para engañar al Hijo de Dios acerca de su Identidad. Ahora solo conoce el cuerpo – su hogar moribundo en el mundo:
“El cuerpo es el ídolo del ego, la creencia en el pecado hecha carne y luego proyectada afuera. Esto produce lo que parece ser una muralla de carne alrededor de la mente, que la mantiene prisionera en un diminuto confín de espacio y tiempo hasta que llegue la muerte...” (T-20.VI.11:1-2)
(2:2) «Su propósito es luchar.»
Por “luchar”, Jesús se refiere a que el cuerpo tiene que estar haciendo algo para preservar su propia existencia. El cuerpo está dirigido a buscar externamente soluciones a sus problemas – la máxima del ego de «buscar pero no hallar» – mientras el verdadero problema y la solución descansan silenciosamente en su interior, donde no pueden ser hallados.
(2:3-4) «Mas el objetivo por el que lucha puede cambiar. Y entonces el cuerpo lucha por otro objetivo.»
En otras palabras, el ego fabricó el cuerpo para matar, pero el Espíritu Santo lo usa como un salón de clases para enseñarnos a recordar que no hay muerte y que el Hijo de Dios es eterno. De este modo, “el objetivo por el que lucha puede cambiar” – de la separación y el ataque a la unión y la curación:
“Si lo usas con el solo propósito de llegar hasta las mentes de aquellos que creen ser cuerpos para enseñarles a través del mismo cuerpo que eso no es verdad, entenderás el poder de la mente que reside en ti... El Espíritu Santo no ve el cuerpo como lo ves tú porque sabe que la única realidad de cualquier cosa es el servicio que le presta a Dios en favor de la función que Él le asigna.” (T-8.VII.3:1-3, 6)
(2:5-7) «Lo que ahora persigue lo determina el objetivo que la mente ha adoptado para substituir a la meta de engañarse a sí misma que antes tenía. La verdad puede ser su objetivo, tanto como las mentiras. Y así, los sentidos buscarán lo que da fe de la verdad.»
Jesús se refiere aquí al tomador de decisiones. Ahora me doy cuenta de que elegí erróneamente y pido ayuda para deshacer lo que hice real al elegir de nuevo. Jesús no nos dice que neguemos el cuerpo, sino que antes de que podamos saber que esta no es nuestra identidad, primero tenemos que usar el cuerpo de manera diferente, eligiendo el perdón del Espíritu Santo en lugar del ataque del ego.
(3:1) «El pecado es la morada de las ilusiones, las cuales representan únicamente cosas imaginarias procedentes de pensamientos falsos.»
“Ilusiones” se refiere al mundo, donde el pecado es la fuente de todo lo que hicimos realidad fuera de nuestras mentes. Lo que percibimos afuera son solo los efectos de la causa subyacente: la necesidad de la mente de negar su propia pecaminosidad y verla en el cuerpo.
(3:2) «Las ilusiones son la “prueba” de que lo que no es real lo es.»
El ego tiene el cuerpo que nos dice que el mundo es real, a pesar de que es ilusorio. Los órganos sensoriales confirman la mentira de que el mundo es de hecho real. “No dejes que el mundo te engañe. Fue hecho para ser un engaño... Los sueños, sueños son, y todos son igualmente falsos.”
(3:3-4) «El pecado “prueba” que el Hijo de Dios es malvado, que la intemporalidad tiene que tener un final y que la vida eterna sucumbirá ante la muerte. Y Dios Mismo ha perdido al Hijo que ama, y de lo único que puede valerse para alcanzar Su Plenitud es la corrupción; la muerte ha derrotado Su Voluntad para siempre, el odio ha destruido el amor y la paz ha quedado extinta para siempre.»
En “El anti-Cristo”, Jesús describe cómo el ego prueba que lo eterno muere. Una vez más, vemos cómo el pecado intenta demostrar que Dios está equivocado y que nosotros tenemos razón:
“Esto es lo que es el anti-Cristo: la extraña idea de que hay un poder más allá de la omnipotencia... Ahí lo inmortal viene a morir, lo que todo lo abarca a sufrir pérdidas y lo eterno a convertirse en esclavo del tiempo.” (T-29.VIII.6:2-6)
(4:1) «Los sueños de un loco son pavorosos y el pecado parece ser ciertamente aterrador.»
La palabra clave aquí es «parece». Lo que percibimos afuera a través de la proyección ciertamente parece aterradoramente real. Pero una vez más, es simplemente un sueño o una alucinación:
“Las alucinaciones sirven para alcanzar el objetivo de la locura. Son el medio a través del cual el mundo externo, proyectado desde adentro, se ajusta al pecado y parece dar fe de su realidad. Aún sigue siendo cierto, no obstante, que no hay nada afuera.” (T-20.VIII.9:5-9)
(4:2-3) «Sin embargo, lo que el pecado percibe no es más que un juego de niños. El Hijo de Dios puede jugar a haberse convertido en un cuerpo que es presa de la maldad y de la culpabilidad, y a que su corta vida acaba en la muerte.»
Para el ego, estas líneas son el colmo de la indignación. Son como los juegos de los niños, engañados de que lo que juegan es real, mientras el adulto sonríe gentilmente a la imaginación del niño. Nuestras vidas, trabajos y necesidades son verdaderos dentro del sueño, pero al salir del sueño con Jesús, todo se ve diferente. Nuestra realidad es la Ley de Dios, no los juguetes danzantes de niños:
“Son Sus leyes las que garantizan tu seguridad. Las ilusiones que creas con respecto a ti no obedecen ninguna ley... No son más que juguetes, hijo mío, de modo que no lamentes su pérdida.” (T-30.IV.4:1-9)
(4:4) «Mientras tanto, su Padre ha seguido derramando Su luz sobre él y amándolo con un Amor eterno que sus pretensiones no pueden alterar en absoluto.»
El principio de Expiación es la simple verdad que dice que lo que no pudo suceder no sucedió. El Amor de Dios no ha cambiado:
“Tu otra vida ha continuado sin ninguna interrupción, y ha sido, y será siempre, completamente inmune a tus intentos de disociarte de ella.” (T- 4.VI.1:6-7)
(5:1) «¿Hasta cuándo, Hijo de Dios, vas a seguir jugando el juego del pecado?»
Ese clamor proviene de los Salmos, pero Jesús lo cambia: “¿Hasta cuándo, Hijo de Dios, permanecerás «tú» oculto? ¿Cuánto tiempo te mantendrás a «ti» fuera del cielo?” Como dijo Jesús en lecciones anteriores: “¿Por qué esperar al Cielo?” (W-pI.131,188)
(5:2-8) «¿No es hora ya de abandonar esos juegos peligrosos? ¿Cuándo vas a estar listo para regresar a tu hogar? ¿Hoy quizá? El pecado no existe. La creación no ha cambiado. ¿Deseas aún seguir demorando tu regreso al Cielo? ¿Hasta cuándo, santo Hijo de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuándo?»
Jesús nos dice: “Todo esto es un sueño. ¿Por qué, entonces, persistes en quedarte dormido? Todo lo que necesitas hacer es tomar mi mano, perdonar a tu hermano y despertar”. Culpar a otros por nuestra incomodidad es la manera perfecta de mantener el sueño del pecado real en nuestras mentes.
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Pregunta 4 Comentada por Oscar Gómez Díez
El tema del pecado es central en Un Curso de Milagros, no para validarlo sino para invalidarlo. Casi que podríamos decir que si la creencia en el pecado no fuese tan arraigada no sería necesario el Curso, pues la creencia en el pecado da lugar a la culpa, el miedo, el ataque, la ira y los resentimientos.
El pecado es la creencia en la separación. La salvación pasa por deshacer esta creencia para recordar nuestra verdadera identidad como Hijos eternos del Amor. "El pecado no existe" y "El pecado es demencia" son aseveraciones contundentes. El Curso usa un lenguaje cristiano para permitirnos reinterpretar los paradigmas de culpa de la sociedad occidental.
EL PECADO EN OTRAS RELIGIONES: En la cultura judeo cristiana se considera una ofensa a la divinidad, contrario al Budismo y el Hinduismo, que hablan más de conductas dañinas contra sí mismo (karma). En el Islam, no se considera que nacemos pecadores ni que heredamos tal condición.
EL PECADO ORIGINAL: El cristianismo considera que por la expulsión del Paraíso perdimos la inmortalidad y heredamos esta culpa. Para el judaísmo no existe un pecado original hereditario, sino transgresiones específicas. El mensaje de Jesús a menudo queda desvirtuado por la idea del sacrificio y el castigo. El verdadero mensaje de Jesús no es el sacrificio, sino la redención a través del amor.
EL PECADO EN UCDM: Parte de la absoluta inocencia del Hijo de Dios. Somos tal como Dios nos creó: espíritu inmortal e impecable. El pecado es solo la morada de las ilusiones. El cuerpo es un instrumento que puede ser usado para el ataque (ego) o para la comunicación y el perdón (Espíritu Santo).
EL INFANTIL JUEGO DE LA SEPARACIÓN: Jesús describe el sueño de pecado como un juego infantil y nos pide que le pongamos fin. La decisión es nuestra. El Espíritu Santo nos recuerda que nuestra realidad inmortal nunca ha cambiado.
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PREGUNTA 4
¿Qué es el pecado?
1. El pecado es demencia. ²Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad. ³Y al estar loca, la mente ve ilusiones donde la verdad debería estar y donde realmente está. ⁴El pecado dotó al cuerpo con ojos, pues, ¿qué iban a querer contemplar los que están libres de pecado? ⁵¿Para qué iban a querer la vista, el sonido o el tacto? ⁶¿Qué iban a querer oír o intentar asir? ⁷¿Qué necesidad iban a tener de los sentidos? ⁸Usar los sentidos es no saber. ⁹Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más.
2. El cuerpo es el instrumento que la mente fabricó en su afán por engañarse a sí misma. ²Su propósito es luchar. ³Mas el objetivo por el que lucha puede cambiar. ⁴Y entonces el cuerpo lucha por otro objetivo. ⁵Lo que ahora persigue lo determina el objetivo que la mente ha adoptado para sustituir a la meta de engañarse a sí misma que antes tenía. ⁶La verdad puede ser su objetivo, tanto como las mentiras. ⁷Y así, los sentidos buscarán lo que da fe de la verdad.
3. El pecado es la morada de las ilusiones, las cuales representan únicamente cosas imaginarias procedentes de pensamientos falsos. ²Las ilusiones son la "prueba" de que lo que no es real lo es. ³El pecado "prueba" que el Hijo de Dios es malvado, que la intemporalidad tiene que tener un final y que la vida eterna sucumbirá ante la muerte. ⁴Y Dios Mismo ha perdido al Hijo que ama, y de lo único que puede valerse para alcanzar Su Plenitud es la corrupción; la muerte ha derrotado Su Voluntad para siempre, el odio ha destruido el amor y la paz ha quedado extinta para siempre.
4. Los sueños de un loco son pavorosos y el pecado parece ser ciertamente aterrador. ²Sin embargo, lo que el pecado percibe no es más que un juego de niños. ³El Hijo de Dios puede jugar a haberse convertido en un cuerpo que es presa de la maldad y de la culpabilidad, y a que su corta vida acaba en la muerte. ⁴Mientras tanto, su Padre ha seguido derramando Su luz sobre él y amándolo con un Amor eterno que sus pretensiones no pueden alterar en absoluto.
5. ¿Hasta cuándo, Hijo de Dios, vas a seguir jugando el juego del pecado? ²¿No es hora ya de abandonar esos juegos peligrosos? ³¿Cuándo vas a estar listo para regresar a tu hogar? ⁴¿Hoy quizá? ⁵El pecado no existe. ⁶La creación no ha cambiado. ⁷¿Deseas aún seguir demorando tu regreso al Cielo? ⁸¿Hasta cuándo, santo Hijo de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuándo?
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Comentario por Jorge Luis Álvarez Castañeda
Recordemos que la idea de pecado surge con la creencia en la separación de Dios por lo cual creemos que cometimos una falta imperdonable para Dios que nos genera culpa y miedo, por la creencia en el inevitable castigo de Dios. Está asociado a todos los sentimientos de indignidad, de maldad, de desvalorización, de culpabilidad, que nos acompañan mientras tengamos al ego como guía de nuestra mente.
Hoy, Jesús, nos amplía más el concepto en el tema especial 4. ¿Qué es el pecado?: ”El pecado es demencia. Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad. Y al estar loca, la mente ve ilusiones donde la verdad debería estar y donde realmente está”.
Vimos en la lección 251 la importancia de tener la verdad como mi única necesidad y como esto se traduce en claridad sobre mis objetivos. Si voy en busca de mis mundos particulares, que satisfagan mi necesidad de ser especial, esto lo tengo que sostener en ilusiones en las que creo, pero que no son estables y, en cualquier momento, se derrumban. Lo cual no puede sino traerme inestabilidad y falta de cordura, como dice Jesús. Es claro, que es una perfecta demencia dejar la Paz y el Amor de Dios, por los inestables y conflictivos cambios del mundo del ego. Lo único que me saca de la demencia del pecado es la verdad por eso puedo decir: *No necesito más que la verdad*.
Continúa Jesús: ”El pecado dotó al cuerpo con ojos, pues, ¿qué iban a querer contemplar los que están libres de pecado? ¿Qué necesidad tendrían de vistas, sonidos o del tacto? ¿Qué querrían oír o intentar asir? ¿Qué necesidad tendrían de los sentidos? Usar los sentidos es no saber. Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más”.
Como hemos visto antes de la separación estábamos en la Unidad, en el Conocimiento. No existía la percepción y su división en sujeto y objeto, no existían los órganos de los sentidos del cuerpo que nos permiten hacer distinciones y comparaciones y que conllevan a los juicios. Los órganos de los sentidos, el cuerpo, pueden estar al servicio del ego o del Espíritu Santo. Si me decido a reconocer que El Hijo de Dios es mi Identidad como dice la lección 252, puedo poner los sentidos y la percepción al servicio de la salvación y no en un medio para ratificar la demencia del pecado.
Nos dice Jesús: ”El cuerpo es el instrumento que la mente fabricó en su afán por engañarse a sí misma. Su propósito es luchar”. El cuerpo al servicio del ego se centra en la lucha. En el mundo del ego hay que luchar para sobrevivir. Nada se consigue sin lucha por que la lógica que lo mueve es o soy yo o es el otro. Siempre hay ganadores y perdedores. Lo cual, inevitablemente, lleva al conflicto y a que se desarrollen relaciones de ataque-defensa permanentemente. Pero también nos dice Jesús en relación al cuerpo: ”Mas la meta por la que lucha puede cambiar. Y entonces el cuerpo lucha por otro objetivo. Lo que ahora persigue lo determina el objetivo que la mente ha adoptado para substituir la meta de engañarse a sí mismo que antes tenía. La verdad puede ser su objetivo tanto como las mentiras. Y así, los sentidos buscarán lo que da fe de la verdad”.
El cuerpo, que es neutro, puede ponerse al servicio del Espíritu Santo y utilizarse como medio de comunicación para transmitir la verdad y la Palabra de Dios y contribuir a la salvación.
Continúa Jesús: ”El pecado es la morada de las ilusiones, las cuales representan únicamente cosas imaginarias procedentes de pensamientos falsos”. El pecado, la creencia en la separación, la conciencia de una falta cometida en el pasado, originan, fomentan, ilusiones, que nos permitan fabricar nuestros pequeños mundos particulares en los cuales nos sentimos especiales y separados de Dios y de nuestros hermanos. En la lección de hoy nos da Jesús una respuesta clara para salir de este círculo de las ilusiones como es decidirnos a aceptar Que se acalle en mí toda voz que no sea la de Dios.
Continúa Jesús: ”El pecado “prueba” que el Hijo de Dios es malvado, que la intemporalidad tiene que tener un final y que la vida eterna sucumbirá ante la muerte”. El ego centra nuestra atención en el cuerpo que se puede enfermar, sufrir y morir. Si morimos esta es la prueba de que la separación de Dios fue real. Esto no es sino una locura completa tal como vimos en la lección 255: ”El Hijo de Dios no puede sino estar libre de preocupaciones y morar eternamente en la paz del Cielo”.
Nos dice Jesús: ”Los sueños de un loco son pavorosos y el pecado parece ser ciertamente aterrador”. Jesús nos ha dicho que estar en el ego es estar dementes. Es estar dementes creer que un Padre amoroso pueda castigar de forma inimaginable a Su Hijo por un error que se puede corregir. La lección de hoy es el antídoto: Dios es mi único objetivo hoy y el perdón es el medio.
Continúa Jesús: ”Sin embargo, lo que el pecado percibe no es más que un juego de niños. El Hijo de Dios puede jugar a haberse convertido en un cuerpo que es presa de la maldad y de la culpabilidad, con una corta vida que acaba en la muerte”. Jesús compara todo lo que hace el ego como un juego de niños. La mente se tomó en serio el juego y proyectó este mundo. Pero esto se puede corregir si tenemos a Dios como objetivo.
Continúa Jesús: ”¿Hasta cuándo, Hijo de Dios, vas a seguir jugando el juego del pecado? ¿No es hora ya de abandonar esos juegos peligrosos? ¿Cuándo vas a estar listo para regresar a tu hogar? ¿Tal vez hoy?” Para salir de esta situación tenemos que aceptar la lección 259: Que recuerde que el pecado no existe.
Finalmente nos dice Jesús: ”El pecado no existe. La Creación no ha cambiado. ¿Deseas aún seguir demorando tu regreso al Cielo? ¿Hasta cuando santo Hijo de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuando?” El llamado de Jesús no puede ser más insistente. Decidámonos a decir: ¡AHORA DIOS!
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Pregunta 4 Comentada por Oscar Gómez Díez
¿Qué es el pecado?
El pecado es central en Un Curso de Milagros para ser invalidado. La creencia en el pecado da lugar a la culpa, el miedo, el ataque y el resentimiento. Es, en esencia, la creencia en la separación. El texto es contundente: "El pecado no existe" y "El pecado es demencia".
Contexto Religioso: A diferencia de la cultura judeo-cristiana que ve el pecado como una ofensa a la divinidad que requiere sacrificio, el Curso nos enseña que Dios, siendo Amor, no juzga ni castiga. El cristianismo tradicional desvirtuó el mensaje de Jesús al centrarse en el sacrificio y la crucifixión ("el cordero de Dios"), cuando el verdadero mensaje es la redención a través del amor y el perdón.
La función del cuerpo: El pecado dotó al cuerpo con órganos sensoriales diseñados para percibir un mundo externo y ocultar nuestro mundo real interno. Usar los sentidos es "no saber", pues la verdad se compone únicamente de conocimiento. El cuerpo es un instrumento de separación diseñado para luchar, pero el Espíritu Santo nos enseña a utilizarlo como un puente de comunicación.
El fin del juego: El sueño de pecado es un juego infantil. El Hijo de Dios juega a ser un cuerpo presa de la maldad, mientras su Padre sigue derramándolo Su luz. La salvación consiste en despertar de este sueño, recordando que nuestra realidad inmortal nunca ha cambiado. Las puertas del Cielo siempre han estado abiertas esperando nuestro regreso.
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4. ¿Qué es el pecado?
4. ¿Qué es el pecado?
1. El pecado es demencia. 2Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad. 3Y al estar loca, la mente ve ilusiones donde la verdad debería estar y donde realmente está. 4El pecado dotó al cuerpo con ojos, pues, ¿qué iban a querer contemplar los que están libres de pecado? 5¿Para qué iban a querer la vista, el sonido o el tacto? 6¿Qué iban a querer oír o intentar asir? 7¿Qué necesidad iban a tener de los sentidos? 8Usar los sentidos es no saber. 9Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más.
2. El cuerpo es el instrumento que la mente fabricó en su afán por engañarse a sí misma. 2Su propósito es luchar. 3Mas el objetivo por el que lucha puede cambiar. 4Y entonces el cuerpo lucha por otro objetivo. 5Lo que ahora persigue lo determina el objetivo que la mente ha adoptado para sustituir a la meta de engañarse a sí misma que antes tenía. 6La verdad puede ser su objetivo, tanto como las mentiras. 7Y así, los sentidos buscarán lo que da fe de la verdad.
3. El pecado es la morada de las ilusiones, las cuales representan únicamente cosas imaginarias procedentes de pensamientos falsos. 2Las ilusiones son la "prueba" de que lo que no es real lo es. 3El pecado "prueba" que el Hijo de Dios es malvado, que la intemporalidad tiene que tener un final y que la vida eterna sucumbirá ante la muerte. 4Y Dios Mismo ha perdido al Hijo que ama, y de lo único que puede valerse para alcanzar Su Plenitud es la corrupción; la muerte ha derrotado Su Voluntad para siempre, el odio ha destruido el amor y la paz ha quedado extinta para siempre.
4. Los sueños de un loco son pavorosos y el pecado parece ser ciertamente aterrador. 2Sin embargo, lo que el pecado percibe no es más que un juego de niños. 3El Hijo de Dios puede jugar a haberse convertido en un cuerpo que es presa de la maldad y de la culpabilidad, y a que su corta vida acaba en la muerte. 4Mientras tanto, su Padre ha seguido derramando Su luz sobre él y amándolo con un Amor eterno que sus pretensiones no pueden alterar en absoluto.
5. ¿Hasta cuándo, Hijo de Dios, vas a seguir jugando el juego del pecado? 2¿No es hora ya de abandonar esos juegos peligrosos? 3¿Cuándo vas a estar listo para regresar a tu hogar? 4¿Hoy quizá? 5El pecado no existe. 6La creación no ha cambiado. 7¿Deseas aún seguir demorando tu regreso al Cielo? 8¿Hasta cuándo, santo Hijo de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuándo?

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